Las autoridades presumen que se trató de un crimen de odio, pero aún quedan muchas incógnitas por conocerse.
El lunes por la mañana dos adolescentes llevaron a cabo un tiroteo en la mayor mezquita de la ciudad de San Diego (California, EE.UU.) matando a tres personas antes de darse a la fuga y, aparentemente, quitarse la vida.
Entre las víctimas se encuentran dos fieles -Mansour Kaziha y Nader Awad- y el guardia de seguridad Amin Abdullah, quien trabajaba en el centro y que, según las autoridades, "desempeñó un papel fundamental" para evitar que el ataque fuera "mucho peor".
"Cabe afirmar que sus acciones fueron heroicas", declaró el jefe de la policía de San Diego, Scott Wahl, en una conferencia de prensa. "Sin duda, hoy salvó vidas".
Una alerta y una búsqueda fallida
Dos horas antes de que ocurriera el tiroteo, la madre de uno de los sospechosos llamó a la policía para decir que su hijo se había escapado con un amigo y que posiblemente tenía tendencias suicidas.
La mujer explicó a la policía que el joven se había llevado el auto y varias de las armas de fuego de ella, que iba con un acompañante y que ambos vestían trajes de camuflaje.
Wahl indicó que la policía consideró que el comportamiento del sospechoso "no era consistente" con el de alguien con tendencias suicidas.
Agregó que el joven, además, había dejado una nota que incluía "retórica y discurso de odio", pero que no incluía ninguna amenaza específica contra la mezquita ni en contra de ningún otro lugar o individuo.
Agentes policiales acudieron a la escuela secundaria en la que estudiaba uno de los adolescentes, así como a un centro comercial donde se había registrado la presencia del auto.
Asesinato y suicidio
Fue mientras intentaban ubicar a estos dos adolescentes -uno de 17 y otro de 18 años-, cuando la policía recibió el aviso de que dos hombres habían atacado el Centro Islámico de San Diego.
En declaraciones a la cadena CBS, socia en EE.UU. de la BBC, un testigo dijo que escuchó unos 30 disparos de sonaban como "un arma semiautomática".
Dijo que inicialmente oyó una docena de disparos y, después de una pausa, otra docena aproximadamente.
El testigo dijo que estaba almorzando en su casa cuando oyó los disparos y llamó a la policía que tardó "entre 5 y 10 minutos" en llegar al lugar.
Cuando los agentes llegaron al lugar encontraron a las afueras del edificio a las tres víctimas mortales con heridas de arma de fuego.
Wahl explicó que ningún policía realizó disparos en el lugar y que tampoco había rastros de ningún atacante.
Entonces, los agentes activaron el protocolo de seguridad para casos de tiroteos y entraron en el edificio para asegurarse de que los atacantes no estuvieran adentro y verificar si había otras víctimas.
Mientras revisaban las instalaciones se produjo otra llamada de emergencia informando que, a pocas calles de la mezquita, los presuntos atacantes habían disparado desde su auto contra un jardinero, quien resultó ileso.
Cuando la policía llegó al lugar encontró a los dos sospechosos muertos dentro de un vehículo con, al parecer, heridas autoinfligidas.
Un "héroe" entre las víctimas
Las autoridades no han revelado la identidad de los atacantes. Sin embargo, sí se conocen los nombres de las víctimas.
Uno de ellos era Amin Abdullah, un guardia de seguridad y padre de ocho hijos, que -según las autoridades- evitó que el ataque causara muchas más víctimas.
"Es justo decir que sus acciones fueron heroicas. Indudablemente, él salvó vidas hoy", dijo el jefe de la policía de San Diego al referirse a Abdullah durante una conferencia de prensa el lunes.
Quienes conocían a Abdullah comentaron a los medios estadounidenses que él cuidaba de la comunidad. Otros lo describieron en redes sociales como "el hombre más amable que jamás conocerás".
La mezquita lo calificó como "un hombre valiente que arriesgó su vida por la seguridad de los demás y que, incluso en sus últimos momentos, no dejó de proteger a nuestra comunidad".
Un amigo de la familia declaró a la agencia Associated Press que Abdullah era muy conocido en la mezquita y que había trabajado allí durante más de una década.
"Quería defender a los inocentes, por lo que decidió convertirse en guardia de seguridad", dijo a la agencia de noticias el jeque Uthman Ibn Farooq.
Un esfuerzo de recaudación de fondos en su honor había recaudado más de US$1,6 millones para el mediodía de este martes.
Las otras dos víctimas eran fieles de la mezquita, según informó Tazheen Nizam, una portavoz del Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas de San Diego (CAIR-SD), a la BBC.
Fueron identificadas por CAIR-SD como Mansour Kaziha y Nader Awad. La primera ayudaba a mantener las instalaciones y la tienda de conveniencia del lugar. Awad, por su parte, era esposo de una maestra de la escuela que forma parte del centro islámico.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.
Compartir esta nota