“Lo que es igual no es ventaja”, reza un viejo dicho popular.

Traigo la frase a colación motivado a la iniciativa de la coalición de diputados y senadores representantes de los partidos tradicionales en el Congreso Nacional Dominicano que por miedo a ser desplazados de ese poder del Estado se unificaron para legislar en contra de los derechos constitucionales de los dominicanos.

Legislar para asegurar ventajas a grupos políticos específicos para violar con ello los derechos fundamentales de los ciudadanos, son señales claras de que los legisladores que fomentan esas acciones anticonstitucionales están dispuesto a trillar el camino que conduce a la implementación de una dictadura.

Todo dominicano tiene derecho a elegir y ser elegido como manda la Constitución, y nadie puede coartar ese derecho a ningún ciudadano.

Los congresistas que hoy intentan eliminar los artículos 156 y 157 de la Ley numero 20-23 del régimen Electoral, tienen miedo de ser desplazado no solo del Congreso, sino probablemente de la dirección del Estado.

Por suerte, su nueva propuesta de ley chocara de frente con la sentencia del Tribunal Constitucional que fallo a favor de los que desean aspirar de forma independiente para ocupar cargos electivos en el país.

¿Cuál es el miedo de los congresistas oportunistas de querer cerrar el paso a otros ciudadanos que gozan de las mismas normativas o derechos que ellos tienen para aspirar a cargos electivos en un régimen democrático?

Esos congresistas dominicanos que se oponen rabiosamente a las candidaturas independientes ya saben que son impopulares, que perdieron la confianza de una buena parte del pueblo que le dio la oportunidad de que los representen en el Congreso.

Saben que al disfrutar las mieles del poder congresual se apartaron de los ideales que juraron en principio sostener y defender en favor de las demandas sociales, intereses e inquietudes de sus votantes.

Incumplieron promesas, se aliaron a congresista corruptos en vez de combatirlos, silenciaron ante las denuncias de actividades ilícitas de tráfico de sustancias prohibidas cometidas por algunos de sus colegas congresuales.

Porque pactaron secretamente con quienes niegan desde el gobierno las demandas de la población a cambio de beneficios económicos, facilidades e influencias personales.

Son esas, entre otras causas, que han motivado a una buena parte de la población a buscar nuevas opciones a través de nuevos partidos emergentes o figuras independientes.

El arraigo que crece en la población dominicana en favor de un candidato independiente para ocupar cargos electivos no es porque están en contra de los partidos tradicionales en sí, es contra los lideres o dirigentes de esas organizaciones que ellos representan.

El momento no es de crear nuevas leyes que les aseguren continuar indefinidamente en sus curules o cargos gubernamentales con actitudes antidemocráticas.

Es revisar y cambiar sus comportamientos políticos ante una sociedad que les reclama reivindicaciones, soluciones a los problemas básicos que les aquejan y que muy bien todos ellos conocen.

Rafael Gómez

Periodista

Rafael Gómez, periodista dominicano. Residente en los Estados Unidos.

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