En la antigua mesa latinoamericana de Prensa Asociada en Nueva York
atendíamos compilar el “Hoy en la Historia”, un resumen de
acontecimientos históricos que enviábamos tarde en la noche para uso
de los periódicos vespertinos del siguiente día.

Miraba con entusiasmo el resumen que en ocasiones me llevaba a la
histórica biblioteca municipal de Nueva York o a la Universidad de
Columbia para documentar algunos de esos acontecimientos históricos.
Todo ello sazonado por mi amor a la historia y al periodismo.

Aquella labor se realizaba diariamente en aquella mesa de redacción
repleta de excelentes compañeros periodistas latinoamericanos.

No obstante hoy día es notable la gran ausencia o disminución del
periodismo histórico en los medios contemporáneos tanto en Puerto Rico
como en el resto de Latinoamérica. Ello bien puede ser atribuible a la
crisis estructural en el nuevo modelo de negocios y a la aceleración
de los ciclos informativos en estos medios modernos sean impresos,
televisivos o radiales.

Al tiempo que el periodismo histórico requiere investigación
exhaustiva en archivos y verificación rigurosa, el ecosistema actual
prioriza y es verdugo de la inmediatez y el tráfico digital.

Es más importante lo inmediato que una visita a los Archivos General o
a cualquier biblioteca o colección histórica en universidades.

Algunas de las causas del declive incluye entre otros, al periodismo
de investigación, y ello igual arropado por la crisis económica y la
caída de ingresos publicitarios que han reducido los recursos
destinados a investigaciones de largo aliento. Entre ellas las
históricas, que no pueden competir en volumen con el acelerado
contenido digital.

Otro adversario es la moderna dictadura del “Click” o el llamamiento
a los algoritmos de redes sociales y buscadores favorecedores a
noticias muchas de ellas efímeras, visuales y deficiente
corroboración. Algunos de estos medios digitales semejan democracias
perfectas en disputa por y para estúpidos e inteligentes.

Del periodismo histórico, que procura "descubrir la verdad para
cambiar el mundo" mediante el análisis del pasado, con frecuencia
queda relegado por no generar tráfico inmediato.

Es obvio que los grandes medios van camino a perder gran parte de su
capacidad de ser el "registro diario de los hechos" para todas las
audiencias, forzando a que el contenido especializado —incluida la
historia— se desplace a medios pequeños, regionales o plataformas de
nichos para sobrevivir.

Pero la ausencia del periodismo histórico, en ocasiones dedicado a
bien vendidos acontecimientos de crímenes violentos, conducen a la
pérdida de memoria colectiva. Por ello al reducirse el periodismo que
sirve como recurso para la recopilación y conservación de la historia
pierde la sociedad las herramientas para entender el presente a través
del pasado. Es aquí cuando los intereses comerciales atacan
precisamente al periodismo.

Por otro lado, la ausencia de verificación histórica en los medios
masivos facilita la propagación de narrativas falsas como el negar la
presencia de valiosos y destacados hombres y momentos en nuestra
historia. Momentos que incluso provocaron grandes cambios históricos
en la vida ya que gran parte de la población consume información sin
filtros de veracidad.

Pero a pesar de su ausencia en las portadas principales, el periodismo
histórico encuentra refugio en algunas nuevas plataformas como lo son
los podcast de periodismo narrativo que algunas dispensan un consumo
profundo y flexible de temas históricos.

Algunos de los temas locales que podrían reflotar son entre otros: la
participación de Ramón Power en las cortes de Cádiz, el Grito de
Lares, la Invasión norteamericana de 1898, los gobernadores militares
en Puerto Rico, la primera militarización geopolítica de Puerto Rico,
las masacres a nacionalistas, el “ajusticiamiento” del coronel de la
Policía Insular, Elisha Francis Riggs por los nacionalistas Elías
Beauchamp e Hiram Rosado ambos asesinados en el cuartel de la Policía
sin juicio previo, los juicios a Pedro Albizu Campos, los ataques
nacionalistas al Congreso y Casa Blanca.

Inescapable el establecimiento del Estado Libre Asociado, el caso de
Puerto Rico en la ONU, la Ley de la Mordaza, la persecución a
independentistas, la encarcelación de nacionalistas, y Cerro
Maravilla. Y en desarrollo la corrupción gubernamental y el uso
desgobierno para beneficio propio.

Hay muchos otros temas que sin duda podría sugerir, pero esperamos que
aquellas y otras atenciones periodísticas a la historia sigan
floreciendo ya que  “el mejor profeta del futuro es el pasado”;
pensamiento de Alphonse de Lamartine, historia de la revolución
francesa 1848.

Luis Rubén Sanchez

Periodista

Luis Rubén Sánchez es un veterano periodista puertorriqueño ex editor de la mesa latinoamericana de The Associated Press en N.Y. Actualmente preside las emisoras de radio y televisión digital Boricuatv y Boricuaradio.digital.

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