En un correo enviado el sábado 22 de febrero, Elon Musk ha pedido a los trabajadores federales estadounidenses que presenten pruebas de su actividad profesional o se enfrentarán a ser despedidos. El lunes amplió de manera indefinida el plazo de su ultimátum que se vencía el mismo día. Mientras que el presidente Donald Trump respalda la iniciativa de su asesor para recortar el gasto público, agencias del Estado federal han pedido a sus empleados ignorar la solicitud de Musk. Explicamos qué está pasando.
La imagen se hizo viral en redes sociales. El jueves 20 de febrero, el presidente argentino Javier Milei ofreció una motosierra a Elon Musk, con quien comparte la ideología ultraliberal, durante la Conferencia de Acción Política Conservadora de 2025.
La máquina en las manos del nuevo jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) de la Administración Trump tiene un valor simbólico importante estos últimos días: el sábado, Elon Musk envió un correo a los trabajadores federales estadounidenses en el que les pedía contestar a la pregunta: “¿Qué hicieron la semana pasada?”, con la amenaza de ser despedidos.
El objetivo: recortar el gasto público. France 24 les explica.
¿Porque la Administración Trump ataca a los trabajadores federales?
La agresiva movida de Elon Musk durante estos últimos días es la consecuencia de una política anunciada por el presidente Donald Trump durante la campaña electoral.
El republicano anunció que, de ser presidente, encargaría al dueño de Tesla y SpaceX de “desmantelar la burocracia gubernamental, recortar las regulaciones excesivas y los gastos innecesarios y reestructurar las agencias federales”.
Con este propósito, la Administración Trump creó un nuevo servicio, el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), del cual Elon Musk es el director.
Sin embargo, DOGE no es un departamento oficial del Gobierno, que tendría que haber sido establecido por una ley del Congreso. Surgió a través de una de las órdenes ejecutivas de Donald Trump, y funciona como un órgano.
Musk prometió acabar con la “tiranía de la burocracia” y expuso que su misión es ahorrar dinero a los contribuyentes estadounidenses y reducir la deuda nacional de Estados Unidos, que asciende a 36 billones de dólares.
Para lograr estos objetivos, DOGE quiere posicionar representantes suyos en cada departamento del Estado federal para controlar el gasto. También prevé la supresión de miles de empleos federales.
¿Qué dice el correo enviado por Musk a los trabajadores federales?
Esta filosofía se concretó el pasado sábado, cuando Musk envió el correo a unos 2,3 millones de empleados federales.
Este e-mail, enviado por la Oficina de Gestión de Personal (OPM) del gobierno federal, les ordena enumerar cinco de las tareas que realizaron durante la semana. Con una amenaza: cualquier falta de respuesta en 48 horas se consideraría una dimisión.
El domingo, el hombre más rico del mundo calificó su solicitud de “prueba de pulso muy básica”.
“La razón por la que esto es importante es que un número significativo de personas que se supone que trabajan para el Gobierno están haciendo tan poco trabajo ¡que ni siquiera revisan su correo electrónico!”, escribió Elon Musk en la red social X.
“En algunos casos, creemos que se están utilizando personas inexistentes o las identidades de personas fallecidas para cobrar sueldos. En otras palabras, hay un fraude descarado”, añadió, sin dar ninguna prueba para respaldar sus afirmaciones.
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Sin embargo, el magnate amplió de manera indefinida el plazo de su ultimátum. “A discreción del presidente, los funcionarios tienen una nueva oportunidad”, anunció Elon Musk el lunes por la noche.
¿Cómo reaccionaron los servicios del Estado federal?
El correo de Musk generó numerosas críticas por parte de las agencias federales y sindicatos de trabajadores públicos.
Everett Kelley, presidente de la Federación Estadounidense de Empleados Gubernamentales, el mayor sindicato del sector con 800.000 miembros, envió el domingo una carta al Gobierno en la que dijo que debía revocar la solicitud de Musk y disculparse con todos los trabajadores federales.
“Creemos que los empleados no tienen la obligación de responder a este correo electrónico claramente ilegal en ausencia de otra dirección legal”, escribió.
Además, el sindicato prometió contestar cualquier fin de contrato que sea “ilegal”.
“Una vez más, Elon Musk y la Administración Trump han demostrado su total desprecio por los empleados federales y los servicios esenciales que prestan al pueblo estadounidense”, añadió Everett Kelley.
Algunas agencias federales, dirigidas por aliados de Trump como el FBI o el Departamento de Justicia, pidieron a sus empleados no seguir la orden del nuevo asesor del presidente.
“El FBI, a través de la Oficina del Director, está a cargo de todos nuestros procesos de revisión, y llevará a cabo revisiones de acuerdo con los procedimientos del FBI”, escribió su director Kash Patel en una nota interna.
“Por ahora, por favor, detengan cualquier respuesta”, subrayó.
La solicitud de Musk incluso preocupó dentro del Partido Republicano. “Si pudiera decirle una cosa a Elon Musk, es, por favor, pon una dosis de compasión en esto”, expresó John Curtis, senador de Utah.
“Son personas reales. Son vidas reales. Se trata de hipotecas… Es una narrativa falsa decir que tenemos que recortar y que hay que ser cruel para hacerlo también”, insistió.
¿Cómo se posiciona Trump frente a esta política?
Elon Musk todavía cuenta con el respaldo del presidente Trump.
El mandatario estadounidense explicó que DOGE ha descubierto “fraudes por cientos de miles de millones de dólares”, incluso insinuando que algunos pagos están yendo a empleados inexistentes, sin presentar evidencias.
Sin embargo, la cantidad de críticas generadas por la solicitud de Elon Musk obligó al presidente a atenuar levemente su discurso.
Trump insistió en que las instrucciones de no responder al correo de Musk se dieron por razones de seguridad, en particular para los puestos sensibles del FBI y la CIA.
“Es solo porque hay personas que realmente no quieres que te digan en qué estaban trabajando la semana pasada”, matizó Donald Trump, que sigue considerando “muy ingeniosa” la idea de Elon Musk.
El lunes, la Administración también comunicó a las agencias federales que no estaban obligadas a ordenar a sus empleados cumplir con la solicitud de Elon Musk, según dos fuentes cercanas al asunto citadas por el medio 'ABC'.
¿La política de recortes del gasto público ya tuvo efectos?
De manera general, la política de recortes del gasto público impulsada por Musk y Trump ya empezó a tener consecuencias.
A finales de enero, la Administración Trump ofreció a dos millones de funcionarios federales la posibilidad de dimitir a cambio de una indemnización. Unos 75.000 trabajadores federales ya han aceptado dejar sus puestos, según medios de comunicación estadounidenses.
Desde la posesión de Trump el pasado 20 de febrero, cerca de 4.000 personas han solicitado ayudas por desempleo en Washington D.C., donde se concentran la mayoría de los empleados federales, según los datos más recientes del Departamento de Trabajo.
Esta cifra ha aumentado semanas tras semanas, pasando de 768 solicitudes registradas en la semana de la toma de posesión a 1.695 durante la semana del 15 de febrero.
“Me enteré por correo. Oí rumores de que se estaban enviando correos electrónicos de despido, y como tenía el computador, me conecté y lo vi. Llamé a mis supervisores y me dijeron que no sabían que esto iba a pasar. Estamos todos en shock”, contó a la agencia EFE una trabajadora de la Administración de Alimentos y Medicamentos.
Aunque no existen cifras oficiales, medios y agencias estiman en miles los trabajadores públicos que han visto su contrato terminarse de un día para otro.
Con EFE, AP y AFP
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