Desde hace más de dos décadas, Carlos Ardavín, académico y profesor cubano-americano –que vivió durante algunos años en Santo Domingo (y de ahí su amor y pasión por las letras criollas) —ha venido editando una serie de libros sobre autores dominicanos.  Se trata de una labor crítica y académica, de enorme rigor editorial, que inició con José Mármol, en 2005. Dos ejes la determinan: la pasión y la visión crítica. Inspirado en el interés que suscitan estos libros, y en la importancia que revisten para los posteriores especialistas y estudiosos de los autores locales, Ardavín Trabanco ha dedicado, gran parte de su labor investigativa, a la difusión de la literatura dominicana en los círculos académicos de Estados Unidos, Puerto Rico y España. Mucho le debemos a él, con la publicación de  libros como: La torre de los panoramas (2009), Diccionario personal de literatura dominicana (2010), o las ediciones Anatomía de un poeta. Aproximaciones críticas a José Mármol (2005), La isla letrada (2011) o José Mármol. Archivos (2024). De ahí que la deuda de gratitud que tenemos con él es de extraordinaria trascendencia. Ardavín es profesor de literatura española en la Universidad de Trinity, en San Antonio, Texas, y es autor de la novela La memoria inefable (2013), y de los poemarios Aprendiz de poeta (2001) y Florilegio en dos voces (2009).

Plinio Chahín.

Su más reciente edición crítica es La escritura de Plinio Chahín, del sello editorial Santuario, responsable de la mayor parte de su producción literaria. Se trata de la reunión –o selección– de trece reseñas, cinco estudios y cinco entrevistas de igual número de autores dominicanos, exceptuando una reseña del poeta cubano Raúl Rivero y una entrevista de la poeta peruana, Andrea Cabel. Ardavín ha usado como método académico y criterio editorial, la selección de textos, de una serie que abordan la obra poética de Plinio Chahín, antes que su obra ensayística. Por lo tanto, el lector tiene en sus manos, un conjunto de textos (incluyendo las entrevistas) en los que sus amigos poetas, críticos literarios y ensayistas se ocupan de estudiar y analizar exclusivamente su poesía, desde diferentes órbitas filosóficas o estéticas. Se detienen en ideas filosóficas, ahondan en aspectos de su personalidad creadora y profundizan en vertientes ontológicas de su pensamiento poético. Todos se detienen a penetrar exegéticamente en sus versos y a valorar, en su justa tesitura crítica, ontológica o metafísica, en las variables estéticas, los ejes conceptuales y los símbolos, que caracterizan su mundo poético, desde su primer libro La consumación de la carne (1986), pasando por Solemnidades de la muerte (1991) o Hechizos de la hybris (1999) hasta desembocar en Si parece irreal es coincidencia (2024). Sin dejar de lado, además, sus antologías poéticas personales: Narración de un cuerpo (2007), Cabaret místico (2007) o Cabeza de turco (2024).

Ardavín Trabanco destaca (en sus palabras de presentación) los conceptos de pasión y vocación de Plinio Chahín como los ejes que caracterizan –o definen—su obra poética. Igualmente, refiere la complejidad y minuciosidad de su dilatada trayectoria y la variedad conceptual de su poesía. Resalta su fervor, su vitalidad y su afán, en el ejercicio tanto teórico y crítico como poético, de su aventura literaria e intelectual. Ardavín, no solo se limita a editar algunas aproximaciones críticas, sino que lo hace con el criterio de destacar aquellas, que penetran y auscultan, con más hondura conceptual y densidad filosófica, en el imaginario poético y la sensibilidad de Chahín, como poeta de versos aforísticos y de matices herméticos, tonos épicos y registros líricos. Así pues, percibe y descubre, en la poética de Chahín, la combinación o conjunción de la sensualidad y el intelecto: “los dos polos magnéticos –según Ardavín– entre los que se desenvuelve la poesía de Chahín, concentrada asimismo en los arcanos del lenguaje poético y en las altas creaciones de la filosofía”.

La escritura de Plinio Chahín: una edición crítica de Carlos Ardavín

Plinio Chahín, como poeta de la Generación de los, asumió la “poética del pensar” (creada por José Mármol), como estética, estrategia de escritura, cosmovisión del poema y teoría de la poesía. Por consiguiente, los poetas ochentistas indagaron en el vínculo entrañable entre la poesía y el pensamiento, en un diálogo recíproco de atracción y maridaje, entre la filosofía y la poesía. En esencia, Chahín ha cultivado una obra poética densa y con giros herméticos. Estos rasgos tienen como expresión: los ecos de la filosofía existencialista y fenomenológica de Martin Heidegger, los registros barrocos y herméticos  de José Lezama Lima o el tono lírico, hímnico y elegíaco de Saint John Perse, como sus dioses tutelares, en materia formativa y como influencias fantasmáticas, por decirlo de algún modo. Representan sus paradigmas poéticos y filosóficos, que acaso sean la explicación del hermetismo y la complejidad de sus ideas y de sus versos. Tampoco hay que desestimar en Chahín el vuelo lírico, los registros hímnicos y el aliento épico de su poesía y de su prosa poética. Versos y prosa se combinan, en efecto, en su universo simbólico, para articular un discurso de la fantasía verbal y la intuición conceptual, que lo han caracterizado. De ahí su concepción del poema, del lenguaje poético y del fenómeno literario como forma de conocimiento y acto del pensamiento. En el fondo, Chahín ha desarrollado una tenaz labor como teórico y crítico, a la par con su ejercicio poético, en un diálogo conceptual, irradiado por sus ideas estéticas y filosóficas. De modo pues, que le ha inyectado pasión y profundidad al ensayo crítico, y pensamiento y lirismo, a la poesía. Y lo ha llevado a cabo sin caer en la esterilidad académica (pese a su formación académica y condición profesoral) y sin sumergirse en el facilismo del periodismo puro y chato. A pesar de su intensa y dilatada labor como articulista, sobre temas filosóficos, estéticos y literarios, ha mantenido el vuelo del pensamiento, la libertad conceptual y la gracia de estilo. Su ejercicio periodístico, practicando la crítica de arte y de literatura, la ha desarrollado con pasión erudita, competencia intelectual y cultura lúdica y plural.

Este libro de Carlos Ardavín tiene una enorme utilidad para los que quieran conocer y estudiar la obra poética de Chahín con fines de tesis de grado. Ofrece una mirada abierta y espléndida, pues los autores de los estudios y las reseñas corresponden a poetas y escritores, que conocen la génesis y transformación de su poesía. Y porque la mayoría pertenecen a poetas de su generación –o de una o dos generaciones anteriores a la suya—y, por tanto, son capaces de ver y percibir, desde la admiración, la amistad o el criterio teórico, algunas variables, vertientes y aspectos de su discurso poético. Igualmente, el lector también podrá conocer las ideas, el pensamiento y la concepción sobre la poesía y el poema, en la voz del mismo Chahín, cuando es entrevistado por otros poetas o periodistas. Ardavín ha reunido así –quizás sin quererlo—voces y autores, ensayistas y poetas, que son coetáneos o compañeros de viaje en las letras y en destino literario de Plinio Chahín. Postula de ese modo un diálogo o un “ejercicio de admiración” recíproco, que hace más productivo y enriquecedor el vínculo dinámico entre la crítica y el autor. Es decir, entre los escritores seleccionados por Ardavín, y que opinan sobre Chahín. Los comentarios, las reseñas, los ensayos críticos y los estudios más extensos revelan, en este texto, impresiones, aproximaciones y precisiones, que, en cierto modo, iluminan y esclarecen la poesía de Chahín, en una tentativa por descifrar algunos códigos hermenéuticos de su mundo poético.

Plinio Chahín. Foto: ©️ ACENTO.

Publicados en su mayoría en diarios de circulación nacional –como prólogos o capítulos de libros o presentaciones—los textos aquí reunidos –como reseñas, estudios y entrevistas– por Carlos Ardavín, representan un quehacer editorial de enorme utilidad. Se trata de una acción pionera en el país la realizada por nuestro apreciado académico y escritor, en la que persigue poner  atención en la obra del escritor, al reunir opiniones críticas, y al situarlo ante la mirada de la crítica nacional e internacional. Esta tarea es muy loable, ya que en ella, Ardavín rescata artículos, reseñas y estudios dispersos en diarios impresos y digitales, y en libros, y los reúne con criterio metodológico, con la finalidad de ponerlos de cara a los juicios de los lectores del presente y del futuro. Esta labor es altruista y generosa, pues trata de facilitar a los investigadores literarios su tarea crítica, a la que podríamos denominar el autor ante la crítica, como lo hicieron en su momento de gloria editoriales, Casa de las Américas en Cuba o Monte Ávila en Venezuela. Por lo tanto, este concepto editorial de Ardavín es pionero en el país, y de extraordinaria importancia y significación. Ojalá que pueda seguir haciéndolo con otros escritores dominicanos (como lo está haciendo), puesto que es un aporte que facilita el trabajo de los críticos, los investigadores y los lectores del porvenir.

También quiero felicitar a Isael Pérez por estimular esta acción y por apoyar a Carlos Ardavín, en este titánico ejercicio editorial, que los autores dominicanos agradecemos y valoramos.

Basilio Belliard

Poeta, crítico

Poeta, ensayista y crítico literario. Doctor en filosofía por la Universidad del País Vasco. Es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua y Premio Nacional de Poesía, 2002. Tiene más de una docena de libros publicados y más de 20 años como profesor de la UASD. En 2015 fue profesor invitado por la Universidad de Orleans, Francia, donde le fue publicada en edición bilingüe la antología poética Revés insulaires. Fue director-fundador de la revista País Cultural, director del Libro y la Lectura y de Gestión Literaria del Ministerio de Cultura, y director del Centro Cultural de las Telecomunicaciones.

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