El Centro Cultural Banreservas vuelve a sorprendernos con su tercer c0ncurso de cuentos: el Premio Banreservas de Relatos, que este año se dedicó al género de la Bachata. Anteriormente, en el 2025 se dedicó al merengue y en la primera edición del 2024, al jazz.

Mijail Peralta, director de Cultura del Banreservas acogió una iniciativa del poeta, editor y narrador Luis Reynaldo Pérez, quien dirige Luna Insomne Editores y la Fundación Cultural Lado B, y hay que aplaudir esa decisión, porque añade un nuevo espacio de estímulo al talento narrativo dominicano y ha sido y sigue siendo, una caja de sorpresas.

Y esta tercera edición lo es, por mucho.

Para empezar, participaron 129 escritores (y no fueron 130 o más porque yo no podía participar, ya que fui ganador de una mención en el 2025, pero ganas no me faltaban. Luis Reynaldo es testigo de eso).

¡129 cuentistas!

Ya eso, por sí solo, es un logro que merece aplaudirse.

Cuando el cuentista se pone los pantalones largos

Algo que merece resaltarse es que el concurso no tiene límites, salvo la cantidad de un cuento por participante y la nacionalidad dominicana o, de ser extranjero, residencia legal en el país, y la mayoría de edad.

No restringe por edad (salvo el ser adulto), por género o cualquier otro elemento que excluya o limite.

Eso significa que cuando un cuentista participa se está midiendo con todos los que participan y, en gran medida, con los que no participan, porque eligieron no hacerlo. Cuando gana, gana a todos en opinión del jurado.

Hay otros condicionantes que son aceptables: la longitud, entre 3 y 12 páginas a doble espacio. Y el tema, que en este caso fue integrar la bachata como elemento del relato de manera directa, indirecta o circunstancial.

Y los límites siempre son retadores, incitan, desafían y motivan.

129 dominicanos (o residentes en el país), se midieron, aceptaron la convocatoria y enviaron sus piezas.

Y tres jurados, Marivell Contreras, Ibeth Guzmán y Noé Zayas, se internaron en el aluvión de piezas (calculemos un promedio de 8 páginas por cuento, serían unas 1,032 páginas a leer), para seleccionar tres premios y cinco menciones.

Un premio que también juzga a los jurados

La ganadora del primer lugar junto a los organizadores del concurso y jurados.

He sido jurado en concursos y sé lo retador que es esa tarea, porque cada premio juzga no solo a los autores, también a los jurados.

Aunque los escritores, en tanto jurados, partimos de una serie de puntos como originalidad del abordaje, cumplimiento de las reglas del concurso, trama, definición de los caracteres, dominio de las técnicas del relato, manejo de la lengua, tensión narrativa, etc., también es cierto que los jurados tenemos gustos, preferencias, proclividades, y esos factores subjetivos intervienen en nuestra selección.

Yo acabo de ser jurado, junto a Pastor de Moya y Rey Andújar del Concurso del INDEX. Sé que hay que ir con un espíritu flexible para armonizar criterios y arribar a una decisión que satisfaga a los jurados y haga honor al concurso.

No he leído, claro, los demás cuentos participantes, pero felicito a Marivell Contreras, Ibeth Guzmán y Noé Zayas por los cuentos que premiaron. Se leen de un tirón, lo que significa que son historias que cumplen el primer y mayor deber de cualquier cuento: mantener cautiva la atención del lector. Y además, tienen los demás valores que esperamos de un cuento al que se le otorga un galardón.

Así que, si la selección también juzga al jurado, en mi opinión personal este jurado pasó con nota excelente la prueba. Es una selección meritoria, sin desmedro de que siempre hay cuentos por igual meritorios que se quedan fuera porque el premio tiene una cantidad límite a premiar y reconocer.

Para los que enviaron sus piezas y no fueron escogidas entre las ocho, siempre les recuerdo que hay muchísimos otros concursos para cuentos en castellano a los que pueden enviar sus piezas. Yo he vivido la experiencia de que he enviado cuentos a un concurso donde ni siquiera recibieron mención y luego he enviado esos mismos cuentos a un concurso internacional donde han ganado primeros lugares, así que una decisión no es definitiva sobre la calidad de un texto. Si no fue en este, envíelo a otros. Eso es lo que yo hago. Y aprendamos a entender que hay otros que también escriben con calidad y méritos. Y que el jurado tiene que tomar una decisión y alguien va a salir afectado. Ni modo.

Un concurso que fue una caja de sorpresas

Karla Mya Nuñez Diaz.

¿Qué es para mí lo más sorprendente, gratamente sorprendente, de esta tercera edición del Premio Banreservas de Relatos con Bachata? ¡Son nombres nuevos! La generación de relevo en nuestra narrativa sale a la palestra.

De hecho, de todos, solo conocía a mi queridísima Karla Mya, ganadora del segundo lugar con un cuento extraordinario, bien llevado y de factura fantástica.

Karla Mya Núñez Díaz es, por demás, la ganadora del Premio de Cuento del Primer Concurso Joven de Literatura 2025 que fue auspiciado por el Ministerio de la Juventud y el Ministerio de Cultura de la República Dominicana. Y también se alzó con el Gran Premio de ese primer concurso. Y antes de eso, un cuento suyo fue reconocido en el 2025 en el Concurso La Libertad y su Precio, que organizaron el PEN República Dominicana, la Unión de Escritores Dominicanos, UED, y la Fundación Héroes del 30 de Mayo. Hija de la narradora Johanna Díaz, ambas de Santiago, Karla Mya también es miembro de la selección nacional de Ajedrez. Y un talento innegable de nuestras letras con mucho futuro. Un ejemplo de lo mejor de nuestros jóvenes.

Salvo ella, no conocía a ningún otro de los ganadores.

Eso es emocionante.

El concurso tiene mucho que resaltar.

Los tres primeros premios fueron ganados por escritoras.

Y de las cinco menciones, nuestras jóvenes escritoras ganaron dos. Eso significa que, de los ocho cuentos premiados, cinco fueron ganados por escritoras, no por nada ajeno a la literatura, no por condescendencia, sino por calidad, como debe ser.

La literatura no tiene género, no tiene edad, no tiene nada que no sea extrínseco a la calidad del texto, su frescura, su construcción, su aporte y su manejo verbal. Todo lo otro es accesorio. Y cuando se le pone apellido no se la engrandece, porque nada se hace grande reduciéndolo.

Esas damas mostraron que se miden contra quien sea y destacan. Aplauso para ellas.

Los tres primeros premios

Ganadores del Premio. Al centro los tres primeros premios.

Voy también a declarar mis limitaciones, porque de pronto puede que resuene mi ignorancia y que se trata de autores con más vuelo del que conozco.

Victoria Rodríguez Apolinario ganó el primer lugar con Lucita, un cuento en donde el drama familiar y la dura vida se entreteje con las letras de una bachata. No voy a hacer más spoiler, porque no debo quitarles el placer de descubrir los valores que los jurados vieron en el cuento y por los que lo escogieron para la primera posición.

Karla Mya Núñez, y admito que soy entrañablemente parcial en su favor por el cariño que ella y su mamá me merecen y por el talento que derrama, se alzó con el segundo premio con su cuento: ¡Gran cosa, Chicho!, un relato fantástico que Karla Mya maneja con singular destreza.

Robelitza Pérez fue galardonada con el tercer lugar con su cuento Hasta que llegue tu bachata, en que también incorpora lo fantástico.

¡Tres escritoras jóvenes! Si eso no es para festejar, no sé qué más podría llamarnos a la celebración. Si me permiten decirlo, creo que es la primera vez en la historia de nuestra literatura que en un concurso abierto donde participan 129 autores, tres escritoras jóvenes lo ganan.

Eso es un hito en nuestras letras.

Nunca había sucedido.

En ese sentido, este Tercer Premio Banreservas de Relatos ha hecho historia y merece que se destaque, reseñe y quede registrado.

Es, por igual, un homenaje al aporte de nuestras mujeres a las letras y la cultura dominicanas, que parece ser obliterado e insuficientemente valorado.

Hace poco celebré más que un artículo, un enjundioso ensayo de Rossalinna Benjamín, destacando cómo las escritoras dominicanas han ido creando su espacio y son merecedoras de figurar de igual a igual en nuestras letras.

Aplaudí el escrito, documentado, demostrativo y bien expuesto.

Y en mi opinión, esta premiación refuerza y robustece cada una de las palabras de nuestra querida poeta Ross Benjamín. Si queríamos la muestra de que esos aportes son inocultables, este premio que por primera vez se lo llevan mayoritariamente nuestras escritoras, ganado en buena lid, refuerza el ensayo de Rossalinna.

Las menciones también merecen mencionarse

Cinco narradores, tres caballeros y dos damas, completan los ocho ganadores del premio, esta vez como menciones de honor.

Tenemos a Carlos Manuel Hazoury con La profesora, primera mención. A Anyeli Rodríguez Montero, con Cuando la guitarra llora, segunda mención. Luisa Rebecca Valentin ganó con Cuando una bachata se hereda, la tercera mención. Juan Francisco Espino obtuvo con Tu foto, la cuarta mención. Y por último, Samuel Alejandro Féliz, con Tertulia de amargue, se alzó con la quinta mención.

Cada cuento aborda la historia humana, el drama y el dolor emocional, con singular acierto. La bachata es un género del desamor, del dolor y la decepción. Música de amargue, que inició en nuestros barrios, en los segmentos más depauperados y humildes, y fue ganando puntos a nivel social. Las domésticas la escuchaban mientras trabajaban en las “casas de familia” y los niños a su cuidado fueron formándose en ella, mientras los padres trabajaban y hacían vida social.

Cuando esos niños crecieron eran consumidores de esa música de pobres que aprendieron a oír con sus nanas y cuidadoras. Y de un momento a otro, la bachata, denostada y subestimada, adquirió carta de ciudadanía y es hoy parte de nuestro patrimonio inmaterial

Las bíos hablan de formación

En la página 103 del libro publicado se incluyen breves perfiles de los ganadores. Así nos enteramos de que Victoria Apolinario es guionista y realizadora de cine. De Karla Mya ya hemos hablado. Robelitza Pérez es actriz, dramaturga y guionista. Carlos Manuel Hazoury es escritor y guionista, con experiencia en televisión. Anyeli Rodríguez es ilustradora y escritora. Luisa Rebecca Valentín es periodista, correctora de estilo, actriz y escritora. Juan Francisco Espino es miembro del Taller Literario E4 y docente. Samuel Alejandro Féliz es orientador académico, agricultor y pastor.

Esas breves notas biográficas nos muestran que tras esos galardones no hay suerte ni improvisación, sino formación y dedicación.

Muchas personas, dadas nuestras supersticiones ancestrales, creen en “la inspiración” y en que “algo” se posesiona de un escritor y que el autor es una especie de médium o caballo a través del cual esa “potencia” invisible se expresa. Nada más lejos de la realidad.

Escribir es un oficio que se aprende leyendo mucho, estudiando a los maestros, formándose y practicando hasta ir apropiándose de las técnicas y logrando un decir propio capaz de incitar la imaginación del lector.

No hay atajos ni vías cortas.

Nadie nace con el don, hay que cultivarlo.

No es asunto de brujería sino de disciplina, lectura y práctica.

Me encanta ver que no fueron chepas, sino logros respaldados por la dedicación y el oficio.

Termino aplaudiendo a los ganadores.

Aplaudiendo al Centro Cultural Banreservas en la persona de su director, Mijail Peralta y a Luis Reynaldo Pérez, presidente de Luna Insomne Editores.

Por igual, a Noé Zayas, Marivell Contreras e Ibeth Guzmán, los jurados.

Y que mi aplauso alcance a todos los  129 autores que enviaron sus cuentos al concurso.

Este concurso es histórico. Tanto por el número de participantes (¿han llegado a 129 participaciones otros concursos?), como por el hecho de que, por primera vez, son tres escritoras las que ganan los principales premios.

Nunca había ocurrido.

Eso merece destacarse, porque habla de la irrupción en nuestras letras de las escritoras en número considerable y cómo imponen su calidad.

Tiempo es, también, de que nos volquemos a los concursos internacionales. De que las letras dominicanas se midan de igual a igual con las de otros países, tal como lo hacemos en Deportes, en Música y otras disciplinas.

Si lo hacemos, nosotros mismos seremos los primeros sorprendidos.

Aquiles Julián

Escritor

Publicista, poeta, cuentista, dramaturgo, ensayista, teatrista y cineasta. Nació en El Seibo. Miembro del Movimiento Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). En 1975 participó en la producción del documental Crisis, del grupo Cine Militante. Ese año organizó y dirigió el colectivo de escritores jóvenes Jacques Viau Renaud y ganó los primeros premios en poesía y cuento del Concurso del Obispado de Higüey. En 1976 obtuvo los primeros premios en poesía y teatro del Primer Concurso Nacional de Literatura Joven, auspiciado por The Royal Bank of Canada. Co-Dirigió la primera y segunda Jornadas de Teatro en la Calle, creadas por Jimmy Sierra. En 1982 ganó el primer premio de cuentos del Concurso de Casa de Teatro. En 1983 fue coautor del libro Nosotros mismos somos, del colectivo de escritores …Y Punto, auspiciado por la Biblioteca Nacional. En el 2001 ganó el tercer premio en el primer Concurso de Cuentos Virgilio Díaz Grullón, auspiciado por el Banco Central. En el 2006 realizó el largometraje biográfico El constructor, sobre la vida del expresidente Joaquín Balaguer, auspiciado por la Fundación Joaquín Balaguer. En el 2007 ganó el primer premio y la primera mención del Concurso Internacional de Cuentos de Casa de Teatro. En el 2009 ganó el primer lugar en el II Concurso de Cuentos de Béisbol auspiciado por la Secretaría de Estado de Cultura. Su libro Historias menores fue seleccionado como ganador del X Concurso de Literatura de la Universidad Central del Este. Ha publicado además Mujer que llamo Laura y otros cuentos premiados (2012).

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