Hoy publicamos una breve entrevista que le realizamos al escritor y académico emérito de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Julio Cuevas, quien también obtuvo un doctorado en Derecho y en Filosofía. Es un reconocido gestor cultural y poeta «cimarrón», como lo calificó el escritor y lingüista Manuel Matos Moquete en 2022: «La poesía de Julio Cuevas se sitúa en una orientación que podríamos denominar cimarronía poética, centrada en el tópico del cimarronaje, a través de la cual se evoca la imagen mítica del cimarrón —rebelde y montaraz—, de los esclavos negros y, en general, de los oprimidos, que durante la colonia se refugiaban en los montes en busca de libertad».

 Desde Neiba, provincia Bahoruco, vino a Santo Domingo a estudiar en la universidad del Estado dominicano, donde luego se incorporó al legendario Taller Literario César Vallejo, fundado en 1979 por el poeta, gestor cultural y Premio Nacional de Literatura Mateo Morrison. Cuevas es ensayista y crítico literario; en este periódico mantiene una columna semanal sobre temas literarios y culturales, con énfasis en el análisis de obras y autores de la República Dominicana. Ha ocupado varios cargos gubernamentales en distintos períodos. En esta sencilla y breve entrevista nos narra algunas de sus peripecias estudiantiles y escriturales, sin hacer alarde de su formación intelectual, con la humildad que lo caracteriza en su trayectoria personal.

Julio Cuevas.

Enegildo Peña: ¿Cómo se inició el doctor Julio Cuevas en el extraño y mágico mundo de la creación literaria?

 Julio Cuevas: Desde mis primeros años de infancia, en el barrio “La Cuaba”, de Neiba, donde nací, cuando mi ya fenecido padre, Francisco Javier Cuevas (Blanco Esperanza), insistía en que yo fuera agricultor y yo me ponía a mirar hacia arriba y me ponía a hablar con las nubes, vociferándole al cielo que mi vida no es para ser agricultor, sino para escribir como Apolinar Perdomo y como Juan Bosch. En la escuela primaria “Arzobispo Valera”, de Neiba, me ponían a leer en el aula y en los actos culturales.  Recuerdo muy bien a doña Ernestina González, la directora y otras maestras me ponían a leer poemas, eso la hacia la maestra Neomicia Vásquez (Neo) y las maestras Silvia Ramona Medina Méndez  (Mumuma), nos ponían a leer poemas y a recitar en los actos culturales.

Ya en mi adolescencia, me vi obligado a irme a vivir con mi abuela, Castula Cuevas, quien sí me aprobaba hablar con las nubes y leer. En la escuela primaria de Neiba, “Arzobispo Valera”, la maestra doña, Ernestina González, nos ponían a recitar poemas en el aula y en los actos culturales; pero fue en el 1970, cuando ya estaba en los estudios secundarios, la entonces Secretaría de Educación, organizó el primer festival regional de la canción estudiantil, momento que aproveché para escribir las letras de una canción, a la cual, amigos músicos de Neiba, como Oscar Recio (Cacai), Francisco Vásquez Moreta  (ICO) Francisco Guillermo Vásquez Moreta (Memo) Oscar Recio – Cacay   Víctor Silfa y Orlando Duval, entre otros músicos, le pusieron música, a ritmo de balada, y, prepararon la canción que  titulé “Paz y amor”, la cual fue interpretada, por la entonces joven cantante neibera, Idaisa Medina. Eran los tiempos de la cantante Neibera María Altagracia Mercedes Vásquez (Maruca) y del guitarrista y Pascual Sierra.

 Esa canción ganó el primer lugar a nivel regional, obteniendo el 4to. lugar del concurso, a nivel nacional. Y ahí entonces aparece otra historia, porque había que llevar a la capital, al autor de la Canción Estudiantil ganadora y a los músicos. Recuerdo que, la ya fenecida maestra y gestora cultural neibera, doña Milagros Moscoso, junto con la fenecida maestra Nidia Vásquez Moreta (“Nidia Cano”) y la inolvidable maestra, doña Teresa Rossó, comenzaron a caminar el pueblo de Neiba, buscando un pantalón y un saco que se pudiera adaptar, llegando frente al parque “Duarte”, a la casa del muy conocido comerciante Judio, Don Wady Melgen, abuelo de la gestora cultural neibera, Vicdali Melgen. En esa casa de los Melgen, buscaron dos sacos y dos pantalones de su hijo, Adib Melgen, hoy cantante del Conjunto “Quisqueya”, los cuales fueron llevados al sastre neibero, don “Bambín”, para que los ajustara a mi bajito y delgado cuerpo. Ese viaje mío a la capital fue otra, con fuertes anécdotas. Nos hospedaron en el Hotel “La Fama”, en la Avenida Mella. Y esa es otra historia llena de jocosidad y chistes, que adornaron mis difíciles inicios en la producción literaria desde la cimarronía y la sureñidad que me circunda.  

Julio Cuevas, destacado escritor y Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

EP.: ¿Cuáles fueron sus primeros libros?

  JC.: Los primeros libros que yo publiqué fueron los siguientes: “Epistolario del Crepúsculo” (Poemas, 1974). Ese libro costó RD$150.00, para una edición de 200 ejemplares, en el Instituto Salesiano. Ese trabajo lo coordinó el poeta Angel Gonzaga Peña, desde la capital. “Visión Crítica en Torno a la Poesía de Víctor Villegas”. (Ensayo, 1975). “Testimonio del tiempo” (Poe-mas,1986). “Homanaje en tono oblicuo” (Poemas, 1992). “Los Cantos del Hierofante” (Poemas, 1997). “Poemas de tierra adentro (Poemas, 2008). 

EP.: ¿Puedes decirnos quiénes son sus escritores favoritos?

Entre mis escritores favoritos, están los dominicanos Víctor Villegas; Pedro Mir; Aida Cartagena Portalatin,  Alexis Gómez  y Juan Bosch. Entre los escritores internacionales, puedo citar a Pablo Neruda; Walt Whitman; Mario Benedeti y César Vallejo, entre otros.  

Julio Cuevas, destacado escritor y Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

EP.: ¿Cómo escribes, como oficio o como inspiración?

 JC.: Escribo como oficio y como “Inspiración”. Como oficio, porque asumo la escritura como una disciplina, a la cual hay que abordar como un cierto rigor y responsabilidad ética y estética.  Y la asumo como motivación o inspiración que genera impulso espiritual al sujeto escritor.

EP.: ¿Qué significa la poesía para usted?

 —JC.: La poesía para mí significa sentido de vitalidad y existencia. Es manifestación de ritmicidad y simbología, desde la lengua.

EP.: Siendo usted un reconocido profesor de literatura infantil, ¿podría mencionarnos algunas de sus principales características? 

JC.: Entre algunas de las características principales de la literatura infantil, hay que mencionar la armonía rítmica del decir de manera simple, sencilla, sin imponerse enseñanza o sin convertir el texto en un manual de enseñanza para los niños y las niñas.

Julio Cuevas, destacado escritor y Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

EP.: ¿Quiénes pueden enseñarla realmente?

 JC.: La pueden “enseñar” quines la asuman como un gozo o un disfrute desde la palabra, frente a los niños y las niñas.

EP.: ¿Qué técnicas o metodología utilizas a la hora de enseñar literatura?

 JC.: A la hora de enseñar literatura, mi método es el de enseñar-deleitando y deleitar-enseñando.

 EP.: ¿Cualquier persona o maestro puede ser escritor?

 JC.: Todos podemos escribir; pero no todos podemos ser escritores, porque ser escritor conlleva formación constante, lectura y potencial creativo e imaginativo, un fundamento ético de responsabilidad social y política, con nuestro tiempo. 

EP.: ¿Cuáles han sido sus obras más significativas publicadas y por qué?

 JC.: Entre mis obras más significativas son “Los Cantos del hierofante” (Poemas, 1985) y “Sinfonía cósmica “(Poemas, 2020, Ganador del Concurso de literario del “Centro Cultural Perelló”, Baní, Provincia Peravia-2020).Y “Razonando la palabra” (Ensayos, 2025).

Enegildo Peña

Poeta

Enegildo Peña nació en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Es poeta, escritor, antólogo, periodista, gestor y especialista cultural. Licenciado en Comunicación Social mención Periodismo, Universidad Autónomo de Santo Domingo (UASD). Realizó un Postgrado en Gestión Cultural, conjuntamente con los ministerios de cultura de Cuba y República Dominicana, igualmente concluyó sus estudios de Maestría en Lingüística Aplicada en la Enseñanza del Español.

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