No se trata solamente de un problema marginal de un país ni de una de sus diferentes clases sociales que lo conforman; la salud mental hoy día es uno de los problemas fundamentales que afectan socialmente a los ciudadanos de los países del mundo.
Esta enfermedad impacta sobre todos los sectores de la sociedad, aunque no podemos negar los factores sociológicos condicionantes de nuestras poblaciones, de los que no pueden escapar los seres humanos que viven bajo las grandes brechas sociales que los separan.
Basados en las ciencias de la salud, muy especialmente en la psiquiatría, la psicología y la sociología, nosotros pudiéramos desarrollar grandes investigaciones y construir una infinita cantidad de indicadores en todas las áreas del conocimiento para el correcto abordaje del tema.
Sin embargo, el elemento central de este asunto, cosa poco común en advertirlo, es que en nuestras sociedades, tanto del pasado como del presente siglo, no ha habido simplemente una época de cambios, sino un cambio de época que nos ha cambiado toda la vida ante nuestro propio rostro, sin que muchos de nosotros nos diéramos cuenta o advirtiéramos.
Es cierto que la pandemia aceleró y dimensionó el problema de la salud mental de nuestros pueblos; sin embargo, ya los factores causantes de este mal venían arrastrándose desde hace mucho tiempo antes del Covid-19.
La salud mental se está convirtiendo en una pandemia en el mundo y los Estados no se prepararon para este fenómeno que ha desbordado las capacidades de los sistemas públicos —y privados— de la salud pública de nuestros países.
Si a la falta de estructuras físicas instaladas para ofrecer los servicios en el área de la salud mental, le agregáramos el trabajo que habría de realizarse para abordar el tabú cultural existente en la población frente a esta enfermedad de tipo mental, la situación es peor de la que pudiéramos imaginarnos; sin embargo, estamos frente a una realidad que debemos enfrentar como un asunto de alta prioridad de Estado.
Los datos suministrados por la Organización Mundial de la Salud sobre los trastornos mentales pueden llenarnos de preocupación. Citamos:
“En 2019, 1 de cada 8 personas, o 970 millones de personas en todo el mundo, vivía con un trastorno mental, siendo los trastornos de ansiedad y depresión los más comunes. En 2020, el número de personas que vivían con trastornos de ansiedad y depresión aumentó significativamente debido a la pandemia de COVID-19. Las estimaciones iniciales muestran un aumento del 26 % y el 28 %, respectivamente, en los trastornos de ansiedad y depresión mayor en tan solo un año.”
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