Con el inicio del año escolar 2026-2027, iniciamos entrevistas con especialistas en psicología y psiquiatría para encontrar opciones de mejoría en la adquisición de conocimientos y conductas más provechosas por parte de estudiantes, maestros y demás miembros de la comunidad educativa.
El año escolar incluye aproximadamente a más de 5 millones de personas, directa e indirectamente, en un proceso de formación de 2.6 millones de estudiantes preuniversitarios, desde el nivel inicial hasta la educación secundaria, en los sectores público y privado.
Son muchos los desafíos y las tareas por delante, no solamente en los programas de formación, en los compromisos del magisterio, del propio Ministerio de Educación, sino también en los estudiantes, las familias de ellos, y los miembros de la comunidad educativa, que incluye personal de servicios y administrativos.
Además de las recomendaciones de los especialistas, en tareas que se entienden normales y habituales en los padres y las madres, hemos encontrado que hay muchas otras y muy serias derivaciones.
Por ejemplo, a los padres y madres de estudiantes se les recomienda que hablen con sus hijos e hijas cuando regresan de la escuela, que les ayuden en las tareas que traen, que supervisen el ocio de los mismos, que mantengan comunicación fluida con ellos y ellas, que sepan cómo piensan, y que tengan comunicación frecuente con las escuelas donde estudian.
También los profesionales han recomendado promover la sensatez, el criterio y la responsabilidad, como valores importantes en los actos de la vida diaria de los estudiantes.
Maestros y maestras deben tener en cuenta que hay culturas y formaciones diferenciadas en los alumnos, algunos proceden de hogares rotos, encabezados generalmente por madres solteras, con precariedad económica, y que muchas veces los estudiantes llevan precaria estabilidad emocional.
También se recomienda que las madres y los padres no depositen a sus hijos en la escuela como si se tratara de un período de descanso para ellos, porque ser proveedor no es suficiente para criar un hijo o una hija con estabilidad y garantía de superación. Que hay que evitar ser padres instrumentales, que hay trastornos de la personalidad que se superponen a valores comunitarios y que se convierten en violentos, maltratadores, y practican bulling contra otros estudiantes, violencia psicológica y abuso sexual, en ocasiones. Otros inicial muy temprano la actividad sexual, sin tener conocimientos y actuar con responsabilidad, y ello conlleva en ocasiones embarazos tempranos de adolescentes y muchachas que quedan obligadas a interrumpir sus estudios.
Otros dos temas resultan delicados y preocupantes. La incidencia de las redes sociales, que está comprobado que son dañinas, y que crean adicción, y perturban el tiempo y la conducta de los adolescentes. Por tanto, lo recomendable es no entregar un teléfono ni ningún dispositivo móvil, con acceso a Internet, hasta que cumplan los 16 años. Las redes han bajado el nivel de inteligencia de los estudiantes, su nivel cognitivo ha bajado, lo mismo que su concentración, han bajado su nivel de lenguaje, al igual que el pensamiento crítico y la capacidad de discernimiento.
Esto conlleva un bajo nivel de autoestima y una creciente desvalorización de la vida, y un aumento del suicidio entre mayores y menores de 15 años.
El Estado está en la obligación de tomar nota de estos asuntos. La responsabilidad no debe quedar solamente en las familias, ni en las escuelas, sino que las autoridades educativas, incluyan más personal especializado, objetiven la lucha contra el acoso dentro de la escuela, lo sancionen con inteligencia, y procuren ayudas oportunas para evitar el aumento de los suicidios y de la deserción escolar en todos los niveles. Ojalá se trabaje esto como una prioridad.
Agradecemos a los especialistas consultados: Luis Norberto Verges, Soraya Lara Caba y Ángel Almánzar, por todas sus orientaciones y reflexiones.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota
