El historiador deportivo dominicano Tony Grullón, publicó una lista de los únicos 14 jugadores de la liga de béisbol de la República Dominicana que batearon para el ciclo entre 1953 y 2009, dicha listas   fue reseñada por ESPN, el 30 de mayo del 2020(¹). Y en el que se destaca al equipo de Las Águilas Cibaeñas con la mayor cantidad de jugadores, ocho, seguidos por Los Tigres del Licey y Los Leones del Escogido con tres cada uno.

En el 2024, coincidiendo con el número de jugadores que han logrado la hazaña, el escritor y poeta Tomás Castro Burdiez, reunió en el libro "Desde el diamante. Historias de beisbol", Editora Nacional, Ministerio de Cultura, XXVI Feria Internacional del Libro, a catorce escritores y poetas que han escrito historias y relatos con el tema del deporte rey de la República Dominicana, el béisbol.

El primer turno al bate literario fue para el escritor, poeta y ensayista, nacido en Santo Domingo,  Alexis Gómez Rosa (1950-2019), cuyo relato coincide con la ciudadanía del padre del "Ciclo" del béisbol dominicano, Alejandro Crespo (Cuba, 1915-1980), quien logró la proeza en el año 1953 con el equipo de Las Águilas:

"La calle me pertenecía. La noche afirmaba mi libertad como para ser y actuar a discreción. Efectivamente, a primera vez que puse en entredicho la autoridad del viejo y del líder fue en el estadio Quisqueya durante el juego de pelota entre los seleccionados de Cuba y los Estados Unidos, Miguel Andújar, comecandela barrial de aguerrida palabra, no se conformaba con pedir el cuadrangular de Fermín Laffita que decidiera el partido; reclamaba, bañado en sudor, al mismísimo Fidel en el terreno de juego, capitaneando su equipo. Fidel no llegó, claro está. Quién se apersonó fue un capitán de la policía que dejó a Miguel derramando la colorá hasta el destacamento del estadio que lo guardó por tres días". ("Ocúpate de que nos salga bien el tiro"). Fragmento. Pág.11.

Ahora el turno es para el escritor, poeta y publicista, actual director del Libro y la Lectura, Aquiles Julián (El Seibo, 1953), quien con su versátil swing, al estilo del dominicano Víctor Ramírez (Santiago de los Caballeros, 1940-2009), primer criollo que logró batear para el ciclo en el año 1961  para el equipo de Las Águilas Cibaeñas, hace contacto puntual con la pelota de la narrativa en el cuento "Tigre y cachorro":

"Trata siempre de no ir a los bleachers, mi hijo, ni en el estadio ni en la vida. El juego se disfruta mejor desde los palcos, aunque te cueste unos pesos más. Y la vida también. Y si puedes, vete a preferencia》, le filosofaba  su papá, toda aquella destilación que su papá quería transmitirle, con la cual quería prepararle para la vida, la fue recuperando. 《 ¡El viejo sabía lo suyo!》, pensó. ¡Y él que sentía que su papá lo fastidiaba con toda esa cháchara cuando lo único que a él le importaba entonces, lo único que lo  entusiasmaba y de lo que quería oír hablar era que el Licey le daría esa noche una pela al Escogido o a Las Águilas! Sobre todo, al Escogido, el odiado rival. Luego saldrían del estadio tocando la bocina: ¡pa-pá! ¡pa-pa-pá! ¡pa-pá! ¡pa-pa-pá!, 《 ¡Licey, cam-peón!, ¡Licey cam-peón!》, medio cuerpo fuera del carro, eufórico, triunfador, burlándose los escogidistas que se marchaban rápido, escondidos sus banderines, castigados y misericordia por los liceístas eufóricos, la marea azul victoriosa, una vez más. Era lo máximo. Se sentían dueños del mundo, de la vida". (Fragmento). Pág.31.

Con su "Turno al bate", la periodistas y escritora Daniela Cruz Gil (Santiago de los Caballeros, 1984, emula los impactantes momentos vividos por el jugador estadounidense John Mayberry (1949), quien en 1970 bateó para el ciclo  por Los Leones del Escogido, con su impactante relato que cae en terreno de nadie:

“El play, con su muro de ladrillos anunciando la vejez de la construcción, alojaba a los miles de fanáticos que, desafiando el verano y  las fatigantes filas, deseaban adquirir derechos anecdóticos ante las futuras generaciones para esgrimir el consabido 《yo estuve ahí, nadie me lo contó, yo lo vi…》 que siempre antecede a las historias contadas desde la vanidad de ser parte del acontecimiento. Las 14  pulgadas del televisor no contenían  la distancia que, en unos minutos, recorrería la bola al ser disparada por el bate". (Fragmento). Pág.43.

Llegando del círculo de espera, el escritor, ensayista, poeta, dramaturgo y docente, Danilo Rodríguez (Santiago, 1982), al igual que su compueblano Winston "Chilote" Llenas (1943), quien en 1973 bateó para el ciclo también  por Las Águilas Cibaeñas,  trae la emoción del juego de béisbol hasta el ávido lector con su cuento "Los Bravos del Norte":

"El sudor me embarraba la camiseta. Se quitó la gorra después del cuadrangular de Otáñez, y recobró -siempre íntimamente- una pizca de esperanza. Anotó 《HR》 en la casilla de Otáñez, y el número 《3》 en la línea de Los Bravos, debajo del 9. Desde el tercer inning, el juego había estado 3 a 1, en contra. Hay que decirlo, Felo nunca se iba del juego (no como otros que, desilusionados, tiraban la toalla), hasta no ver caer el último out y que el juego se hubiera decidido en contra o a favor de Los Bravos. A veces, aún después de terminado el juego, sobre todo cuando el equipo perdía, se quedaba sentado un largo rato, para darse ocasión de absorber la realidad, para estar totalmente seguro de que no era una alucinación suya el hecho de haber perdido, otra vez". Fragmento. (Pág.215).

En "Una simple pelota de beisbol", el Premio Nacional de Literatura 2025, el escritor, poeta, crítico de cine,  publicista y dramaturgo, Efraím Castillo (Santo Domingo, 1940), resuena con su bate creativo, como lo hizo Ralph Bryant (Estados Unidos, 1961), en el año 1986, que jugando para el equipo capitalino, Los Leones del Escogido, sumó la quinta  hazaña del ciclo a la historia beisbolera dominicana; llevando la pelota de las ideas mucho más allá del alcance del guante del aburrimiento:

“-Aquella fue una tarde maravillosa. Yo tenía apenas 13 años y mi padre me llevó al play de La Normal. La verdad, coronel, es que deseé no haber asistido a presenciar ese juego entre el Licey y el Escogido, cuyo lanzador nos  estaba tirando un juego sin hits ni carreras. Entonces, al llegar al noveno inning, el mánager del Licey, Oscar Rodríguez, llamó a Guayubín Olivo a batear de emergente. ¡Ah,  coronel, si usted hubiese estado ahí como fanático liceísta! Todos nos pusimos de pie, Incluyendo los escogidistas. Guayubín se paró en el home plate y, quitándose la gorra, volvió su cabeza hacia las graderías para saludar". (Fragmento). Pág.61.

El último jugador extranjero en conectar para el ciclo en la pelota dominicana fue el estadounidense Mike Maksudian (1966) en el año 1991, convirtiéndose también en el último escogidista en lograrlo. Con la misma habilidad con que este receptor logró, su hit, su doble, su triple y su jonrón en un mismo juego, el escritor, dramaturgo, director y ensayista Frank Disla-Ortiz (1959), hace sobresaltar las gradas de la literatura dominicana con "La maravillosa historia de Tres Tutumas", relato que dedica a nuestro inmortal Juan Marichal:

"Cubierta con el mejor cuero del mercado y protegida aún por el tape original que Juan Marichal no le quiso quitar por respeto a su desnudez, Tres Tutumas fue usada en prácticas especiales para estudiar su desplazamiento, la forma en que respondía los diversos lanzamientos, su reacción a los virajes del brazo y cómo aprovechaba la fricción del viento, sin ser bateada, en su camino al guante del receptor. Que se tenga conocimiento, nunca participó en ningún juego, excepto el último lanzamiento del no hitter del 15 de junio de 1963, en el que Juan marichal decidió sacarla para asegurarse de que aquel disparo fuera un ponche fulminante y que su fiesta no se aguara…". (Fragmento). Pág.80

José Bobadilla (Santo Domingo, 1950) al acercarse al plato escritural, nos trae el recuerdo de aquel juego donde Silvestre Campusano, logra ser el primer liceísta en batear para el ciclo en el año 1994. El novelista, poeta y ensayista hace del relato una magnifica jugada de la imaginación:

"De inmediato un lanzador ocupó el centro del campo mientras se colocaba en la esquina de los garrotazos a un poderoso paleador. Nadie esperaba que un artículo tan ridículamente pequeño, como lo era la pelotita de cuero, alcanzase a hacer nada para levantar como marejada el ánimo incierto de la multitud. La estaca, que alguien dictaminó que su nombre correcto era bate, alternaba importancia con la más horribles conatos de guantes, unas desastradas tortas de banquetas que los demás jugadores lucían en una de sus manos, con la esperanza de interrumpir en su vuelo las prisas solitarias del proyectil". ("El extraño juego de los hombres azules"). Fragmento. Pág.88

En "Historia de una derrota", el escritor y poeta Nan Chevalier (Puerto Plata, 1965), juega entre los límites  de la realidad y de la ficción. Su relato explora el perfil psico-social del personaje principal, haciendo de su narrativa un toque espectacular que le permite llegar a primera base fácilmente, como cuando  el veloz intermedista Quilvio Veras (Santo Domingo,  1971), bateó dos sencillos, un doble, un triple y un jonrón, llevando a su equipo, Las Águilas Cibaeñas a ganar dicho juego 8 a 1 ante Los Tigres del Licey en 1994.

"Parte de arriba del noveno episodio. Hombres en las esquinas, dos outs. Pujols con el madero. Boone Logan en la lomita, lanzamiento en curva: roletazo por tercera, atrapa Chipper Jones  tira primera, final de la entrada.

Volví a respirar. Algo le había salido mal a La Russa, pero la cosa resultaría peor aún para San Luis… En la parte baja de la novena entrada, Atlanta colocó hombre en segunda después de dos outs. Al bate Garret Anderson, lanzamiento rompiente, roletazo lento por primera: ¡la bola se le fue entre las piernas a Pujols! ¡Victoria para Los Bravos de Atlanta!

El equipo de mi preferencia había perdido, pero yo estaba contento porque Atlanta había ganado y con su triunfo acababa de conseguir varios miles de pesos". (Fragmento). Pág.115.

El actual director de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, el escritor y periodista  Rafael Peralta Romero (Miches, El Seibo, 1948), toma el bate y se cuadra para agotar su turno, tal como lo hiciera Stanley Javier (San Francisco de Macorís, 1964), en el año 1995 cuando se convirtió en el quinto aguilucho que batea para el ciclo. Peralta Romero hace swing y golpea la realidad con su decir:

“Más aún, dijeron: 《 Busca qué hace cada jugador de aquí durante la semana. ¿Qué hace? Dígame usted. Oh, uno es piche de guagua, otro es chofer, otro atiende un negocio, el profesor es profesor, el otro mata vacas en el matadero, el otro peón de camión y así por el estilo. Pero esta gente con los que ellos van a competir solo está en la Aviación para jugar pelota, porque el general Ramfis Busca los mejores jugadores donde quiera que se encuentre》". (" Te la comiste,  Vejiga"). Fragmento. Pág.118

"Jugada Final" es un relato que te mira a los ojos y te hace preguntas que no quieres contestar. Ramón Gil, el escritor, poeta y ensayista nacido en Santiago de los Caballeros  en 1969, te lleva hasta la cuenta máxima para, después del suspenso, romper un lanzamiento que envía la pelota narrativa fuera del parque al estilo de Miguel  Tejada (Baní, 1974), cuando en 1998, sacudió la bola por todos los lados posibles jugando para Las Águilas Cibaeñas. Gil cuenta:

"Sigues en segunda, Felipe, y esperas que el bateador emergente te impulse hacia tercera, pero el pitcher acaba de darle la base por bola. Entiendes la estrategia y observas al coach de primera, quien no hace ninguna señal hasta que el bateador del plato está en tres y dos. Tú piensas que no has entendido y por eso le pide que te confirme. Es lo que habías temido. Pero no puede ser si ya hiciste tu trabajo. Aprovechas que el pitcher no te está mirando y está empezando a cuadrarse para el lanzamiento al plato cuando tú y tu compañero de primera inician un doble robo suicida. Entonces, como en una pesadilla, lo ves voltearse y tirarle al jugador de tercera que te espera casi sonriendo y de pie". (Fragmento). Pág.130.

En un artículo publicado por Allison Davidson y Mike Huber para The Society for American Baseball Research (²), se hace mención de que el lanzador, jardinero y primera base de la Liga Nacional, Charles “Curry” Foley (Estados Unidos, 1856-1898), se convirtió en el primer bateador en lograr el ciclo el 25 de mayo de 1882, conectando un jonrón con las bases llenas en la primera entrada, un triple en la segunda, un doble en la quinta y un sencillo en la séptima. Foley, continúa el artículo, acumuló 10 bases totales en seis turnos al bate. Su capacidad de contacto nos hace recordar la hazaña realizada por Luis Polonia (Santiago, 1963), quien en el año 2001 realizó su ciclo ante los Tigres del Licey  jugando para su equipo Las Águilas Cibaeñas.

El veterano escritor y académico Ramón Tejeda Read (San José de Ocoa, 1954), al tomar su turno al bate literario, acierta frente a una recta con este extraordinario inicio del relato "Jugando pelota con Chepe":

"Irrumpiste abruptamente en medio del solar y dijiste que si yo no juego aquí no juega nadie y todos estábamos seguros de que cumplirías lo que decías porque tú eras de esos muchachos a los cuales le importaba muy poco irse a los puños o a las piedras con cualquiera, aunque ese cualquiera fuera todo un equipo de jugar pelota como lo era el nuestro". (Fragmento). Pág.131.

En noviembre del año 2005, en el Estadio Francisco Micheli de La Romana, Edwin Encarnación (La Romana, 1983) se iba de 5-4 frente a Los Azucareros del Este (hoy Toros del Este), completando en cuatro turnos el último ciclo que un jugador de Las Águilas Cibaeñas habría logrado, realizando dicho hito histórico en su pueblo natal. El escritor y dramaturgo Reynaldo Disla (Cotuí, 1956), como Encarnación, se cuadra ante su oponente, que para él es la intimidante página en blanco  y conecta un imponente párrafo  por todo lo alto en su cuento "El portentoso juego de Rafelo Vásquez", el cual dedica a los hermanos Felipe, Mateo y Jesús Alou:

"Antes del juego volvió a nublarse y cayó, con todo y sol, una llovizna extraña que parecía de gotas doradas, brillosas como fuegos diminutos. En la enramada que servía de dogout, esperando que terminara el agua, recordamos con Rafelo cómo me admitieron al equipo. Yo era un maleta, muy gordo; rompí mi alcancía y obtuve media docena de polins, conitos de hilo y tape de esparadrapo y confeccioné seis pelotas que los Troncheros usamos durante más de un año. Desde mi primer juego fui bateador emergente, no por proveer las Wilson, aclaró Rafaelo, sino porque pronto sería el Chilote de Barranca". (Fragmento). Pág.138.

Sandra Tavárez, en la caja de bateo, descifra los lanzamientos espinosos de la vida. Su swing poderoso y realista eleva las letras hacia las gradas de la elegancia y el buen estilo. Estilo y elegancia que podemos comparar con el carisma y la versatilidad de Erick Aybar (Baní, 1984), quien en 2008, jugando para Los Tigres del Licey,  bateó para el ciclo ante una multitud que ovacionaba y gritaba aquella hazaña que lo inmortalizaba como el segundo jugador del Licey en lograrlo. La  escritora y articulista políglota de Santiago de Los Caballeros, expresa en su cuento "Conceptos de sacrificio", lo siguiente:

"Lo miras y piensas. Los muchachos… esos dos vagos cuya jerga parece limitarse a promedios de bateo, efectividad de los lanzadores, carreras empujadas y anotadas y lista de incapacitados… que monopolizan el televisor y al despedirse dejan el apartamento de Arturo hecho un desastre. Los mismos que te tildan de egoísta y manipuladora. Sin tomar en cuenta que estás renunciando a las comunidades de la vida diplomática junto a tu familia, en Casablanca, para quedarte al lado de tu novio. Sin embargo, como un gesto de empatía o más bien de sacrificio, accedes a su invitación". (Fragmento). Pág.147.

Ya al final de la lista y con una alineación sin eslabones débiles, le llega el turno al poeta, narrador, editor y gestor cultural Tomás Castro Burdiez (Santo Domingo, 1959), con un impresionante cuento, basado en hechos reales, "El  día que los hermanos Martínez se enfrentaron", con una precisión quirúrgica Castro Burdiez hace contacto con la pelota de la narrativa como lo hizo Timoniel  Pérez (Baní,  1975), el último jugador de la lista de 14 que hasta el año 2009, habían superado el reto de batear para el  ciclo en la Liga Dominicana de Béisbol. "Timo", con el equipo del Licey, llevó la pelota más allá de la historia y don Tomás ha llevado, con su inmejorable selección,  a la literatura al bate:

"Los hermanos Martínez comenzamos a jugar béisbol con pelotitas de trapo y trocitos de madera. Mi hermano Ramón se abrió paso en las Grandes Ligas de béisbol; con sus lanzamientos llegó hasta el equipo de Los Ángeles, y siempre me decía: tú puedes llegar. Sé que lo vas a lograr. Te sobra lo que hace falta para triunfar  el coraje. Era la voz que se repetía en la montaña de esperanza levantada por mi pasión beisbolera. Ramón siguió creciendo como pícher. Era mi héroe en carne viva. Me firmaron en las ligas menores del beisbol estadounidense. Fui objeto de burlas por mi escaso tamaño, poco ideal para un buen pícher profesional. Sumado a eso el descontrol al lanzar me hizo merecedor del sobrenombre de El Cazacabezas". (Fragmento). Pág.151.

La literatura al bate: 'Desde el diamante. Historias de béisbol'

Referencias:
(¹)
https://www.espn.com.ar/beisbol/nota/_/id/6996416/beisbol-invernal-republica-dominicana-bateadores-peloteros-ciclo-lidom

(²) https://sabr.org/journal/article/origin-of-the-phrase-hitting-for-the-cycle-and-an-approach-to-how-cycles-occur/

Juan Carlos Báez Moreta

Poeta

El autor, Juan Carlos Báez Moreta, es un poeta dominicano, que ha publicado 13 libros de poesías. Es miembro de la Unión De Escritores Dominicanos (UED) y del Centro PEN de República Dominicana. Juancbaez25@gmail.com

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