Cuba está compensando los apagones y la escasez de energía, agravados por el bloqueo petrolero casi total impuesto por Donald Trump, gracias al fuerte aumento de las importaciones de tecnología solar procedentes de China.

Beijing suministró 1 gigavatio de paneles fotovoltaicos a la isla comunista el año pasado y ha prometido más apoyo, lo cual ayudará a Cuba en su propósito de generar el 15 por ciento de su energía a partir de fuentes renovables en 2026, según su nuevo plan económico y social.La moribunda economía de Cuba depende en gran medida de las importaciones de petróleo y su anticuada red eléctrica depende de su propia y escasa producción de combustibles fósiles. La energía solar china se ha convertido en un salvavidas a medida que la red eléctrica de Cuba se ha vuelto cada vez más propensa al colapso: el mes pasado se produjeron dos apagones a nivel nacional en el plazo de una semana.
Ricardo Torres, experto cubano en energía de la American University de Washington, dijo que las importaciones de tecnología de energía solar "no dependen de un país que es vulnerable a la presión de EE. UU.".
Gracias a la tecnología china, la isla caribeña cuenta con 34 parques solares en funcionamiento con una capacidad de casi 1,2 GW, lo que supone un aumento del 350 por ciento con respecto a 2024 y le permitió a Cuba más que cuadruplicar su proporción de generación de energía solar hasta alrededor del 9 por ciento del total a finales del año pasado.
Cuba planea haber construido 92 parques solares con algo más de 2 GW de capacidad para 2028.
"Tan solo en los últimos 12 meses, el gobierno ha instalado con éxito 1 GW, por lo que ya está a mitad del camino hacia el objetivo", dijo Euan Graham, analista principal del grupo de expertos sobre energía Ember. "Un gigavatio es una cantidad muy significativa en el sistema y alcanzar los 2 GW sería un cambio bastante transformador".
La forma en que el régimen ha financiado el equipo solar chino sigue siendo opaca, aunque el plan económico para 2026 indica que Beijing donó 320 MW de tecnología. El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz, ha dicho que parte de la tecnología solar se "pagó" con níquel producido en Cuba.
Trump prometió en enero imponerles aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, con la intención de forzar un cambio de régimen. El bloqueo ha provocado una escasez crítica y un racionamiento severo en un país que ya sufre los efectos de décadas de sanciones estadounidenses.
Pero la semana pasada EE. UU. permitió que atracara un petrolero ruso, el primer envío de crudo a la isla en casi tres meses. Serguéi Tsivilyov, ministro de Energía de Rusia, dijo que Moscú se estaba preparando para enviar un segundo petrolero a Cuba, según la agencia estatal de noticias Tass.
La participación de Beijing en el sector energético de Cuba es explícitamente política: su embajador en Cuba, Hua Xin, criticó el bloqueo energético de EE. UU. en una conferencia de prensa en La Habana el mes pasado. Dijo que China impulsaría "la cooperación en el sector de las nuevas energías, como la energía fotovoltaica, para ayudar a Cuba a acelerar su transición energética y aliviar esta compleja situación eléctrica".
Pero alcanzar los objetivos solares de Cuba probablemente será costoso. El turismo, una fuente clave de ingresos en divisas, ya estaba sufriendo antes del bloqueo petrolero y ahora prácticamente se ha detenido.
Anteriormente, Cuba vendía parte del petróleo subvencionado que recibía de su antiguo aliado, Venezuela, pero esos suministros se han detenido desde que EE. UU. capturó al líder venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero.
Según Ember, China envió paneles solares por valor de 117 millones de dólares a Cuba el año pasado, frente a los 48 millones de 2024 y los 16,6 millones de 2019.
Las importaciones de baterías de almacenamiento procedentes de China también se dispararon hasta alcanzar un valor de 56 millones de dólares el año pasado, frente a los 7,3 millones de 2024. Tan solo en enero de este año se importaron baterías por valor de unos 15 millones de dólares, señaló Graham.
China también ha invertido directamente en Cuba: Shanghai Electric invirtió unos 60 millones de dólares en el parque solar de Mariel, de 62 MW, el primer proyecto de propiedad privada de la isla, en una empresa conjunta con la británica Hive Energy, según el director ejecutivo de Hive, Giles Redpath.
"El parque solar de Mariel suministra hasta el 10 por ciento de la electricidad de Cuba. Es una parte muy importante de la red eléctrica de Cuba y estoy seguro de que es su forma más barata de obtener electricidad", dijo. "El problema es que no son muy buenos para pagar. O, para ser más precisos, sí cumplen depositando el dinero en una cuenta bancaria cubana, pero luego no se puede sacar el dinero de Cuba". Hive ha intentado vender el proyecto, "pero obviamente es difícil vender un proyecto por el que no te han pagado", añadió.
Las donaciones chinas de paneles solares han incluido kits para tejados destinados a hogares aislados, escuelas y hospitales. Vietnam también ha proporcionado equipos. Sin embargo, Diario de Cuba, un medio de comunicación independiente, reportó que el panel solar doméstico más barato que pueden comprar los cubanos cuesta 100 veces el salario mínimo oficial.
"Casi nadie los tiene; son demasiado caros", dijo Jorge, un artista, quien añadió que los generadores privados eran más populares, especialmente entre los negocios privados.
Cuba, que también está construyendo un parque eólico con tecnología china, se ha fijado objetivos ambiciosos de generar el 24 por ciento de la electricidad a partir de energías renovables para 2030, aumentando al 40 por ciento para 2035 y al 100 por ciento para 2050.
Pero Torres señaló que la energía solar era "una porción creciente de un sistema de generación eléctrica que se está reduciendo. La proporción creciente se ve magnificada por la contracción de otras fuentes".
Con el fin de ponerle fin al bloqueo energético, Cuba ha iniciado conversaciones con EE. UU. Bajo la presión de Washington, ha hecho concesiones al incipiente sector privado del país, permitiéndoles a los exiliados poseer y operar negocios. Pero La Habana insiste en que el cambio de régimen no está en la agenda.
Ni siquiera el fuerte aumento de las importaciones de energía solar puede darle una solución rápida para una economía que hace 40 años era el principal exportador mundial de azúcar, pero que ahora está en ruinas.
"Todo ayuda", dijo Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin. "Pero la energía solar es una solución temporal, no el 'motor' que Cuba necesita para salir de la 'edad de piedra' de la generación eléctrica y enfrentar el reto del crecimiento económico real en el siglo XXI".
El almacenamiento y las mejoras en la red eléctrica siguen siendo un cuello de botella para la generación solar.
"Cuba, al ser una isla, podría funcionar íntegramente con energías renovables. Tienen resultados fantásticos en energía solar y cuentan con buenos recursos eólicos", dijo Redpath. "Solo tienen que arreglar la economía y el sistema de pagos al exterior, y entonces las inversiones llegarían en masa".
(Jude Webber, Rachel Millard y Joe Daniels. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web).
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