"Brumas" (Novela-1994-). Esa es la primera novela de quien, inicialmente, fue declarada como Fulgencia García Reyes, y que, después, legalmente, pasó a llamarse Mélida García Reyes.

"Brumas" fue diagramada e impresa en los talleres gráficos de CD' Graf. Santo Domingo, R.D. 1994. Consta de 64 págs. En su página inicial, la autora expresa agradecimientos a la profesora Marcia Amparo de Vásquez y al Dr. Nicolás Liranzo, del colegio "Ercilia Pepín".

Además, esta obra está encabezada por dos textos a manera de prólogos, firmados por los académicos Antonio Manuel Brito (fenecido) y Nicanor Trinidad Vólquez (Ver págs. 5/18, obra citada).

En su armazón organizativo, como novela, esta obra no está dividida en episodios. Lo que en la novela tradicional el novelista llama "episodios", esta autora ha parcelado su novela en lo que ha designado como "Estuches".

De ahí que esta novela consta de dieciocho (18) Estuches, desde los cuales la autora ha situado los escenarios desde los cuales sus personajes van configurando su accionar de una manera secuencial y organizada.

A partir de estos breves dieciocho (18) "estuches", partes o capítulos, la autora explaya la movilidad de sus actantes o de sus personajes actuantes, dejándonos sobre la página en blanco el historial y la angustia de su vida, desde esta narración.

De ahí que los-as lectores-as, al poner sus ojos sobre esta obra, entran en un gran dilema conceptual, porque, en verdad, no sabemos si estamos ante una novela o ante el relato novelado sobre las vivencias y el pensar de la autora (?).

Desde este narrar novelado, la autora se asume desde su pensar, dejando plasmado un sello ideológico sobre su concepción filosófica de la sociedad, el dinero y los valores materiales y espirituales.

Este es un texto extraño, pero fácil de asimilar y degustar, porque, desde sus personajes, los conflictos del vivir nos son muy propios. Son partes de nuestra vida de ayer y de ahora.

"Oftanio", que funciona como sujeto narrador y/o como sujeto actante, es aquí un recurso actuante imprescindible, a partir del cual la autora proyecta su pensar y su imaginar, más allá de lo temporal y de lo espacial, en esta novela.

La conducta y la insatisfacción de la autora ante esta sociedad de consumo y su rebeldía fluyen como un motivo narrativo para fijar una posición reflexiva en torno al ser humano y sus apegos a la materia y sus rituales de ingratitud y angustias.

El amor al otro y los valores de la gratitud son conceptualizaciones que aparecen aquí como manifestación de formas de vida hacia lo solidario y lo humano en nuestro existir.

"Hoy he sentido todo el peso de la indiferencia humana". Con esa profunda expresión, el sujeto-narrador inicia el estuche o capítulo X, dejando fluir el criterio que, sobre el actuar de los humanos, filtra en los personajes que participan en esta extraña novela (Ver pág. 43, obra citada).

El canto intimista y melancólico de Mélida García (IV)

Digo extraña novela porque su estructuración y su movilidad en cada escenario van rompiendo con el marco de actuación que nos han acostumbrado a ver en la novelística tradicional y/o clásica.

Esa misma inconformidad que los personajes actuantes presentan aquí fue también la intención conformadora que la autora fijó en el transcurrir de su vida, como ser humano, como académica, como poeta y como militante política.

Los que la tratamos sabemos de sus garras de ser humano transformador, amante de las contradicciones, de los contrastes y las transformaciones, como su personaje "Amaurelia".

El desamor y la angustia parecen imágenes comunes en el decir de estos personajes, por lo que "Amaurelia" impulsa su desahogo sobre el perfil de fiera de su amado "Ofenlio" (Ver págs. 53/54, obra citada).Se trata de una novela breve que, por su estructuración y el actuar de sus personajes, rompe con el modelo común y tradicional de la novelística en la literatura contemporánea dominicana.

La novela cierra con una certera interrogante que cierra el contexto de los ámbitos de participación de los personajes. Desde esa interrogante se procura, más que una respuesta, una estrategia de transformación, en procura de cambiar nuestra mirada a la realidad tocable y tangible.

Desde este final hay un reclamo de cambios que, de manera metafórica, apunta hacia el nuevo situar que deben tener nuestros ojos para mirar y mirarnos en la vida, desde este aquí y ahora, a pesar del contexto plagado de brumas, nieblas y melancolía que nos circunda como lectore-as.

Julio Cuevas

Poeta

Poeta, ensayista y crítico literario. Licenciatura en Educación, mención Filosofía y Letras-UASD. Maestria en Lingüística Aplicada-INTEC. Doctor en Derecho-O&M, con Maestria en Relaciones Internacionales, para el Área del Caribe-FLACSO-INTEC. Administración Cultural en Venezuela-OEA-CLACDEC. Fue Embajador, Encargado de Asuntos Culturales de la Cancillería dominicana. Ex-Secretario General de la Comisión Dominicana para la UNESCO. Es egresado de la Escuela Diplomática y Consular del Ministerio de Relaciones Exteriores. Actual Embajador Adscrito. Doctorado en Filosofía para un Mundo Global, Universidad País Vasco. OBRAS: ¨Epistolario del Crepúsculo¨, (poemas, 1974), ¨Visión Critica en Torno a la Poesía de Víctor Villegas¨, (Ensayo, 1975), ¨Testimonio del Tiempo¨ (poemas, 1986), ¨Homenaje en Tono Oblicuo¨ (poemas, 1992), ¨Los Cantos del Hierofante¨ (poemas, 1997),¨Poemas Tierra Adentro¨ (poema, 2008) y Literatura Infantil para el Desarrollo de la Creatividad y el Pensamiento Crítico (Ensayo,2013). Profesor Escuela de Letras UASD.

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