El arte es un regalo. Uno de los mejores inventos para justificar que no somos mortales. El arte lleva en sí la contradicción, la paradoja:  naciendo de lo efímero pretende ser eterno. No se resiste a morir.

El gran Borges(mortal-infinito) nos regaló The unending gift:

Un pintor nos prometió un cuadro.

Ahora, en New England, sé que ha muerto. Sentí, como otras veces, la tristeza de comprender que somos como un sueño.

Pensé en el hombre y en el cuadro perdidos.

(Sólo los dioses pueden prometer, porque son inmortales.)

Pensé en un lugar prefijado que la tela no ocupará.

Pensé después: si estuviera ahí, sería con el tiempo una cosa más, una cosa, una de las vanidades o hábitos de la casa; ahora es ilimitada, incesante, capaz de cualquier forma y cualquier color y no atada a ninguno.

Existe de algún modo. Vivirá y crecerá como una música y estará conmigo hasta el fin. Gracias, Jorge Larco.

(También los hombres pueden prometer, porque en la promesa hay algo inmortal.)

 Pero el arte –música, pintura, escultura, arquitectura, ballet, literatura, cine…-no es inexistente. El arte revela lo oculto, dibuja el vacío. Le pone luz a la nada. Plasma nuestras cegueras, nuestros mundos internos y, por supuesto, tiene manos, oídos, lengua, ojos, nariz.

¿Qué nos puede decir –siendo netamente sinceros- la escultura invisible Lo sono de Salvatore Garau?

El arte lleva en sí el germen de la inconformidad, de la intranquilidad, siendo viejo puede ser cada día nuevo, es la siempre metáfora del río.

El arte es expresión. Es memoria. No inexistencia, sino realidad que abre la puerta a las interpretaciones.

 The unending gift, de Jorge Luis Borges, ¿es inexistente? ¿Es una página en blanco? ¿Es presencia o es ausencia?

Estemos de acuerdo o no con el contenido de este texto, The unending gift es una exaltación de la condición humana y al mismo tiempo una metáfora gigante del arte auténtico.

El cuadro que no pudo pintar Jorge Larco, de algún modo lo pintó Borges. Y la mejor prueba es este poema. Un regalo –que a pesar del tiempo- está presente en este instante.

Ramón Peralta

Docente y escritor

Ramón Anselmo Peralta Domínguez. Santiago, 1965. Docente, escritor y editor. Licenciado en Educación mención Filosofía y Letras y Magíster en Lingüística Aplicada a la Enseñanza de la Lengua. Ha ejercido como docente en diversos centros de educación secundaria y superior. Actualmente trabaja como profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Es autor de tres libros de poesía: Eternidades (1992), Dibujando lo fugaz (2012) y 21 ojos (2023). Ha publicado dos novelas: Olores del aula (2012) y Solamente saltar (2018). ramonperaltadominguez@gmail.com

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