Hace un año, este veterano senador estadounidense no pensaba mucho en los centros de datos.
Ahora, según uno de sus asesores, mantiene reuniones periódicas con su personal para evaluar su impacto y trabaja en una nueva legislación destinada a frenar su rápida expansión en todo el país.
"A veces sucede: algo empieza despacio y luego se acelera", declaró a la BBC el asesor político principal del senador demócrata, bajo condición de anonimato, ya que no tiene autorización para hablar con la prensa.
El giro radical en la postura de este senador se debió casi por completo a una creciente ola de rechazo público que ha obligado a los políticos de todo el país a esforzarse por mantenerse al día.
La opinión pública se ha vuelto en contra de la expansión de los centros de datos, los grandes almacenes que albergan la capacidad de procesamiento necesaria para la actividad en internet.
Repletos de filas y filas de chips , a veces de hasta dos metros de altura, los centros de datos se han convertido en algo más que infraestructura para internet.
Son vistos como la materialización del reciente y explosivo crecimiento de la tecnología de inteligencia artificial (IA) y de los diversos temores con los que el público los asocia.
"No quiero ser el conejillo de indias para esto", dijo a la BBC Angelita Soriano, residente de Indiana.
Justo enfrente de su casa se construye un nuevo centro de datos para Amazon. Una vez terminado, el complejo de 26 edificios, alimentado por 782 generadores diésel ocupará más de 1,6 km cuadrados de su vecindario.
Algunos centros de datos son incluso más grandes. En Ohio, una iniciativa conjunta entre OpenAI, Nvidia, SB Energy y el Departamento de Energía de Estados Unidos construirá un complejo de centros de datos que abarcará aproximadamente 9,6 km cuadrados, el mismo tamaño que la mayoría de los municipios de Estados Unidos.
Actualmente hay alrededor de 3.000 centros de datos en funcionamiento en ese país, y se prevé que esa cifra se duplique en los próximos años, según un informe del Pew Research Center.
Se construyen siguiendo normas y permisos muy locales, lo que significa que los legisladores federales tienen poca influencia en el proceso.
Sin embargo, la oposición a estas enormes instalaciones ha crecido tan rápidamente en Estados Unidos que, de repente, políticos de todos los niveles están prácticamente obligados a tomar una postura.
"Este no es solo un problema de la izquierda; existe una fuerte oposición a los centros de datos entre los conservadores", afirmó Chloe Autio, asesora de políticas de IA. "Quien articule una postura clara y se mantenga firme en ella, sea del partido que sea, sin duda saldrá beneficiado".
Su análisis fue respaldado por el asesor del senador estadounidense que trabaja en la legislación sobre centros de datos.
"Existe una clara necesidad política que buscamos cubrir", afirmó. "Se trata de una fuerte reacción en todo el país: los ciudadanos están viendo el impacto de los centros de datos y no les gusta".
Eso ha puesto a muchos en el Capitolio, también republicanos, en conflicto directo con el presidente Donald Trump, que ha defendido el crecimiento sin restricciones de la tecnología de la IA.
Trump ha calificado la reacción negativa contra los centros de datos como una "conspiración enfermiza" y ha descrito a las personas y los pueblos que trabajan para impedir la construcción de estos edificios como "atrasados y pobres".
Políticos demócratas que buscan captar votos entre los descontentos e indecisos de cara a las inminentes elecciones de mitad de mandato buscan sacar ventaja de la ira del presidente.
La BBC entrevistó a residentes de Indiana, Arizona, Michigan, Pensilvania y Oregón que se han organizado localmente para oponerse al desarrollo de centros de datos.
Expresaron su preocupación por diversos aspectos de estos edificios, como su tamaño, el ruido que genera su construcción y funcionamiento, su impacto en el aire, el agua y los recursos energéticos, así como la rapidez con la que, al parecer, las autoridades locales los aprueban.
"David contra Goliat"
Durante los primeros meses de este año, los colectivos organizados en contra de los centros de datos se duplicaron con creces, llegando a 833.
Surgieron inciativas nuevas en casi todos los estados de EE. UU., según una investigación de Data Center Watch, una empresa que recopila datos para las partes interesadas en la industria de la IA y forma parte de una nueva compañía de IA llamada 10a Labs.
Stephanie Maldonado, directora política de LUCHA, un grupo de organización comunitaria con sede en Arizona, se refirió a la resistencia contra los centros de datos como "una historia de David contra Goliat" que comenzó hace varios años.
"La gente estaba dispuesta a ponerle fin", añadió Maldonado. "Ahora, la gente está enfadada".
Nuevas encuestas nacionales muestran que la regulación de la IA y los centros de datos se encuentran entre los temas más importantes para los votantes en este ciclo electoral, por detrás de asuntos como la guerra en curso con Irán y la economía.
Quienes defienden la construcción de centros de datos suelen argumentar que estos proyectos crearán más empleos locales y mejor remunerados.
Sin embargo, una investigación reciente de la Brookings Institution, un grupo de investigación política no partidista, reveló que un nuevo centro de datos crea entre 100 y 200 empleos locales, una cifra inferior a las esgrimidas por los defensores del sector. Además, estos proyectos prácticamente no tienen impacto en los salarios locales.
Candidatos enfrentados por los centros de datos
La gobernadora de Arizona, Katie Hobbs, era una de esas defensoras, hasta que la presión pública la obligó a cambiar de opinión. En julio, promulgó una moratoria de tres años para toda nueva exención fiscal otorgada a empresas en proyectos de centro de datos.
Arizona no es ni mucho menos el único estado donde los políticos han reaccionado ante la polémica en torno a estos centros.
Abdul El Sayed, un demócrata que se postula para el Senado en Michigan, hizo de las nuevas normas y regulaciones para los centros de datos una parte fundamental de su exitosa campaña en las primarias para el Senado.
En la contienda por ser el próximo gobernador de Georgia, la candidata demócrata, Keisha Lance Bottons, aboga por una pausa en el desarrollo de centros de datos en todo el estado y las encuestas la colocan en empate técnico con el republicano Rick Jackson, que no está de acuerdo.
En Ohio, el senador republicano John Husted, que lucha por conservar su escaño frente al demócrata Sherrod Brown, también ha tenido que modificar su postura.
Encuestas recientes revelan que la mayoría de los votantes de Ohio se oponen a los centros de datos. Por ello, ha moderado su apoyo, y ahora dice que su construcción debería ser decisión de los ciudadanos y funcionarios electos locales.
Mientras tanto, Brown ha hecho campaña en contra de los nuevos centros de datos. En las encuestas recientes, aventaja a Husted.
Los problemas de Husted en Ohio llevaron al Comité Senatorial Nacional Republicano, el principal brazo de recaudación de fondos para los conservadores en el Senado, a escribir en un memorando privado que los políticos republicanos debían replantear por completo su forma de hablar con los votantes sobre los centros de datos.
"Esto se ha convertido en un tema latente durante todo el ciclo electoral", añadió el comité.
Texas es quizás el ejemplo más claro de cómo la reacción adversa se ha convertido en un problema innegable incluso para el político más favorable a las empresas.
Según datos de Pew, el estado cuenta actualmente con casi 300 centros de datos operativos, y hay otros 170 previstos para su desarrollo.
A finales del año pasado, el gobernador republicano Greg Abbott se jactó de que Texas era "el epicentro del desarrollo de la IA" debido a la cantidad de centros de datos que albergaba.
En cuestión de meses dio marcha atrás, alegando preocupaciones sobre "la seguridad y la calidad de vida".
También podría influir en el resultado de las elecciones en el estado.
La campaña del demócrata James Talarico está presionando para que se ponga fin a los tratos de favor en materia fiscal que se les dan a las grandes empresas tecnológicas.
Ahora se le considera uno de los favoritos para este escaño, tradicionalmente en manos de los republicanos, que presentan al fiscal general Ken Paxton.
En una entrevista a finales de septiembre, Paxton afirmó que todavía había "mucho espacio libre en Texas donde podemos instalar centros de datos".
Muchas de las medidas o propuestas que han surgido de los políticos para congraciarse con los votantes descontentos son temporales. La mayoría de las moratorias, por ejemplo, finalizarán en un plazo de uno a tres años.
Es posible que, para cuando expiren, el panorama político haya cambiado, dejando a las grandes empresas tecnológicas y de inteligencia artificial la libertad de desarrollar sus proyectos como deseen.
Por ahora, los sentimientos de la gente hacia ellos son fuertes.
Balaji Tammabattula, director ejecutivo de Barupon, dirige el desarrollo de un centro de datos y un campus tecnológico de aproximadamente 700 acres en Liberty, Texas.
A pesar de que los edificios están diseñados para recoger el agua de lluvia y autoabastecerse de energía, un diseño cada vez más común en los grandes proyectos de centros de datos, Tammabattula declaró a la BBC que la comunidad se opone rotundamente al proyecto.
"Hay tal nivel de tensión desde el principio que ni siquiera puedes llegar a explicar los hechos", dijo.
Tammabattula dijo que en un reciente evento comunitario intentó hablar en privado con una mujer que se oponía vehementemente al proyecto: "Simplemente me miró fijamente y me dijo: 'Lárgate de mi estado’".
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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