Aún creo

                                                                                               que puedo hallar sus ojos

                                                                                               como estrellas enterradas.

                                                                                                       Que puedo oír su voz

                                                                                 Oculta en la bruma de los bosques. 

  Rafael Abreu Mejía, (1939-2004)

 Junio es una fecha que está cargada de significación histórica para nuestro país: la República Dominicana. Este proyecto de liberación que realizaron los expedicionarios del 14 y 19 y 20 de junio de 1959, es quizás único en la historia; una generación de lo mejor del exilio dominicano, obreros, jóvenes como Pablito Mirabal de 14 años, y Víctor Mainardi, de 16, había profesionales, médicos, odontólogos, dejaron lo más preciado; su familia, sus bienes materiales, para venir a derrocar al tirano Trujillo; el padre de Freddy Reyes Pérez dejó a sus hijos pequeños y a su regreso, eran ya profesionales. Fue una entrega total a la causa de la libertad, pensaron en la Patria por encima de los otros amores. ¡Gracias a los expedicionarios!

Se cumplen sesenta y siete años de la gesta heroica del 14 de junio de 1959, el acontecimiento más importante de todas las batallas contra el régimen que dejó el mayor saldo de héroes y víctimas. 54 expedicionarios aterrizaron en el municipio de Constanza, provincia La Vega, en la República Dominicana y los días 19 y 20 de junio se sumaron 144 con los desembarcos por Maimón (96) y Estero Hondo (48); 20 eran cubanos; 13 venezolanos, 9 puertorriqueños, 3 estadounidenses, 3 españoles, un guatemalteco y un nicaragüense… este fue un proyecto ético ejemplo de la solidaridad internacional.

Fueron muchos los desafíos que tuvieron que enfrentar estos gigantes, primero fueron al Campamento de Mil Cumbres en Pinar del Río, el 7 de mayo del 1959; allí se entrenaba el cuerpo médico que estaba integrado por Toribio Bencosme, Felipe Maduro Sanabia, Octavio Mejía Guzmán, Rafael Mella, el dentista Miguel Álvarez y los ayudantes Frank Vicioso y Julio Camacho. Frank Vicioso no llegó, pues en los entrenamientos, accidentalmente recibió un balazo y a pesar de todos los esfuerzos por salvarle la vida, falleció dos meses después en La Habana.

Los norteamericanos Larry Beebe vino por Maimón y Charles White, por Constanza eran técnicos en explosivos.  La dirección del Campamento estaba a cargo del Dr. José Horacio Rodríguez... y ‘llegaron llenos de patriotismo enamorados de un puro ideal…:’ en busca de lograr un país libre, democrático que garantizara los derechos fundamentales del ser humano: el derecho a la vida, a la libre expresión, al crecimiento y al desarrollo humano… aun seguimos enarbolando esos ideales y aspiraciones. Loor a su memoria e infinitas gracias a todos y a sus familiares.

La mayoría de los expedicionarios capturados fueron torturados en las cárceles «La 40» y «El 9», sobrevivieron Poncio Pou Saleta, Mayobanex Vargas, Francisco Medardo Germán, Delio Gómez Ochoa y el jovencito Pablo Mirabal.  Se presume que el 4 de julio de 1959 fue aniquilado el último grupo de guerrilleros porque en ese día Johnny Puigsubirá Miniño, interrumpió el Diario de Campaña. 

Gonzalo Almonte Pacheco, expedicionario fue apresado y fotografiado junto a su madre, mientras Trujillo supuestamente lo amnistiaba, sin embargo, fue ultimado varias semanas después por personeros del régimen.

Pedro Mir

El inmenso poeta de la Patria, Pedro Mir, 1913-2000 dedica esta elegía a los mártires del 14 de junio.

Elegía del 14 de junio

Se respira a estas horas
bocanadas de aire de una atmósfera inquieta.
Cruzan puñales de silencio, lívidos
puñales de silencio innominado.

Ni un rumor, ni una hazaña secreta,
ni un vencido poblado.

El dolor más oscuro cava incesantemente.

Muerde la boca su vencida lengua, y chupa
la sangre airada que tiene un sabor a gente.

Galopa la brisa con la muerte en la grupa.

Saber que los hombres puros, los tejidos
en una labor más fina que la de las arañas,
muerden y pelean sin horas ni sonidos,
sin flautas del esfuerzo ni tímpanos de hazañas.

Ver lo que envuelve el silencio más crudo.
Que es la lucha más firme y la fe delicada,
hecha de piedra pura y de corazón desnudo,
convertida en silencio y edificio de nada.

Saber que aquellas frentes vestidas por la luna
de una genuina palidez, sudor de sueño,
transitan por un eco de noticia ninguna,
por un triunfo sin arco y una gloria sin dueño.

Dolidamente cruzan sus dos manos de ira
los relojes callados, erguidos en la esfera.
Es un tiempo que pasa y que parece mentira.

Sólo la sien golpeando parece verdadera.

Y nadie sabe nada, sólo que no se rinde
nunca la piedra pura y el corazón abierto.

Y que toda esperanza se recoge en la linde
sollozada de luna de un combatiente muerto.

Y que toda victoria tiene melancolía.

Taciturno perfil de mariposa inquieta.
Justa gloria, aunque no haya ruidos sobre el tejado.
Ni crucen en las horas solas de lejanía,
ni un rumor, ni una hazaña secreta,
ni un vencido poblado.

Rafael Abreu Mejía.

El poeta Rafael Abreu Mejía, (4 de febrero 1939-6 de mayo 2004) en su poema La luz abre un paréntesis reflexiona no sólo sobre el heroísmo de los combatientes, sino acerca del dolor de ellos y de la comunidad nacional ante el fracaso bélico que se convirtió luego en triunfo moral…esta incursión patriótica preparó las bases de la caída de la tiranía y reafirmó con su programa las bases de una real democracia para nuestro pueblo” 

La Luz abre un paréntesis 

No alberga rencores mi corazón

más tengo que odiar la maldad

para poder amar.

Descripción preliminar

Como una sábana verde

la inmensidad del pasto.

Como escaleras imperfectas

los acantilados, los desfiladeros.

Como profundas heridas las cañadas,

el cauce de los ríos muertos,

los ahondados caminos

por el paso de los hombres y de los siglos.

Semejantes al busto de la tierra

las montañas,

con sus pezones de árboles erectos,

con sus aureolas de distintas hierbas,

de empequeñecida grama,

de arbustos atrofiados por la sombra.

En la distancia,

el horizonte como un arco de pálidos colores.

Los ríos cortando las llanuras

en dos mitades.

Las espigas

creciendo libremente en sus riberas:

al cuidado de unos ojos hechos por el amor

al cuidado de las manos que hizo la ternura,

las mismas que inventaron

la paciencia y la dedicación.

(Las mismas

que día a día propician el pan

el que luego enjugará nuestros labios,

el que hará posible nuestra sangre).

Todo en perfecta armonía.

Todo en la ruta de los vientos,

en el ámbito de perfumes distintos,

de distintos colores,

de inconfundible rumor de aguas

corriendo entre las piedras,

de múltiples cantos de aves trepadoras.

Todo,

bajo un techo de sol quemante,

radiante,

vigoroso.

 

Origen del Canto

Se origina el canto,

cuando se advierten sus cuerpos

entre la tarde y la noche.

Cuando se les ve perderse

en la densidad del follaje

e inician el ascenso hacia las cumbres

ataviados de coraje,

de mochilas, de fusiles.

Nace este párrafo de la historia

cuando la inmensa linterna de la mañana

apabullando las sombras

las hace huir desesperadas.

Cuando distribuye los colores

en su debido lugar

y le devuelve a los callados pájaros su canto.

Se inicia

-quise decir-

cuando se nos presentan erguidos

sobre las hojas muertas,

tácticamente

semi-ocultos entre los arboles

apretando entre los dientes

“la palabra redentora”

(Porque habían fortalecido sus gargantas para el combate,

porque eran mensajeros de la libertad,

porque habían acumulado…

demasiado paz en sus entrañas).

Revienta su coraje,

cuando a todo lo ancho

y a todo lo largo del país,

era más amplio el festín de los vampiros.

Cuando en cada sorbo de sangre

en pequeños coágulos se nos iba la Patria.

Cuando en un canal de abundantes lágrimas

crecía vigorosa tristeza.

Revienta su coraje

y ardiente se siente el combate.

De ese lado,

el amor hecho una furia encendía hogueras,

abría caminos,

sembraba la esperanza.

De este lado,

la embestida del monstruo.

El peso de toda su crueldad.

Sus afilados dientes,

sus engrosados brazos

A base del oprobio y la ignominia.

(El quantum de todas sus fuerzas

en círculos de la muerte,

en inmensas olas de exterminio).

Final del Canto

Ahora,

volviendo el calendario velozmente,

a la mente vuelven terribles los recuerdos

de aquellas horas impregnadas en su sangre,

de aquella noticia y la extinción masiva,

de su inmenso dolor

sólo imaginado por nosotros.

Ahora, meditando frente a las montañas

me parece ver los alpinistas de la libertad

rodar por sus lomos como la lluvia

y descender al valle con el pecho herido…

sangrante.

Todavía,

aún pienso que puedo encontrar

sus corazones disueltos en el polvo.

 Aún creo

que puedo hallar sus ojos

como estrellas enterradas.

Que puedo oír su voz

Oculta en la bruma de los bosques.

Que puedo tocar su piel de héroes idos a destiempo

con solo tocar la cáscara de un árbol cualquiera.

Todavía,

permanece y crece aquella luz entre nosotros.

Todavía, todavía nos guía

por las oscuras sendas.