Las aspas eólicas y los paneles solares de Esperanza Renovable simbolizan el futuro energético que República Dominicana busca construir.

Con una inversión de US$ 246.5 millones y una capacidad de 200 megavatios, el proyecto Esperanza Renovable fortalece la meta nacional de incrementar la generación renovable.

Sin embargo, a apenas dos kilómetros del parque, familias de La Mina de Oro aún se alumbran con velas o dependen de conexiones informales.

La inauguración de Esperanza Renovable refleja el avance de República Dominicana hacia una matriz energética más limpia, pero también pone en evidencia una deuda pendiente: la pobreza energética que todavía afecta a miles de hogares. Entre aerogeneradores, paneles solares y conexiones improvisadas, la comunidad de La Mina de Oro vive el contraste entre el progreso nacional y las carencias cotidianas.

A pocos metros de las turbinas eólicas, residentes valoran el desarrollo que representa el parque energético, aunque muchos aún dependen de conexiones informales para acceder a la electricidad.

Al caer la tarde, las aspas continúan girando sobre el paisaje de Valverde. Los paneles solares siguen capturando la energía del sol que luego recorrerá cientos de kilómetros a través de la red eléctrica nacional.

El contraste resume dos realidades que conviven en el mismo territorio: la de un país que acelera su transición hacia fuentes renovables y la de una comunidad rural que observa ese avance desde primera fila, esperando que algún día la energía que produce su propio horizonte también ilumine plenamente sus hogares.

Osmil Crooke

Editora Multimedia

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