En el último trimestre del año 1965, la República Dominicana pasaba por un complejo proceso de reajuste político que buscaba ponerle fin a los remanentes de lo que había significado la Guerra de Abril: la existencia de un gobierno provisional encabezado por Héctor García Godoy; el país ocupado por tropas norteamericanas y de la Fuerza Interamericana de Paz (FIP); la resistencia de sectores militares a cumplir con el Acta Institucional que puso fin al conflicto armado; movilizaciones estudiantiles exigiendo que los soldados extranjeros abandonaran los planteles escolares y el territorio dominicano; enfrentamientos armados entre fuerzas constitucionalistas y tropas del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas en la ciudad de Santiago, y la organización de las elecciones generales planificadas para mediados de 1966.
En el marco de esa compleja coyuntura, sectores profesorales y estudiantiles que habían participado en el enfrentamiento cívico-militar del lado del gobierno constitucional, y que se preparaban para regresar a las aulas, pusieron su atención en la posibilidad de iniciar, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), un movimiento de reformas que tenía sus más lejanas raíces en el movimiento estudiantil de Córdoba, Argentina, de 1918. Desde mucho antes de la toma de posesión del gobierno provisional, lo que sucedió el 3 de septiembre de 1965, procedieron a organizar lo que pronto se conocería con el nombre de Movimiento Renovador Universitario, con el objetivo de realizar cambios estatutarios, modificar los planes de estudios y crear el cogobierno con representación estudiantil. Entre sus fines figuraban la reforma estatutaria, el desarrollo del cogobierno, la creación de organismos académicos, la apertura a las diversas corrientes del pensamiento, la renovación del cuerpo profesoral, la reforma curricular, el establecimiento de un sistema de evaluación, retiro, promoción y baja estudiantil, además de impulsar la investigación científica y la producción bibliográfica.[1]
Raíces del Movimiento Renovador
Los antecedentes del Movimiento Renovador Universitario (MRU) tuvieron una estrecha relación con el Movimiento Estudiantil de Córdoba de 1918, que tenía entre sus objetivos la democratización y modernización de la educación superior. Este acontecimiento influyó en las universidades latinoamericanas al reclamar la autonomía universitaria, el cogobierno estudiantil, la libertad de cátedra y el acceso a las aulas por parte de la clase media.
Ese movimiento coincidió con la finalización de la Primera Guerra Mundial, lo que abrió un clima cultural que luchaba por la «renovación moral» y la creación del «hombre nuevo», recibiendo una especial influencia de la revista argentina Renovación.
En República Dominicana, en el ámbito social y educativo, la renovación fue asumida por el movimiento juvenil de los intelectuales que formaron la institución político-cultural conocida como El Paladión, cuyo credo anunciaba: «Creer en la Patria. Creemos en el hombre nuevo; creemos en los hombres que trabajan y sufren; […]; creemos en la posible renovación dominicana y esperamos, optimistas, los fuertes renovadores».[2]
Paralelamente a ese movimiento político-cultural, surgió en 1928 la Asociación Nacional de Estudiantes Universitarios (ANEU), y Francisco Prats-Ramírez publicó, en 1931, su libro El espíritu de la Renovación[3], en el que, refiriéndose a «la nueva universidad», anota: «La Universidad no debe ser únicamente una incubadora de hombres técnicamente preparados para ganarse el sustento. La Universidad es útil; pero conviene cambiar radicalmente las ideas relativas a su organización y sus funciones. La Universidad debe representar el saber organizado y sintetizar las ideas generales de su época: ideas que son producto de la sociedad, derivadas de sus necesidades y aspiraciones».[4]
Cuando ese libro circulaba, la ANEU desarrollaba, junto a sectores intelectuales y políticos, pero en especial con profesores de la Universidad, reclamos para que el presidente Rafael L. Trujillo y su Congreso aprobaran la ley de autonomía universitaria y escolar. Esto fue impedido por la contrarreforma impulsada por el mandatario, quien concentró en su persona todo el poder y eliminó las exiguas conquistas educativas de la época. En 1935, la Asociación de Estudiantes Universitarios, bajo la presión del régimen, desapareció, y en su lugar la Universidad solo tuvo un movimiento estudiantil que se convirtió en fuerza de choque contra los intereses de los profesores y estudiantes. Esa organización, surgida en 1937, tuvo como nombre Guardia Universitaria Presidente Trujillo, la cual impidió y persiguió todo reclamo a favor de una universidad democrática.
Lucha por la autonomía universitaria
Muerto el dictador Rafael L. Trujillo el 30 de mayo de 1961, a las pocas semanas de ese acontecimiento, el 13 de julio, surgió la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) con el propósito de luchar por la autonomía universitaria y por la «destrujillización» de la República Dominicana. El 20 de octubre del mismo año, los estudiantes de la Universidad tomaron las calles y destruyeron símbolos de la dictadura. Reprimidos en sus protestas, los estudiantes fueron víctimas de una acción violenta por parte de la Policía Nacional, con un saldo de varios muertos y heridos.
En ese ambiente comenzó a gestarse, bajo la presión de la Organización de Estados Americanos (OEA), la formación de partidos políticos y el regreso de algunos dirigentes de la oposición al régimen, para entonces representado en la figura del doctor Joaquín Balaguer, quien fue presidente desde agosto de 1960 hasta enero de 1962. Para finales de 1961 ya tenían presencia en la política dominicana el Movimiento Popular Dominicano, el Partido Revolucionario Dominicano, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio y otras pequeñas agrupaciones políticas, mientras que el Partido Dominicano, que representaba los intereses de la familia Trujillo, quedaba suprimido. El gobierno de Balaguer, enfrentando las protestas estudiantiles y los movimientos huelguísticos, se vio obligado a promulgar la Ley 5778 del 31 de diciembre de 1961, reconociendo la autonomía universitaria, institución que pasó a llamarse desde entonces Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).[5]
Destrujillizando la Universidad
La lucha contra los remanentes de la dictadura de Trujillo se había iniciado desde finales de 1961, especialmente a partir de la salida al extranjero de la familia del tirano el 18 de noviembre de ese año. Posteriormente, a partir del 16 de enero de 1962, tuvo inicio un segundo momento orientativo a eliminar todos los símbolos del pasado régimen, siendo la UASD uno de los centros más activos en esos propósitos. De hecho, el movimiento estudiantil, encabezado por la Federación de Estudiantes Dominicanos, perseguía borrar todos los signos y símbolos dentro de la institución, una lucha que se prolongó durante más de un año:
«Durante los días 30 y 31 de enero de 1963 se produjeron importantes movilizaciones estudiantiles con el propósito de expulsar del campus universitario a aquellos profesores acusados de complicidad con el régimen de Trujillo y que ocupaban posiciones influyentes en el gobierno universitario (…), sin que los dirigentes, una vez en medio del tumulto, pudieran evitar otros ultrajes contra esos profesores de parte de un estudiantado inmaduro, pero muy indignado, contra las autoridades universitarias del momento».[6]
Posterior a ese acontecimiento, a principios de 1966, en el marco de la lucha por la reforma universitaria encabezada por el MRU, grupos de estudiantes volvieron a repetir esa acción, pero de manera selectiva, tratando de agredir a profesores sindicados como enemigos del sector estudiantil, mientras se trató de que otros académicos se integraran al proceso de reforma que tenía lugar en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Meses antes, durante el gobierno del Triunvirato, mediante la resolución 64-302-UASD, fue creado el Centro Universitario de Estudios Generales (CUEG), que establecía algunos de los reclamos de los estudiantes, pero que incluía el examen de admisión para poder ingresar a la academia, lo que provocó movilizaciones estudiantiles que se oponían a ese propósito. El CUEG fue aprobado el 28 de noviembre de 1964.[7]
El Movimiento Renovador Universitario (MRU)
El Movimiento Renovador Universitario quedó organizado después de finalizada la Revolución de Abril de 1965, aunque sus auspiciadores realizaron sus primeras reuniones en las semanas anteriores a la juramentación del presidente provisional Héctor García Godoy. Formalmente fue proclamado en una asamblea de profesores y estudiantes celebrada en la Facultad de Economía el 16 de septiembre de 1965: «Estudiantes y profesores han definido el movimiento que propugna por estos cambios como "científico y organizado" y han rechazado el calificativo de "acto de anarquía" que se le ha querido dar».[8]
Sobre el histórico encuentro de los que simpatizaban con el Movimiento Renovador, Hugo Tolentino Dipp escribió el día 19 un extenso artículo titulado «El gobierno provisional y la crisis universitaria», en el que planteaba que la lucha por la reforma «ha sido el vehículo pacífico y democrático escogido por muchos profesores, estudiantes y empleados para alcanzar las reformas universitarias. En ella se ha decidido elegir un Consejo Universitario Provisional, cuya misión será la de transformar las instituciones universitarias de modo que su sustancia sea realmente democrática».[9]
En el proceso de lucha, los renovadores procedieron a formar una Comisión Pro Asamblea para convocar a la familia universitaria con el fin de tratar los problemas de la institución, encabezada por Bernardo Defilló, Bolívar Batista del Villar, Antonio Ballester Hernández y Pedro Hernández, además de una representación de los grupos estudiantiles y la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED). Con ese fin, después de varias asambleas, la comisión quedó sustituida por una Comisión Electoral con el propósito de convocar al claustro universitario y elegir un nuevo Consejo Universitario Provisional. Sin embargo, el entonces rector de la Universidad, José Ramón Báez López-Penha, criticó el movimiento y aclaró que él «no se encontraba aferrado a la posición», denunciando que lo que se trataba de hacer era dar un «golpe de Estado» al gobierno universitario, «lo cual es incoherente con el período histórico destinado al resurgimiento de la institucionalidad».[10]
Ese mismo día, el 20 de septiembre, fue electo un nuevo rector y Consejo Universitario Provisional, quedando la rectoría bajo la responsabilidad de Andrés Aybar Nicolás, quien ordenó la reapertura del centro educativo, el cual se encontraba cerrado y ocupado por militares extranjeros desde los días de la Guerra de Abril de 1965. El CUP quedó formado por Rubén Suro, Andrés María Aybar Nicolás, Antonio Ballester Hernández, Hernando Morbán Laucer y Hugo Tolentino Dipp, y los estudiantes Virgilio Bello Rosa, Romeo Llinás, Alexis Licairac y Franklin Almeyda.[11]
Al mismo tiempo que la Universidad pasó a tener dos rectores y dos Consejos Universitarios, tuvo lugar una manifestación estudiantil frente al Palacio Nacional exigiendo que las escuelas del país fueran desocupadas por las tropas brasileñas. En esa ocasión los estudiantes fueron reprimidos con disparos de armas de fuego y bombas lacrimógenas, resultando varios estudiantes heridos.[12]
El 2 de febrero de 1966, el Consejo Universitario Provisional decidió la creación de la Comisión Electoral Universitaria con el encargo de convocar al Claustro Ampliado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), constituida dicha comisión el 21 de febrero. De inmediato, la comisión se reunió con el presidente provisional para tratar los asuntos relacionados con la creación del Consejo Universitario Provisional y las tareas pendientes que serían revisadas y aprobadas en el claustro universitario ampliado, contando con el apoyo del gobierno provisional, lo cual fue anunciado por el presidente provisional en su discurso del 27 de febrero. Sin embargo, ese respaldo de las autoridades fue de inmediato rechazado por las autoridades académicas «institucionales», aduciendo que el presidente no tenía autoridad para apoyar a los profesores «renovadores».
Un día después, el 28 de febrero, quedó constituido el claustro universitario y Andrés Aybar Nicolás resultó electo como nuevo rector. Pero los opuestos al movimiento de reforma denunciaron como ilegal aquella asamblea y rechazaron el reconocimiento del presidente provisional a la misma[13], por entender que los profesores y estudiantes que así actuaban eran un «grupo de golpistas que, usando la violencia, se han apoderado del cuerpo material de esta Casa de Estudios y han roto, con un golpe de Estado, el orden institucional», y denunciaron que la Universidad estaba siendo entregada a oscuras fuerzas políticas, «predominantemente comunistas, que han sojuzgado a la Universidad». Entre los firmantes del comunicado se encontraban Héctor Read Barreras, Bernardo Fernández Pichardo, Emmanuel Ramos, Juan Tomás Mejía Feliú, Olga Heredia Bonetti, Antonio Fernández Spencer, Próspero Mella Chavier y Mariano Lebrón Saviñón.[14]
Una crisis en el profesorado
La elección de las nuevas autoridades universitarias se dio en medio de numerosas situaciones políticas que trascendían el ámbito universitario, especialmente lo relacionado con el ametrallamiento de los estudiantes el 9 de febrero de 1966, con saldo de varios muertos y numerosos heridos, a la vez que se vivía una tensa situación en la oficialidad de las Fuerzas Armadas relacionada con Elías Wessin, el Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas y la Base Aérea de San Isidro.
Internamente, en la Universidad, algunos profesores vinculados al sector antirreforma fueron obligados a abandonar las aulas, pero gran parte de ellos eran aceptados por sus compañeros docentes y no sentían rechazo por parte de los estudiantes. Sin embargo, esos académicos, después de reunirse, prefirieron no presentarse a impartir docencia, lo que hizo que el nuevo rector Aybar Nicolás recordara el plazo dado por el claustro para que se reintegraran y prometiera a esos docentes las garantías necesarias para que siguieran perteneciendo a la academia.[15] A pesar de ello, debido a lo que había acontecido con algunos profesores que fueron violentados y por solidaridad con muchos de sus compañeros, muy pocos se reintegraron, mientras las nuevas autoridades promovían el inicio de la docencia con profesores provisionales que luego serían confirmados como docentes.
Los acontecimientos en la Universidad Autónoma empujaban a una crisis de dirección debido a que el sector «institucional» mantenía su rechazo a las nuevas autoridades, efectuó un nuevo claustro y luego publicó un comunicado firmado por decenas de profesores reclamando ser «la más alta autoridad en el ámbito universitario», documento firmado por el rector López-Penha y Bernardo Fernández Pichardo.[16]
Debido al auge del movimiento renovador, a partir del 23 de marzo de 1966 comenzó la reintegración cuando unos 15 profesores de la UASD se sumaron a las labores. El funcionario expresó su satisfacción por el retorno del grupo y dijo confiar en la vuelta de los restantes docentes (el claustro había dado plazo para la reintegración de los demás hasta el día 25 de marzo). El 28 de marzo de 1966 fueron electas las nuevas autoridades en el claustro ampliado de ese día, mientras que el 30 de marzo los profesores defensores de la posición institucional, contraria al movimiento de reforma, celebraron una asamblea y en ella tomaron la decisión de formar una nueva universidad.[17]
Reformas del Movimiento Renovador Universitario
El proceso de cambios que se vivió en la UASD ocupó un período de 4 años, hasta 1970. Entre las más importantes reformas alcanzadas por el Movimiento Renovador se encuentran:
- La reforma estatutaria.
- La libertad de cátedra.
- Los programas de extensión cultural.
- La formación de los Centros Regionales.
- La sustitución del Centro Universitario de Estudios Generales (CUEG) por el Colegio Universitario (CU).
- La apertura a las diversas corrientes del pensamiento político y filosófico.
- La creación de los Organismos Académicos Comunes.
- La reforma curricular.
- La modernización del sistema de evaluación y baja estudiantil.
- La creación de la Editora Universitaria.
Notas de pie de página
[1] Jacobo Moquete de la Rosa, El Movimiento Renovador Universitario. Santo Domingo, Editora Universitaria, 2004, p. 63.
[2] Alejandro Paulino Ramos, El Paladión: de la ocupación militar norteamericana a la dictadura de Trujillo. Santo Domingo, AGN, 2010, p. 91.
[3] Ibídem, p. 78.
[4] Ibídem, tomo II, p. 350.
[5] Tirso Mejía-Ricart, Grandes hitos de nuestra historia republicana, 1821-2012. Santo Domingo, 2012, p. 409.
[6] Cayetano A. Rodríguez del Prado, Notas autobiográficas: recuerdos de la Legión olvidada. Santo Domingo, Editora Búho, 2008, p. 114.
[7] Jacobo Moquete de la Rosa, op. cit., p. 41.
[8] «Plantean cambios estructurales en reunión de los universitarios», La Nación, 19 de septiembre de 1965.
[9] Hugo Tolentino Dipp, «El gobierno provisional y la crisis universitaria», La Nación, 19 de septiembre de 1965.
[10] «Rector Universidad afirma no está aferrado a posición», La Nación, 20 de septiembre de 1965.
[11] «Nuevo rector y consejo universitario», La Nación, 21 de septiembre de 1965.
[12] «Incidente en manifestación estudiantil hoy», La Nación, 21 de septiembre de 1965.
[13] El Caribe, 2 de marzo de 1966.
[14] El Caribe, 2 de marzo de 1966. (86 profesores firmaron un comunicado relacionado con el Consejo Institucional de la Universidad Autónoma de Santo Domingo).
[15] «Rector promete garantías a profesores en Claustro», El Caribe, 9 de marzo de 1966.
[16] La Nación, 12 de marzo de 1966.
[17] «Grupo de 118 profesores creará nueva universidad», Listín Diario, 31 de marzo de 1966. (Meses después, con el apoyo del presidente Joaquín Balaguer, los profesores expulsados o que habían abandonado la Universidad Autónoma de Santo Domingo procedieron a fundar la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña —UNPHU—).
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