El cine biográfico dominicano ha ido construyendo, con pasos firmes y riesgos calculados, un subgénero que dialoga con la historia, la memoria colectiva y la identidad nacional.
Milly, reina del merengue, dirigida por Leticia Tonos, se inscribe en esa tradición con la ambición de trascender el simple homenaje para convertirse en una experiencia emocional, musical y simbólica que conecta la vida de una artista con la historia de toda una diáspora.
El cine biográfico dominicano tiene referencias necesarias para enfocar la trayectoria del subgénero: El Teniente Amado (2013, Félix Limardo); 339 Amín Abel Hasbún. Memoria de un crimen" (2014, Etzel Báez); María Montez: La película" (2014, Vicente Peñarrocha); Veneno: Primera caída – El relámpago de Jack (2018, Tabaré Blanchard; Rubirosa (2018, Hugo Rodríguez, Carlos Moreno, Juancho Cardona, Manolo Cardona y Mauricio Lule); Liborio (2021, Nino Martínez Sosa) y Freddy (2023, Giancarlo Beras-Goico).
Milly, la reina del merengue (Leticia Tonos) fue presentada como pieza inaugural del XVIIII Festival de Cine Global Santo Domingo, luego de un ceremonial de homenajes y reconocimientos, siendo la frutilla esperada, dado que llegaba con enormes expectativas: una historia en torno a la merenguera dominicana más trascendente —implícita una compleja emotividad familiar social—, la directora de cine dominicano de mayor prestigio de cara al cine de vocación popular y el desafío de un proyecto de esta envergadura.
El resultado ha sido una película referencial en torno a la trayectoria artística de Milly Quezada con su historia íntima, que incursiona en los temas de memoria, identidad y resiliencia: una inmigrante que vence la depresión y el machismo a través de la música, que se sostiene por sí sola, obteniendo un producto nostálgico, sólida, técnicamente bien ejecutada, reproduciendo con fidelidad y cuidado la época en que se enmarca, a lo cual agrega los factores musicales y coreográficos marcados por una elevada estética, buen criterio para ubicar sus locaciones (en RD y New Jersey, Washington Heights).
La mirada de Leticia
Leticia Tonos se planteó la idea, debió convencer a Milly (que no estaba en principio convencida), supo que debía transitar vericuetos no tradicionales, evitar el sensacionalismo, desechar el morbo, lograr una representación plena de la fuerza interpretativa de su protagonista, validando el cine de género musical en la industria dominicana.
Tonos es una directora con un sello visual de particular excelencia, firme y perfeccionista, lo cual se siente en toda su filmografía y en la cual deja sentir una mirada femenina: Siendo una historia sobre una mujer abriéndose paso en una industria de hombres (el merengue de los 70/80), ¿cómo encuadra la cámara a Milly? ¿Se siente una mirada empática y empoderada, o cae en la victimización? Y la atmósfera de época: La película recrea los años 70 y 80.
La directora tiene el claro interés de evitar el estereotipo, la mala copia de la realidad y la manipulación mesocrática de los sentimientos. En una trayectoria como la que ha seleccionado, la conexión emocional se produce de forma natural y fluida. Y Tonos lo administra bien.
La filmografía de Leticia Tonos habla de su visión y su diversidad temática: La Hija Natural (Love Child) – 2011, Cristo Rey – 2013, Juanita – 2018, Mis 500 Locos (A State of Madness) – 2020 y Aire: Just Breathe (Aire) – 2024 y Milly, la reina del merengue. 2025.
¿Primer musical largometraje?
La película equilibra la narrativa biográfica con los números musicales. La integración musical: Al ser promocionada como el "primer largometraje musical de ficción dominicano", tal vez no sea exactamente cierto. Hemos tenido antes películas en las cuales lo musical ha tenido notable presencia o ha sido fundamental:
Sanky Panky (2007, José Enrique Pintor), producción que incluyó números musicales, con una acabada coreografía y de enorme lucimiento tanto vocal como coreográfico con el movimiento de decenas de bailarines. Fue un acercamiento firme al musical, aun cuando integralmente sea básicamente comedia de situaciones.
A ritmo de fe (2013, José Gómez de Vargas, guion de Eudys Cordero): Un drama apoyado en el baile con mensaje de fe cristiana. La película ofrece un mensaje de esperanza y fe integrado con ritmos caribeños y urbanos.
Kanibarú, visa por un sueño (2019), Alfonso Rodríguez y Giancarlo Beras Goico. Comedia romántica con fuerte componente de baile urbano y danza competitiva. Su temática central: El baile y la música —especialmente urbano y de carnaval— y que, por cierto, debió merecer mucha mayor validación y reconocimiento del alcanzado. Un atrevimiento artístico de esos dos directores.
Las actuaciones

Un factor clave en el éxito de la cinta es la selección de Sandy Hernández como Milly. No hace una copia al calco de la artista. No. Lo que sí logra en base a sus recursos histriónicos es capturar de la "esencia", la gestualidad, la voz. Increíblemente,
Hernández no tenía el canto como uno de sus talentos hasta llegar al casting y lo logró, particularmente por la asistente de una coach vocal (Mery Cepeda), que logró para ella el dominio de la potente y brillante voz de Milly, y en especial logra transmitir las emociones del proceso, de la vulnerabilidad detrás de la figura pública. Evitar ser sello homógrafo del personaje real. Aceptó el reto de representar a un personaje vivo tan esencial y alcanza tonalidades de gran similitud.
Se trata de un talento que egresó de la Escuela Nacional de Teatro de Bellas Artes y que se perfeccionó en la New York Film Academy. Ha trabajado en cine, series de televisión, cortometrajes y teatro, tanto en República Dominicana como en Estados Unidos. Vive en Los Ángeles, California.
Entre sus actuaciones para series de televisión: El grito de las mariposas (The Roar of the Butterflies / Star+ / Disney+), haciendo de Minerva Mirabal, papel protagónico en esta serie histórica basada en la vida de las hermanas Mirabal. Estrenada el 8 de marzo de 2023 en Star+ y Disney+; SEAL Team (CBS) – Participación en esta serie de acción/drama de la cadena CBS (2018 aproximadamente); On My Block (Netflix). Su filmografía de cine incluye la producción dominicana La Barbería (Waddy Jáquez, 2016), The Calling (2023), En la oscuridad, largometraje en el que trabajó y cuyo rodaje ha finalizado recientemente.
Notable es el trabajo actoral y coreográfico de Juan Carlos Pichardo Jr., quien logra echar en falta su potente papel de humorista, para desarrollar un rol dramático como Rafael Vásquez (esposo y manager), logrando convencer y conmover. La química entre ambos personajes es el motor emocional del segundo acto.
En cuanto a los arcos dramáticos, la película aborda fuertemente el luto y la depresión tras la muerte de su esposo. Cinematográficamente, el ritmo de la película decae intencionalmente para reflejar su estado, incluyendo la identidad migrante y la capacidad de superar obstáculos, duelos y lutos. Es un tratamiento serio de la identidad dominicana en el exterior sin caer en patriotismos vacíos.
En una película musical, la mezcla de sonido es el rey y en este trabajo se define su reinado. La sigue, a tono de merengue, un ritmo rápido. En el montaje visual se siente la energía, especialmente en las secuencias de baile.
Un punto brillante es el logro del ambiente de la época de los años 70, sus vestuarios, peinados, texturas, arquitectura, colores, biotipos y bailes. Un logro técnico que no deberá pasar inadvertido.
Conclusión

Milly Quezada construye un relato biográfico enriquecedor, que trasciende la mera exaltación de la figura artística para situarse en el cruce o convergencia entre identidad, migración, género y fe, articulando un discurso profundamente emotivo y culturalmente significativo. Un elemento fundamental e importante es la transculturación y experiencia migratoria de Milly y su familia al llegar a Long Island.
El filme no juzga o moraliza, sino que expone cómo el éxito femenino reconfigura y a veces tensiona las relaciones afectivas tradicionales marcadas por el machismo y es, sin dudarlo, el reconocimiento fílmico más importante para La reina del merengue y orgullo cultural para todos los dominicanos.
Particularmente poderosa es la representación del vínculo con su hermana Joselyn. La decisión de esta última de abandonar en medio de una gira la orquesta para convertirse al cristianismo introduce un conflicto espiritual en Milly que el guion maneja con sutileza. El diálogo en el que Milly afirma que “Dios está en todas partes” y condiciona la fe al embarazo de Joselyn, que finalmente ocurre, adquiere un peso simbólico notable desde la fe.
La posterior confesión de Milly, reconociendo que “tuvo que tragarse sus palabras”, no solo humaniza al personaje, sino que refuerza el tema de la humildad, la fe privada y la transformación personal. En este filme, la música, el lenguaje y la ética de la solidaridad se premian.
El uso del espanglish, lejos de ser un recurso accesorio, refuerza la autenticidad del relato migrante. La música es un activo hilo conductor emocional y narrativo, mientras que el cierre ético del filme sugiere que la solidaridad, la lealtad y la coherencia personal son finalmente recompensadas.
La película logra articular un biopic sensible y culturalmente consciente, donde la historia de Milly Quezada se convierte en metáfora de la diáspora, del liderazgo femenino en la música popular y de la negociación constante entre éxito, familia y fe. Hizo derramar lágrimas al público y a la propia artista que se encontraba en el escenario. La mayor virtud reside en mostrar que el triunfo artístico no anula el conflicto humano, sino que lo hace más visible y, por ello, más profundamente cinematográfico.
Milly, la reina del merengue confirma que el cine dominicano ha alcanzado la madurez suficiente para dialogar con sus mitologías contemporáneas sin caer en la complacencia ni en el artificio. Leticia Tonos articula una obra que honra a su protagonista sin petrificarla, que celebra la música sin subordinar el drama, y que entiende el biopic no como un monumento, sino como un territorio vivo de contradicciones, pérdidas y conquistas.
La película no solo consolida el lugar de Milly Quezada como ícono cultural, sino que legitima al musical biográfico como una vía expresiva plenamente válida dentro de la cinematografía nacional.
En su cruce entre memoria, emoción y puesta en escena, el filme deja claro que contar bien una vida también es una forma de contar un país. Y en ese gesto —honesto, sensible y técnicamente sólido— reside su verdadera trascendencia.
FICHA TECNICA
Título: MILLY, REINA DEL MERENGUE (2025)
Género: Biografía, Musical
Directora: Leticia Tonos
Guión: Leticia Tonos (story & writer), Junior Rosario (writer)
Productora: Leticia Tonos
Productora en línea: Leticia Brea
Música original: Luichy Guzmán
Cinematografía: Pedro Juan López
Montaje: Juanjo Cid
Couch vocal: Mery Cepeda
Coreografía: Eric Guzmán
Productora del sound track: Yanina Rosado y Alan Leschord
Diseño de producción: Shaina Cohen
Casting: Leticia Brea
CAST: Sandy Hernández, Juan Carlos Pichardo Jr., Raidher Díaz, Jalsen Santana.
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