Ha llegado la hora de los alegatos finales en el juicio sobre la financiación libia en segunda instancia. Luego de tres días de una implacable ofensiva, la Fiscalía general solicitó este miércoles 13 de mayo una pena de siete años de prisión para Nicolas Sarkozy —igual que en primera instancia— en este caso que ya le valió un paso por la cárcel. Los fiscales también piden que el exjefe de Estado pague una multa de 300.000 euros (351.000 dólares).

La Fiscalía general solicitó asimismo seis años de prisión efectiva para Claude Guéant y dos años efectivos para Brice Hortefeux, con lo que pide a la cámara de apelaciones que confirme en líneas generales las penas dictadas en primera instancia contra estos estrechos colaboradores de Sarkozy.

Para Brice Hortefeux, el ente acusador solicitó una pena ligeramente agravada de cuatro años de prisión, dos de ellos con suspensión condicional, y pidió que la parte efectiva se cumpla con tobillera electrónica, con ejecución provisional.

Por último, se solicitaron tres años de prisión en suspenso y 150.000 euros (175.000 dólares) de multa para el exejecutivo de Airbus Édouard Ullmo, y cuatro años de prisión en suspenso y 4 millones de euros (4,68 millones de dólares) de multa para Bugshan, un ciudadano saudí cuyas cuentas habrían servido para canalizar dinero.

En cuanto a Wahib Nacer, banquero franco-yibutiano acusado de operaciones financieras relacionadas con Alexandre Djouhri, Claude Guéant y las cuentas de los Bugshan, se solicitaron cuatro años de prisión y 2 millones de euros (2,34 millones de dólares) de multa.

La sentencia se espera para el próximo 30 de noviembre.

Al igual que en el primer juicio, la Fiscalía pidió a los jueces que declararan a Nicolas Sarkozy culpable de todos los cargos que se le imputan, incluidos corrupción y financiación ilegal de su exitosa campaña presidencial de 2007, delitos por los que había sido absuelto.

El año pasado, los funcionarios de la Fiscalía Nacional Financiera (PNF) habían pedido una pena "disuasiva" de siete años de prisión contra el expresidente, quien niega cualquier irregularidad.

Según la Fiscalía, estas maniobras fraudulentas habrían "corrompido la financiación de la elección suprema de la V República".

Este escenario gira en torno a dos reuniones secretas celebradas a finales de 2005 en Libia por Claude Guéant y Brice Hortefeux —sus colaboradores más cercanos— con el alto dignatario libio Abdallah Senoussi.

El cuñado del dictador Muamar al Gadafi había sido condenado en rebeldía a cadena perpetua por la Justicia francesa seis años antes, por haber ordenado el atentado contra el DC-10 de UTA, que causó 170 muertos en 1989, 54 de ellos franceses.

Sarkozy welcomed Kadhafi — and his Bedouin tent — to Paris in 2007

En los meses siguientes, el régimen libio transfirió alrededor de seis millones de euros (7,03 millones de dólares) a las cuentas del intermediario Ziad Takieddine, quien estuvo presente en los encuentros clandestinos con el número dos libio.

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La sospecha de corrupción con dinero extranjero

El tribunal de primera instancia había condenado a Nicolas Sarkozy a cinco años de prisión efectiva, únicamente por asociación delictiva, al considerar que había permitido que sus colaboradores más cercanos buscaran fondos del régimen libio para su campaña electoral.

Pero en la apelación, la acusación pidió a los jueces que fueran más lejos, señalando a Nicolas Sarkozy como el "instigador" del pacto de corrupción con los libios. "Nicolas Sarkozy es quien hace que todos estos encuentros y todas estas transferencias de fondos tengan sentido", declaró ante los jueces Damien Brunet, uno de los tres fiscales.

Con este juicio de apelación el exjefe de Estado se juega su libertad, pero también su honor y el legado que dejará en la Historia.

Tras su condena en primera instancia, se convirtió en el primer expresidente encarcelado en la historia de la República, pasando 20 días entre rejas en la prisión parisina de La Santé, hasta su puesta en libertad bajo control judicial a la espera del juicio en segunda instancia.

En caso de ser condenado en noviembre, podrá recurrir ante el Tribunal de Casación.

Sarkozy ha sido condenado de forma definitiva en otros dos casos: el llamado "caso de las escuchas" y el caso Bygmalion, relacionado con la financiación de su campaña de 2012.

Sin embargo, con la sospecha de corrupción mediante dinero de una potencia extranjera —y dictadura— el caso libio es incomparablemente más grave, tanto en términos simbólicos como en cuanto a las posibles penas.

En primera instancia, Claude Guéant, exsecretario general del Elíseo, había sido condenado a seis años de prisión efectiva por un conjunto de delitos, reconocido culpable en particular de haber aceptado sobornos del dinero libio a través del intermediario Alexandre Djouhri.

A diferencia de Sarkozy, no fue encarcelado debido a su estado de salud, que también le impidió asistir al juicio en apelación, iniciado el 16 de marzo.

En cuanto a Brice Hortefeux, había sido condenado a dos años de prisión con posibilidad de cumplimiento alternativo, con tobillera electrónica.

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Con AFP

Este artículo fue adaptado de su versión original en francés.

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