El inesperado fallecimiento del periodista, escritor multipremiado y gestor del patrimonio histórico dominicano Luis Martín Gómez pone fin a la existencia física de un artista de las letras, de la comunicación cultural y de la gestión en favor de la protección del patrimonio histórico-patriótico; de un amigo solidario cuyos gestos de entrega difícilmente aparecerán en los titulares de los medios o en los breves mensajes de las redes sociales.
Nacido en Santo Domingo en 1962, la estatura intelectual y literaria de Luis Martín Gómez supera con mucho las informaciones luctuosas que lamentan su partida y convocan a sus honras fúnebres.
Gómez fue un escritor dominicano de vocación narrativa, pero también un comunicador, documentalista y ciudadano cultural que convirtió la conversación, la investigación y la memoria en instrumentos de servicio a la sociedad.
Su vasta labor comenzó a formarse tempranamente en el ambiente literario del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), particularmente alrededor del círculo literario fundado por José Mármol, donde coincidió con jóvenes escritores y con figuras que posteriormente tendrían una importante presencia en la literatura dominicana.
Sus vocaciones fundamentales fueron cuatro: la defensa de los valores patrióticos y de la historia, con especial énfasis en la figura de Rosa Duarte y en la defensa del Instituto Duartiano; el periodismo cultural, con incidencia pública y generación de espacios propios de comunicación, como su programa Yola Yelou; la literatura, especialmente el cuento y la literatura infantil; y la producción audiovisual y documental, desarrollada mediante una productora que fundó.
Esa combinación resulta esencial para comprender su personalidad intelectual. No fue solamente un escritor que observó la realidad desde la literatura, sino un comunicador que utilizó diferentes lenguajes —prensa, televisión, entrevistas, documental, literatura y comunicación institucional— para preservar y divulgar hechos, personajes y valores de la sociedad dominicana.
Literatura
Luis Martín Gómez se consolidó como uno de los cuentistas dominicanos esenciales de su generación.
En 1991 obtuvo uno de sus primeros reconocimientos literarios importantes con el cuento Ana, la princesa, que recibió una mención honorífica en el Premio Casa de Teatro de Cuento 1991, presentado bajo el seudónimo “Paquita”.
En 1995 obtuvo el primer lugar del concurso de cuentos de la estación católica Radio Santa María, con sede en La Vega. Al año siguiente, en 1996, consiguió el tercer lugar en el Premio Casa de Teatro de Cuento.
Entre 1998 y 1999 se estrenó como autor publicado con su colección de cuentos Dialecto, obra que representó su consagración literaria y que posteriormente obtuvo el Premio Nacional de Cuento correspondiente a 1999. La colección lo situó, según la crítica, entre los narradores dominicanos que debían ser considerados dentro de su generación.
En 2002 publicó su segunda colección de cuentos, Juke-box di sogni / Vellonera de sueños, cuyo título juega deliberadamente con la mezcla cultural y lingüística que caracteriza una parte de su narrativa. Con esta obra obtuvo el primer lugar del Concurso de Cuentos Virgilio Díaz Grullón, del Banco Central de la República Dominicana, cuando todavía no ocupaba la dirección de Comunicaciones de esa institución.
En 2003 publicó La destrucción de la muralla china, considerada una de sus colecciones de cuentos más importantes y representativa de una etapa de madurez narrativa, caracterizada por la concentración formal, la imaginación y la exploración psicológica.
Entre 2003 y 2004 inició una nueva etapa vinculada con la literatura infantil mediante la publicación de Mamá, a aquella caracola le está naciendo un mar, obra que reiteró su capacidad creativa y por la cual recibió el Premio Nacional de Literatura Infantil.
Una obra singularmente importante de 2008 fue Memoria de la sangre, una cantata narrativa que juega con la realidad de la sangre y la represión política entre 1966 y 1978. La portada presenta el dibujo de un personaje trajeado y entrado en años, con cierta semejanza con el doctor Joaquín Balaguer.
En 2009 obtuvo el segundo lugar en el Premio Nacional de Cuento de la Secretaría de Estado de Cultura, confirmando que el éxito de Dialecto no había sido un hecho aislado.
En 2010 publicó El hombre grama y otros cuentos verdes y pintones, dirigido al público infantil y con un fuerte componente ecológico. El origen de la obra estuvo relacionado con una tarea escolar asignada a su hijo, en la que debía escribir junto a sus padres un cuento de carácter ambiental. Los nuevos relatos fueron ilustrados por Tulio Matos y José Antonio Ceballos.
Ese mismo año marcó el inicio de un proyecto de comunicación literaria que desarrolló hasta 2013: el programa Yola Yelou, dedicado a entrevistas con escritores, artistas e intelectuales.
La experiencia no quedó limitada a la televisión. Posteriormente fue convertida en libro mediante Mar adentro: entrevistas en Yola Yelou, publicado en 2013, obra que representa otra dimensión de su trayectoria: el escritor dejó de ser únicamente creador para convertirse también en recolector y preservador de testimonios culturales.
En 2014 enriqueció la literatura infantil dominicana con Mami: Operación elefante, inspirada en la elefanta Mami, que murió en el Zoológico Nacional y se había convertido en un referente animal de la ciudad de Santo Domingo y del país.
En 2016 publicó su primera novela, Rumor de río.
En 2017 apareció Non piangere che dicembre arriva presto, obra vinculada con la difusión internacional de su narrativa y que fue incluida en antologías de Italia, España, Bulgaria, Bélgica, Cuba, Guatemala, Argentina y República Dominicana, evidencia de una circulación internacional considerable para un narrador dominicano.
Esta publicación sería seguida por otras ediciones de su obra en Bulgaria, Italia y otros países, algunos de los cuales fueron visitados por Luis Martín Gómez, Manuel Llibre, Ángela Hernández y José Mármol, bajo la coordinación del catedrático italiano especializado en literatura latinoamericana y caribeña Danilo Manera.
Rescate del Instituto Duartiano
Uno de los aspectos menos recordados de la trayectoria de Luis Martín Gómez fue su intervención ante el abandono que se registraba en las instalaciones del Instituto Duartiano, ubicado en la calle Isabel La Católica No. 308, en la Ciudad Colonial, entre 2013 y 2016, uno de los períodos más difíciles para la institución.
La Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) había iniciado trabajos de reconstrucción y remodelación, pero las obras avanzaron con enormes retrasos y llegaron a permanecer paralizadas durante largos períodos.
El polvo inundaba documentos y muebles del Duartiano, colecciones de periódicos, prendas familiares y objetos de época. El abandono de los trabajos amenazaba directamente el patrimonio que debía ser protegido.
Luis Martín Gómez decidió actuar y ejercer presión pública utilizando sus relaciones con los medios de comunicación.
Ya en julio de 2013, Diario Libre documentaba que los trabajos de reconstrucción y remodelación del Museo Casa Duarte, la Biblioteca Dr. Enrique Patín Veloz y otras edificaciones del Instituto se encontraban abandonados. El periódico constató techos sin terminar, problemas en pisos, iluminación y aire acondicionado, además de áreas todavía en condición de construcción.
La situación se agravó porque la intervención de las instalaciones puso en riesgo el patrimonio que debía protegerse.
En junio de 2015, El Nacional, mediante un trabajo de primera página firmado por José Rafael Sosa y motivado y documentado por Luis Martín Gómez, describió cómo documentos originales, objetos personales, pinturas y esculturas vinculadas a Juan Pablo Duarte estaban expuestos durante años al polvo y la humedad.
La reconstrucción llevaba entonces aproximadamente dos años y siete meses paralizada.
De acuerdo con el reportaje publicado por El Nacional el 26 de junio de 2015, la primera denuncia sobre el peligro que corría ese patrimonio había sido formulada por el escritor y periodista Luis Martín Gómez a través de su blog personal.
Gómez no se limitó a señalar que una obra pública estaba inconclusa. Su planteamiento fue mucho más profundo: la paralización estaba poniendo en peligro documentos, libros, pinturas, esculturas y piezas históricas irreemplazables relacionadas con Juan Pablo Duarte.
La denuncia adquirió así una dimensión diferente. Ya no se trataba solamente de una reclamación administrativa del Instituto Duartiano frente a la OISOE, sino de un asunto de interés nacional y de defensa del patrimonio histórico dominicano.
La expresión utilizada por Gómez en su denuncia resumía el sentido de la campaña: el polvo y la humedad amenazaban con dañar documentos, libros, pinturas, esculturas y piezas históricas, algo que consideraba particularmente grave porque se trataba del museo dedicado al Padre de la Patria.
La intervención de Luis Martín Gómez funcionó como detonante comunicacional. La información publicada posteriormente por El Nacional muestra que su denuncia permitió que el problema llegara a otros periodistas y medios de comunicación.
El entonces presidente del Instituto Duartiano, José Joaquín Pérez Saviñón, abrió las puertas de la institución para mostrar físicamente las condiciones en que se encontraban las piezas. Pérez Saviñón apareció en primera página mostrando documentos y objetos afectados por el polvo y el abandono.
Detrás de esta exposición pública estaba la motivación que había impulsado Luis Martín Gómez.
El 28 de noviembre de 2015, Gómez lanzó una petición pública titulada Que la OISOE concluya la remodelación de la Casa de Duarte, dirigida directamente a la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado. La petición señalaba los tres años de retrasos y reclamaba la conclusión de los trabajos. Alcanzó 151 firmas.
La respuesta de las autoridades
La presión pública coincidió con una nueva etapa de los trabajos.
En junio de 2015, la OISOE informó a El Nacional que los trabajos estaban a cargo de la empresa contratista Menca y que se había producido un reinicio de las labores.
Posteriormente se produjo un cambio importante en la ejecución de la obra.
En 2016, bajo la dirección de Francisco Pagán en la OISOE, los trabajos avanzaron considerablemente. elCaribe informó en agosto de ese año que, después de cuatro años sometido a remodelación, el Museo Casa Duarte avanzaba hacia su fase final.
La intervención incluyó, entre otras obras, un nuevo salón de actividades con capacidad para más de 200 personas, además de trabajos en la Casa de Duarte, la Casa de Salomé Ureña, la biblioteca y las áreas museográficas.
El propio José Joaquín Pérez Saviñón reconoció entonces que existía una diferencia sustancial respecto de la situación anterior y expresó satisfacción por el avance de los trabajos durante la gestión de Francisco Pagán.
En febrero de 2017, la reconstrucción fue reconocida públicamente por la Iglesia Católica. El arzobispo metropolitano de Santo Domingo, Francisco Ozoria Acosta, valoró la obra y destacó que permitiría conocer mejor al Duarte familiar, creyente y patriota.
El director de la OISOE, Francisco Pagán Rodríguez, recibió el reconocimiento en nombre del Gobierno.
Las acciones de reconstrucción incluyeron además la instalación del Museo de Cera, proyecto educativo, histórico y artístico concebido por el artista Juan Gilberto Núñez y su taller Luces y Sombras. Este espacio se convertiría posteriormente en un atractivo cultural y turístico al recrear, mediante escenarios y dioramas, aspectos fundamentales de la vida de Juan Pablo Duarte.
Posteriormente, Luis Martín Gómez fue reconocido como miembro honorífico del Instituto Duartiano, junto a personalidades de la vida nacional como Jorge Subero Isa, Federico Henríquez Gratereaux, Miguel Franjul y Manuel Núñez.
2020: Rosa Duarte
En enero de 2020, Luis Martín Gómez comenzó a plantear públicamente la necesidad de que Rosa Duarte recibiera un espacio de honor en el Panteón de la Patria mediante un cenotafio, ante la imposibilidad de recuperar sus restos.
Su propuesta encontró respaldo de intelectuales y posteriormente del Instituto Duartiano.
Además, desarrolló una labor periodística de investigación sobre la familia Duarte y entrevistó a la antropóloga venezolana Cecilia Ayala Lafée, especialista en la permanencia de los Duarte-Díez en Venezuela.
Un aspecto particularmente importante es que Gómez no se limitó a formular un reclamo patriótico por el traslado de los restos.
La investigación documental y antropológica estableció que los restos de Rosa Duarte ya no estaban disponibles en la antigua fosa del Cementerio General del Sur de Caracas, debido a transformaciones y reconstrucciones posteriores del área.
Por tanto, el cenotafio se convirtió en una solución histórica y simbólica: honrar a Rosa Duarte aun cuando físicamente no pudieran recuperarse sus restos.
En 2020, el presidente Luis Abinader emitió el Decreto 566-20, mediante el cual se dispuso la construcción de un cenotafio para Rosa Duarte en el Panteón de la Patria, hasta tanto sus restos pudieran ser localizados y trasladados.
El 28 de marzo de 2021 se realizó el acto solemne de exaltación de Rosa Duarte al Panteón de la Patria.
En 2022, como continuación —ahora desde la literatura— de su actitud de preservación de la memoria histórica, publicó La hermana, obra que se inscribe en su permanente interés por la memoria nacional y por la figura femenina dentro de la historia dominicana.
2023: cierre de su etapa en el Banco Central
En 2014, tras un breve paso por la dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, y luego de dos décadas vinculadas a la Dirección de Comunicaciones del Banco Central de la República Dominicana, Luis Martín Gómez concluyó, por decisión propia, sus funciones el 29 de diciembre de 2023, para dedicarse a la escritura.
Este cierre constituyó una etapa importante de su trayectoria. Después de décadas de combinar función pública, comunicación institucional, periodismo, televisión y literatura, decidió concentrarse fundamentalmente en su creación intelectual.
En el Banco Central se destacó por el desarrollo de programas de comunicación que elevaron la incidencia de la institución ante los medios y fortalecieron la relación con periodistas y ejecutivos de medios.
Entre sus iniciativas estuvo La Semana Económica, además de la organización de eventos especiales y la participación de personalidades vinculadas con la comunicación.
Desde esa posición desarrolló diversas expresiones de la comunicación institucional: periodismo económico, publicaciones, televisión institucional, producción audiovisual, divulgación cultural, actividades de responsabilidad social y comunicación pública.
También participó en publicaciones históricas del Banco Central, incluida Cronología del Banco Central de la República Dominicana, 1947-2017.
Su servicio público, por tanto, no debe entenderse únicamente como una ocupación administrativa. Fue, fundamentalmente, un trabajo de comunicación de una institución pública hacia la sociedad.
Bibliografía
| Año | Obra | Género |
| 1999 | Dialecto | Cuentos |
| 2002 | Juke-box di sogni / Vellonera de sueños | Cuentos |
| 2003 | La destrucción de la muralla china | Cuentos |
| 2004 | Mamá, a aquella caracola le está naciendo un mar | Literatura infantil |
| 2008 | Memoria de la sangre | Cuentos |
| 2010 | El hombre grama y otros cuentos verdes y pintones | Literatura infantil |
| 2013 | Mar adentro: entrevistas en Yola Yelou | Entrevistas |
| 2014 | Mami: Operación elefante | Literatura infantil |
| 2016 | Rumor de río | Novela |
| 2017 | Non piangere che dicembre arriva presto | Narrativa |
| 2022 | La hermana | Narrativa |
Esta relación corresponde esencialmente a la bibliografía publicada del autor y a los registros bibliográficos disponibles.
El documentalista
El escritor italiano Danilo Manera, al estudiar su obra, lo describe no solamente como periodista y narrador, sino también como videomaker, señalando que realizó productos de comunicación audiovisual para organismos como el PNUD, UNICEF y la Agencia Internacional para el Desarrollo, además de asociaciones civiles, fundaciones y organizaciones no gubernamentales dominicanas.
Sus documentales están disponibles en su página de YouTube y muestran un estilo visual cuidadoso, sostenido en la investigación y en la preservación de datos y testimonios. Entre ellos destaca el dedicado al pintor y filósofo Dustin Muñoz.
También produjo entrevistas audiovisuales mediante Yola Yelou. El programa se convirtió en una especie de archivo audiovisual de escritores, artistas e intelectuales dominicanos.
Como comunicador cultural, fundó además el blog luismartingomez.com.
Estamos, por tanto, ante un intelectual de comunicación abierta, cuya obra se construyó en contacto permanente con otras personas y con la realidad nacional.
Su trayectoria demuestra que la cultura puede ser ejercida desde múltiples espacios: desde el cuento y la novela hasta el periodismo, el documental, la televisión, la gestión pública y la defensa del patrimonio.
Luis Martín Gómez deja así una obra que resulta difícil de encerrar en una simple reseña necrológica. Fue escritor, periodista, gestor cultural, documentalista, comunicador institucional y, sobre todo, un ciudadano que entendió la memoria como una responsabilidad colectiva.
Su legado no está únicamente en los libros que publicó, sino también en las causas que asumió, en los testimonios que preservó, en los escritores y artistas que entrevistó, en el patrimonio que ayudó a defender y en las conversaciones que abrió.
Esa dimensión de su vida explica por qué una nota sobre su muerte resulta necesariamente insuficiente: la labor de Luis Martín Gómez no cabe en las reseñas de estos tiempos.
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