Vásquez explicó que el proceso contempla primero la elaboración de un informe de abogacía de la competencia y posteriormente un estudio especializado, cuyo perfil ya está listo.
Indicó que el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, se comprometió a facilitar los fondos necesarios para desarrollar la investigación.
“Actualmente, ambas instituciones mantienen conversaciones para ejecutar el estudio de manera conjunta”, dijo.
Entre las entidades consultadas figuran la Dirección General de Aduanas, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes y otras instituciones vinculadas al tema.
La funcionaria señaló que el objetivo es contar con un panorama claro de la situación y establecer rutas críticas para abordar el tema desde el Estado dominicano.
En marzo de este año, la funcionaria explicó que en los últimos meses se ha observado un aumento notable de estas marcas, productos comercializados bajo la marca propia de los establecimientos, lo que ha motivado a la entidad a incluir el tema dentro de su agenda de análisis del mercado minorista (retail).
Vásquez indicó que el objetivo del estudio sería evaluar la participación de las marcas blancas en el mercado dominicano, así como su impacto en los niveles de competenciay en el comportamiento de los consumidores.
“En principio, las marcas blancas tienen un efecto procompetitivo y ocupan un lugar importante en el volumen de negocios tanto en Estados Unidos como en Europa”, explicó la titular de ProCompetencia al referirse a la experiencia internacional en este segmento.
Agregó que el estudio permitiría conocer con mayor precisión la dimensión de este mercado en el país y determinar si existen aspectos que requieran mejoras regulatorias o ajustes en las políticas públicas para fortalecer la competencia.
ProCompetencia consideró que las marcas propias y las líneas blancas ejercen, en principio, una presión procompetitiva en el mercado, por lo que su presencia no debe desatenderse al analizar las condiciones de competencia.
Aunque evitó adelantar los resultados del informe, sostuvo que el análisis de las marcas propias debe tomar en cuenta su efecto sobre la competencia, sin perder de vista el cumplimiento de las reglas del mercado.
“Lo que no puede haber es incumplimiento a las reglas, ni beneficiarse de ese incumplimiento en detrimento de quienes sí las cumplen”, expresó.
La funcionaria señaló así que, aunque las marcas blancas pueden generar presión competitiva, “su participación en el mercado no debe traducirse en ventajas derivadas de prácticas que vulneren las normas”.
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