Llevar el imaginario al extremo de la fantasía es parte del soporte creativo del entramado narrativo y dramático de Marcelo (Freddy) Genao en esta novela.
Esta obra, "El silencio de los años", fue impresa y encuadernada en Editora Búho, República Dominicana, en el 2022. La diagramación y diseño estuvieron a cargo del poeta y pintor Eladio de los Santos ([delossantoseladio@gmail.com](mailto:delossantoseladio@gmail.com)). La ilustración de la portada, titulada "Maquiladora de sueños", es de la autoría del pintor dominicano Marcos Jorge. La obra consta de 333 págs.
Podemos ver que la organización temática de la obra está presentada en trece capítulos, aunque, en su configuración bibliográfica, carece también de un necesario índice que le sirva de ADN bibliográfico y de orientación a sus lectores-as.
A inicios de esta obra, nos encontramos con un extenso prólogo que carece de autoría; sin embargo, puedo advertir que ese escrito corresponde al autor de esta obra. Esto no es algo normal porque, al tratarse de un "prólogo", lo pertinente es que sea escrito por otra persona y que permita orientar a sus lectores, en relación con los fundamentos estéticos que le sirven de base a la estructuración de dicha obra, en este caso, de esta novela.
Siguiendo con el universo gráfico de esta extensa novela, vemos que en su cuerpo gráfico no contiene ni una ilustración donde sus lectores-as puedan visualizar, desde las imágenes y los colores, los universos que se configuran en esta narración.

Sin embargo, se advierte la expansión de una multiplicidad de configuraciones imaginarias que trascienden lo especulativo. Aquí, el autor da riendas sueltas a su imaginario y nos sitúa en aquel mundo extraño de figuras extrañas, extraterrestres que interceden en el espacio terrenal, con el objetivo confuso de invadirnos y adueñarse de las riquezas de la tierra.
El posible vínculo entre extraterrestres y figuras extrañas de otro mundo, en esta obra, asume certeza, hasta constituirse en el centro vital de esta novela.
"El silencio de los años" es especulación encuadrada en el narrar de un autor que se deja llevar por su proceso de reinventar escenarios y universos disruptivos que encuentran miradas de objetividad y certeza, aunque solo hallan visos de credibilidad en el ficcional novelado de esta obra.
Estamos ante una irrealidad que, desde lo estético, aquí asume la estatura de discurso profético y poético: la irracionalidad del decir, a partir de la magia de la palabra.
La temporalidad no es asumida aquí como discurrir del día, como base de un existir terrenal, en oposición a una visión transespacial de unos seres que nos miran y nos piensan a partir de una dimensión transhumana, galáctica, asumida desde el mundo de los ovnis.
Es la ciencia ficción la que se apodera de los sentidos de una narración ficciosa, que procura darle vida a la existencia de seres de otros mundos que intentan invadirnos desde otras dimensiones celestiales.
La transtemporalidad en la narración es aquí una característica que el autor sostiene como una forma de conllevar el tiempo en que transcurren los hechos que aquí se registran.
La presencia de ovnis y de extraterrestres es parte del contar y del actuar en esta novela, para conducir a los-as lectores-as a un extraño ambiente de posibles figuras de otras galaxias en el plano terrenal.
Aquí, los demonios son extraterrestres; sin embargo, los demonios terrestres parece que no existen. Se muestran como salvadores, marcando una línea de existencia que rompe con la lógica vivencial de este planeta.
Aventureros en naves se ven aquí contrapuestos a aventureros a caballo, fijando una larga y marcada distancia en la movilidad de los inventos y la modernidad en ambas razas.
En este narrar, el imaginario vuela hecho burbuja y fantasía. Es la palabra convertida en imagen de forma y sentido la que se abre en los pliegos atractivos de esta amplia novela.
Percibimos o captamos que, en el discurso narrativo que fluye en esta novela, los-as lectores-as pueden experimentar cierta monotonía en el decir o en el contar del sujeto narrador que aquí interactúa de manera omnisciente.
La descripción del contexto o del ambiente es bastante viva y detallada en esta obra.
De nuevo, el posible atrape de los extraterrestres en contra de los seres de este planeta Tierra toma vigencia desde este narrar.
Es la supuesta realidad de los terrestres versus la irrealidad de los extraterrestres lo que se contrapone en esta novela, dejando a sus lectores-as en los ribetes de la duda sobre su existir.
La búsqueda del oro del planeta Tierra por parte de los extraterrestres es sostenida aquí, en este narrar, como una de las causas fundamentales de una posible invasión. En esta novela, el imaginario transcurre desde los más amplios perfiles de la especulación narrativa.
La transrealidad que aquí nos cuentan aconteció el 31 de enero del año 2075. Dejamos en manos de los-as lectores-as desmadejar los entramados de la hiperrealidad que aquí fluye, convertida en fantasía de este novelar.
Compartir esta nota