Este 4 de abril, miles de personas salieron a las calles de Seúl para manifestarse, a favor y en contra, de la destitución de Yoon Suk-yeol como presidente surcoreano, el mismo día en que el Tribunal Constitucional confirmó su salida del Ejecutivo. Ahora, la nación, profundamente polarizada, deberá ir a las urnas en un plazo de 60 días para elegir a su siguiente mandatario.
"Lamento profundamente no haber podido estar a la altura de sus esperanzas y expectativas", aseguró el destituido presidente Yoon Suk-yeol este viernes 4 de abril, luego de que el Tribunal Constitucional surcoreano votara a favor de su salida definitiva del Gobierno.
Hasta este viernes, el mandatario permanecía suspendido de sus funciones desde diciembre tras su polémica declaración de ley marcial en Corea del Sur. Ahora, después de la votación unánime del Tribunal, queda apartado formalmente del cargo.
El saliente mandatario agregó que servir a la nación ha sido “el mayor honor de su vida” y agradeció el “inquebrantable apoyo y aliento del pueblo a pesar de no poder cumplir con las expectativas”.
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Ese “inquebrantable apoyo”, contrastado con quienes celebraron en el país asiático su destitución, es precisamente uno de los puntos más importantes que deja su salida del Ejecutivo: las grandes brechas que hay entre los distintos sectores del espectro político surcoreano.
Prueba de ello fue lo ocurrido este viernes en las calles de Seúl: decenas de miles de personas se manifestaron en el centro de la ciudad para expresar su alegría o rechazo al fallo del Tribunal.
"Creo que fue un resultado absolutamente lógico", aseguró Kim Na-yeon, una trabajadora de 31 años que colaboraba como voluntaria en el control de multitudes. La mujer dejó claro que lo ocurrido “tiene sentido”, puesto que lo que hizo Yoon “fue ilegal” y no “debió haber intentado un golpe de Estado”.
Compartiendo el mismo sentimiento, Kwon Tae-young, oficinista retirado de 67 años, dijo que “este es un ejemplo de que el sistema judicial de Corea del Sur sigue vivo” y que la decisión de la Justicia demuestra “que la democracia surcoreana ha avanzado significativamente. Lo celebro y acojo con total entusiasmo".
A pocos metros de distancia, la sensación era otra.
"Hemos apoyado con fuerza al presidente y participado en muchos movimientos en su defensa. Este resultado nos ha dejado en shock", expresó Park Jae-soon, quien se declaró partidaria de Yoon Suk-yeol.
La muer cargó contra lo que llamó “el comunismo”, y enfatizó en que “el máximo órgano que debe proteger la Constitución, el Tribunal Constitucional, ha sido influenciado por el Partido Comunista Chino”, algo que para ella “es tremendamente impactante".
Por su parte, Ji Soon-gyu, de 62 años, afirmó que “con esta destitución” es probable que el país enfrente “una grave crisis nacional”. En sus palabras, es probable que Corea del Sur esté encaminada hacia “una profunda división entre los ciudadanos”, por lo que “este fallo es extremadamente peligroso.
Dicho eso, las últimas encuestas -conocidas por la agencia de noticias EFE- mostraban que cerca del 60% de la población apoyaba la destitución de Yoon, frente a un 35% que se oponía.
60 días para elegir al próximo presidente
Ahora, Corea del sur debe celebrar elecciones presidenciales en un plazo de 60 días, en lo que se estima serán las votaciones más tensas desde la transición del país de la dictadura a finales de la década de 1980.
El electorado del país está profundamente dividido y el grupo de seguidores de Yoon Suk-yeol ha aumentado la polarización.
Al respecto, múltiples expertos sostienen que lo ocurrido con el mandatario saliente aviva las brechas políticas, haciendo improbable un eventual acuerdo y amenazando con socavar los próximos comicios al generar desconfianza entre el electorado frente a los resultados.
Kim Su-min, analista político y exconcejal de la ciudad de Gumi, considera que existe un alto riesgo de interrupciones durante el proceso electoral, por lo que será necesario reforzar la seguridad en los centros de votación y aumentar la vigilancia en el recuento de los votos.
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“Si la gente empieza a negarse a aceptar cualquier resultado electoral que le sea desfavorable, la otra parte hará lo mismo”, explicó Kim Tae-hyung, profesor de la Universidad Soongsil de Seúl.
“Si este ciclo continúa, la confianza en la democracia se derrumbará por completo”, puntualizó el docente.
¿Qué sigue para Yoon Suk-yeol?
El destituido presidente, cuyas acciones eclipsaron la política surcoreana, fue liberado de prisión el mes pasado luego de que el Tribunal del Distrito Central de la capital cancelara su arresto y le permitiera ser juzgado sin ser detenido.
Con todo y eso, perdió el privilegio presidencial que lo protegía de la mayoría de procesos penales que enfrenta, excepto por cargo graves como rebelión.
Ahora, la Fiscalía puede presentar otros cargos penales relacionados con su declaración de la ley marcial y buscar su detención. Analistas apuntan a que su destitución podría aumentar la posibilidad de que sea condenado por cargos de rebelión en el Tribunal de Seúl.
Hasta este momento, el ministro de Defensa, el jefe de la Policía y otros altos mandos militares han sido arrestados y acusados por su rol en la imposición de la ley marcial de diciembre del año pasado.
Con Reuters, AP y EFE
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