El 28 de marzo de 2026, Amine Kessaci recibió del recién electo alcalde marsellés, el socialista Benoit Payan, la banda tricolor. Un rito que convirtió al activista de las barriadas del norte de Marsella a sus 22 años en el alcalde adjunto más joven de la segunda ciudad de Francia. Y en el único representante de elección popular del país rodeado de una decena de escoltas que lo libran de la muerte.

“Amine Kessaci ha recibido amenazas. Hay varias investigaciones en curso, que están en manos de nuestra Fiscalía Nacional contra la Delincuencia Organizada porque realmente nos damos cuenta de la gravedad de las amenazas y de lo difícil que es su vida. Las investigaciones deben ser rápidas para que esta familia pueda estar realmente a salvo”, expresó el pasado 31 de marzo Vanessa Perrée, fiscal nacional contra la delincuencia organizada (PNACO).

Hace seis años, el hermano mayor de Amine Kessaci apareció calcinado en un auto tras un ajuste de cuentas entre criminales. En octubre pasado, Amine publicó Marsella, seca tus lágrimas. Vivir y morir en tierra de narcotraficantes, una valerosa denuncia del poder de las redes mafiosas en los barrios vulnerables del norte de la ciudad. Un mes más tarde, su hermano menor que preparaba el examen para entrar a la policía fue acribillado por dos hombres en moto. Y Amine condenado a vivir protegido por guardaespaldas.

La narcocracia 

En su libro, Amine Kessaci define a la ‘narcocracia’ como el poder que tienen los narcotraficantes para influir en las vidas de la gente. “En las series de televisión, los capos tipo Pablo Escobar aparecen como superhéroes, salvadores de la humanidad, personas que hacen cosas ‘que no están bien’, pero que, por otro lado, dan dinero a las familias pobres, medios para renovar escuelas, barrios y ese tipo de cosas. Esta heroización de los narcotraficantes no es buena y debemos trabajar contra ella” afirma el joven autor.

Kessaci advierte sobre el reverso de la cara dadivosa de la moneda mafiosa: “es el poder que tienen estas personas sobre la vida de los habitantes de las barriadas: ponen barricadas a la entrada de los barrios, requisan a la gente y dicen: Tú entras, tú no”

Como hijo de los barrios vulnerables del norte de Marsella, el joven alcalde adjunto sabe que la mafia no tiene voluntad de remplazar al Estado, pero sí de llenar el vacío donde éste retrocede. “Ellos dicen ‘El Estado existe, pero también nosotros’. Y ese también nosotros, ese paralelismo, es muy peligroso para la democracia, para el Estado de derecho y para las vidas humanas porque esas personas no dudan en matar, disparar a gente en plena calle, asesinar a padres de familia, a hermanos. Eso debe denunciarse”.   

La seguridad social del Estado

 La abogada penalista especializada en crimen organizado Diana Villegas destaca el carácter social que Amine Kessaci imprime a su discurso sobre la seguridad. “Una vez tuve la ocasión de escucharlo hablar y él reclamaba la presencia de seguridad pública en estos barrios. Lo que es muy extraño es que este llamado de seguridad pública siempre viene de actores políticos con el fin de plebiscitar un discurso generalmente securitario”.

Para Villegas, el planteamiento de Amine Kessaci es mucho más profundo: “Él dice que, aunque seamos pobres, necesitamos también un lugar seguro para vivir. Necesitamos condiciones de vida que nos aseguren que cuando salimos a la calle no hay una bala perdida, o que nos van a proponer un trabajo como vendedor o como vigilante del puesto de venta de droga. Es un llamado a que el Estado vuelva a ocupar un lugar que ha perdido”.

La cultura de la ilegalidad

 "El narcotráfico es la alternativa allí donde el Estado se retira", afirma el ahora alcalde adjunto de Marsella.  Y describe el resultado del despojo que han sufrido los habitantes del norte de la cuidad del sur francés. “Cuando se eliminan escuelas, bibliotecas, oficinas de correos, el transporte de los barrios, se aíslan esos lugares, se crean zonas sin ley donde la República no existe. Esto no es posible para los miles de familias que viven allí y que no le han pedido nada a nadie.  En los barrios hay mucha gente buena, que no causa problemas y que solo pide una cosa: poder vivir”.

Autora del libro de El orden jurídico mafioso, estudio sobre la organización criminal de Colombia en los años 80 y 90, Villegas ha estudiado a profundidad el fenómeno en las barriadas pobres de Medellín donde la mafia tomo el control de la población y del territorio.

 “El Cártel de Medellín se sustituye en cierto modo, pero no totalmente y de forma un poco hipócrita al Estado tomando la presencia de benefactor, creando empleo, espacios de recreación”.

La experta llama a la reflexión a hacer “porque estas organizaciones aprovechan la ausencia o la ausencia a medios términos del Estado y las políticas públicas. A ellos no les interesa una permanencia o lo hacen con la voluntad de reclutamiento, de adhesión social, de legitimación de sus acciones”.

Según Villegas lo más preocupante de la presencia de las mafias en las esferas colonizadas por las organizaciones criminales es que “la percepción, la conciencia y la cultura de legalidad en estos espacios cambia. Y va a tomar generaciones para volver a recuperar el referencial estatal y democrático. La alerta que hace Amine en ese sentido me parece justa”.

Narcocracia, narcotráfico, mafia ¿Una cuestión semántica?

 "En realidad es un tema político", responde el escritor y periodista italiano Roberto Saviano, figura emblemática antimafia.   

Investigador invitado al Instituto de criminología y derecho penal de París, Saviano estima que en Francia no se ha llegado en absoluto a una visión compartida de la existencia de una mafia o mafias en el país.

“En las entrevistas siempre dirán que aquí hay narcotraficantes, pero no mafia. Pero no es así. Lo dicen porque la expresión ‘mafia’ significa organización que aspira al poder, al control del territorio, al dominio cultural, político y militar.  Mientras el narcotraficante gana dinero en la calle. Por eso, te dicen que en Francia hay narcotraficantes, pero no hay mafia".

 La socióloga Claire Duport, que desde hace viente  años realiza investigaciones de campo sobre el tráfico y el consumo de drogas en Transverscité de Marsella y el Observatorio francés de drogas y tendencias adictivas, rechaza hablar de narcotráfico.  

“Es un término comunicativo y político. Pero desde la sociología carece de tiene sentido. Sociológicamente, estamos ante una economía de la droga. Se trata de un fenómeno de la economía capitalista globalizada y que, como todos los grandes mercados mundiales, se desarrollan a nivel local. Desde el punto de vista económico, el expendio de venta de droga en la calle es el equivalente a la tienda del barrio. Es un gran mercado internacional en una relación de oferta, demanda, oportunidad y circunstancias que va a desarrollar múltiples comercios”.

 Un enemigo atacado por la cola

 La narconarrativa en Francia ha convertido al narcotráfico en una de las principales plagas de la sociedad con el corolario de una violencia exacerbada.  Se habla de narcoescoria presente en todas partes, de tsunami, de cárceles de alta seguridad e, incluso, de mexicanización del país. Aunque la tasa de homicidios es veinte veces menor en Francia que en México o Colombia (1,3 por cada 100 000 habitantes en 2023, frente a 24,9 en ambos países), y está en constante descenso reduciéndose a la mitad desde 1990.  Los «ajustes de cuentas entre delincuentes» solo representan el 9 % de las 900 víctimas registradas anualmente en Francia.

Presente en Marsella tras el asesinato del hermano de Amine Kessaci en noviembre de 2025, el ministro del ministro del Interior, Laurent Nunez, ex prefecto de policía de París y para quien la guerra contra los narcotraficantes es una prioridad, reiteró que Francia dedica “enormes recursos a la lucha contra el tráfico de estupefacientes en todo el territorio nacional y, en particular, en Marsella, laboratorio de la lucha contra el tráfico de estupefacientes”.

Amine Kessaci deplora que esa lucha de los políticos contra el narcotráfico se concentre en la represión a los vendedores de droga callejeros de los barrios populares, especialmente en el norte de Marsella. “El narcotráfico es un fenómeno organizado, estructurado y armado. Esa gente conoce las fallas del sistema, conoce la ley e intenta esquivarla con evasión fiscal, con las mismas fallas de las instituciones”, advierte.

Por haber crecido en las populosas urbanizaciones de vivienda social, las llamadas “cités”, y de haber sido testigo de la caída de amigos y de su propio hermano en las redes de los narcotraficantes, el alcalde adjunto de Marsella conoce la manera como los capos le “cuentan mentiras a los jóvenes para reclutarlos prometiéndoles comida y ropa y garantizándoles que van a remplazar el modelo social. ¡Y los responsables políticos diciendo que van a perseguir a los jóvenes que venden en las aceras!, se indigna Kessaci.

El modelo mafioso hace parte del sistema

Para él, la guerra contra el narcotráfico “se libra en la cartera. Hay que quitarles su fuerza de ataque que es el dinero. Quitarles todos sus bienes.  Hay que atrapar a los cabecillas de las redes, a aquellos que cometen los delitos desde el extranjero, que a miles de kilómetros viven muy bien en Dubái, Tailandia, con autos lindos y casas lujosas. A esa gente nunca se la detiene, ni se la molesta. Solo a los jóvenes dealers que están en las puertas de los edificios. La guerra contra el narcotráfico debe librarse allá”, subraya.

En el mismo sentido, Roberto Saviano advierte que en toda Europa faltan leyes contra el blanqueo de capitales. “El dinero de la mafia no se puede tocar, porque habría que tocar todo el dinero. Simplemente porque si eliminas las plataformas offshore o las controlas para evitar el lavado, por ejemplo, de heroína, entonces bloquearás el dinero oculto allí por las empresas de plástico, por las compañías petroleras; es decir, detendrás todo el sistema”.

Saviano detalla que las empresas evaden impuestos en las mismas plataformas offshore a donde las mafias depositan sus multimillonarias ganancias de la droga. “En Francia tienen aún más facilidades porque pueden establecerse en Luxemburgo. Y las mafias también utilizan esas vías del capitalismo sin reglas. Cuando el capitalismo tenía otras reglas, las organizaciones criminales fundaban sus propios bancos. Ahora ya no los necesitan”.

A la pregunta de quién se beneficia con el dinero de las drogas ilícitas, el experto italiano responde “El sistema económico francés. Todo. Entonces encuentras a los árabes cometiendo delitos en la calle, y al dinero lavado en los bancos franceses”.

El mayor riesgo que corre Francia es creer que el crimen solo involucra a los inmigrantes, alerta Saviano. “Ellos solo son la punta de la cadena. No se debe considerar a las mafias como un problema de los inmigrantes, sino como un problema económico”, concluye.

Un despertar tardío

Inspirada en la fiscalía antiterrorista, una nueva fiscalía contra la criminalidad organizada, la PNACO, con énfasis en narcotráfico, se instaló en Francia al despuntar el 2026.

La abogada penalista especializada en crimen organizado, Diana Villegas, señala que Francia está despertando de la negación de la existencia de fenómenos criminales importantes, transnacionales de los que se creía inmune. “Ese despertar ha sido un poco traumático porque está muy ligado a la violencia de ciertas estructuras criminales, sobre todo en Marsella. Esa violencia, aunque sintomática, no refleja completamente la realidad de lo que está pasando en los mecanismos y en las prácticas judiciales”.

Villegas anota que los actores judiciales no están familiarizados con fenómenos de esta talla. Muchos de los casos son trabajados sobre la criminalidad de base, existen elementos que no son tratados; en fin, una serie de ausencias que impiden llegar a elucidar los casos.

Pero, sin duda, una de las ausencias de mayor impacto en las investigaciones sobre crímenes ligados al narcotráfico, según la experta, es la falta de transversalidad con la parte financiera o con la parte ciber. “Hoy en día existe una yuxtaposición de criminalidades. Muchas redes criminales utilizan rutas, técnicas o métodos muy similares para un tráfico como para otro. Por ejemplo, usan la misma ruta para el tráfico de estupefacientes y el tráfico de armas”.

Es posible que, por su especial sensibilidad sobre el tema financiero, la fiscal nombrada a la cabeza de la recién creada PNACO “introduzca esa reflexión interdisciplinaria”, espera Diana Villegas.

Entre tanto, Amine Kessaci sigue alentando la desobediencia ciudadana ante la injusticia y la falta de dignidad. “Es importante decidir las cosas por uno mismo, decir «no estoy de acuerdo, pero esto es lo que podemos hacer. Y es que no podemos seguir esperando, ya no tenemos tiempo para ver morir a nuestros amigos, a nuestros hermanos, a nuestros hijos, caer bajo las balas. Ya no tenemos tiempo para ver a todo el mundo evolucionar en la vida, excepto a los jóvenes de los barrios, y a los jóvenes en general. Porque se trata de nuestras vidas!”

RFI

Radio Francia Internacional

RFI es una radio francesa de actualidad, difundida a escala mundial en francés y en 15 idiomas más, mediante 156 repetidores de FM en ondas medias y cortas en una treintena de satélites a destino de los cinco continentes, en Internet y en aplicaciones conectadas, que cuenta con más de 2.000 radios asociadas que emiten sus programas.

Ver más