¿Qué puedo decir del libro que hoy presentamos del profesor Dr. Andrés Merejo? Hace ya algún tiempo conocí el manuscrito del libro que hoy se presenta bajo el título Filosofía política de la inteligencia artificial: Poder, técnica y futuro humano (2026).
La lectura, en su formato libro, corrobora la impresión que tuve tras aquella primera lectura: El texto está escrito con, pensamiento/reflexión, vocación/intelectual, amor por la ciencia y el progreso y rigor intelectual fundamentado en la pasión por la humanidad. Precisamente son todas esas cualidades humanas (que conforman lo humano) de las que carece la Inteligencia artificial.
Todas esas cualidades que se sintetizan en la manifestación fisiológica, común a los seres humanos, de “la piel de gallina de Byung Chul Han cuando dice que la primera afectividad del pensamiento es la carne de gallina. La inteligencia artificial no puede pensar porque no “se le pone la carne de gallina”. Le falta la dimensión afectivo-analógica, la emoción que los datos y la información no pueden comportar.”
En este sentido, el autor, el Dr. Merejo, tras un trabajo denso, explorando en las entrañas de una enorme cantidad de autores (entre los que se encuentran los más relevantes en la materia, no voy a citarlos porque la lista se hace interminable) barajándolos, exprimiéndolos hasta las entrañas de sus propuestas intelectuales, acabará asociando su posición con la línea que defiende la conocida y respetada intelectual Adela Cortina cuando dice que, “en la reflexión filosófica, la IA debe orientarse a mejorar la vida humana y también el entorno natural. Esto significa que su legitimidad ética depende tanto de su utilidad instrumental y de su innovación tecnológica como de su capacidad para contribuir al florecimiento humano y promover un trato respetuoso con la naturaleza entendida como fin en sí misma”.
Adherirse a la posición adoptada por A. Cortina no es difícil. Pero hacerlo después de haber discutido con Rozana Murdochowicz, Giorgio Aganben, Howard Gadner, Kati Davies, Byung-Chul – Han, etc. etc, no es tan fácil. Pero Andrés Merejo llega a la adhesión a la propuesta de Adela Cortina tras haber puesto el foco en el centro de la diana. Dice El Dr. Merejo que: “Ya no basta con denunciar el capitalismo digital o de vigilancia, ni temer a la IA como amenaza futura. Tampoco es la tecnología en sí, ni el algoritmo, ni la máquina, ni la futura computadora cuántica (ya está aquí) lo que debe ocupar el centro de la acusación. Lo que debe ser interrogado, de manera urgente y radical es el ciber poder y su arquitectura de legitimación: la ciberseguridad como principio rector de la cibernética, que tiende a garantizar, lo seguro y lo gobernable”
Pero…, ¿esta adhesión tiene visos de materializarse? Porque es preciso tener en cuenta que la cosa comenzó mucho antes, sigilosamente, sin que la tomáramos en cuenta: Desde tiempos atrás venimos observando en las edades educativas de las nuevas generaciones crisis de atención por lo que les rodea, crisis de interés con respecto a la actualidad, crisis de expectativas en relación con el porvenir, crisis de estímulos que requiere el pensamiento reflexivo y sostenido…
Pero…, nosotros, colocados en estándares de complacencia, hemos mirado hacia otro lado porque era más cómodo. No hemos querido darnos cuenta de lo que estaba ocurriendo. Y es que la inteligencia artificial no ha llegado en este momento como fruto de la casualidad. En el mundo del capitalismo radical, nada es casual. Todo lo va preparando. Y no hemos sido capaces de leer los síntomas. Es largo el camino recorrido en el que se ha ido preparando el escenario y muy larga la alfombra de terciopelo que se ha ido extendiendo para la llegada de la IA: y, ahora nos encontramos a las nuevas generaciones aisladas del mundo con los ojos anclados en los “smartphones” y fascinados por el mundo que les proporcionan las nuevas tecnologías en general como si de una ceremonia de “adoración nocturna” se tratase. No hemos preparado a las nuevas generaciones para que la IA FUERA UN MERO INSTRUMENTO, UN GRAN ADELANTO, COMO LO FUERON LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA, LA DE AQUISGRAN O LA ENCICLOPEDIA DE LA ILUSTRACIÓN, ADELANTO (repito) INSTRUMENTAL AL SERVICIO DE LA HUMANIDAD.
Y ahora nos encontramos en un mundo en el que la ética positiva sobre la que sería posible materializar los deseos de Adela Cortina, Andrés Merejo y yo mismo ha quedado no solo neutralizada sino enterrada bajo la ética negativa. Hoy el individuo de ética negativa se ha consolidado para generalizar y legitimar una conducta egoísta que haga posible el funcionamiento del sistema capitalista en su fase actual como una máquina adecuadamente engrasada. No olvidemos que en el eje del sistema ideológico capitalista no se situará al individuo empático con el otro, al individuo cumplidor del precepto “amar al prójimo como a uno mismo” sino al individuo posesivo, ese que corresponde según Max Weber, absolutamente con la doctrina del individualismo ascético. Ese tipo de ascesis para la que la literatura puritana advierte reiteradamente el peligro que supone el prójimo y aconseja no confiar en la persona que ofrece ayuda. Así los teólogos puritanos recomendaron una profunda desconfianza incluso hacia el amigo más cercano aconsejando directamente no confiar en el otro y no dejar que alguien supiese algo comprometedor porque, el otro no es tu amigo, es ¡tu enemigo! Hoy ese individuo ya no se plantea la IA instrumental, la IA en términos de bondad o maldad. Ni tan siquiera, las generaciones más jóvenes se plantearán algo semejante… ¡Las hemos dejado inermes!
Sobre este perfil de individuo desconfiado y temeroso del otro se ahorma el elemento político de este nuevo y potentísimo instrumento de control social universal que poco o nada tiene que ver con la auténtica democracia.
Me temo que los buenos deseos de Adela Cortina no son mas que eso: Buenos deseos.
Y que, por ejemplo, el escenario que plantea la sociedad Occidental sea el terreno abonado para que la IA posibilite el sueño de la lógica imperial: ¡La sociedad del Control Universal!
En este sentido, el estado en el que Trump ha colocado a los líderes mundiales (y, en especial del Occidente) con la puesta en escena de lo que llamo, de forma genérica, “la nueva política” o “la anti política” en el momento en el que sale a escena un fenómeno como la IA y que el doctor Merejo trabaja muy bien cuando relaciona: Poder, técnica y Futuro humano.
Imagino que se están preguntando, en lo que respecta al caos acaecido en el subsistema político, cuál puede ser la razón por la que, de la noche a la mañana y sin previo aviso, toda la batería de conceptos que, desde el siglo XVII, había sacralizado la Ciencia política moderna, hayan sido puestos en cuestión; por qué los “dogmas democráticos” tales como Estado de Derecho, imperio de la Ley, separación de poderes, soberanía, Constitución, están siendo implacablemente erosionados por la incontinencia decretal de Donald Trump; a qué se debe que, instituciones internacionales estructurales como la Organización de Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional, hayan sido abocadas a la pérdida de su legitimidad. En esa misma lógica, por mimetismo, se explica la desvinculación del máximo Tribunal Internacional del expresidente de Hungría, Viktor Orbán, para recibir con honores al presidente de Israel, Benjamín Netanyahu, condenado por crímenes contra la humanidad.
Igualmente, cuál es la razón por la que, en el subsistema jurídico, las alianzas, acuerdos, tratados, resoluciones, los derechos…, se van convirtiendo en poco más que en papel mojado en un escenario de anomía jurídica internacional. Se había llegado a pensar, ingenuamente, que, desde la Guerra del Golfo de 1990, Estados Unidos venía ejerciendo la responsabilidad de una especie de custodio mundial esgrimiendo los Derechos Humanos y el Derecho Internacional al servicio de la paz global. En realidad, la Guerra del Golfo fue, como se ha comprobado, un campo de pruebas para la nueva doctrina estratégica, sus capacidades tecnológicas y los recursos militares que, finalmente, han contribuido a propiciar, treinta y cinco años después, un escenario de irrespeto de lo jurídico en el ámbito internacional. En esta lógica se explica la actitud de Donald Trump respecto a Groenlandia, Canadá, México, Panamá, Sud África, Europa, Ucrania, Israel, Venezuela, Colombia, Irán…, Cuba (cada uno de los países con su caso particular).
¿Y, qué ha ocurrido en el subsistema axiológico? El arsenal de valores creado sobre la base griega, judeocristiana e indú (sin necesidad de ir más lejos en el tiempo), por el Humanismo y las Ilustraciones han claudicado ante la erosión de la nueva axiología tecnológica contenida en el intrincado, incontrolado, epidérmico y volátil credo difundido a través del océano oscuro de las redes sociales y medios de comunicación carentes de rigor y honestidad. Y, la sutil gestión del miedo, ha acabado anestesiado nuestras conciencias y banalizando el valor de la muerte ajena para conservar la nuestra, como piedra angular del nuevo sistema axiológico. Vivimos en un mundo y cibermundo como híbrido planetario, como suele decir Merejo, en el que todo se compra y todo se vende, hemos acabado teniendo que comprar la vida: La vida a cambio de la “seguridad” que nos ofrece la muerte (la guerra) es la lógica que inspira el rearme.
Y a ello hemos llegado tras apellidar obscenamente a la guerra como “justa”, “buena”, “humanizadora”, “por los Derechos Humanos”, “por la democracia”, “para la paz”. De ahí que, tras enterrar el señuelo y también el sueño histórico de la libertad, un eufemismo deshumanizante, el de la seguridad, se esconden las absurdas y estomagantes cantidades de euros que, a tal menester, se pretende destinar por imposición del imperio angloamericano. Y, además, todo ello avalado por una batería de encuestas y trabajos “de investigación” sociológicos exentos de rigor, manipulados y falaces. Muerta, la vida, como principio, se sacraliza la mentira que da contenido al discurso donde, el peligro de muerte, se convierte en el eje que da sentido a la acción humana.
¿Y, en el subsistema social? Pues…, ¡la consolidación de la jerarquía como principio fundamental de la estructura social! Me permitiré repetir, una vez más, lo que, hace más de quince años escribía en mi libro Algunas claves para otra mundialización: Este subsistema, en el marco del capitalismo ofrece un cuadro en el que la inseguridad individual y social ha tomado carta de naturaleza, a la vez que se agudizan las desigualdades sociales al socaire de la emergencia de una clase social en la cima dominadora que se ha dado a llamar “hiper burguesía tecno autoritaria”. Esta es la cara visible de un nuevo feudalismo que se va consolidando en tanto se han ido asentando las redes tentaculares del entramado financiero asociadas a las nuevas élites políticas y se ha ido materializando la “reclasificación” social en un clima en el que no existe vestigio de justicia distributiva y, en donde la cada vez mayor presencia del mercado (acelerada por la invasión de lo tecnológico) llena el vacío que va dejando la retirada de lo público alimentando simultáneamente la segregación, la criminalidad y el desamparo de los más débiles. ¡Es el gran objetivo final hecho realidad: ¡la sociedad piramidal desigual!
Es una evidencia que, con frecuencia, la historia tergiversa la verdad por el simple hecho de que la narrativa oficial la establecen los vencedores imponiendo su versión. Pero esta realidad, que se evidencia en los hechos puntuales, no nos puede inducir a ignorar u obviar la historia como gran marco de análisis. Porque, más allá de sus miserias y de sus inexactitudes, es ella (en la versión de la historia de la evolución de las mentalidades) la que nos puede aportar una visión clara del proceso evolutivo de las sociedades y de las transformaciones en su imaginario colectivo. Y, este es uno de esos momentos en los que acudir, a la historia, se hace imprescindible. ¡No existe otra manera de conocer lo que, en este momento, está ocurriendo en la sociedad Occidental y en el mundo!
Es frecuente escuchar y leer a autores que pretenden hacer análisis del presente y vaticinios para el futuro afirmar que nos encontramos en una fase del capitalismo que coincide con su final. Yo no lo creo. Por el contrario, ¡es ahora cuando comienza el verdadero capitalismo! Filosofía política de la inteligencia artificial, de Merejo, pone en evidencia que la historia no termina, como llegó a pensar el pensador liberal de tendencia conservadora Francis Fukuyama.
En el marco del Imperio anglo americano, esto es en el corazón del capitalismo moderno, con el actual “Arca de la Alianza”, conteniendo los despojos de los ya “viejos dogmas democráticos”, en un escenario de anomía jurídica internacional, en medio de un clima de planes militares que añoran, (a igual que en la época feudal) las legiones romanas y, en el que se escucha de forma nítida el grito de “viva la muerte”, se saluda, con honores, la ya consolidada estructura social jerarquizada con la “hiper burguesía” en la cima de la pirámide social.
Y en la cima de esa pirámide social se encuentra la nueva forma de poder de naturaleza tecnológico-financiera ostentado por los llamados “tecno-autoritarios”, esto es por los Peter Thiel, Elon Musk, Mark Andreessen, David Sacks, Palmer Luckey y Alexander Karp que, mediante opacos y, quizás, obscenos juegos de ingeniería financiera, se sirven de la infraestructura tecnológica para proclamar y extender su evangelio e implantar la gobernanza neo feudal, convirtiendo la soberanía estatal en mercancía, esto es privatizando la esencia y el fundamento del Estado de Derecho.
Tras ocho siglos de existencia, a pesar de mostrarse como el perfecto, el querido por el Dios de la cristiandad, el sistema feudal por mor de las contradicciones tanto internas como externas, en el siglo XVII, había dejado de dar respuesta a las nuevas exigencias sociales. Sobre sus ruinas, nació el sistema capitalista. ¿Para traer la libertad, la igualdad? Aparentemente, sí. ¡En la realidad, no! Es una evidencia que, el sistema capitalista siempre tuvo como paradigma el sistema feudal. Solo se trataba de cambiar el inclino de la cúspide de la pirámide. Esto es, sustituir la nobleza por la burguesía o mejor por, en la instancia final, por la “hiper burguesía” (tecnológico-financiera). Ha costado quinientos años. Pero ¡Ahora, ya ha llegado el momento! Los bellatores (militares ahora tecnologizados) vuelven a su auténtica función original y los pauperes a la de siempre, a la de sostener el sistema desde el esfuerzo, la precariedad y la sumisión.
Más allá de los aranceles, esto es lo que Donald Trump nos trae: el capitalismo en su versión feudal-imperial compartiendo el espacio global con el feudalismo-imperial ruso y el no menos feudalismo-imperial chino. Tres imperios que convergen en su estructura jerárquica, feudal, imperial se están repartiendo sus respectivas zonas de influencia. Es preciso salir del shock y obrar con racionalidad. ¡Ah, y dentro del sistema capitalista! Se quiera o no (poco margen existe para el no), formando parte del imperio angloamericano, la Unión Europea tendrá el papel que le corresponda en función del precio por el que, en su momento, vendió su alma. Y Latinoamérica… ¡hace mucho tiempo que es rehén de la doctrina Monroe!
La IA no irrumpe en el escenario de la Política sino de la Neo política, esto es, la Anti política.
Y, así las cosas, ahora nos encontramos con que la IA REPRESENTA UN PROBLEMA, de dimensiones globales, FUERA DE CONTROL.
Ni siquiera los sistemas jurídicos son capaces de regularla. La diversidad de los intereses (económicos, ideológicos, políticos…) hacen muy difícil su regulación. Así pues…
Y la condición máxima que yo exijo a un libro, la cumple más que sobradamente: que sea ¡PROVOCADOR!: Un libro, para que sea interesante, tiene que provocar violencia intelectual. Estímulo para seguir pensando, investigando, analizando. Un buen libro como el del Andrés Merejo no puede tener un punto final, sino que debe ser un punto y aparte,
El jurista se encuentra preocupado por la capacidad que el Derecho tiene para regular el fenómeno de la IA. No olvidemos que el mundo ha funcionado regulado por el Derecho. Ha regulado la vida en los países, las relaciones entre los países… ¿Podrá regular una cuestión tan compleja como la IA? O, ¿TENDRÁ QUE CLAUDICAR?
Constatamos que tras un minucioso análisis de los modelos jurídicos norteamericano, chino y europeo, que ni la tradición formal europea, ni el liberalismo fragmentario norteamericano, ni el autoritarismo algorítmico chino, ofrecen una protección efectiva, estructural y exigible a los Derechos Fundamentales frente a la IA.
La IA aparece como vector de reorganización del poder: sustituye normas por correlaciones, juicios motivados por puntuaciones, y responsabilidad institucional por externalización técnica.
Si observamos los tres modelos: En los tres modelos, los derechos proclamados no se corresponden con garantías reales; las obligaciones previstas no se exigen de manera constante: y las vías de revisión, reparación o trasferencia resultan insuficientes o inexistentes.
Hecho el diagnóstico, es preciso buscar una solución: Esta podría venir de una TRANSFORMACIÓN ESTRUCTURAL DE LA REGULACIÓN DE LA IA. Se trataría de reforzar las capacidades técnicas e institucionales de supervisión, dotar de fuerza vinculante a la supervisión humana, articular mecanismos de trasparencia y explicabilidad accesibles, y avanzar hacia marcos normativos menos fragmentados y más coordinados, incluyendo instrumentos internacionales como el nuevo Convenio del Consejo de Europa sobre IA…
Realmente es una solución. Y es la solución que todo jurista (al menos el europeo) propondría. Pero me temo que ni el jurista norteamericano ni el chino estarán por esta solución. La posición jurídica norteamericana puede adivinarse perfectamente en los mensajes fundamentales descalificadores que su actual presidente lanza contra Europa:” Europa, no ha hecho los deberes”. Lo que se traduce en el hecho de que Europa no logrado cambiar su sistema ideológico (no ha sido capaz, a pesar de que los líderes europeos han intentado desde la creación de la Unión, de desvincularse de los valores de las Ilustraciones francesa y alemana QUE CONFORMAN SUS SOPORTES AXIOLÓGICOS Y de LA LEGITIMIDAD SUPERIOR FUNDADA EN LA HISTORIA).
Ei tema de La Filosofía política de la Inteligencia Artificial es novedoso y del máximo interés actual.
El Dr. Andrés Merejo nos ha mostrado la verdadera cara de la IA actuando en el orden global. ¿Cuál es el sistema ideológico y los intereses aviesos que subyacen?
Me planteo la pregunta: a la vista de los derroteros por los que transita esta nueva conformación del orden global atrapado por en las “garras de la IA”, podría sostenerse que, la IA, NO VA A CONSOLIDARSE COMO UN GOBIERNO SIN DERECHO A RÉPLICA, ESTO ES COMO UNA TECNOLOGÍA QUE ENTIENDA LOS PRINCIPIOS DEL ESTADO DE DERECHO Y EL RESPETO A LOS DERECHOS FUNDAMENTALES COMO “ARENA” EN EL ENGRANAJE DE FUNCIONAMIENTO DE LA SOCIEDAD GLOBAL.
¿PODRÁ EVITARSE ESA CONSOLIDACIÓN DE GOBIERNOS SIN DERECHO A RÉPLICA EN UNA SOCIEDAD GLOBAL CONSTRUIDA SOBRE EL PRINCIPIO DE JERARQUÍA (EN AUSENCIA DE IGUALDAD) Y SOBRE EL PRINCIPIO DE DEPENDENCIA (EN AUSENCIA DE LIBERTAD)?
El material que nos dispensa la obra del Doctor Andrés Merejo para TODOS LOS CAMPOS DEL ESPECTRO SOCIAL ES SIN DUDA ENORME: ¡QUEDI OS NOS PILLE CONFESADOS! El momento como este (teniendo en cuenta la distancia en el tiempo), John Locke nos invitaba a “apelar al cielo”.
Compartir esta nota
