Gran reportaje de Naïla Derroisné,
periodista de RFI, sur de Chile
En materia de producción de salmón, Chile se ubica a nivel mundial justo detrás de Noruega, que es el principal productor, y vende su salmón a Estados Unidos, Japón y Brasil. Europa también forma parte de sus clientes. Es una industria relativamente joven en ese país sudamericano, pues tiene escasos 40 años. Hemos viajados a uno de sus epicentros, el sitio de piscicultura de la empresa de salmones más grande del país: Aqua Chile.
Allí crecen los "smolts" en agua dulce, así se llaman los salmones jóvenes. Roberto Ulloa, responsable del sitio, explica que en esta unidad la producción anual alcanza un promedio entre 850 y 1.050 toneladas. En una piscina gigante nadan en círculo 150.000 salmones jóvenes.
En el corazón de la producción de salmón
"Nosotros acá recibimos peces de 50 gramos y salen de 180 gramos", explica Ulloa. "Toman 110 días en llegar a ese tamaño. Luego son trasladados al agua de mar. Los peces son transportados a través de camiones, desde la piscicultura al embarcadero. De ahí son trasvasijados a barcos y luego trasladados a los centros de agua de mar para ser sembrados en la etapa siguiente, que es el engorde", precisa.
El sitio está ubicado a unos 30 kilómetros de la ciudad de Puerto Montt. Estamos en el centro Huenquillahue de AquaChile y nos dirigimos hacia un centro de cultivo en el mar. Paulo Venegas, gerente del centro de cultivo, comenta que "el trayecto dura alrededor de 5 a 6 minutos, son más o menos 1.200 metros desde la orilla de la playa hasta el centro de cultivo". A lo lejos vemos una gran plataforma flotando en el agua y rodeada de una malla metálica: ahí es donde se encuentran los salmones. Desde el pontón del centro de cultivo se pueden ver a los peces saltando.
"Aquí tenemos 8 jaulas, de 40 por 40″, explica Paulo. "Tenemos un módulo hermano que está al frente y está exactamente en las mismas condiciones. Más o menos tenemos 100.000 peces por jaula. Productivamente son 20 metros de profundidad de malla".
En la superficie del agua hay tubos que giran y lanzan la alimentación a los peces en las jaulas, generando un sonido metálico.
"Contamos con barreras de contención exteriores. Son cercos perimetrales de una altura de 4 metros. Ahí está la lobera, que se utiliza para la contención, la prevención y el no ingreso del predador principal, que es el lobo. Normalmente, el ciclo desde el ingreso es de alrededor de 13 meses. Apuntamos a alcanzar cerca de 5 kilos y medio", subraya.
Uso masivo de antibióticos
De regreso a tierra firme, en el Centro Tecnológico de AquaChile, entrevistamos al bioquímico Alexis Martínez, quien realiza distintos tipos de análisis en los salmones: nutricionales, genéticos y farmacéuticos, para optimizar la producción. Entre otros, prueban vacunas y antibióticos. Sobre este último punto, Martínez explica que "acá no existe el uso de antibióticos preventivos en la industria. Todo es reactivo a un estatus sanitario. Uno siempre está trabajando con una población de peces. Y, obviamente, a veces hay peces más susceptibles que otros. Si ese pez empieza a infectar a otro, el médico veterinario va, evalúa y se le entrega ese tratamiento, que por supuesto es informado en línea en plataformas del Estado para que se conozcan las dosis que se utilizaron, la cantidad de producto que se utilizó y el stock de peces que fue tratado".
La industria salmonera en Chile es frecuentemente criticada por el uso excesivo de antibióticos. Según cifras oficiales, en 2024 se utilizaron 350 toneladas, lo que representa un 10 % más que el año anterior. Juan Carlos Cárdenas, veterinario de profesión y director de la organización Ecoceanos, que trabaja por la conservación marina y lleva varios años observando la industria del salmón, explicó a RFI en Santiago que "en Chile se emplea 3.000 veces más antibióticos que en la producción de Noruega. Esto ha generado generaciones de bacterias cada vez más resistentes al uso de antibióticos. Por eso se tienen que aplicar dosis más altas. No hay que olvidar que esto tiene que ver con un proceso de producción industrial intensiva. Son cantidades muy altas concentradas en un solo espacio. Basta que un salmón se enferme y se enferma todo el centro de cultivo inmediatamente", advierte.
Impacto ambiental de la salmonicultura
Estas concentraciones de antibióticos en el agua, junto con otros químicos que utiliza la industria, también tienen un impacto en el medio ambiente marino. La bióloga marina alemana Vreni Haüssermann, quien vive cerca de Puerto Montt, ha estudiado la biodiversidad única de la Patagonia durante 30 años. Ella ha sido testigo de la expansión de la salmonicultura en el fiordo Comau.
“Estas salmoneras causan floraciones de algas y, cuando mueren, estas floraciones provocan descensos de oxígeno porque las bacterias consumen todas esas microalgas. Esto, obviamente, tiene un efecto en la vida del fiordo. Cuando llegué a Comau había 3 salmoneras pequeñas, y después de unos 10 años había 23 salmoneras gigantes”.
Haüssermann detalla las consecuencias en la vida marina: "Hubo cambios en la abundancia de las especies dominantes, por ejemplo, látigos de mar, corales, anémonas grandes… Muchos de esos, en 10 años, del 2003 al 2013, redujeron su abundancia en un 75%. Este es siempre el problema. Uno debería poder aplicar el principio de precaución al encontrar algo muy valioso, muy importante. Hay que protegerlo hasta que sepamos que las actividades humanas no destruyan este ecosistema".
Crecimiento rápido de la salmonicultura
En el sur del país, la salmonicultura creció rápidamente. En un lapso de aproximadamente 40 años se convirtió en la segunda industria exportadora de Chile. "Esta es la historia de una industria que ha ido creciendo y avanzando, aunque se han cometiendo ciertos errores", admite Ángela Saavedra, directora regional del Consejo del Salmón, una organización gremial que representa a las seis empresas más grandes del país.
"Hoy en día somos una industria que cumplimos no solo con la normativa, sino que tratamos de aumentar nuestros estándares. Por ejemplo, si nos piden dos certificaciones obligatorias, la industria es capaz de presentar actualmente más de 15 certificaciones para poder llegar a los cien o más mercados en los que estamos. Hemos ido creciendo como país, a nivel regulatorio, ambiental, de procesos, y siempre acompañados de innovación, tecnología y, por supuesto, también de la comunidad".
El año pasado, el sector generó 6,000 millones de dólares en exportaciones y sustenta más de 80.000 empleos, de los cuales casi dos tercios son indirectos. Sin embargo, esto tiene repercusiones, ya que los accidentes laborales suelen ocurrir en el marco de las operaciones de los contratistas. Según la organización Ecoceanos, noventa trabajadores del sector han fallecido en accidentes laborales en los últimos doce años, un promedio de siete muertes al año.
Un accidente laboral no reconocido
En 2017, Liliana perdió a su esposo Jorge mientras trabajaba para un contratista de la industria salmonera. Jorge era buzo certificado y su licencia le permitía nadar hasta 20 metros de profundidad. Pero el día del accidente estaba reparando redes a unos 40 metros bajo el agua.
"Mi esposo no tuvo tiempo de salir con anticipación porque bajó muchos metros más de lo que se suponía que podía bajar, que eran 20. Él prácticamente salió muerto de ahí".
Luego de enterarse, Liliana fue a ver al empleador de su marido para entender lo que había pasado. "Llegamos allá, nos dirigimos a la empresa, y nos dijeron que Jorge se había suicidado. Eso era imposible. Ellos jamás nos dieron apoyo. Hasta el día de hoy no nos han dado apoyo. Nunca nos dieron el pésame, jamás. Y a toda pregunta que hacíamos, encontrábamos silencio”, cuenta.
Liliana llevó el caso a lo" tribunales. El contratista fue declarado culpable de homicidio involuntario. También se determinó la responsabilidad de la salmonera. David Vargas, el abogado de Liliana, explica que "como la empresa mandante contrata los servicios de una empresa pequeña, tiene que realizar una labor de supervisión y fiscalización, entre otras cosas, de las medidas de seguridad de la empresa pequeña. Entonces, si en la ocasión de un juicio se demuestra que la empresa mandante no fiscalizó ni supervisó adecuadamente lo que por ley estaba obligada a hacer, pasa a ser tan responsable como la empresa contratista. Esto fue lo que ocurrió en el caso de Jorge. Lamentablemente, en Chile, y sobre todo en las labores de cultivo de salmones, las estadísticas que se arrojan en números de fallecidos, y no solo de fallecidos, sino también de buzos con enfermedades producto de las inmersiones, no son pocas", sostiene Vargas.
Desafíos laborales en la industria salmonera
Sobre las condiciones laborales y los accidentes en esta industria, entrevistamos en el barrio de negocios de Santiago a Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, la organización gremial que representa a las seis mayores empresas de Chile.
"Desde el Consejo del Salmón, nosotros tenemos actualmente una agenda robusta de trabajo con el gobierno, pero también una agenda robusta de trabajo con la Organización Mundial del Trabajo, la OIT. Eso muestra que todo lo que hacemos desde el punto de vista laboral es esencial para nosotros y queremos ir mejorando día a día. Por supuesto, lamentamos cualquier accidente, ya sea grave, mediano o fatal. No queremos accidentes, pero creo que la forma de construir una industria segura es enfrentando los desafíos y haciéndonos cargo de las dificultades. Creo que estamos en el camino correcto".
Seguel asegura que el Consejo del Salmón participó en la elaboración de una ley reciente para regular más el trabajo de los buzos. "Yo diría que la alianza público-privado es esencial, fuimos parte de eso. Y ser parte muestra el compromiso que tenemos con la fuerza laboral de esta industria que es la más relevante en el sur y que hoy en día los estándares que estamos teniendo permiten seguirla proyectando", confía.
Preocupaciones sobre la regulación de la industria
Desde hace varios años, sin embargo, las ONG chilenas alertan sobre la legislación que regula la salmonicultura, considerándola con estándares demasiado bajos. Esta alarma cobra mayor relevancia dado que el nuevo presidente de extrema derecha, José Antonio Kast, pretende reducir la burocracia que, según él, obstaculiza el desarrollo de esta industria.
Una postura que resulta preocupante, sobre todo en un momento en que la salmonicultura se expande cada vez más lejos en la Patagonia chilena, llegando incluso a instalarse en pleno medio de reservas naturales.
Compartir esta nota