Este mayo de 2026, mientras la dramaturga Wendy Queliz se prepara para estrenar El Primer Voto de la Mujer Dominicana de 1942 en Casa de Teatro de la Zona Colonial, una declaración pública firmada primero de este mes, y presentada hoy a la prensa, sacude el mundo cultural dominicano. La escritora Ylonka Nacidit-Perdomo, albacea literaria de Abigail Mejía —la gran pionera del sufragismo dominicano—, reclama derechos exclusivos sobre el nombre "Las Sufragistas" y exige el cese inmediato de su uso por parte de Queliz y su Studio Teatro Inclusivo.

El conflicto no es menor. Toca fibras que van desde el derecho de propiedad intelectual hasta la pregunta filosófica de si una conquista histórica puede tener dueña.

Dos obras, un mismo legado

Para entender la disputa hay que separar lo que son dos creaciones distintas, aunque compartan tema y nombre.

El documental Las Sufragistas es una obra audiovisual de una hora y media producida en 2008 por Producciones Jatnna, S. A., con guión de Ylonka Nacidit-Perdomo y realización de la cineasta Martha Checo. Fue el primer documental con perspectiva de género producido para la televisión dominicana, ganó a unanimidad el Premio FUNGLODE «Max Pou» en la categoría documental, el Premio Casandra 2009 al Mejor Especial de Televisión, y fue seleccionado en festivales de México, Puerto Rico e Italia.

La investigación que lo sustenta —una Contra-Historia inédita, metodología acuñada por la propia Nacidit-Perdomo— comenzó en 2003 y se apoyó en documentos y fotografías únicas de su archivo privado, cuya procedencia se desconoce. Hasta 2008, según la autora, la lucha de las sufragistas dominicanas no figuraba en ningún libro de texto ni publicación histórica del país.

La obra teatral es una pieza dramática creada a partir de 2022 por Wendy Queliz, junto a los dramaturgos Ronny Cruz y Reinaldo del Orbe, bajo el título Los Cien Mil Votos de la Mujer Dominicana / Las Sufragistas de 1942. Con más de 15 funciones nacionales e internacionales —en el Palacio de Bellas Artes, en el Teatro Francisco Arriví de Puerto Rico y en el Centre Civic Cotxeres Borrell de Barcelona—, la pieza ha recorrido universidades, ayuntamientos y espacios comunitarios con el respaldo del Ministerio de la Mujer, el Tribunal Constitucional y la Junta Central Electoral. Queliz la registró ante la Oficina Nacional de Derecho de Autor el 29 de abril de 2022, bajo el número SL00196/42022.

Son, en esencia, dos lenguajes artísticos distintos —el cine documental y el teatro— que abordan el mismo hecho histórico: la conquista del voto femenino en 1942, gestado por las pioneras de la ciudadanía dominicana.

Esta tarde Casa de Teatro, institución como hace cuatro años lo hizo Nacidit-Perdomo con Bellas Artes, ha recibido una solicitud de la escritora de que no sea presentada la obra los días 15, 16 y 17 de mayo; no obstante, en rueda de prensa, la dramaturga Queliz ha ratificado las fechas.

El argumento legal de Nacidit-Perdomo

La declaración pública de Nacidit-Perdomo descansa en dos pilares jurídicos. El primero es el registro del nombre comercial "Las Sufragistas" ante la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI), bajo el Certificado Núm. 806672, concedido el 3 de junio de 2024 y vigente hasta 2034, al amparo de la Ley 20-00 sobre Propiedad Industrial. ¿Pero, puede ser comercial una conquista histórica? 

El segundo es la protección automática de derechos de autor que otorga la Ley 65-00 desde la creación de la obra en 2003, sin necesidad de registro previo. Esta protección cubre los derechos morales —irrenunciables e imprescriptibles— y los patrimoniales, incluyendo la autorización de obras derivadas como adaptaciones teatrales.

Nacidit-Perdomo agrega un elemento que, en su lectura, agrava la situación: afirma que Queliz ha reconocido expresamente su titularidad sobre la investigación y, aun así, ha continuado usando el nombre.

"El reconocimiento sin acatamiento no es buena fe: es prueba irrefutable de la infracción", sostiene la declaración.

La posición de Wendy Queliz

Queliz no rehuye el debate. Su argumento es filosófico antes que legallos hechos históricos pertenecen a la nación, no a los individuos. "Es imperativo recordar que los hechos históricos son de las naciones y no de individuos particulares", señala la dramaturga en su posicionamiento público entregado a Acento.com.do. Invoca el artículo 64 de la Constitución —derecho a la cultura—, el artículo 49 —libertad de expresión— y el artículo 39 —igualdad y dignidad— para sostener que el escenario es un espacio legítimo de representación histórica.

Su obra, además, tiene registro propio. Y su trayectoria en el tema es anterior al conflicto: desde 2022 ha llevado la historia de las sufragistas a universidades, ayuntamientos y consulados, con el aval de instituciones del Estado dominicano.

Pero hay un dato que la declaración de Nacidit-Perdomo no menciona y que Queliz sí: la dramaturga ha sido intimada en dos ocasiones a raíz de este conflicto por Nacidit Perdomo. Dos intimidaciones que, en cualquier Estado de derecho, deberían ser investigadas con la misma urgencia con que se ventilan los argumentos legales sobre marcas y derechos de autor.

Esta tarde, Nacidit-Perdomo ha hecho circular por WhatsApp la petición de protección a Violeta Quezada, directora de Violencia del Ministerio de la Mujer
debido a que se siente "vulnerable por el nivel de violencia que evidenció esta señora (Wendy Queliz) hacia mí y mi labor lo cual pueden testificar varias personas presentes", refiriéndose a la llegada de la dramaturga a la sede del Colegio Dominicano de Periodistas donde Nacidit Perdomo hacia pública su demanda a la pedagoga.

Sin embargo, la escritora olvida que de acuerdo a sus normativas el Ministerio de la Mujer no puede querellarse contra ninguna mujer, no puede entrar en casos que ya cuentan con una representación privada (Nacidit-Perdom presentó hoy su barra de abogados), y esencialmente, la Dirección de Violencia de Género e Intrafamiliar apoya y acompaña mujeres, niñas y adolescentes en situación de la violencia machista, establecido por el Código Penal y el Código Procesal Penal.

Es decir, a la intención de demandar a la dramaturga tanto por la vía civil como la institucional, Nacidit-Perdomo solo podrá hacerlo por las vías civiles, tal cual ha informado. 

¿Puede una persona registrar como nombre comercial una palabra que designa a un grupo de mujeres que lucharon por los derechos de todas?

La pregunta no es retórica. Tiene antecedentes en la historia dominicana. Nadie podría registrar "Los Trinitarios" como marca exclusiva para hablar de la independencia. Nadie podría reclamar derechos sobre "Los Gavilleros" para impedir que otros narren la resistencia popular del siglo XX. La historia, como bien jurídico colectivo, tiene una naturaleza distinta a la de una obra artística individual.

Lo que sí puede protegerse —y aquí la ley es clara— es la obra concreta: el guión específico, la investigación inédita, la iconografía privada, la metodología de la Contra-Historia. Nacidit-Perdomo tiene derechos legítimos sobre su documental, su investigación y el archivo que custodia como albacea de Abigail Mejía. Pero esos derechos no se extienden automáticamente a impedir que otra artista lleve al teatro, con su propia dramaturgia y sus propias fuentes, la historia de las mujeres que conquistaron el voto en 1942.

La distinción es clara: una cosa es proteger una obra; otra, muy distinta, es intentar monopolizar un capítulo de la historia nacional.

Lo que el conflicto le resta a las sufragistas, las verdaderas pioneras

Hay algo profundamente irónico —y doloroso— en que la disputa por el legado de Abigail Mejía y sus compañeras se haya convertido en un litigio entre mujeres.

Abigail Mejía fundó en 1931 la Acción Feminista Dominicana bajo el principio de sumar desde la pluralidad: maestras normales, obreras, universitarias, mujeres de barrios pobres y de élites, todas juntas. Su estrategia fue el diálogo político-social, no la exclusión. La paradoja de que su memoria sea hoy objeto de una disputa de exclusividad no le haría honor.

Mientras el conflicto se dirime en declaraciones públicas y amenazas veladas, la historia de las sufragistas —que durante décadas estuvo enterrada en el olvido— corre el riesgo de quedar reducida a un expediente legal, como sucedió con los Premios Casandra. Y las mujeres dominicanas, que son las herederas reales de esa conquista, merecen algo mejor.

¿Qué dicen las autoridades?

Este reporte intentó obtener la versión de ambas partes. La declaración de Nacidit-Perdomo es pública y fue emitida el 1.° de mayo de 2026. El posicionamiento de Wendy Queliz surge de sus propios documentos públicos, y de la remisión de pruebas enviadas a Acento.com.do. Sin embargo, ninguna autoridad cultural, ni el Ministerio de Cultura ni la ONAPI, ha emitido pronunciamiento oficial sobre el conflicto hasta la fecha de publicación de este texto.

Lo que sí es urgente —y no admite demora— es que las autoridades investiguen las dos intimidaciones  recibidas por Wendy Queliz, en el año 2022 y 2024 por Nacidit-Perdomo; y ahora la postura de la escritora remitida al Ministerio de la Mujer.

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