Estamos viviendo momentos en los que la preocupación de lo que pueda pasar nos mantiene perturbados y sin esperanzas. Nuestro futuro imaginario nos vuelve ciegos para el presente, de manera que el temor a situaciones negativas que podrían ser, nos hace ignorar lo positivo que ya es. Dentro de ese contexto podríamos preguntarnos, ¿De qué nos sirve la ansiedad? ¿Es un “defecto de fábrica” que traemos?

Seguramente todos saben que la ansiedad podría provocarnos trastornos de salud física y mental, pero quien no lo sepa, no creo que ignore que le quita la paz y afecta su bienestar y calidad de vida.

Las personas altamente productivas suelen ser muy ansiosas, por lo que podríamos preguntarnos hasta qué punto conviene que seamos personas indiferentes y no pensantes, para que el futuro no nos atormente. ¿Debo vivir como si no hubiera un mañana, o en cambio, sacrificar el hoy de cara a lograr un mañana mejor?

La ansiedad es un estado emocional que nos lleva a proyectarnos hacia el futuro para anticipar situaciones y prepararnos ante ellas. Realmente es algo importante y necesario, pero en exceso, puede ser un trastorno psicológico

La ansiedad surge porque nuestra inteligencia nos permite anticipar posibles eventos futuros al observar el curso de los acontecimientos. Como tenemos un sesgo de negatividad, con frecuencia esperamos lo peor. Por otro lado, la incertidumbre nos resulta intolerable.

A nivel cerebral, en el sistema límbico, estructuras como la amígdala se activan haciéndonos sentir miedo. Ejemplos de sus aportes positivos son que nos hace ser más cuidadosos, manejar con precaución, estudiar, respetar las leyes, obedecer a los padres, pagar un seguro médico, adquirir una vivienda confiable, ahorrar, en fin, una serie de conductas encaminadas a enfrentar las posibles contingencias.

La ansiedad es una habilidad evolutiva, pero puede ser patológica cuando nos satura de pensamientos repetitivos, nos bloquea, nos impide disfrutar nuestra vida presente o nos provoca trastornos en nuestro funcionamiento físico y mental.

Decimos que una persona es ansiosa cuando experimenta exceso de futuro, lo que puede robarle su presente. El exceso de pensamientos negativos es perjudicial. El futuro aún no existe y nuestra existencia la vivimos en el presente. Como tampoco podemos vivir como si no hubiera un mañana, debo aprovechar el presente tomando previsiones.

El mañana es solamente una posibilidad y es preciso analizar nuestras proyecciones futuras, determinando su nivel de probabilidad, sopesando cuáles pensamientos nuestros se fundamentan en realidades y cuáles solamente en imaginaciones o suposiciones.

En un estado de ansiedad se puede llegar a presentar palpitaciones, respiración acelerada, inmovilidad, sudoración, agitación psicomotora, mareos, temblores o náuseas. A nivel psicológico pueden presentarse sensación de peligro, irritabilidad, inquietud extrema, temor a perder el control e incluso la vida.

Personas ansiosas acuden con frecuencia a salas de emergencia y luego de examinarlas, cuando se les dice que “no tienen nada” se molestan, porque saben que sintieron alteraciones en sus cuerpos. Y es cierto, tuvieron tal perturbación de su estado mental que conllevó manifestaciones físicas reales, por ejemplo, a nivel cardíaco, pero estando el corazón sano, y si logran controlarse, los síntomas desaparecen.

Recuperando el control

Entre las estrategias para controlar estos estados podríamos señalar: caminar, conversar, dormir lo suficiente, dieta equilibrada, pasatiempos tranquilizantes, escuchar música (no estridente), deportes, lectura y conectarse con sus propias emociones, especialmente con las reprimidas.

Los ejercicios de relajación, respiración y meditación pueden permitirnos dirigir nuestros procesos mentales de forma consciente e impedir la pérdida de control emocional. Es importante saber que puedes. Si los exámenes médicos han mostrado que nada te impide tener un desenvolvimiento normal, lo que falta es que lo creas.

Ciertamente no siempre te resultará posible enfrentar tus estados ansiosos y cuando te resulte difícil, debes buscar apoyo de profesionales de salud mental antes de que sea tarde. En ocasiones, al menos para comenzar, podrías requerir apoyo con ansiolíticos. No controlar los estados de ansiedad puede provocar alteraciones significativas en los aspectos físico, mental y social de tu salud.

Volver al presente

Cuando el futuro te parezca horrible, concéntrate en el momento actual y conéctate mediante todos tus sentidos con lo que estés viviendo ahora. Observa, escucha, olfatea, saborea y toca lo que está ahora ante ti. Además, toma consciencia de cada parte de tu cuerpo. Eso te ayudaría a “aterrizar”.

El simple hecho de sentirte sin motivación ni esperanza debes considerarlo como una voz de alarma.

La preocupación excesiva por la posibilidad de que sucediera algo que temes te puede impedir disfrutar algo maravilloso que ahora estás viviendo.

Referencias:

David H. Barlow. (2002). Anxiety and Its Disorders: The Nature and Treatment of Anxiety and Panic (2nd ed.). New York, NY: Guilford Press.

Daniel Kahneman. (2011). Thinking, Fast and Slow. New York, NY: Farrar, Straus and Giroux.

Jon Kabat-Zinn. (1990). Full Catastrophe Living. New York, NY: Delacorte Press.

Luis Ortiz Hadad

Médico

El Dr. Luis Ortiz Hadad, nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 17 de septiembre del 1958. Graduado de Doctor en Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en el 1983. Realizó estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, España (1984-1986). Se especializó como Cirujano General en el Hospital Central de las FFAA-Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en (1988-1992). Haciendo la subespecialidad en Cirugía Colorrectal en Marsella, Francia (2000-2001). Es Psicólogo Clínico egresado con los máximos honores de la Universidad de la Tercera Edad (2022). Ha sido profesor de Anatomía y Cirugía por más de 20 años en la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Es miembro del Comité Editor de la Revista Archivos Médicos Dominicanos (AMED). Presidente de la Sociedad Dominicana de Coloproctología (2011-2013), Presidente de la Academia Dominicana de la Medicina (2016-2018) y Presidente de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores (2023-2025). Es miembro del Colegio Médico Dominicano, del Colegio Dominicano de Cirujanos, de la Sociedad Dominicana de Coloproctología, Asociación Latinoamericana de Coloproctología, Academia Dominicana de Medicina, del Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI) y de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores. Presta sus servicios como Cirujano Coloproctólogo y Coordinador del Internado de Cirugía de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en el Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT), donde también desarrolla desde el 2022 un programa de Meditación Terapéutica Racional Emotiva. Es escritor de artículos semanales en el periódico acento desde el 2020 y es autor de los libros: Cincuenta Reflexiones. Breve guía para el Homo sapiens y Piensa bien, Vive mejor: Una terapia racional emotiva social. Es reconocido por sus actividades a favor de un mayor desarrollo humano como estrategia prioritaria para el mundo de hoy y enseñanzas de autoayuda basadas en las neurociencias.

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