Adentrarse en los universos semántico-conceptuales que habitan esta obra me ha llevado a un diálogo directo con el libro. Así como usted está leyendo: he tenido que hablar y escuchar la obra con detenimiento, con calma, para penetrar en su epidermis cognoscitiva.

En esa dialogía intertextual me he encontrado con situaciones que obligan a una mirada reflexiva sobre la obra. Solo así he podido continuar esta travesía cultural por los bordes de la intertextualidad que habita entre sus páginas.

Me he acercado a esta obra asumiendo como camino de aproximación el texto mismo, su discurso, su decir. Por eso parto de su propio universo lingüístico y estético para interpretar parte de la complejidad de su universo de sentidos.

Es por eso que, reitero, Pérez Nina sostiene, como soporte teórico, la desemantización del discurso y de su simbología expresiva, para construir las coberturas que lo aproximen a la construcción objetiva de una reflexión crítica en esta ensayística sobre filosofía, estética y literatura.

Y eso es lo que le otorga determinado rigor académico a la interpretación que se desprende de la lectura de este libro, como razón creativa y cultural.

Dr. Odalís Guillermo Pérez Nina, junto a su fenecida madre, doña Ana Gloria Nina Lara.

De ahí que, cuando Pérez Nina hace referencia al trato dado por Armando Cordero al intelectual Juan Isidro Jimenes-Grullón, lo hace desde la postura del analista y crítico, sin importar las posiciones ideológicas asumidas, porque su interés queda centrado en el texto del creador y en sus aportes a nuestro filosofar y a nuestra realidad política del momento.

Pérez Nina le reprocha a Armando Cordero el no analizar los aportes de Jimenes-Grullón durante y después de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo Molina. También le critica haber omitido la asimilación intelectual de Jimenes-Grullón a las teorías marxistas.

Eso nos dice que estamos ante un analista que asume posiciones beligerantes y responsables cuando el momento lo reclama.

En otro orden, Pérez Nina también fija una posición inquisidora y justa ante nuestro filósofo Andrés Avelino, sobre quien dice lo siguiente: (…) «Andrés Avelino fue siempre un pensador polémico y desafiante con los grandes sistemas filosóficos y con los pensadores de importancia en la filosofía moderna y contemporánea». (Ver pág. 122, obra citada).

Dr. Odalís Guillermo Pérez Nina; el Dr. Bruno Rosario Candelier, Presidente de la Academia Dominicana de la Lengua y la académica, investigadora y ensayista, Dra. Ofelia Berrido.

Aquí, Pérez Nina expone su posición frente a la teoría de los tres mundos de Andrés Avelino. Nos referimos al mundo de la realidad, el mundo de los categoriales y el mundo de las ideas, como niveles de un saber que confluye en la metafísica, la lógica y la axiología.

Desde el enfoque transdisciplinar de estos ensayos, nos queda pendiente una nota: la enseñanza de nuestra filosofía, de la estética y de nuestra literatura ha de ser planteada desde la epidermis del discurso analizado, no a partir de supuestos, porque es el texto mismo el que le dice al lector o al analista la dimensión de su cobertura plurisemántica y expresiva.

Se resalta aquí el carácter polémico e indagador de nuestro filósofo Andrés Avelino, observando que, si bien es cierto que Immanuel Kant, desde su filosofar —en especial desde sus obras Crítica de la razón pura (1991) y Crítica del juicio (1977)—, influyó en el filósofo dominicano, no menos cierto es que Avelino contradijo el filosofar de Kant y de G. W. Hegel.

Ese cuestionar el discurso es lo que falta en nuestro sistema educativo nacional. Y desde los sentidos profundos de esta obra es lo que se persigue: no seguir aceptando como “bueno y válido” todo cuanto nos dicen o nos dictan en nuestras escuelas, liceos y universidades.

Es que Andrés Avelino, desde la perspectiva analítica de estos autores —en especial desde el tratamiento crítico de Pérez Nina—, fue un lógico y matemático “problemático”. Y cuando estos autores lo clasifican de “problemático”, lo que están sosteniendo es que fue un sujeto cuestionador, un intelectual adelantado a su tiempo.

Se resalta aquí su tratamiento filosófico de retos y perspectivas indagatorias. En este sabio nuestro encontramos posiciones cardinales que conllevan a establecer tomas de posición en relación con la vida y nuestro existir, fijando así el perfil de su filosofar.

Desde ese planteamiento sobre nuestro filosofar, desde el discurso de Andrés Avelino y apoyado en los estudios de Armando Cordero, se justifica que en el país no existe el supuesto “vacío” ni el “desierto” que se alega hay en el filosofar en la República Dominicana.

A pesar de la existencia de un significativo filosofar en nuestro país, se necesita de filósofos y filósofas que se autocuestionen, que cuestionen los decires existentes y que nos den respuestas pertinentes.

’El horizonte y la memoria': Ensayos de Odalís G. Pérez (V)

Ha sido una constante propositiva de Pérez Nina, desde esta obra, problematizar lo que ha sido el filosofar, la filosofía y el quehacer estético-literario en nuestro país, hasta dar con la instauración de una historia y/o de un registro archivístico de nuestro pensar y de nuestro crear.

Partiendo de ese problematizar nuestro pensamiento y nuestro quehacer, es que Pérez Nina toma tiempo para referirse aquí y exponer juicios públicos sobre el libro titulado Ideas filosóficas, discurso sindical y mitos cotidianos en Santo Domingo (Ed. Taller, Santo Domingo, R.D., 1984), del reconocido académico e investigador dominicano Diógenes Céspedes.

Sobre esa obra, Pérez Nina nos dice que (…) “en el libro en cuestión no existe una pedagogía de lo expositivo y lo descriptivo que sea coherente con el tema en cuestión; dicho libro resulta una colcha donde el pensamiento dominicano no revela su fase inmanente o trascendente, pero tampoco se expresa allí el carácter crítico de un fundamento filosófico o discursivo, tal como lo exhibe el título mismo del libro”. (Ver pág. 131, obra citada).

Vemos aquí a un crítico literario asumiendo su parecer crítico-literario sobre la obra de otro crítico. Esto es de “crítico a crítico”, y es bueno que ocurra, aunque quien asuma la crítica tenga o no la razón.

Lo importante aquí es lo que el sistema educativo dominicano no promueve: la proyección del pensamiento reflexivo y crítico ante lo que pretenda imponernos el maestro, dentro y fuera de los espacios áulicos.

Desde esta obra encontramos la búsqueda o construcción objetiva de nuevas vertientes de nuestro quehacer filosófico, estético y literario, que nos induzcan a la búsqueda y construcción del ser dominicano, no desde una visión politiquera y panfletaria, sino desde el repensar de lo que hemos sido y de lo que hoy somos, a través del discurrir de nuestros vínculos y rupturas de nuestro existir como pueblo latinoamericano y caribeño, mestizo y cimarrón.

Eso es un deseo de lo que debe ser en nuestro país; pero, lamentablemente, desde el horizonte de los poderes políticos de nuestro actual Estado, hoy eso no es.

Julio Cuevas

Poeta

Poeta, ensayista y crítico literario. Licenciatura en Educación, mención Filosofía y Letras-UASD. Maestria en Lingüística Aplicada-INTEC. Doctor en Derecho-O&M, con Maestria en Relaciones Internacionales, para el Área del Caribe-FLACSO-INTEC. Administración Cultural en Venezuela-OEA-CLACDEC. Fue Embajador, Encargado de Asuntos Culturales de la Cancillería dominicana. Ex-Secretario General de la Comisión Dominicana para la UNESCO. Es egresado de la Escuela Diplomática y Consular del Ministerio de Relaciones Exteriores. Actual Embajador Adscrito. Doctorado en Filosofía para un Mundo Global, Universidad País Vasco. OBRAS: ¨Epistolario del Crepúsculo¨, (poemas, 1974), ¨Visión Critica en Torno a la Poesía de Víctor Villegas¨, (Ensayo, 1975), ¨Testimonio del Tiempo¨ (poemas, 1986), ¨Homenaje en Tono Oblicuo¨ (poemas, 1992), ¨Los Cantos del Hierofante¨ (poemas, 1997),¨Poemas Tierra Adentro¨ (poema, 2008) y Literatura Infantil para el Desarrollo de la Creatividad y el Pensamiento Crítico (Ensayo,2013). Profesor Escuela de Letras UASD.

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