«Sin empleo no hay industria; y sin industria no hay base para Hope/Help. Del mismo modo, sin trabajadores no hay sindicatos», declaró el industrial Fernando Capellán a Le Nouvelliste en una entrevista. Capellán habló sobre los paros laborales que afectan la producción en Codevi en un contexto de casi huelga, la «confusión» en torno al salario mínimo y los salarios de producción, la competitividad del sector y Hope/Help.
Le Nouvelliste: ¿Cuál es la situación actual en Codevi?
Fernando Capellán: La situación actual en CODEVI sigue siendo muy delicada. Tras la huelga de dos semanas en abril, la producción no ha recuperado los niveles normales. Actualmente, muchos empleados trabajan a jornada reducida, en un contexto de casi huelga, lo que disminuye significativamente la productividad general. Esta situación se debe principalmente a las diferentes interpretaciones entre los sindicatos y la ADIH (Asociación de Trabajadores Haitianos) respecto a la implementación de la nueva escala salarial mínima, y más específicamente, a la interpretación del salario mínimo diario de 1000 HTG en relación con la categoría salarial de producción de 1300 HTG. Las comunicaciones de la ADIH y los sindicatos detallan estas posiciones divergentes, y estamos a la espera de instrucciones del gobierno.
En estas condiciones, Haití se convertiría en uno de los países de la región con los costos laborales más altos en el sector textil, lo que tendría un grave impacto en su economía.
Fernando Capellán
LN: ¿Los sindicatos planean una huelga?
FC: Por el momento, no se ha anunciado ninguna huelga oficial. Sin embargo, operativamente, las fábricas están funcionando a aproximadamente el 20% de su capacidad normal de producción. Esta ralentización coordinada sugiere que los empleados están recibiendo instrucciones de funcionarios externos o afiliados a los sindicatos.
LN: ¿Qué explica esta situación?
FC: El problema fundamental parece ser la falta de consenso sobre la necesidad de diálogo y negociación antes de cualquier paro laboral o acción disruptiva. Las diferentes interpretaciones de la estructura salarial han generado confusión y tensión en el sector.
LN: El gobierno ha aumentado el salario mínimo a 1000 HTG. También existe un salario por producción de 1300 HTG. ¿Cuál es su opinión al respecto?
FC: Nuestra postura coincide con la interpretación comunicada por la ADIH, la institución reconocida que representa a la industria textil en Haití. La industria necesita claridad jurídica, coherencia y una aplicación uniforme de las normas laborales para mantener su estabilidad, preservar el empleo y seguir siendo competitiva a nivel internacional. (Véase la declaración de la ADIH).
LN: ¿Cuál es el impacto de la huelga en la reputación de la industria textil?
FC: El impacto en la reputación es extremadamente grave y difícil de cuantificar con precisión. A diferencia de las pérdidas económicas directas, el daño a la reputación no es fácil de medir, pero sus consecuencias son significativas y duraderas. La industria textil mundial está altamente interconectada, y los compradores internacionales son notificados de inmediato de cualquier interrupción que ocurra en Haití. Por ejemplo, el reciente anuncio de BrandM de que cerraría sus operaciones a partir del 7 de junio ya ha circulado ampliamente en la industria. BrandM opera en seis países y presta servicios a más de 25 clientes en Estados Unidos y Europa; esto significa que la información se difunde muy rápidamente a través de las cadenas de suministro. Durante muchos años, el norte de Haití se ha promocionado como una región manufacturera relativamente estable en comparación con otras partes del país. Desafortunadamente, la continua inestabilidad social y las huelgas recurrentes están dañando gravemente esta percepción y poniendo en peligro la competitividad de la región.
LN: La industria de la confección es muy sensible a los precios. ¿Le preocupa el aumento de los salarios y la competitividad de Haití?
FC: Sí, absolutamente. La industria de la confección es extremadamente sensible a los costos y opera en un entorno global altamente competitivo. Con un salario mínimo fijado en 1000 HTG —lo que representa un aumento de aproximadamente el 46,7 %—, la industria aún podría adaptarse, aunque esto requeriría mejoras significativas en la eficiencia interna, así como difíciles negociaciones comerciales con los clientes. Muchos fabricantes ya se están preparando para solicitar aumentos de precios de alrededor del 32 % en los próximos meses para compensar parcialmente estos nuevos costos laborales. Sin embargo, si se impusiera la interpretación que fija el salario de producción en 1.300 HTG en todo el sector, el aumento sería cercano al 90%; tal incremento no sería comercialmente viable. En estas condiciones, Haití se convertiría en uno de los países de la región con los costos laborales más altos en el sector textil, lo que tendría un grave impacto en su economía.
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