Tres termos de café y uno de té, una mesa, tres fundas incompletas con panes de agua, paquetes de galletas enganchadas en la verja perimetral del Hospital Municipal Doctor Jacinto Ignacio Mañón, la señora que los atiende llega a las cinco treinta de la mañana de lunes a viernes, los sábados y domingos no va. Todos los días la madrugada cobija su pequeño negocio hasta que el sol de las ocho bendice su rostro con una sonrisa ante uno y otro de sus clientes. En la esquina, en la Monumental con Colombia, un “Amet” que no debería estar allí, le da paso al tránsito de norte a sur, mientras que los motoristas pasan, sin importarles el agente, de este a oeste y viceversa. Entre un auto y otro, un vendedor, ofrece cables y cargadores para teléfonos así como forros para guías de automóviles. Una mujer de nacionalidad haitiana hace equilibrio con una palangana llena de aguacates y lleva en sus manos lanillas y medias a dos por cien.
La poesía en "Second round", Ediciones Cielonaranja, segunda edición 2014, fue cultivada en esquinas como la descrita en el párrafo anterior. En un ring, donde los luchadores, a diferencia de la lucha libre profesional, no llevan máscara y dejan de ser un espectáculo.
Homero Pumarol, (Santo Domingo, 1971) en su afán irreverente de poetizar, cosecha versos hechos de gente. Lo ordinario, se convierte en toda una aventura de supervivencia. Un combate cuerpo a cuerpo donde sus arbitrales metáforas invisibles cuentan cada caída a la lona de la vida por tres segundos:
"Y casi cuarenta años después pierdes
El último empleo que ha sido capaz de mantener
nueve meses
En un país donde Dylan nunca fue ni será popular" ("Modern Times"). Fragmento. Pág.105
En el cuadrilátero de las calles, donde las cuerdas sujetan al tiempo por el cuello, Pumarol, en su pugilato escritural, evade los saltos mortales del idioma y lo hace suyo, haciendo del lenguaje un caldo intravenoso que inyecta a la obra literaria a voluntad:
"Una señora se está sacando
Una muela frente a un cuadro,
Es una frígida del alma.
Pero digamos que es fácil
Imaginar una calle llena de seres
Perdidos y barcos de cartón
Toda la gente toda, toda la gente,
Toda la gente soñando con casitas,
Elevados y multifamiliares". ("Seres perdidos") Pág.31.
Desde las esquinas penumbrosas del pensar, quien junto al poeta Frank Báez (Santo Domingo, 1978), fundara "El Hombrecito", la primera banda dominicana de spoken word, las palabras de Homero, reflejan la luminosidad que brilla en la creación poética de su no tradicional, ni convencional escritura. Pumarol, dueño de la agilidad de saltar por los aires de su texto, traiciona la cuadra técnica del lenguaje y asume la rudeza del poema:
"Comienzo a desear ser pelotero,
a hablar como March Simpson
a traducir a las moscas.
Cinco días frente al televisor
y ella todavía enferma.
La radio anuncia la encrudecida lucha
por la presidencia de la república,
alguien muere de frío o por ser iraquí
y ella todavía enferma.
Me conmueve la sed de las iguanas,
la forma en que los gatos se suicidan
saltando de las azoteas,
el momento en que las gallinas engatusan el gallo
sin mover un ala o decir una palabra.
Eso me maravilla".(Indoor safari). Pág.94.
El poeta concede lo eterno, la permanencia vital de momentos que para cualquier otro ser pasan inadvertidos. Los retrata como son, los observa y construye versos de escombros sociales que resultan en edificaciones literarias impresionantes:
"Los poetas de Ciudad Nueva
una comparsa patrocinada por Batissa," Todo tipo de uniforme".
Vienen seguidos de Los Reyes Magos y Los Ninjas
con un letrero gigante y ningún tipo de uniforme.
Patá y trompá
patá y trompá
Shorin Rijiú Karate Do
Esta es la lucha libre internacional
Desde la curva de la muerte hasta el obelisco hembra
Desde el canal de la mona hasta la avenida del puerto
Desde el palacio de la esquizofrenia hasta perder el
sentido
Y otra vez a La Victoria y al puente flotante". ("Los poetas de Ciudad Nueva") Fragmento. Pág.10
A decir de Miguel De Mena "Si hay un autor dominicano que ha recorrido los bordes de precipicios, habiendo caído y rebotado en ellos y vuelto a la paz de las imágenes acogedoras, ese es Homero Pumarol". Y son esos abismos los que habitan su poesía, su forma de contemplar la forma, la materia, lo inmaterial, lo circunstancial de sus vivencias. Caídas y levantes Y más caídas ,pero su brazo se mantiene firma después de tocar la lona de la desgracia en dos ocasiones consecutivas:
JACK VENENO ha muerto,
el campeón de la bolita del mundo,
el líder de la cuadra de los técnicos,
que luchó en mi sueño a trío con Blue Demon y El Santo
contra Frankenstein, El Hombre Lobo y La Mujer Maravilla;
JACK con Forty malt un brazo de poder en cada cucharada,
con el salami especial de mallita,
con Sang Yang ahí van,
champú, rinse y acondicionador BPT,
con Avispa al pelo y piojo al suelo…"("Jack Veneno ha muerto") Fragmento. Pág.8.
El autor de "Cuartel Babilonia", en medio de su subversivo e impredecible quehacer escritural, hace desplazar las placas tectónicas de lo cotidiano, ocasionando un movimiento violento que reajusta la poesía conocida hasta hace algunos años en la República Dominicana:
"[…] Mi tío Julio murió de cáncer en los pulmones,
Aferrado a una vieja libreta donde copiaba versos de Lorca
Que usó toda la vida para llevar muchachas a la cama.
No tenía voz propia, pero sabía muy bien lo que vale un poema.
Yo tengo tan mala memoria que si me prestan un carro
termino en la policía declarando lo robado.
Así que cuando preguntan por mí en la familia
Todos están de acuerdo en que soy poeta, un buen poeta,
que nací y que probablemente muera escribiendo poemas,
pero que no se te ocurra entregar unas llaves. ("Bad Memory"). Fragmento. Pág.79.
Oír su voz recitar lo que escribe, es una experiencia mágica, lo hace acompañado de tambores, güiras o algo que suene. Es una sinfonía de cosas por decir y una suerte de orquesta donde lo poético es risa, nostalgia y esperanza:
"[…]Es más saludable pensar en Vallejo
en un Carwash de Santo Domingo que en una
cárcel de Perú.
Es más saludable no haber leído a Eliott.
Como dijo Pound o Carlos Billy
tanta vaina por una cuchara de café.
Yo no me voy a morir.
Yo todavía no he ido a Nueva York.
Yo no quiero conocer el bar donde tocaba
Mingus,
Yo quiero escuchar a Mingus con un taxista
libanés.
Que vayamos al Bronx a visitar a mi hermana
y si hay una calle Lexington iremos por Lexington
escuchando a Mingus hasta la 53 o la 52.
Y habrá luna y alguien que me brinde un trago
o alguien con quien brindar.
Y no estará lloviendo.
Maldita lluvia". ("A propósito de Bergman"). Fragmento. Pág.40
Homero Pumarol, en "Second Round", es anarquía y orden, tienda y trastienda, vuelo Y descenso, no es una cosa ni la otra, es una lucha constante del diario vivir y de vivir a diario:
"En domingo
y con el cielo despejado
los hombres lavan sus carros
en mangas de camisa
y yo me paro en medio de la nada
a observar el talle de sus mujeres
que regresan del cine
rodeadas de niños". ("Estatua"). Pág.36.
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