La presencia del Señor

reaviva las fuerzas disminuidas,

sacude la voluntad dormida,

convierte lo frágil en fuerte

y sostiene con su amor

toda la vida.

Es una presencia que emociona,

estabiliza y cuestiona.

Impacta en la calle,

en el trabajo,

en la casa

y todo lugar.

¡Bendita sea tu presencia, Señor!

Dinorah García Romero

Educadora

Investigadora del Centro Cultural Poveda - Directora  del Proyecto: Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda. - Titular de Formación continuada en el Centro Cultural Poveda. - Docente del  Máster en Psicología de la Educación y Desarrollo Humano en Contextos Multiculturales,  Universidad de Valencia-Universidad Autónoma de Santo Domingo. - Co-Directora de Tesis en el Programa de Doctorado en Educación, Universidad de Valencia-Universidad-Autónoma de Santo Domingo.  

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