El cáncer de mama ocurre cuando un grupo de células anormales crece sin control y puede formar un tumor maligno. Entre los principales factores asociados a esta enfermedad se encuentran los genéticos, hormonales y ambientales.

A mediados de los años ochenta comenzaron las campañas educativas para su prevención y detección temprana. En 1985 surgió en Estados Unidos un movimiento de concientización que contribuyó a convertir octubre en el mes internacional de sensibilización sobre esta dolencia. A partir de entonces, el día 19 de ese mes se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, por mandato de la Organización Mundial de la Salud.

Las técnicas para diagnosticarlo y tratarlo han avanzado. Las más usadas son las biopsias, los estudios de imágenes y procedimientos para determinar su extensión; así como las  cirugías, las radioterapias, y  los  fármacos o quimioterapias. Sin embargo, el proceso ha sido lento y doloroso; como lo demuestran los siguientes casos.

La economista Elsa Caraballo, esposa de mi compadre, el ingeniero Óscar Rosa, residente en Santiago de los Caballeros, sintió en 1986 una bolita en un seno. Después de consultar especialistas en el país, viajó a Estados Unidos, donde le extirparon sus mamas. Lamentablemente, falleció en junio de 1988, a los 36 años.

A Virginia Clinton Kelley, enfermera y madre del presidente estadounidense Bill Clinton, se le descubrió un bulto en sus senos en 1990. La sometieron cirugía y recibió quimioterapia. Falleció en enero de 1994, a los 70 años.

Ambas mujeres recibieron los mejores tratamientos, incluidos transfusiones de sangre; perdieron el pelo y sufrieron mucho. No obstante, fallecieron a pesar de los avances de la medicina de su época.

Pérdidas tan lamentables como estas impulsaron los esfuerzos en la lucha contra el cáncer de mama. El presidente Clinton creó un fondo para financiar la investigación y para apoyar los pacientes, al cual se sumó, con un aporte significativo, la notable artista Barbra Streisand. Sus frutos ya los estamos recibiendo.

En este siglo se han logrado avances significativos en el tratamiento de tumores en mama, colon, pulmón y páncreas, entre los otros, con los medicamentos llamados monoclonales. Ahora bien, justo este año se ha iniciado la era de los revolucionarios fármacos llamados   anticuerpos conjugados. Carezco de los conocimientos especializados para explicar cómo funcionan. Sé que tienen que ver con el transporte de ciertas sustancias o moléculas a las   células malignas para destruirlas, al igual que a las células vecinas que pudieran salir del tumor, sin afectar a las sanas.

Al tratarse de medicamentos de altos costos, es importante que las empresas productoras y las autoridades implicadas se comprometan a facilitar su acceso a los más necesitados.

Afortunadamente, cada día se cuenta con mayor cantidad sobrevivientes de cáncer, por lo que es tiempo de legislar y educar a la población acerca del derecho al olvido oncológico, para que quienes han superado esta enfermedad, no sean discriminados en su vida social, laboral y económica.

Invito a rezar por recuperación de su santidad León XIV, operado de un cáncer de pulmón y al que recientemente ya se le dio de alta.

Que jamás se repita el macabro fraude del Seguro Nacional de Salud (SENASA), que ha perjudicado a tantos pacientes de cáncer y que sean castigados los culpables.

Felicidades y éxitos a la nueva directiva de la Sociedad Dominicana de Senología, (SODOSEN).

William Galván

Profesor de psicología y antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Investigador académico y consultor de empresas.

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