San Francisco de Macorís se posiciona como referente nacional en el manejo de residuos sólidos, gracias a un modelo que apuesta por transformar la basura en recursos reutilizables y energía, reduciendo al mínimo su impacto ambiental.
El proceso inicia con la recolección diaria de desechos tanto en el municipio como en otras localidades del nordeste.
En total, la planta procesa alrededor de 650 toneladas diarias, incluyendo residuos provenientes de Tenares, Moca, Samaná y otros distritos municipales cercanos.
Distintos camiones se encargan de trasladar los desechos desde dichas localidades hasta Móvil Soluciones Ambientales.
Control y registro desde la llegada
Al llegar a la planta, cada camión es pesado y registrado en una balanza que permite llevar control del origen, el chofer y la cantidad de residuos. Este paso garantiza trazabilidad y transparencia en todo el proceso. También ayuda a la contabilidad y clasificación de los tipos de materiales que posteriormente serán procesados, para distintos fines.



Luego de la descarga, los residuos pasan por un proceso de dosificación que alimenta una línea automatizada de clasificación. En esta etapa, los materiales ya transportados por los distintos camiones de carga se descargan en una especie de Nave MRF donde se separan inicialmente por tamaño y características físicas.


Posteriormente, mediante sistemas de aire, se dividen según su densidad, diferenciando entre materiales livianos y pesados. Este proceso es reforzado por una clasificación manual que permite una separación más precisa.
Separación y valorización de materiales
Los residuos son organizados en categorías como plásticos, cartón, vidrio, metales y materia orgánica. Los materiales reciclables son compactados en pacas, listas para su reutilización o comercialización en distintos mercados.



Producción de energía y fertilizantes a partir de residuos
Una parte de los desechos no reciclables se convierte en combustible derivado de residuos (CDR), utilizado para la generación de energía. Este proceso permite aprovechar materiales que anteriormente eran desechados.
En el caso de los desechos biopeligrosos, estos son sometidos a procesos de incineración que reducen su volumen en aproximadamente un 97 %.
El 3 % restante corresponde a un material semi-inerte que es dispuesto de forma controlada, con posibilidades de uso futuro en sectores como la construcción u otras aplicaciones, dependiendo de su tratamiento.



Hacia el objetivo de “Zero Waste”
Gracias a este modelo, solo una mínima parte de los desechos termina en disposición final. La meta es clara: transformar prácticamente el 100 % de los residuos y avanzar hacia un sistema de “cero basura”.
Este proyecto no solo mejora la gestión de los residuos sólidos, sino que también impacta positivamente en la salud pública, el medio ambiente y la calidad de vida, consolidando a San Francisco de Macorís como un ejemplo de innovación ambiental en República Dominicana.
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