Israel entra en la recta final de la campaña para unas elecciones parlamentarias que se consideran históricas.
Los comicios del 27 de octubre, los primeros desde los ataques del 7 de octubre de 2023, llegan con un país dividido, que aún no ha logrado dejar atrás las secuelas de la masacre de Hamás y con el Gobierno de Benjamin Netanyahu todavía bombardeando Gaza.
Las encuestas presentan un panorama prácticamente empatado entre la coalición de Gobierno, liderada por el actual primer ministro, y otra de centro-derecha sionista que, principalmente, promete pedir cuentas a Netanyahu por su accionar antes y después del ataque de las milicias gazatíes hace tres años.
Estas son algunas claves de las elecciones parlamentarias en Israel:
1. ¿Cómo funciona el sistema?
Israel tiene un sistema parlamentario proporcional de listas cerradas, en el que los ciudadanos votan por partidos o alianzas, no directamente por el primer ministro. Los 120 escaños de la Knéset (Parlamento) se reparten entre las formaciones que superan el umbral electoral del 3,25%.
Los escaños se distribuyen proporcionalmente mediante el método Bader-Ofer, que asigna primero las bancas que corresponden inicialmente a cada lista y reparte luego las restantes.
El sistema permite además 'acuerdos de excedentes' entre partidos afines para aprovechar mejor los votos y optimizar su representación. Se trata de un convenio entre dos partidos políticos independientes para sumar los votos que sobran.

2. ¿Quiénes se enfrentan?
La disputa enfrenta a dos grandes bloques: el de Netanyahu, integrado por el Likud, los ultranacionalistas Poder Judío y Sionismo Religioso, y los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá; y el opositor, encabezado por Gadi Eisenkot (Yashar!), junto a formaciones de derecha como Beyajad e Israel Beitenu y el partido de centroizquierda Los Demócratas.
Los últimos sondeos no otorgan una mayoría clara para ninguno de los bloques. El diario ‘Maariv’ da 52 escaños a cada uno; ‘Kan’ (el más reciente), 53 al oficialismo y 51 a la oposición; ‘i24NEWS’, 60 al oficialismo y 48 a la oposición; y el ‘Canal 13’, 55 y 50, respectivamente.
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Las dos listas de partidos árabes (Lista Conjunta y Raam) obtendrían entre 12 y 15 diputados y podrían ser claves para formar Gobierno.
Para alcanzar la mayoría en la Knéset se necesitan al menos 61 de los 120 escaños.

3. La guerra en Gaza
Con más de 74.000 muertos, la ofensiva israelí en Gaza sigue provocando graves consecuencias humanitarias. Aun así, el cese de los ataques no ocupa un lugar central en la campaña electoral. Ni siquiera el bloque opositor ha planteado públicamente esta posibilidad. En cambio, ha centrado la mayor parte de sus esfuerzos en investigar las fallas de seguridad que llevaron a los ataques del 7 de octubre.
Además, la oposición asegura que impulsará una comisión de investigación independiente para depurar responsabilidades, una iniciativa a la que Netanyahu se opone desde hace meses.
4. ¿Por que los judíos ultraortodoxos son determinantes?
Uno de los grandes ejes de la campaña es el reclutamiento de judíos ultraortodoxos para paliar el déficit de 12.000 soldados en el Ejército israelí, que hoy necesita efectivos adicionales para combatir en los distintos frentes de Gaza, Cisjordania, Líbano y la frontera con Siria.
Históricamente exentos por dedicarse al estudio de la Torá, los ultraortodoxos quedaron obligados a cumplir el servicio militar tras un fallo del Tribunal Supremo en 2024.
Netanyahu ha intentado evitar endurecer las medidas contra quienes eluden el reclutamiento para no perder el apoyo de sus socios ultraortodoxos. La oposición promete revertir esta política, aunque se enfrentaría a la resistencia de una comunidad que representa ya el 15% de la población israelí.

5. ¿El voto árabe qué papel juega?
El voto de los palestinos con nacionalidad israelí, que representan el 20% de la población del país, puede ser clave para desbloquear un hipotético empate electoral entre los bloques. Pero la desconfianza de esta comunidad hacia el sistema político de Israel ha lastrado habitualmente sus tasas de participación.
Para esta minoría, que suele decantarse por la Lista Conjunta árabe o por Raam, la prioridad es combatir la ola de violencia mafiosa y criminalidad que sacude sus localidades ante la que consideran pasividad del ministro de Seguridad Nacional israelí, el supremacista Itamar Ben-Gvir.
6. ¿A qué apuntan los jóvenes?
El sufragio de los más jóvenes también puede representar un papel fundamental en estas elecciones. El 74% de los israelíes de entre 18 y 22 años que votarán por primera vez se identifica con la derecha o la centroderecha, según una encuesta del ‘Canal 12’ realizada en septiembre.
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El porcentaje supera al registrado entre el conjunto de la población adulta (67%), de acuerdo al mismo sondeo.

7. Voto en el exterior
Ante la imposibilidad de votar desde el extranjero, la iniciativa ciudadana Fly & Vote promueve y financia vuelos para que los expatriados regresen a Israel y participen en las elecciones, con al menos 53.000 viajeros previstos.
Entre 2023 y 2025, unos 269.000 israelíes permanecieron en el extranjero durante al menos tres meses consecutivos, según un estudio de la Universidad de Tel Aviv. A la sensación de inseguridad que dejaron los ataques del 7 de octubre y las posteriores guerras se sumó el descontento con el rumbo político del país, especialmente entre sectores seculares.
El Likud de Netanyahu intentó frenar el proyecto ante la Comisión Electoral Central, al considerar que podía favorecer a la oposición, pero acabó retirando la demanda.
Con EFE
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