Advertencia: Este artículo contiene lenguaje discriminatorio.
Katya estaba a punto de soplar las velas de su pastel de cumpleaños número 30 cuando unos hombres enmascarados irrumpieron en la discoteca que había reservado para celebrar su fiesta y comenzaron a atacar física y verbalmente a sus amistades.
"Nos llamaban maricones y lesbianas. Podía oír violencia desde todos los rincones", dijo a una investigación del Servicio Mundial de la BBC.
A su madre le dijeron que se pusiera a cuatro patas, añade.
La acción fue instigada por un grupo de justicieros llamado Russkaya Obshina, que quiere acelerar la agenda del presidente Vladimir Putin para erradicar lo que él describe como liberalismo occidental y promover valores tradicionales orientados a la familia.
Como ocurre a veces en estas redadas, miembros de la policía se unieron a ellos.
Russkaya Obshina declaró en un vídeo que compartió después en redes sociales que buscaba pruebas de "propaganda" LGBT, que es ilegal en Rusia.
No se encontró nada de esto, pero Katya fue interrogada por las fuerzas del orden.
Nueve meses después fue condenada por blasfemia porque había una luz de neón roja en forma de crucifijo colgada en la pared del club nocturno.
Russkaya Obshina es el mayor de una red de grupos nacionalistas en Rusia, y el número de redadas que ha llevado a cabo ha aumentado rápidamente en los últimos dos años, según la investigación de la BBC.
También hemos encontrado pruebas que apuntan a que ha recibido financiación de organizaciones benéficas dirigidas por figuras cercanas al Kremlin.
Katya, muy conocida en su ciudad natal de Arkhangelsk por organizar fiestas para un público alternativo, cuenta que durante su interrogatorio un agente de la ley le dijo que no se ajustaba a los valores tradicionales y que "algo no iba bien en ella".
Fue condenada a realizar 200 horas de servicio comunitario. Un testigo, miembro de Russkaya Obshina, declaró al tribunal que "la visión de la cruz exhibida en la fiesta le causó un shock emocional y una profunda confusión".
Katya dice que ahora vive con miedo porque la cobertura de su caso en los medios locales y en las redes sociales de Russkaya Obshina ha provocado que la acosen por internet.
No obstante, consideró importante compartir su historia con la BBC.
Durante el último año, el Servicio Mundial de la BBC ha hablado con media decena de miembros y exmiembros de Russkaya Obshina, así como con personas que, como Katya, se han visto afectados por sus acciones.
La imagen que ha surgido es la de un movimiento de rusos nacionalistas y religiosos altamente motivados, dedicados a patrullar ciudades y pueblos y a registrar tiendas, almacenes, albergues, discotecas y clínicas de aborto, en busca de cualquier actividad que consideren que viola sus valores tradicionales y potencialmente infringe la ley.
Luego presionan para que se procese a quienes consideran sus objetivos.
Muchos de los objetivos son migrantes: los vídeos del grupo muestran a miembros de la Russkaya Obshina enfrentándose a ellos en sus lugares de trabajo o de descanso, acusándolos de haber cometido delitos.
Una de cada cuatro publicaciones del grupo se refiere a migrantes y frecuentemente presentan lenguaje racista, según lo pudimos constatar.
Russkaya Obshina no respondió a la solicitud de comentario de la BBC, pero sí se pronunció sobre nuestras acusaciones en sus redes sociales:
"Aunque Russkaya Obshina es una comunidad informal de personas, sin personalidad jurídica ni afiliación, los grandes pensadores de la BBC han 'encontrado' de alguna manera a antiguos y actuales miembros de Obshina… Si agarras a alguien de la calle y le llamas miembro de la Obshina, puedes poner en su boca cualquier tontería que se te ocurra".
Hablamos con alguien que dice que dejó Russkaya Obshina hace solo un par de meses. Tiene el perfil típico de muchos en el grupo: un exsoldado que regresó, herido, de la línea del frente en Ucrania, en busca de un rol y un propósito en la sociedad rusa.
El hombre, al que llamaremos Dimitry, se alegra de canalizar su formación militar hacia lo que él considera problemas internos: el efecto, según dice él, de la "intrusión extranjera" en la cultura del país.
"Personas de otras culturas llegan y Russkaya Obshina responde como un anticuerpo, impidiendo que dañen al organismo. Se podría decir que Russkaya Obshina es como una especie de doctor", afirma.
El año pasado, la Iglesia ortodoxa rusa, un poderoso aliado del Estado ruso, recomendó a todos sus obispos construir alianzas con Russkaya Obshina, formalizando lazos que ya estaban activos y legitimando aún más al grupo en busca de promover valores acordes con la enseñanza de la iglesia.
Dada la estricta regulación gubernamental de la vida pública, es poco probable que Russkaya Obshina opere sin la aprobación del Kremlin, señalan analistas.
El gobierno ruso ha intentado durante varios años presentar al país como más tradicional y nacionalista, pero esta postura se endureció tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte del Kremlin en febrero de 2022.
En noviembre de ese año, Putin firmó un decreto específicamente dedicado a preservar los "valores espirituales y morales tradicionales rusos".
Russkaya Obshina apoya firmemente la operación militar rusa en Ucrania. El pasado diciembre, el grupo formó una unidad militar conjunta en primera línea con miembros de la brigada Española, un regimiento formado por aficionados al fútbol de extrema derecha que ya había sido sancionado por el gobierno británico.
Contrariamente a las afirmaciones de Russkaya Obshina de que no cuenta con el respaldo de grandes financiadores, documentos vistos por BBC Eye sugieren que hay figuras influyentes que lo han financiado a través de varias fundaciones benéficas.
Los documentos financieros apuntan a que uno de los dos principales financiadores es una fundación dirigida por el magnate azucarero Igor Khudokormov.
Como importante productor de alimentos, Khudokormov está estrechamente vinculado al exministro de agricultura ruso —y ahora viceprimer ministro— Dmitry Patrushev, cuyo padre es exdirector del servicio de seguridad ruso y forma parte del círculo cercano de Putin, según medios rusos.
El conglomerado agrícola de Khudokormov, Prodimex, es un socio comercial importante de la Unión Europea, según ImportGenius, compañía estadounidense especializada en el análisis de datos comerciales.
Su apoyo a Russkaya Obshina, dada su implicación en la guerra de Ucrania y sus actividades contrarias a los derechos humanos, debería ser motivo de preocupación para las empresas que comercian con él, afirma Tom Keatinge, experto en finanzas y seguridad del Royal United Services Institute (Rusi).
"¿Quieres que… una empresa rusa que suministra materiales clave a la cadena alimentaria, especialmente (una dirigida por alguien)… financie el tipo de actividad que está financiando? Esa es una pregunta que gobiernos y empresas deben responder".
Khudokormov no respondió a nuestra solicitud de comentarios.
El otro financiador al que se refieren los documentos es Serguéi Mijeev, un comentarista de medios de comunicación, que, según se ha informado, trabajó con el Kremlin y la inteligencia rusa en campañas electorales en los antiguos Estados soviéticos.
"La fundación benéfica que creé, 'Fundación Benéfica Sergei Mikheev', nunca ha transferido fondos a Russkaya Obshina. Cualquier documento que supuestamente confirme esto es falso", dijo Mikheev a la BBC.
Para comprender la magnitud de las actividades de Russkaya Obshina, BBC Eye analizó imágenes y videos de más de 21.000 publicaciones entre 2020 y 2025, de los principales canales de redes sociales del grupo.
Las publicaciones muestran que la primera redada parece haberse realizado en mayo de 2023 y, entre entonces y finales de 2025, sugieren que el grupo realizó más de 900 redadas, de las cuales 300 fueron acompañadas por fuerzas del orden.
Es probable que las cifras sean una subestimación, dado que no toda la actividad puede compartirse en canales públicos.
La BBC también construyó un sistema de IA multiagente —haciendo que varios programas de IA trabajaran juntos, cada uno haciendo un trabajo diferente y recibiendo instrucciones de un reportero de la BBC— para recopilar y analizar contenido de redes sociales de varios grupos nacionalistas rusos, para determinar cuál era el más activo sobre el terreno.
La investigación, revisada por periodistas, indicó que Russkaya Obshina tenía la mayor presencia activa en las calles, en comparación con más de 10 grupos similares.
Russkaya Obshina ha intentado posicionarse dentro de la antigua red de patrullas civiles de Rusia: grupos locales registrados ante las autoridades y autorizados a ayudar a la policía a mantener el orden público.
Sin embargo, Russkaya Obshina no está registrada para hacer esto, a pesar de la implicación policial en algunas de sus redadas.
Sergei Ognerubov, que dirige un grupo de patrulla registrado en San Petersburgo, dice que ha permitido que miembros de la Russkaya Obshina se unan a su organización, pero critica al movimiento en general por no estar regulado ni ser oficial.
"Si quieres abordar la migración, únete a nosotros y hazlo legalmente. Entrar en un mercado simplemente llevando máscaras no es combatir la migración; eso es más bien vandalismo mezquino", añade.
Atacar arbitrariamente a ciertos grupos de personas sin motivos para hacerlo podría ser infringir la ley, dice Alexander Verkhovsky, un experto que se encuentra en Moscú y que investiga a la extrema derecha rusa.
"Russkaya Obshina —que afirma defender la ley y el orden— opera principalmente mediante la intimidación, que en sí misma es ilegal" en este contexto, afirma.
Al preguntarle sobre nuestra investigación, la embajada rusa en Londres señaló que "el amplio apoyo público del que disfruta (Russkaya Obshina) refleja el… crecimiento del interés por la cultura nacional y las tradiciones históricas" y "parece que… la participación cívica en Rusia provoca irritación entre quienes buscan denigrar y desacreditar a nuestro país".
Para Katya, que se dedica a organizar eventos de forma profesional, las fiestas han cesado, y su mundo y vida se han visto trastocados tras la redada, el juicio y el servicio comunitario dedicado a limpiar suelos de hospital.
"Durante 10 años viví siguiendo un ritmo determinado. Me hacía feliz, era mi vida. ¿Qué sientes cuando te quitan una parte de ti? Se siente una pérdida."
En este reportaje colaboraron Andrei Gorianov, Oleg Smirnov, Andreea Jitaru, Amalia Zatari, Serdar Tumgoren, Chris Zubak-Skees.
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