I. La singularidad de la literatura caribeña

Por química sanguínea, por vicisitud histórica o por ubicación geográfica, la literatura producida por las naciones caribeñas no podría —ni puede— ser igual a la originada en otras regiones del mundo. La convergencia de lo étnico, por un lado, y de lo histórico, por otro, tenía que producir goces y emociones diferentes para la imaginación y la singularidad de la creación y, por lo tanto, para la aparición de objetos literarios específicos.

En esa simbiosis generativa, las distintas categorías culturales y la multiplicidad de creencias impulsaron una evolución singular, cuyos indicadores han establecido, mediante la acumulación de las obras producidas, el valor de una tradición literaria de extraordinaria trascendencia.

Los ejemplos concretos de esta producción son palpables: Rómulo Gallegos, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, Pedro Mir, Juan Bosch, Miguel Otero Silva, Manuel del Cabral y José Lezama Lima, entre otros, constituyen una muestra de creadores cuyos textos han sido impulsados por la euforia proveniente de esta simbiosis, configurando un universo en el que tanto el tiempo como el espacio incorporan elementos comunes.

Desde luego, los textos producidos en la región han adquirido una amplia gama de variaciones, sobre todo en cuanto a la interpretación de lo histórico. Sin embargo, la persistencia de ese lugar común de la cultura —el hábitat, ese espacio interconectado por el mar Caribe— se manifiesta en las isotopías, los ritmos y las múltiples reiteraciones de determinados sentidos.

Cuando estas producciones se internan en la fábula, subvierten muchas veces sus propios discursos mediante la magia de una narración que escapa a toda lógica convencional. Así ocurre, por ejemplo, con García Márquez, quien incorpora a su poética de la realidad lo inverosímil, mediante aquello que denomina «la imaginación desbordada».¹

García Márquez sostiene, asimismo, que en el Caribe existe una aptitud especial para mirar la realidad. Esta identidad cultural, reconocida no solo por el novelista colombiano, sino también por otros pensadores rigurosos de la región, encuentra cierta correspondencia con las reflexiones de György Lukács acerca del tiempo y de la representación literaria:

«Podemos sobrevolarlo (el tiempo) de una sola y única mirada; en ese tiempo, poeta y personaje guardan plena libertad de moverse en cualquier dirección; como en toda extensión hay muchas dimensiones pero no hay ninguna dirección».²

Esta libertad para desplazarse por el tiempo y el espacio constituye uno de los fundamentos de la narrativa caribeña y permite comprender determinadas experiencias de nuestra novelística contemporánea.

II. Veloz Maggiolo y el multitiempo

Marcio Veloz Maggiolo.

Un poco más allá del modelo fantástico por excelencia de la narrativa caribeña —en cuanto a estructura narratológica—, representado por Cien años de soledad, la novela de Marcio Veloz Maggiolo, La biografía difusa de Sombra Castañeda (1981), explora un multitiempo cuya presión doblega lo histórico hasta introducirlo en lo aparentemente ilógico.³

Este multitiempo, semejante a un tríptico en movimiento perpetuo, sitúa personajes y acontecimientos históricos en una especie de ruleta atemporal, cuyos giros van sacando a flote las contradicciones culturales, geográficas y económicas del discurso histórico dominicano.

Posteriormente, esas contradicciones se transforman en totalidades narrativas mediante la práctica de la magia.

El tiempo deja de constituir una sucesión cronológica para convertirse en un espacio de simultaneidades, donde el pasado y el presente se superponen, se contradicen y se complementan.

Veloz Maggiolo logra así que la historia abandone su condición de simple antecedente y se convierta en una materia activa, susceptible de ser transformada por la imaginación.

III. El mito como síntesis de la supervivencia

'La biografía difusa de Sombra Castañeda', de Marcio Veloz Maggiolo

En La biografía difusa de Sombra Castañeda, el mito es presentado como el gran sintetizador de la supervivencia y, desde luego, como el embrión de todo lo bueno y de todo lo malo de la región.

El origen de esta capacidad para dominar el tiempo y manipularlo en su pluralidad no es preciso buscarlo demasiado lejos.

Veloz Maggiolo es antropólogo; es decir, un investigador en permanente contacto con el pasado, con ese pasado que se estudia mediante procedimientos científicos y que determina una relación de continuidad e inseparabilidad entre el ayer y el hoy.

De esa relación surge el rejuego del multitiempo.

¿Acaso no somos hoy el producto del ayer?

El mecanismo sustitutivo y conjuntivo del que se vale Veloz Maggiolo, tanto para establecer sus disyunciones como para articular las imbricaciones de sus mutaciones, encuentra su representación en la relación signo-objeto de los procesos discontinuos de una historia marcada por despojos y abandonos.

Su interpretación recae, como expresión de una realidad histórica degradada, en la conformación paradigmática de las creencias religiosas.

Así, la magia y todo su espectro vienen a sustituir, en La biografía difusa de Sombra Castañeda, una realidad cuyo discurso ha sido demasiado manipulado y adulterado por historiadores y fabulistas empeñados en penetrar sus misterios.

La imaginación literaria aparece, entonces, como una forma alternativa de conocimiento histórico.

IV. La alquimia de una narrativa de excelencia

Marcio Veloz Maggiolo.

Veloz Maggiolo, como ya había hecho en Los ángeles de hueso (1967), transforma la realidad mediante el ejercicio de la función poética, entendida como recurso comunicante, y se apoya en este procedimiento para multiplicar las relaciones entre las conjunciones y disyunciones provocadas por la utilización del multitiempo y por la configuración conceptual de su universo narrativo.⁴

El personaje principal, Sombra Castañeda, que da nombre a la novela, constituye un símbolo y, al mismo tiempo, un conductor del ritmo narrativo.

Representa la condición azarosa de una historia de abandonos y divisiones y es, simultáneamente, emisor, receptor, actor, héroe y villano.

Todo ello ocurre en un plano donde se superpone una relación dialéctica entre el propio personaje-emisor y el complejo narrativo.

Aunque en el texto no aparece expresamente consignada la fecha de nacimiento de Castañeda, Veloz Maggiolo ofrece algunos indicios cuando el personaje recuerda:

«Recuerdo que cuando la voz padre habló de mi nacimiento, dijo: “él es familia de los conquistadores”; sus abuelos, es decir, mis abuelos, eran conquistadores, y mencionó apellidos ilustres, como Ovando…».

Si se considera la referencia a Nicolás de Ovando y la relación genealógica establecida por la voz paterna, podría situarse hipotéticamente el nacimiento de Sombra Castañeda entre 1535 y 1565.

Esta presunción adquiere interés cuando el propio personaje se refiere a su primera experiencia amorosa, en la cual los acontecimientos de siglos diferentes aparecen fundidos dentro de una misma memoria.

No se trata, desde luego, de establecer una cronología rigurosa, sino de comprender el procedimiento mediante el cual Veloz Maggiolo disuelve la temporalidad histórica y convierte al personaje en testigo de múltiples épocas.⁵

V. La duplicación de los personajes y la metamorfosis narrativa

Al recordar su primer amor, Sombra Castañeda expresa:

«…y recuerdo la primera hembra que cayó en mis manos: fueron los días de la llamada Independencia, y yo estaba detrás de la muralla (porque imagínese, pasarse uno casi tres siglos sin hacer la cosa) y ella caminaba con su flor, y ya cuando la vi de cerca y la tuve en mis manos, supe que se llamaba Dorotea, y que era una esclava que había muerto en 1586, cuando la invasión de los piratas».

Dentro de la estructura fantástica del texto, la lógica cronológica resulta constantemente subvertida.

Sin embargo, esa aparente irracionalidad responde a una organización discursiva rigurosa, dentro de la cual se incorpora, como significante histórico, el panegírico pronunciado por Joaquín Balaguer durante los funerales de Rafael Leónidas Trujillo, en junio de 1961.⁶

La duplicación de los personajes, mediante una expansión de sus funciones semánticas, constituye otro de los procedimientos esenciales de la novela.

En este contexto, Veloz Maggiolo introduce a Esculapio Ramírez —también Serapio Rendón—, figura sobre la cual recae simbólicamente el peso del abandono histórico sufrido por el país.

La alquimia con que el novelista determina la actividad discursiva de sus actantes permite superar lo meramente funcional de la estructura narrativa.

En términos de la semiótica, y siguiendo las categorías actanciales desarrolladas por Algirdas Julien Greimas y discutidas en el ámbito de los estudios de Julia Kristeva, los personajes pueden desempeñar diversas funciones dentro del sistema narrativo, entre ellas las de destinador y destinatario.⁷

Veloz Maggiolo aprovecha esta posibilidad para transformar tanto el tiempo como la identidad de los personajes.

Las hipérboles de García Márquez en Cien años de soledad, así como las mutaciones experimentadas por sus personajes, encuentran aquí un tratamiento diferente.

Por ejemplo, después de presentar al negro Curibangó, Sombra Castañeda explica:

«…Vivía en el arroyo Mordán, cerca del sitio donde en 1650 castraban a los negros, y se había quedado debajo del agua. Él mismo era agua. Yo no le creía hasta que se hizo charco entre mis pies, un charco de agua lodosa».

Cada personaje adquiere en la novela una posibilidad de duplicación, lo que podría interpretarse como una proyección de las relaciones que, a través de la antropología, Veloz Maggiolo ha identificado en la formación del ser nacional: la isla binacional, la coexistencia étnica, el mosaico bicultural y las múltiples manifestaciones del sincretismo.

Esta bifurcación se extiende incluso hacia las representaciones del hermafroditismo y hacia las referencias a Palma Sola y a los mellizos Rodríguez Ventura.⁸

Todo ello se presiente a lo largo del complejo narrativo y discursivo, hasta adquirir una dimensión particularmente significativa en el asalto al poblado de Barrero, especie de nuevo Macondo de nuestra novelística insular.

VI. La arquitectura de la novela

'La biografía difusa de Sombra Castañeda', de Marcio Veloz Maggiolo

Sin alcanzar las setenta y cinco mil palabras, La biografía difusa de Sombra Castañeda presenta una compleja organización estructural.

La edición examinada comprende veintiún capítulos, un tema, tres movimientos y cinco minicapítulos identificados mediante letras y narrados en tercera persona.

Estos últimos cumplen una función de contacto y continuidad discursiva que contribuye a sostener la tragedia de Esculapio Ramírez, luchador antitrujillista que muere alcoholizado el mismo día en que la radio anuncia la muerte del dictador.

Asimismo, el texto distribuye en doce segmentos el panegírico de Balaguer a Trujillo, verdadera obra maestra de la retórica apologética del poder.

Todo ello aparece contenido en 211 páginas, impecablemente impresas por Monte Ávila Editores, de Venezuela.

La distribución de los materiales narrativos no responde a una simple voluntad de experimentación formal.

Por el contrario, constituye un mecanismo destinado a establecer correspondencias entre la historia política, la memoria colectiva, la mitología popular y las experiencias individuales.

La estructura fragmentaria adquiere así una coherencia superior: la de una totalidad construida a partir de la dispersión.

VII. La articulación del tiempo histórico y el tiempo narrativo

Marcio Veloz Maggiolo.

Los tiempos narrativos de La biografía difusa de Sombra Castañeda se encadenan a otros tiempos discursivos que se regeneran mediante el multitiempo, ocasionalmente atravesado por la intervención del yo narrante.

Este procedimiento encuentra uno de sus principales puntos de referencia en el panegírico de Balaguer a Trujillo, cuya presencia conecta el discurso narrativo con la Era de Trujillo y con la conformación histórica y simbólica del poblado de Barrero.

Barrero funciona como una síntesis del abandono europeo de la isla y de la progresiva estructuración de una cultura concreta, caribeña e insular.

Los protagonistas conforman una estructura actancial mediante la cual se organizan diversas esferas de acción.

Por su condición mutable, estas esferas implican una práctica mágica que se extiende a lo largo del texto, como también se ha extendido, bajo diversas manifestaciones, a lo largo de nuestro proceso histórico.

De esta manera se configura un entramado metalingüístico al que se incorporan las situaciones multitemporales.

Estas permiten explicar el sentido mágico de una conexión permanente entre pasado y presente, en la cual la función poética estructura la unidad narrativa y establece relaciones entre las cadenas sintagmáticas y paradigmáticas.

La novela consigue, por tanto, que el tiempo deje de ser un mero soporte de los acontecimientos y se transforme en uno de sus protagonistas esenciales.

VIII. La biografía difusa de Sombra Castañeda y la novelística nacional

Esta novela de Veloz Maggiolo representa un nuevo tipo de narrativa insular en la que el protagonismo es asumido por la geografía y sus productos culturales.

Su discurso bordea los contornos de la isla y construye una visión estructural de conjunto sobre las relaciones sincréticas y simbióticas de nuestras etnias, relaciones que numerosos historiadores y sociólogos se han resistido a reconocer.

Todo ello podría traducirse en la permanencia de un pasado compartido y en la posibilidad de un futuro igualmente común.

Esta concepción plantea, como modelo cultural, una búsqueda realizada mediante metáforas que funcionan como objetos analógicos.

Hasta la aparición de este texto, una parte considerable de la novela dominicana se había limitado a reproducir situaciones y traumas representativos de modelos narrativos procedentes de la literatura universal.

También había recurrido, con frecuencia, a imágenes y convenciones provenientes del cine, la televisión y otras formas de ficción y representación exógenas, muchas veces ajenas a nuestro contexto geográfico e histórico.

La biografía difusa de Sombra Castañeda rompe con esas limitaciones mediante una propuesta narrativa que encuentra sus principales materiales en la historia, la antropología, la mitología y las contradicciones culturales de nuestra propia realidad.

Esta novela de Veloz Maggiolo podría establecer, si no un pattern —un modelo narrativo—, al menos una huella profunda en nuestra producción literaria.

Pero mi convicción no reside en la posible reproducción de su esquema, sino en que La biografía difusa de Sombra Castañeda trasciende lo estacionario.

Porque, ¿quién lo duda?

Esta es la gran diferencia que explica el éxito de García Márquez y de aquellos escritores de la región que han priorizado en sus obras la necesidad de escarbar en las raíces profundas de lo que somos: ese pathos heredado de Europa, junto al ronquido selvático de la madre África.

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Notas y referencias

1. Gabriel García Márquez y la imaginación caribeña. Plinio Apuleyo Mendoza, El olor de la guayaba (1982). Libro de conversaciones con Gabriel García Márquez en el que se examinan sus concepciones de la realidad, la imaginación y la cultura caribeña. Las expresiones citadas en el ensayo deben cotejarse con la edición utilizada.

2. György Lukács y la temporalidad literaria. Referencia consignada en los problemas del realismo. «El asalto de la razón». Grijalbo, 1968.

3. Marcio Veloz Maggiolo, La biografía difusa de Sombra Castañeda. Novela publicada en 1981 porMonte Ávila Editores, Venezuela.

4. Marcio Veloz Maggiolo, Los ángeles de hueso (1967). Obra anterior del novelista dominicano que permite establecer relaciones con sus procedimientos de experimentación narrativa y transformación de la realidad.

5. Nicolás de Ovando y la cronología de Sombra Castañeda. Nicolás de Ovando fue gobernador de La Española durante los primeros años del siglo XVI. La estimación del nacimiento de Sombra Castañeda entre 1535 y 1565 constituye una hipótesis interpretativa, no una fecha establecida por la novela.

6. Joaquín Balaguer y el panegírico de Trujillo. Referencia al discurso pronunciado por Joaquín Balaguer durante las honras fúnebres de Rafael Leónidas Trujillo, en junio de 1961. Su incorporación fragmentaria a la novela permite relacionar el discurso oficial del trujillismo con la construcción literaria de la memoria histórica.

7. Julia Kristeva y Algirdas Julien Greimas. La referencia de este ensayo corresponde a los estudios semióticos de Julia Kristeva publicados en torno a 1969 y a su relación con la teoría actancial de Greimas. Las categorías de destinador, destinatario, sujeto, objeto, ayudante y oponente pertenecen al modelo actancial greimasiano.

8. Palma Sola y los mellizos Rodríguez Ventura están conectados a un movimiento religioso y mesiánico surgido en la República Dominicana y a los trágicos acontecimientos de Palma Sola, en 1962. Su evocación en este ensayo contribuye a interpretar las relaciones entre religiosidad popular, sincretismo, violencia histórica y representación literaria.

Efraim Castillo

Escritor

Efraim Castillo es una de las figuras más polifacéticas y destacadas de las letras y la cultura contemporáneas en la República Dominicana. Integrante fundamental de la Generación del 60, ha cultivado con maestría la narrativa, la dramaturgia, la poesía, el ensayo, la crítica de arte y la comunicación publicitaria. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2025, el máximo reconocimiento a la trayectoria de un creador en el país, además de haber recibido múltiples premios nacionales en los géneros de novela, cuento y teatro. Su obra se caracteriza por una aguda mirada analítica, rigor intelectual y un constante compromiso con la reflexión estética e histórica de la sociedad dominicana. efraimcastillo@gmail.com

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