Con sus calles tranquilas rodeadas de pasto, sus casas de ladrillos rojos típicas de Flandes, la ciudad de Zwijndrecht en la periferia del puerto de Amberes era un pequeño paraíso hasta que en 2021 se reveló que los suelos y el agua subterránea contenían concentraciones récord de PFAS. Estas moléculas industriales eran producidas hasta el año pasado por la planta 3M, un gigante de la química, ubicada a menos de 1 km de distancia del pueblo.
RFI recorrió la zona roja de este municipio, donde la tierra ya está envenenada. “Cada hierba, cada flor que ves aquí está muy contaminada con PFAS”, cuenta Toon Penen, uno de los habitantes de Zwijndrecht. Penen ha crecido aquí y hoy es parte del colectivo Grondrecht que batalla contra estos contaminantes eternos.
“La contaminación proviene de la planta de la empresa 3M. Está a solo unos cientos de metros de aquí, del otro lado de la autopista. Es una de las dos plantas de 3M que producían PFAS en el pasado. Los utilizaban, principalmente, para fabricar caucho, revestimientos resistentes al aire y a los líquidos, y producían espuma antiincendios para los bomberos también. Por eso también hay tantos PFAS acumulados en esta zona: porque tenían que probar cada lote producido. Así que durante 30 o 40 años lo fabricaron y, al final, vertieron la espuma en el suelo, lo que fue un error enorme”, detalla el activista.
Escuche el audioreportaje de Raphaël Morán:
El vertimiento de estas sustancias extremadamente resistentes se hace sentir en la salud de la población. En 2023, un estudio de salud realizado en 300 jóvenes que residen en los alrededores de la fábrica reveló trastornos de crecimiento. Muchos de ellos presentaban niveles excesivos de PFAS en la sangre, sustancias conocidas por ser perturbadoras endocrinos y cancerígenas.
Al final de la calle, otro vecino nos recibe en su casa, una antigua granja remodelada. Kurt Verstraeten es uno de los 400 vecinos que demandaron a la empresa química por daños y perjuicios. “Me detectaron más de 1000 microgramos de PFAS por litro en la sangre. Esto equivale a unas 150 veces el límite recomendado”, cuenta este ingeniero a RFI. “Con el paso de los años, el nivel ha bajado poco a poco. Pero el problema es que también podrían estar presentes en los órganos. Y no se sabe con certeza qué efectos tienen”, agrega Verstraeten.
En su jardín, un gallo y unas cuantas ovejas se acercan a nuestro paso. Pero las altas concentraciones de PFAS en la tierra impiden a Kurt consumir los productos agrícolas. “Adquirí esta parcela para cultivar mis propias hortalizas. Aquí cultivábamos nuestras zanahorias, espárragos, lechugas, papas y dejamos de usar nuestro huerto 2021, cuando nos informaron de la contaminación. Teníamos 10 gallinas. Comíamos los huevos, y nos enteramos de que eran el principal vector de contaminación”, se lamenta.
La parcela de este vecino forma parte de las áreas incluidas en un proyecto titánico de remediación ambiental que inició a principios de 2026. “Está previsto retirar 70 cm de tierra y eliminarla por completo. Todos los árboles desaparecerán. Y después de eso, traerán tierra nueva en 70 cm de profundidad y tendrán que replantar todo aquí, en el jardín. Las obras acaban de empezar y en nuestra casa se llevarán a cabo en 2028.”
Aquí, en Zwijndrecht, el responsable de la contaminación tiene nombre: se trata del grupo 3M, que, fue obligado por el gobierno regional de Flandes a financiar los trabajos de remediación. El costo asciende a 250 millones de euros, para sanear el suelo del municipio. En las afueras del municipio se han instalado excavadoras, bulldozers y casetas para los trabajadores.
En Bélgica, el otro gran reto en materia de contaminación por PFAS tiene que ver con el agua. En la región de Valonia, los habitantes de Chièvres, un municipio al sur de Bruselas, se enteraron en 2023 de que el agua del grifo contenía concentraciones de PFAS tres veces superiores a los límites recomendados por la Unión Europea.
"Aquí en 2021 hemos medido las concentraciones de 20 sustancias PFAS en el agua del pozo y el resultado fue de 300 nanogramos por litro. Hay actualmente una investigación ambiental para tratar de entender de dónde proviene la contaminación. Pero sabemos que en las zonas donde se ha usado abundantemente las espumas antiincendios, se encuentran a veces niveles altos de PFAS en los suelos. Entonces sospechamos que la contaminación aquí provenga de la base aérea vecina de Chièvres, que se encuentra justo aquí. Pero es una hipótesis, aún no se ha comprobado”, explica Benoit Moulin, portavoz de la compañía pública de agua.
Para tratar las aguas contaminadas, la empresa instaló un sistema de filtros con carbón activado. Dos grandes tanques azules de más de 6 metros de altura. En total, el costo de las infraestructuras para depurar el agua contaminada con PFAS se eleva a 2 millones de euros.
Sin embargo, la tardía instalación de estos filtros ha generado inquietudes entre la población local, que lleva mucho tiempo expuesta a los contaminantes persistentes. Algunos dejaron de beber agua del grifo, mientras que las mujeres embarazadas no saben si pueden amamantar a sus hijos sin riesgos.
La región de Valonia ha puesto en marcha una campaña de pruebas sanguíneas en la zona afectada por la contaminación por PFAS. “Acabo de realizarme una prueba de detección de PFAS en mi sangre. Trato de no pensar mucho en eso, pero claro que me preocupa un poco. Ahora uso un filtro para el agua del grifo, trato de usar menos plástico y compré sartenes antiadherentes nuevos”, nos cuenta Delphine Lousse saliendo de una unidad móvil de pruebas sanguíneas.
Y a los que tienen concentraciones de PFAS muy altas en su sangre, se les recomienda un seguimiento médico, nos explica el Dr. Van Honacker, médico generalista en uno de los municipios afectados por la contaminación: "Los PFAS son disruptores endocrinos que pueden perturbar la tiroides, pueden causar trastornos hepáticos, causar un aumento de la presión arterial y el nivel de colesterol. Las personas que tienen altas dosis de contaminación tendrán que realizarse estudios de tiroides, y pruebas de detección de cáncer de mama, o de los testículos para los hombres."
La Comisión Europea ante el cabildeo de la industria química
Más allá de estas medidas, las autoridades locales de Valonia parecen un poco desbordadas por la magnitud de la contaminación por PFAS. Numerosos casos de contaminación han surgido desde que una norma Europa obliga a las ciudades a medir el nivel de PFAS en el agua potable. Desde inicios de 2026, la Unión Europea solo limita o prohíbe 20 tipos de sustancias de PFAS, de los miles que existen. Otras, como los TFA son consideradas menos nocivas, pero su acumulación creciente en el medioambiente también podría ser peligrosa a largo plazo.
La eurodiputada belga ecologista Saskia Bricmont, oriunda de una de las zonas afectadas por la contaminación, pide una prohibición más amplia de estas sustancias: “Recomiendo atacar el problema de raíz, es decir, prohibir simplemente todos los PFAS. ¡La propia Comisión Europea encargó un estudio que muestra que el costo de la descontaminación de aquí a 2050 ascendería a 1700 millones de euros! Es una cifra enorme”.
Por el momento, la Comisión Europea se plantea prohibir los PFAS en productos de consumo habitual, como juguetes o cajas de pizza. Pero de los miles de PFAS que han desarrollado las empresas, ¿cuántos se prohibirán? Es el meollo del asunto de las negociaciones actuales entre el ejecutivo europeo y las empresas.
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