‘’Estar en paz con uno mismo es el medio más seguro de comenzar a estarlo con los demás’’ – Fray Luis de León

La creación poética de Sor Leonor de Ovando constituye una manifestación significativa de la literatura colonial hispanoamericana y ocupa un lugar fundamental en los orígenes de la poesía escrita en la República Dominicana. Considerada una de las primeras poetisas de América, su obra representa el encuentro entre la sensibilidad femenina, la tradición religiosa y la búsqueda de sentido a través de la palabra. Sus composiciones, conservadas gracias al intercambio literario que mantuvo con el escritor español Eugenio de Salazar durante el siglo XVI, permiten aproximarnos a una voz que encontró en la poesía un medio para expresar sus convicciones espirituales y su capacidad intelectual.

Estudiar su creación poética desde una perspectiva espiritual, filosófica, psicológica y metafórica permite comprender que la poesía no constituye únicamente una manifestación estética, sino también una forma de interpretar la existencia. En sus versos, la experiencia religiosa se transforma en lenguaje, la fe se convierte en reflexión y las imágenes poéticas permiten comunicar aquello que la razón no siempre consigue explicar.

En este sentido, su obra invita a reflexionar sobre una pregunta fundamental: ¿puede la palabra humana expresar aquello que parece infinito? La poesía de Sor Leonor de Ovando sugiere que, aunque el lenguaje tiene límites, puede convertirse en un camino para aproximarse al misterio de la existencia y a la relación entre el ser humano y lo divino.

La espiritualidad constituye uno de los principales ejes para comprender la poesía de Sor Leonor de Ovando. Su condición de religiosa dominica y el contexto cultural en el que desarrolló su escritura permiten situar sus composiciones dentro de una tradición en la que la literatura estaba estrechamente relacionada con la fe cristiana.

Esta dimensión espiritual se manifiesta especialmente en su ‘’Soneto de Navidad’', donde escribe:

«Las Pascuas os dé Dios, cual me las diste
con los divinos versos de esa mano, los cuales me pusieron tal consuelo»

Estos versos revelan una relación entre la experiencia religiosa y la comunicación poética. La autora reconoce en los versos recibidos una fuente de consuelo y responde mediante una composición que también posee un sentido espiritual. La poesía aparece, por tanto, como un intercambio de ideas, sentimientos y creencias que trasciende la simple cortesía literaria.

«Y meditando bien tan soberano,
el alma se levanta para el cielo».

La imagen del alma que se eleva constituye una expresión especialmente significativa. El movimiento ascendente puede interpretarse como una representación simbólica de la contemplación, la esperanza y la aspiración hacia lo trascendente. La experiencia espiritual transforma la percepción de la realidad: el pensamiento deja de concentrarse exclusivamente en lo terrenal y se orienta hacia aquello que la autora considera superior.

Esta concepción permite comprender la poesía como una forma de elevación interior. La palabra se convierte en un puente entre la experiencia humana y la dimensión divina, mientras que la escritura ofrece un espacio para expresar la devoción y reflexionar sobre el sentido de la existencia.

En el silencio de mi pensamiento,
una oración comienza a florecer;
y aunque mis ojos no alcancen el cielo,
mi alma lo aprende a reconocer.

No busco estrellas que adornen la noche,
ni una respuesta que calme mi voz;
busco en lo íntimo de cada instante
la huella invisible de un amor mayor.

Si la palabra se vuelve plegaria
y el corazón aprende a escuchar,
hasta el silencio descubre caminos
que ningún mapa puede señalar.

Porque elevarse no siempre es huir
de las tristezas de nuestra existencia:
a veces basta mirar hacia dentro
para encontrar luz en la conciencia.

La interpretación espiritual de Sor Leonor de Ovando no debe confundirse con una reconstrucción absoluta de sus sentimientos personales. Su producción conservada es limitada y debe analizarse a partir de los textos disponibles. Sin embargo, las referencias explícitas a Dios, al consuelo y a la elevación del alma permiten reconocer la importancia de la fe en su expresión poética.

Desde una perspectiva filosófica, la poesía de Sor Leonor de Ovando permite reflexionar sobre la condición humana y la necesidad de encontrar un sentido que trascienda las preocupaciones inmediatas. Su obra se desarrolla dentro de una tradición cristiana que relacionaba la existencia con la virtud, la verdad, la humildad y la esperanza.

En este contexto, la creación poética puede entenderse como una forma de pensamiento. El poema no se limita a describir acontecimientos, sino que invita a interpretarlos y a descubrir significados que no siempre resultan evidentes.

Cuando la autora escribe que «el alma se levanta para el cielo», presenta una imagen que también puede examinarse filosóficamente. ¿Qué significa elevarse? ¿Se trata de abandonar el mundo o de aprender a contemplarlo desde otra perspectiva? La imagen permite plantear que la existencia humana adquiere profundidad cuando la persona reflexiona sobre sus acciones, reconoce sus limitaciones y busca orientar su vida mediante valores.

La poesía también invita a considerar la relación entre lo visible y lo invisible. El mundo material constituye la realidad inmediata, pero la experiencia humana no se reduce a lo que puede observarse. Las ideas, los sentimientos, las convicciones y las preguntas sobre la muerte o la trascendencia forman parte de nuestra manera de comprender el mundo.

Desde esta perspectiva, Sor Leonor de Ovando representa una voz que transforma la tradición religiosa en expresión literaria. Su obra demuestra que la poesía puede constituir una forma de conocimiento, porque permite formular preguntas, establecer relaciones simbólicas y explorar aspectos profundos de la existencia.

Asimismo, su presencia en la historia literaria posee un significado filosófico y cultural. En una sociedad colonial donde las oportunidades de participación intelectual de las mujeres estaban condicionadas por las estructuras sociales y religiosas, su escritura constituye un testimonio de la capacidad femenina para producir pensamiento y participar en la cultura escrita.

Su legado invita a reconocer que la búsqueda de conocimiento no pertenece exclusivamente a una época ni a un género, sino que forma parte de la necesidad humana de comprender la realidad.

Desde el enfoque psicológico, la creación poética puede interpretarse como una forma de expresar la vida interior, organizar las experiencias y comunicar aquello que resulta difícil transmitir mediante el lenguaje cotidiano.

En el caso de Sor Leonor de Ovando, las referencias al consuelo y a la contemplación permiten estudiar la relación entre espiritualidad, emociones y construcción de significado.

En su ‘’Soneto de Navidad’’, la autora afirma que los versos recibidos le proporcionaron consuelo y que sus ojos tristes se volvieron alegres. Este pasaje resulta especialmente relevante porque establece una relación entre la experiencia estética y el estado emocional.

La poesía aparece como una experiencia capaz de despertar alegría, favorecer la reflexión y transformar la manera en que se percibe una situación. No significa que el poema elimine necesariamente el sufrimiento, sino que puede ofrecer un lenguaje mediante el cual comprenderlo y situarlo dentro de una interpretación más amplia de la vida.

Desde una perspectiva psicológica contemporánea, este fenómeno puede relacionarse con la elaboración simbólica de las emociones. Al expresar sentimientos mediante imágenes y palabras, las personas pueden reconocer aspectos de su experiencia que antes resultaban difíciles de identificar.

En el ámbito de la espiritualidad, las creencias también pueden funcionar como marcos de referencia para interpretar las dificultades y encontrar orientación. Para una persona cuya vida está organizada alrededor de una vocación religiosa, la fe puede contribuir a definir sus valores, sus responsabilidades y su sentido de propósito.

No obstante, es importante evitar diagnósticos retrospectivos sobre la personalidad de Sor Leonor de Ovando. Los textos conservados permiten analizar su expresión literaria, pero no ofrecen información suficiente para establecer conclusiones clínicas sobre su vida psicológica.

También debe considerarse que escribir poesía siendo mujer durante el periodo colonial suponía participar en un espacio cultural marcado por normas y jerarquías. Su obra demuestra que la expresión literaria podía constituir una forma de presencia intelectual y de construcción de identidad.

La palabra escrita permitió que su voz sobreviviera a las circunstancias históricas que la rodearon. De esta manera, su creación poética no solo expresa una visión religiosa, también representa la permanencia de una conciencia femenina en la memoria cultural.

Dentro de mí existe una estancia
donde descansan la duda y la fe;
allí las preguntas conversan despacio
y el miedo aprende a comprender.

No todo silencio significa tristeza,
ni toda lágrima anuncia el final;
a veces el alma necesita una pausa
para ordenar su mundo interior.

Escribo para escucharme por dentro,
para darle a mis dudas un nombre;
porque hasta el pensamiento más frágil
puede encontrar su lugar en el hombre.

Y cuando comprendo mis propias sombras,
sin pretenderlas completamente borrar,
descubro que el alma también se ilumina
cuando se atreve a mirar.

La metáfora constituye uno de los recursos fundamentales de la poesía porque permite expresar ideas abstractas mediante imágenes concretas. En la escritura religiosa, este recurso adquiere especial importancia, ya que las experiencias espirituales suelen relacionarse con realidades que superan la percepción inmediata.

En la poesía de Sor Leonor de Ovando, la expresión «el alma se levanta para el cielo» ofrece un ejemplo claro de esta posibilidad interpretativa.

El alma, que no puede elevarse físicamente como un cuerpo, aparece representada mediante una acción de movimiento ascendente. Esta imagen convierte una experiencia espiritual en una escena comprensible para el lector.

La elevación puede interpretarse como símbolo de esperanza, transformación interior y búsqueda de trascendencia. El cielo, por su parte, remite al horizonte religioso desde el cual la autora interpreta la existencia.

También resulta importante observar que la metáfora permite comunicar varios significados al mismo tiempo. La imagen del ascenso puede expresar devoción religiosa, pero también puede sugerir la superación de una dificultad, la ampliación del pensamiento o la búsqueda de una vida orientada por valores.

En este sentido, la palabra poética no se limita a representar la realidad: la reorganiza simbólicamente para hacer visibles sus significados.

La dimensión metafórica de la poesía de Sor Leonor de Ovando debe estudiarse considerando las convenciones literarias de su época y los símbolos que aparecen efectivamente en sus composiciones. No todas las imágenes habituales de la poesía mística deben atribuirse automáticamente a su obra.

Sin embargo, su escritura permite reconocer cómo la tradición religiosa y los recursos literarios podían integrarse para comunicar ideas teológicas mediante imágenes poéticas.

La metáfora constituye así un espacio de encuentro entre la experiencia, el pensamiento y la imaginación. Gracias a ella, la poesía puede expresar simultáneamente una convicción espiritual y una reflexión sobre la condición humana.

‘’Del niño y de los magos y María tan bien sepáis sentir, que sólo os cueste querer que sea el espíritu celeste, y así gocéis de la alta melodía’’

La comparación entre Sor Leonor de Ovando y Santa Teresa de Jesús permite situar la escritura de la religiosa dominicana dentro de un horizonte más amplio de literatura espiritual del siglo XVI.

Ambas desarrollaron su obra en sociedades donde la religión ocupaba un lugar central y donde las posibilidades de participación intelectual de las mujeres estaban condicionadas por estructuras sociales y culturales. Sin embargo, sus trayectorias literarias presentan diferencias importantes.

Santa Teresa de Jesús, religiosa carmelita española, desarrolló una extensa producción en prosa espiritual y dejó composiciones poéticas que expresan su deseo de unión con Dios. Su conocido poema ‘’Vivo sin vivir en mí’’ presenta una tensión entre la existencia terrenal y la aspiración a una vida plena en la presencia divina.

En Sor Leonor de Ovando, la espiritualidad se manifiesta en composiciones vinculadas, entre otros temas, a celebraciones religiosas y al intercambio poético con Eugenio de Salazar. Su ‘’Soneto de Navidad’’ expresa cómo la meditación sobre el nacimiento de Cristo puede elevar el alma hacia el cielo.

La semejanza entre ambas escritoras reside en que la poesía constituye un medio para expresar una concepción trascendente de la existencia. En sus obras, el lenguaje religioso permite comunicar una relación con lo divino que transforma la manera de interpretar la realidad.

No obstante, es necesario establecer una distinción: no toda poesía religiosa es necesariamente poesía mística en sentido estricto. La mística suele referirse a la experiencia de unión o encuentro íntimo con Dios, mientras que la poesía religiosa puede expresar devoción, doctrina, celebración o reflexión espiritual. Por ello, resulta más preciso reconocer elementos de sensibilidad espiritual en la obra conservada de Sor Leonor sin afirmar que toda su producción responde al mismo modelo místico de Santa Teresa.

También existen diferencias en la forma y la extensión de sus legados. La obra teresiana permite estudiar con mayor amplitud la experiencia interior y sus transformaciones, mientras que el corpus conservado de Sor Leonor exige una lectura más concentrada en sus poemas disponibles y en el contexto de su producción.

La comparación permite comprender que las mujeres participaron en la tradición literaria religiosa de diferentes maneras. Aunque sus experiencias y circunstancias no fueron idénticas, ambas representan la capacidad de la escritura femenina para comunicar convicciones, elaborar imágenes y construir un legado intelectual que trasciende su tiempo.

La importancia de Sor Leonor de Ovando no depende únicamente de las interpretaciones espirituales o filosóficas que puedan realizarse sobre sus poemas. También reside en su lugar dentro de los orígenes de la literatura dominicana e hispanoamericana.

Su nombre ha llegado hasta nosotros gracias a composiciones conservadas en la ‘’Silva de poesía’’, manuscrito asociado a Eugenio de Salazar. Este intercambio literario constituye un testimonio temprano de la actividad poética femenina en el Caribe colonial.

La conservación de sus versos permite reconocer que la producción intelectual de las mujeres formó parte de la historia cultural de América desde sus primeras etapas coloniales.

Su escritura también demuestra que el convento podía funcionar como un espacio de formación y participación literaria, aunque se encontrara condicionado por las normas religiosas y sociales de la época.

Desde una perspectiva contemporánea, su legado invita a reflexionar sobre la importancia de recuperar las voces femeninas que durante mucho tiempo recibieron una atención limitada dentro de las historias literarias.

Leer a Sor Leonor de Ovando significa reconocer una parte de la memoria cultural dominicana y comprender que la literatura no solo conserva ideas, sino también las huellas de quienes encontraron en la palabra una manera de participar en su sociedad.

El tiempo cerró las puertas del claustro,
cubrió de silencio la antigua ciudad;
pero una palabra quedó entre las sombras
negándose al sueño de la eternidad.

No tuvo su voz el estruendo del mundo,
ni un escenario donde resonar;
tuvo unos versos, la fe de su pecho
y una memoria difícil de borrar.

Hoy otras mujeres recorren sus letras,
buscando respuestas, historia y verdad;
y encuentran que el tiempo no borra del todo
aquello que un alma se atreve a expresar.

Porque hay palabras que cruzan los siglos
sin preguntar quién las volverá a leer;
y hay voces que, aun nacidas en silencio,
encuentran en otros la forma de renacer.

La creación poética de Sor Leonor de Ovando constituye una manifestación significativa de la literatura colonial y una oportunidad para estudiar la relación entre espiritualidad, pensamiento, emociones y lenguaje simbólico.

Desde la perspectiva espiritual, su poesía permite reconocer la importancia de la fe y la contemplación. Desde la dimensión filosófica, invita a reflexionar sobre el sentido de la existencia, la virtud y la trascendencia. Desde el enfoque psicológico, ofrece elementos para comprender cómo la expresión literaria puede relacionarse con las emociones y la construcción de significado. Finalmente, desde la dimensión metafórica, demuestra cómo las imágenes poéticas permiten expresar experiencias que van más allá del lenguaje literal.

La comparación con Santa Teresa de Jesús amplía esta interpretación al mostrar que la escritura religiosa femenina del siglo XVI adoptó formas diversas para comunicar la experiencia espiritual. Aunque sus obras no son idénticas y deben estudiarse dentro de sus respectivos contextos, ambas permiten reconocer la importancia de las mujeres en la construcción de la tradición literaria.

Asimismo, Sor Leonor de Ovando representa una figura fundamental para la memoria cultural dominicana. Su presencia demuestra que la creación poética femenina formó parte de los primeros testimonios literarios de América y que la palabra escrita podía convertirse en un medio de participación intelectual.

En definitiva, acercarse a su obra significa comprender que la poesía puede ser mucho más que una expresión estética: puede constituir una forma de pensamiento, un espacio de interioridad y un puente simbólico entre la experiencia humana y la búsqueda de lo trascendente.

Quizás la permanencia de Sor Leonor de Ovando resida precisamente en esa capacidad de la palabra para desafiar el tiempo. Sus versos, nacidos en el contexto de un convento del siglo XVI, continúan recordándonos que la conciencia humana busca comprender aquello que la supera y que, en ocasiones, encuentra en la poesía una manera de aproximarse al misterio de existir.

Evelyn Ramos Miranda

Poeta y narradora

Evelyn Ramos Miranda. Nació en Santo Domingo un 9 de febrero. Obtuvo una licenciatura en Educación Inicial y una maestría en Administración y Supervisión de Programas de Educación Inicial en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Catedrática de Educación en varias universidades. Ha sido funcionaria en diversas instituciones públicas como coordinadora de Educación en (MINERD, CONANI, IDSS y subdirectora de la Estancia Infantil de la UASD). Es Gestora Cultural. Labora como Coordinadora en la Casa de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. -Miembro del Ateneo insular Interiorista. -Libros: 1, 2, 3 lindas poesías para ti ( 2024), Odette y las mariquitas de papel (2025), El Charamico Mágico de la Navidad( 2025), y Voces de mi patria(2026). Sus poemas han sido publicados en revistas culturales y periódicos e incluidos en varias antologías, destacando Al filo del Agua, del Taller Literario César Vallejo de la UASD; Sororidad, Poesía y Narrativa (2020). Y Antología: Colección Poética Lacuhe (2022), Antología (poesía y narrativa) Detrás de las máscaras (2023). Tiene dos libros publicados: Al filo del vuelo (2023) y El País de los Dulces (2023). Ha participado en diversas Ferias Internacionales del Libro en Santo Domingo, New York, Colombia y Venezuela, como conferencista y poeta. También en diferentes tertulias y recitales del país y Puerto Rico. Es miembro del grupo poético Mujeres de Roca y Tinta. Egresada del Taller Literario César Vallejo de la UASD.

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