Usted no perdió su empleo. No le bajaron el sueldo. Nadie le quitó nada de la cartera. Y sin embargo, al llegar al supermercado, el mismo carrito de siempre le cuesta más. El arroz subió. El pollo subió. El plátano subió. ¿Qué está pasando?
Lo que está pasando tiene nombre: inflación. Y entenderla es la diferencia entre resignarse y saber exactamente a qué se enfrenta cada vez que paga en la caja.
El dinero no desaparece, pero sí se "derrite"
La inflación es, en términos simples, la pérdida del poder adquisitivo del dinero. No es que sus billetes valgan menos en papel, sino que con la misma cantidad de pesos puede comprar menos cosas que antes.
Imagine que en enero de 2025 llenaba su carrito con arroz, habichuelas, aceite, pollo y plátanos por RD$ 2,000. Ese mismo carrito, en abril de 2026, puede costarle significativamente más. Su sueldo no cambió. Su carrito, sí.
Eso es la inflación actuando en silencio: no le roba el dinero, le roba lo que puede hacer con él.
¿Cómo se mide? El termómetro se llama IPC
El Estado no adivina cuánto sube el costo de vida. Lo mide a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC), un indicador que el Banco Central publica cada mes y que funciona como un termómetro de la economía doméstica.
¿Cómo funciona? El BCRD monitorea los precios de 364 artículos que representan el consumo típico de los hogares dominicanos: alimentos, transporte, electricidad, salud, educación, ropa, comunicaciones y más. Esa lista se llama canasta básica.
Cada mes, técnicos del Banco Central recorren mercados, supermercados, colmados y establecimientos de servicios en distintas regiones del país para registrar cuánto cuestan esos productos. Luego comparan esos precios con los del mes anterior y con los del mismo mes del año pasado. La diferencia, expresada en porcentaje, es la inflación. La metodología sigue los estándares del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
El dato de abril: 5.11% y 35 meses de estabilidad rotos
En abril de 2026, la inflación interanual en República Dominicana se ubicó en 5.11%, superando ligeramente el límite superior del rango meta oficial de 4.0% ± 1.0%. Ese resultado rompe una racha de 35 meses consecutivos dentro del objetivo.
El principal culpable: los combustibles. Los ajustes en los precios de la gasolina regular, la gasolina premium y el gasoil —impulsados por tensiones en los mercados internacionales— empujaron al grupo Transporte a la variación mensual más alta del mes, con una variación de 1.78%. Ya en marzo, ese mismo grupo había sido el de mayor incidencia en el IPC, una señal que venía anticipándose.
La inflación acumulada en lo que va de 2026 es de 1.2%.
Entonces, ¿por qué el número oficial no coincide con lo que siente su bolsillo?
Aquí está la pregunta que muchas familias se hacen frente al mostrador del colmado: "Si la inflación es 5%, ¿por qué siento que todo subió mucho más?"
La respuesta tiene varias partes:
1. El IPC mide un promedio, no su realidad particular. La canasta del IPC incluye 364 artículos de distintas categorías. Si usted gasta la mayor parte de su ingreso en alimentos y transporte —como la mayoría de las familias de ingresos medios y bajos— y esos rubros suben más que el promedio, su inflación personal es más alta que el número oficial.
2. No todos los quintiles sienten lo mismo. El Banco Central clasifica la canasta por estratos de ingreso. La canasta básica del quintil 1 —el de los hogares más vulnerables— se ubicaba en RD$ 28,849, es decir, RD$ 861 por encima del salario mínimo de las grandes empresas. Las familias más pobres destinan una proporción mayor de su ingreso a alimentos básicos, por lo que sienten el golpe con más intensidad.
3. El salario sube, pero no alcanza. Incluso tras el aumento del 8% al salario mínimo del sector privado no sectorizado, la mayoría de los trabajadores formales no puede cubrir el costo de la canasta básica familiar. El más alto de los salarios mínimos no llega a dos tercios del costo de la canasta básica nacional.
4. El IPC no captura la calidad ni el tamaño. Cuando un fabricante reduce el contenido de un producto —digamos, de 500 gramos a 450— sin bajar el precio, usted está pagando más por menos. Eso no siempre queda reflejado en el índice oficial.
¿Qué puede hacer usted?
Conocer cómo funciona la inflación no la detiene, pero sí le permite tomar mejores decisiones:
- Compare precios entre establecimientos. Los precios de la canasta básica varían significativamente entre supermercados, mercados municipales y colmados.
- Priorice los productos de temporada. Los alimentos frescos y locales tienden a ser más baratos cuando están en cosecha.
- Revise su presupuesto mensual. Si sus gastos fijos en alimentos y transporte superan el 50% de su ingreso, cualquier alza en esos rubros lo afecta de forma desproporcionada.
- Consulte el IPC mensual. El Banco Central publica el dato cada mes en bancentral.gov.do. Saber qué rubros subieron más le ayuda a anticipar dónde ajustar.
En República Dominicana, con una inflación interanual de 5.11% en abril de 2026 y una canasta básica que ha subido de forma sostenida, el reto no es solo entender el número. Es saber que detrás de ese porcentaje hay familias que cada semana llegan al supermercado con el mismo dinero y salen con menos productos.
El carrito no miente.
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