“El azúcar fue la primera mercancía mundial: creó el mercado capitalista y sentó las bases del sistema financiero global. Estuvo acompañada por una segunda 'mercancía': personas esclavizadas capturadas en África…"
—Las raíces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del azúcar. (Instituto de Investigación Tricontinental. Agosto, 2026)

I. La caña de azúcar: identidad, literatura y conciencia social

La caña de azúcar, por su importancia agroindustrial y por el papel integrador multiétnico que ha desempeñado en la historia de nuestro país y el Caribe, constituye uno de los componentes fundamentales de nuestra identidad cultural. Sin embargo, salvo pocas y honrosas excepciones, su presencia no ha alcanzado en el arte y la literatura dominicanos una representación proporcional a su trascendencia histórica.

Esta hierba perenne, de la cual se obtienen, además del azúcar, papel, abono, alimento animal y una gran variedad de bebidas alcohólicas como el ron, ha contribuido durante casi cinco siglos a configurar los discursos imperiales, económicos y políticos que han marcado la geografía caribeña. La caña constituye, así, un universo multifacético dentro del tejido histórico y literario dominicanos.

La novela Over (1939), de Ramón Marrero Aristy (1913-1959), y el poema Hay un país en el mundo (1949), de Pedro Mir (1913-2000), sustentan sus respectivos discursos en el impacto de la caña y su explotación, enfatizando la condición humana de quienes participan en su industrialización.

Mientras en "Over" las relaciones sociales vinculadas a la caña adquieren una dimensión simbólica y ontológica, desarrollada mediante un yo narrante que es, además, actante de su propio drama, en "Hay un país en el mundo" la imagen total del ingenio, la geografía que lo alberga y la participación humana se integran en una poetización que universaliza el proceso productivo.¹

Ambas obras no solo contribuyen a la toma de conciencia de un proletariado nacional, sino que fundan, como lo hizo Nicolás Guillén en Cuba, un paradigma literario en el cual la caña adquiere un protagonismo histórico, social y cultural.

La relativa escasez de una temática literaria centrada en la caña y sus correlatos sociales encuentra en Hay un país en el mundo una respuesta poética de extraordinaria significación, mientras que Over incorpora una dimensión ontológica al submundo de explotación generado por la industrialización azucarera, contemplado desde la soledad de su protagonista.

Habría que señalar, desde luego, que tanto la inspiración de Mir como la de Marrero Aristy no surgieron de una euforia repentina, sino que respondieron a la inmanencia de un llamado histórico, formulado a través de las contradicciones económicas y las protestas sociales.

Pedro Mir, nacido en San Pedro de Macorís, y Ramón Marrero Aristy, oriundo de San Rafael del Yuma, procedían de urbes situadas en la región oriental del país, en donde el cultivo de la caña alcanzó una preponderancia decisiva sobre otros rubros agrícolas. Fue precisamente en esa región donde se desarrollaron importantes manifestaciones de organización y protesta obrera durante la primera mitad del siglo XX.²

En Historia y conciencia de clase, György Lukács aborda la relación entre el fetichismo de la mercancía, la cosificación del sujeto y la formación de la conciencia proletaria. Su interpretación permite comprender cómo el trabajador, reducido a una función dentro del mecanismo productivo, puede llegar a reconocerse como sujeto histórico y social.³

La cosificación del individuo no implica, necesariamente, la desaparición de su capacidad transformadora. Por el contrario, las contradicciones de su existencia pueden conducirlo a una conciencia crítica de la realidad que lo oprime.

En este sentido, Mir y Marrero Aristy producen, mediante Hay un país en el mundo y Over, dos representaciones de la transformación y la toma de conciencia del trabajador azucarero: una, mediante la universalización de las imágenes poéticas; otra, a través de una experiencia ontológica narrada desde la intimidad de un sujeto que participa en el drama social.

Ambas obras expresan la inmanencia de un mundo y de un submundo que, aunque aparentemente separados, forman parte de una misma totalidad histórica.

Over, imagen simbólica creada por IA.

II. El cocolismo, la ideología y la representación literaria

En mi trabajo sobre el poemario Vivir, de Norberto James, escribí acerca de la importancia del cocolismo como sujeto de una representación consciente de la realidad dominicana, debido a que constituyó uno de los movimientos migratorios más significativos registrados en el país entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Este fenómeno tuvo su origen en la llegada de trabajadores procedentes de diversas islas del Caribe, entre ellas Bahamas, San Cristóbal y Nieves, Dominica, Antigua, Anguila y San Vicente, atraídos por la expansión de la industria azucarera en la región oriental dominicana.

Los propietarios y administradores de los ingenios, entre ellos empresarios vinculados al capital estadounidense, requerían técnicos, obreros industriales y braceros con experiencia en las labores azucareras. El dominio del inglés representaba, además, una ventaja para determinadas funciones dentro de aquel universo productivo.⁴

Podría apoyarme en la tesis de Louis Althusser sobre la existencia material de la ideología para exponer la importancia que tiene, para el escritor, reproducir la realidad objetiva no solamente a través de lo que observa, sino también mediante lo que siente y experimenta.

La representación literaria, por consiguiente, no debería limitarse a la mímesis entendida como simple reproducción de lo visible. Debe penetrar en las contradicciones que organizan la experiencia humana y descubrir los mecanismos ideológicos que determinan su existencia.⁵

Eso hizo Pedro Mir al recrear la vida del ingenio y su geografía en Hay un país en el mundo; y eso realizó Marrero Aristy en Over, al filtrar la realidad azucarera a través de la angustia existencial de su yo narrante.

Ambos escritores se distancian de una concepción de la poesía sustentada exclusivamente en la inspiración divina, como la que aparece, con diversos matices, en algunos diálogos platónicos. En sus respectivas poéticas, la creación surge de una relación conflictiva con la realidad histórica y social.⁶

Fue en el ambiente de explotación obrera del ingenio azucarero donde estos escritores encontraron una materia humana y social capaz de alimentar sus obras. Allí se desarrollaron importantes manifestaciones de conciencia de clase y expresiones de organización obrera que contribuyeron a la formación de una sensibilidad crítica en determinados sectores intelectuales dominicanos.

Por eso, precisamente por eso, no habría que bucear demasiado para comprender que Over, al igual que Hay un país en el mundo, constituye un texto literario nacido de las presiones concretas de una época cuyas características de exclusión y explotación, aunque transformadas históricamente, no han desaparecido por completo.

III. El cronotopo de Over: explotación, dictadura y autocensura

Ramón Marrero Aristy.

En Over, Marrero Aristy —tal vez por un comprensible temor a la dictadura— parece evitar una identificación cronológica demasiado precisa de los acontecimientos narrados, aunque permite comprender que tanto la zafra como el tiempo muerto se repiten cíclicamente, como mecanismos de subordinación de braceros y obreros.

El texto deja filtrar situaciones que pueden relacionarse con las transformaciones económicas y políticas posteriores a la desocupación estadounidense de 1924 y con los primeros años de la dictadura instaurada por Rafael Leónidas Trujillo en 1930.

La novela articula, así, un ciclo de la economía azucarera en el cual la repetición de las labores productivas y la precariedad de la existencia adquieren una dimensión opresiva.

Es precisamente allí donde el narrador, que es también el principal actante, convierte su experiencia en una realidad ontológica inscrita en un cronotopo, según la formulación teórica de Mijaíl Bajtín: una articulación del tiempo y del espacio narrativos cuyos efectos se proyectan sobre el pasado y dejan huellas en el futuro.⁷

Over fue publicada en 1939, durante una etapa en la cual el régimen trujillista consolidaba progresivamente sus mecanismos de control político, económico e ideológico.

En 1940, un año después de la aparición de la novela, Marrero Aristy comenzó una vinculación más estrecha con el aparato oficial del régimen, circunstancia que introduce una contradicción particularmente significativa entre la denuncia social contenida en su obra y su posterior trayectoria política.

En 1947, el gobierno dominicano liquidó la deuda externa del país, y durante los años siguientes Trujillo profundizó su participación en la economía azucarera, hasta convertirse en uno de sus principales propietarios.⁸

Estos acontecimientos posteriores a la publicación de Over permiten apreciar la progresiva concentración del poder económico y político en manos de la dictadura, proceso que otorga a la novela una resonancia histórica adicional.

Sin embargo, sería especulativo afirmar, sin pruebas documentales, que el texto fue ampliamente recortado o autocensurado antes de su publicación. La posibilidad de una autocensura, o incluso de intervenciones sugeridas por personas próximas al autor, constituye una hipótesis crítica que requiere el chotejo de manuscritos, testimonios y ediciones.

Aun así, determinadas secuencias narrativas permiten formular interrogantes sobre los límites de la representación política en la novela.

Entre ellas destacan cuatro aspectos:

a) La corrupción del over. La explicación ofrecida por Eduardo acerca de los mecanismos de alteración del peso de los productos alimenticios y de las medidas utilizadas en la venta de telas y sogas constituye una exposición de la corrupción comercial que atraviesa la vida del ingenio. Este pasaje aparece en las páginas 61-63 de la quinta edición de Over, publicada por Editora Taller en 1973.

b) La representación del poder autoritario. La figura del manager del ingenio permite establecer una analogía entre la estructura vertical del poder empresarial y determinados mecanismos de dominación política. La secuencia localizada en la página 65 de la edición citada admite, en este sentido, una lectura metafórica de la dictadura.

c) La monopolización económica. El relato de Eduardo sobre el dominio ejercido por el ingenio sobre la vida económica de sus trabajadores permite proyectar una analogía hacia la concentración del poder económico nacional bajo el trujillismo.

d) La representación contradictoria de los trabajadores haitianos. El texto oscila entre la compasión hacia los braceros sometidos a condiciones infrahumanas y la reproducción de expresiones racializadas y discriminatorias. Esta tensión aparece en las descripciones de los trabajadores haitianos y en determinadas intervenciones de personajes secundarios, particularmente en el capítulo IV del primer libro.⁹

Este último aspecto merece especial atención.

La coexistencia de una sensibilidad social frente a la explotación y de expresiones antihaitianas introduce una contradicción ideológica que no puede ser ignorada. Sin embargo, es necesario distinguir entre la voz del narrador, la de los personajes y la posición ideológica atribuible al autor.

No toda expresión discriminatoria pronunciada por un personaje constituye, automáticamente, una adhesión del novelista a ese discurso. La cuestión crítica consiste en determinar si la estructura narrativa lo cuestiona, lo reproduce o lo deja sin resolución.

Over, de Ramón Marrero Aristy

IV. Daniel Comprés: conciencia, alienación y tragedia existencial

La persecución y matanza de haitianos perpetrada en 1937, conocida históricamente como la Masacre del Perejil o el Corte, tuvo profundas consecuencias sociales, políticas y humanas en las relaciones entre Haití y República Dominicana.

No sería ilógico pensar que aquel acontecimiento pudo afectar la sensibilidad de Marrero Aristy y su representación de los trabajadores haitianos. Sin embargo, cualquier relación directa entre la masacre y una supuesta crisis creativa del novelista debe mantenerse en el terreno de la hipótesis, mientras no aparezcan testimonios o documentos que permitan sustentarla.

Esta interrogante adquiere especial interés en el tercer libro de Over, donde la narración intensifica su dimensión introspectiva y la experiencia de Daniel Comprés adquiere una profunda significación existencial.

El protagonista experimenta una conmoción interior que transforma progresivamente su percepción del mundo. Su conciencia se enfrenta a la miseria, al hastío, a la degradación de las relaciones humanas y a la imposibilidad de reconciliar su sensibilidad con el orden social que lo rodea.

Mediante una narración que incorpora procedimientos de introspección próximos al flujo de conciencia, Comprés ontologiza su experiencia: convierte su existencia particular en una interrogación sobre el ser humano y sus posibilidades de realización dentro de una estructura social opresiva.

La pérdida de fe y la toma de conciencia del personaje permiten establecer una relación interpretativa con determinados postulados del existencialismo sartreano, especialmente con la afirmación de la conciencia como punto de partida de la experiencia humana.¹⁰

Sin embargo, esta proximidad debe comprenderse como una afinidad filosófica y no como una influencia histórica directa, puesto que Over fue publicada antes de El existencialismo es un humanismo.

Pero ¿no podría reconocerse también en esta dolorosa experiencia del protagonista una contradicción íntima del propio Marrero Aristy, quien, después de haber denunciado la explotación azucarera, terminó vinculado al régimen de Trujillo?

La pregunta resulta inevitable, aunque su respuesta no pueda establecerse de manera concluyente.

Mientras otros integrantes de la intelectualidad dominicana se adhirieron abiertamente al servilismo trujillista, cabe preguntarse si Marrero Aristy conservó, en lo más profundo de su conciencia, la memoria de la exclusión y de la explotación que había conocido en el universo industrial de la caña.

La literatura no autoriza, por sí sola, una reconstrucción psicológica de su autor. Pero sí permite identificar contradicciones entre el mundo representado en una obra y las decisiones posteriores de quien la escribió.

En ese espacio de tensiones se sitúa una de las dimensiones más perturbadoras de Over.

V. Estructura narrativa y significación histórica de la novela

Over constituye una novela relativamente breve, dividida en tres libros: el primero, de seis capítulos; el segundo, de siete; y el tercero, de tres.

Esta organización tripartita permite advertir una progresión narrativa en la experiencia de Daniel Comprés: desde su incorporación al universo del ingenio y el descubrimiento de sus mecanismos de explotación hasta la intensificación de su conflicto interior.

Podría incluso plantearse que esta división contiene las posibilidades de un desarrollo narrativo más amplio, acaso de una trilogía o una tetralogía en la cual el protagonista experimentara una ascensión no solamente social, sino también ideológica.

Sin embargo, tal interpretación debe entenderse como una conjetura estructural, pues la división en tres libros no constituye, por sí misma, prueba de un proyecto novelístico inconcluso.

No estaría de más recordar que Marrero Aristy también desarrolló una importante labor como historiador, particularmente con su República Dominicana: origen y destino del pueblo cristiano más antiguo de América, publicado en tres volúmenes (1954-1957). Marrero Aristy se inició en la literatura a los veinte años (1933) con Perfiles agrestes y luego siguió con Balsié, un libro de cuentos, en 1938.

Su aproximación a determinadas zonas de la historia dominicana revela una preocupación por comprender los procesos sociales más allá de la simple sucesión anecdótica de acontecimientos.

Desde una perspectiva crítica, esta preocupación puede relacionarse con el pensamiento marxista y con la consideración de la realidad histórica como una totalidad atravesada por contradicciones materiales e ideológicas.

En cuanto a su construcción literaria, Over permite reconocer afinidades con la tradición de la novela psicológica y social europea, particularmente con determinados procedimientos narrativos asociados a Dostoievski.

Marrero Aristy conduce el relato mediante una articulación entre dos dimensiones fundamentales: la denotativa, vinculada a los acontecimientos y a la experiencia concreta de los personajes; y la connotativa, en la cual los hechos adquieren significaciones simbólicas, sociales y existenciales.

La relación entre significante y significado no se limita, por consiguiente, a la descripción de un universo productivo, sino que se proyecta hacia una interpretación de la condición humana dentro de ese universo.

La enajenación del sujeto, la corrupción de las relaciones económicas y la progresiva toma de conciencia de Daniel Comprés convierten el relato en una experiencia literaria que trasciende el simple testimonio social.

De este modo, Over consolida la importancia de una poética nacional relacionada con el universo de la caña y su industrialización, aun cuando conserve limitaciones formales e ideológicas comprensibles dentro de su contexto histórico.

Al igual que Hay un país en el mundo, de Pedro Mir, Over representa una realidad agroindustrial cuyas raíces se remontan a los comienzos de la colonización europea del Caribe y cuya expansión marcó profundamente el desarrollo económico, político y cultural de la región.¹¹

La caña no fue solamente un cultivo ni el ingenio una simple instalación industrial: ambos constituyeron sistemas de organización económica y humana que condicionaron la formación de nuestras sociedades.

De ahí la importancia de Over y su permanencia dentro de la literatura dominicana.

Y de ahí también que, en mi novela Testosterona split (2023), el batey y sus protagonistas formen parte de ese inmenso y doloroso universo.

Porque la historia de la caña es, en buena medida, la historia de nuestros pueblos: la de sus trabajadores, sus migraciones, sus desarraigos, sus contradicciones y sus luchas por conquistar una existencia verdaderamente humana.

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Notas y referencias

1. Pedro Mir y la poética del ingenio. Pedro Mir, Hay un país en el mundo (1949). La secuencia dedicada a los ingenios azucareros constituye uno de los núcleos de la representación social del poema.

2. La expansión de la industria azucarera en San Pedro de Macorís y La Romana favoreció la concentración de trabajadores y el desarrollo de organizaciones y protestas laborales. Estas manifestaciones anteceden a 1939.

3. György Lukács. Historia y conciencia de clase (1923). Los conceptos de cosificación, fetichismo de la mercancía y conciencia de clase son fundamentales para la interpretación del universo social de Over.

4. El cocolismo y la inmigración antillana. La llegada de trabajadores procedentes de las Antillas de habla inglesa constituyó un fenómeno decisivo en la formación social y cultural de los bateyes dominicanos.

5. Louis Althusser. Véase Ideología y aparatos ideológicos de Estado, particularmente su formulación sobre la existencia material de la ideología. Esta referencia permite relacionar las prácticas sociales, las estructuras de dominación y la representación literaria.

6. Platón y la inspiración poética. La relación entre poesía, inspiración divina y conocimiento aparece especialmente desarrollada en el Ion (291 a.C) y el Fedro (370 a C.).

7. Mijaíl Bajtín y el cronotopo. Véase Las formas del tiempo y del cronotopo en la novela (1937). El concepto designa la articulación esencial de las relaciones temporales y espaciales dentro del discurso narrativo. Su aplicación a Over permite interpretar la zafra y el tiempo muerto como expresiones de una temporalidad social recurrente.

8. La primera edición de Over apareció en 1939, según el registro de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña. Marrero Aristy aceptó un cargo oficial en 1940. La liquidación de la deuda externa dominicana corresponde a 1947, y la adquisición de cinco importantes ingenios azucareros se concretó en 1957.

9. Ramón Marrero Aristy. Over, quinta edición, Santo Domingo, Editora Taller, 1973.

10. Jean-Paul Sartre. El existencialismo es un humanismo, conferencia pronunciada en 1945 y publicada en 1946.

11. La caña y la colonización caribeña. La introducción de la caña de azúcar en el Caribe se relaciona con los primeros viajes colonizadores europeos de finales del siglo XV. Su consolidación como sistema agroindustrial fue posterior y estuvo profundamente vinculada a la esclavitud, la explotación laboral y la expansión del capitalismo colonial.

Efraim Castillo

Escritor

Efraim Castillo es una de las figuras más polifacéticas y destacadas de las letras y la cultura contemporáneas en la República Dominicana. Integrante fundamental de la Generación del 60, ha cultivado con maestría la narrativa, la dramaturgia, la poesía, el ensayo, la crítica de arte y la comunicación publicitaria. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2025, el máximo reconocimiento a la trayectoria de un creador en el país, además de haber recibido múltiples premios nacionales en los géneros de novela, cuento y teatro. Su obra se caracteriza por una aguda mirada analítica, rigor intelectual y un constante compromiso con la reflexión estética e histórica de la sociedad dominicana. efraimcastillo@gmail.com

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