En algún lugar dentro de todos nosotros reside el poder de cambiar el mundo. Roald Dahl

Aidita Selman.

En su obra, El comisario George, la actriz, libretista y escritora Aidita Selman nos cuenta, con su peculiar estilo, sobre la vida y vicisitudes de un niño llamado George. Este era juguetón y feliz.Tenía su familia compuesta por él, sus padres y su hermana Lila, así como muchos buenos amigos. A él le gustaba jugar a ser un comisario que premiaba o castigaba “a los ciudadanos”, conforme a su comportamiento.

George amaba el colegio, pero a veces faltaba, "por culpa de la epilepsia".

Desde muy pequeño, nuestro protagonista tuvo que lidiar con las convulsiones, sufriendo golpes y desmayos y teniendo que ser atendido en ocasiones por sus maestros y compañeros. La autora logra desdoblar el personaje, separando la condición de salud de su identidad diciendo, refiriéndose a los episodios, que cuando le sucedían, “el comisario George no estaba presente”.

Con el tiempo, las crisis fueron empeorando hasta provocarle pesadillas o alucinaciones, aun mientras estaba despierto. Por ello, tuvo que ser llevado al doctor.

La autora se vale de varias analogías con el fin de hacer más asimilable la comprensión de la trama y lo que implica esta condición. Por ejemplo, compara la maquinaria con la que se hacían los estudios con una gran computadora, que "dibujaba gráficos de líneas, subiendo y bajando como montaña rusa".

Aidita, con su hijo.

Igualmente, de una forma creativa y humorística, explica el complejo tratamiento médico de George. Los hemisferios del cerebro, uno de los cuales (el izquierdo) debía ser desconectado, son representados con los hemisferios de la tierra, donde el presidente del norte le declara la guerra al del sur, interrumpiendo los servicios de electricidad, teléfono e internet, y armándose entonces “la tercera Guerra Mundial”.

La esperanza está presente cuando George escucha de sus doctores que cada hemisferio puede aprender del otro. El hemisferio derecho, con su creatividad, intuición y talento artístico, podía ayudar al izquierdo, que controla el habla, la escritura y el movimiento del lado derecho. Aunque este último “fuera un poco haragán o perezoso”, con entrenamiento, podría aprender.

Y aquí vemos el poder de la resiliencia y la superación personal.

Aidita.

En su forma amena de contar, lejos de disfrazar la realidad, la autora muestra una visión optimista de la vida con sus toques de humor, como cuando dice que “el señor cerebro derecho tendría que entrenar muy duro en el gimnasio para que George pudiera moverse con terapia física”.

Al despertar de la cirugía, George no podía moverse ni podía hablar. Se comunicaba a través de dibujos que representaban sus estados de ánimo.

El jovencito tuvo que aprender de nuevo a moverse, andar y hacer señas con su cara. Sin embargo, con perseverancia y dedicación, las terapias surgieron efecto. George era muy valiente, aunque a veces se molestaba y desesperaba cuando su cuerpo no obedecía las órdenes de su cerebro. Como un sube y baja, sus emociones iban y venían. Pero con el tiempo, George se dio cuenta "que estar triste era muy aburrido".

Con la ayuda de su juguete T Rex, sus doctores y su familia, aprendió habilidades como hablar, escribir con su mano izquierda y a usar el humor para contar su propia historia de vida.

Esta obra es narrada con gracia, sentimiento y emoción. Desde la aceptación y la creatividad, el protagonista ya no perseguía más infractores que sus propias emociones y todo lo que le impidiera avanzar.

El estilo narrativo de Aidita Selman, caracterizado por su fluidez y conexión con la imaginería poética, facilita su lectura y comprensión.

Este es un libro para leer a solas, en familia, en la escuela, con amigos, en cualquier lugar porque, aunque quizás la experiencia no se haya vivido personalmente, todas las personas hemos tenido, en algún momento, que aprender desde cero.

Aidita.

Este cuento está lleno de  luz y esperanza, no sólo por la historia real que lo ha inspirado, sino por su originalidad, sensibilidad, respeto y el amor con que fue creada.

Las ilustraciones son de Mónica Lapaz, quien con un estilo naif [1]y fresco, complementa hermosamente el texto.

Enhorabuena por obras como esta, donde los lectores de cualquier edad, pueden verse desde su humanidad y empatía, haciendo una sociedad más consciente, solidaria y dispuesta a conectarse, separándose del estigma, hasta encontrar y despertar todos los hemisferios de nuestra mente y de nuestro corazón.

Selman, Aidita. El comisario George. Ilus. Mónica Lapaz. Santillana Infantil y Juvenil. 2015. Santo Domingo.

'El comisario George', de Aidita Selman

[1] Naif: Es un estilo de arte que se caracteriza por ser sencillo, cándido y fuera de lo convencional, que busca a su vez emocionar, sin filtros.