"[…] Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy". José Martí
Los cemíes o dioses eran testigos del espectáculo. Las palabras estaban presentes en un escenario donde no existía la escritura. Pero, ahí se encontraba el poema tocando un tambor hueco que resonaba en la solemne celebración. Una civilización que, según datos antropológicos, tenía alrededor de 5000 años de existencia al momento de aquel choque de culturas en donde unos cuantos extraños irrumpían en dicho acto cultural. Los taínos danzaban, como nunca, a ritmo de la poesía.
El Caribe ha sido música desde siempre, palabra y danza. Y hoy, aún no ha dejado de serlo.
Indómito, el cantar poético de las Antillas y de toda tierra bañada por ese mar bravío y expectante, ha sobrevivido en voces que renacen una y otra vez de una herencia mágico-cultural que ha sido transportada en genes irreverentes que aún danzan desnudos en el sistema celular de nuestras letras.
La poemática caribeña, ese conjunto de elementos socio-poéticos que nace de una lengua desordenada pero circunspecta, hoy es traducida a decenas de idiomas que cantan nuestra poesía en cada rincón lecto-escritural del planeta.
"Poesía no es…" a decir del ilustre poeta, escritor, ensayista y humanista cubano José Martí (1853-1895), "…de seguro, lo que corre con el nombre, sino lo heroico y virgíneo de los sentimientos, puesto de modo que vaya sonado y lleve como alas, a lo florido y sutil del alma humana, y la tierra, y sus armonías y coloquios, o el concierto de mundos en que el hombre sublimado se anega y resplandece" ¹. Ese resplandor que hace de la poética de Frank Báez, un canto danzante que trasforma lo cotidiano en una voz que trasciende a lo extraordinario.
Nacido en la ciudad de Santo Domingo en el año 1978 nuestro poeta ha forjado un camino marcado por el ritmo. Su poemática explora el lenguaje coloquial de nuestro país, haciendo de éste un producto exportable y digerible para los lectores de otros países del mundo, algunos con los que no compartimos el mismo idioma. Sin embargo, su voz alcanza el podio de los grandes poetas en recitales que requieren y solicitan su talentosa presencia.
Innovador y renovador de una labor escritural, que junto a otros poetas publicados a finales de los noventas y de los primeros lustro del presente siglo, ha sabido navegar el mar de letras de nuestro Caribe, sin miedo a zozobrar entre las inclementes olas de la tradición poética dominicana. Frank, quien ve en esa caribeñidad un archipiélago de diferencias culturales e idiomaticas², lo asume, lo rescata, lo escribe y lo divulga como a un largo poema engendrado entre la caña y la sal:
"Tú seguirás envenenando estos barrios
con tu humo y yo escribiendo versos
en este teclado.
Los huracanes seguirán yendo y viniendo.
Las guaguas cada vez más destartaladas
atravesarán la Independencia.
Aumentarán los expresos chinos.
Las compraventas.
Las bancas de apuestas.
Las iglesias evangélicas.
Y donde había una casa
levantarán un edificio.
Y donde había un parque o un play
levantarán un supermercado, un proyecto
habitacional y una cadena de moteles.
Y los que andábamos
por las calles con una pelota
ahora andaremos con una pistola". ("Metaldom")³ Fragmento.
El acto mismo de escribir la gente, los momentos, los sucesos ordinario de la comunidad, demuestra, en el autor de "Postales', "Llegó el fin del mundo a mi barrio", "La Marilyn Monroe de Santo Domingo", entre otros, su noble sentir humano, llevando la realidad sociocultural de nuestra isla hasta las empinadas cumbre poéticas del planeta:
"Han pasado casi diez años
y los que se hicieron tatuajes entonces
hoy se arrodillan en los templos
a pedirle a Jesús que se los borre.
En la esquinas los que anuncian
el fin del mundo se quedan bobos
al ver el loco que traza círculos
en el barrio como si fuera un filósofo.
¿Estará explicándonos la teoría
del eterno retorno con sus recorridos?
¿No les recuerda a Heráclito con su cara
curtida, su ropa rasgada y sus ojos perdidos?
Mi novia escribe que las pesadillas
son trailers de las cosas que vendrán.
Golpean a tu puerta y al abrir está la stripper
que ahora es Testigo de Jehová.
Acá todo ha perdido su magia.
Aquellos resplandores
que en las noches pensabas
que eran ovnis resultaron ser drones". ("Otra postal")⁴
"Frank Báez…", comenta la abogada y entusiasta cultura, como ella se define, Jarouska Cocco, en un artículo en Diario Libre⁵, "…creció frente al Mar Caribe y el sonido de ese oleaje es una constante en la musicalidad de sus versos", versos indomables, rebeldes, crudos y desnudos, que exploran lo más recóndito de la idiosincrasia caribeña:
"Alguien me dijo en un bar que escribiera
un poema sobre el terremoto de Haití
¿Para qué? La historia lo ha probado:
la poesía no puede arrebatarle bebés a la muerte.
Ni un hueso. Ni siquiera un zapato".⁶
El caribe es un recipiente desbordado de música y letra que el poeta aprovecha y "vitraliza" dejando la impronta de sus poesías enmarcada en el parnaso literario dominicano. Frank, exterioriza sus sentimientos por medio de un poetizar que se alimenta de sí mismo y de un pluriperspectivismo multisensorial que explota en los momentos y lugares inesperados:
"Antes de ir al hospital acompañé a mi padre
a recortarse el pelo y el barbero de brazos tatuados
limpió el sillón con un trapo como si se tratara de un trono
y mi padre con su barba y sus lentes dudó en sentarse,
porque él odiaba cualquier privilegio
y si iba a esa barbería donde los decibeles
del reggaetón y de las salsas
rompían los tímpanos de los clientes
era porque se sentía como en casa
y las tijeras del barbero eran un pájaro
que aleteaba sobre la cabeza de mi padre
y entonaban una canción
que era imperceptible para los mortales.
Era una canción sobre la muerte
y ese era el último corte que se haría mi padre
y eso no lo sabía el barbero,
no lo sabía yo,
no lo sabía nadie.
Afuera brillaba el sol,
avanzaba el viernes
y los otros barberos trasquilaban
con sus maquinitas las cabezas
de sus clientes.
A veces he pensado en ir a la barbería
y contarle al barbero de brazos tatuados
que mi padre ha muerto.
O quizá no decirle nada
y sentarme a que me recorte
con esas tijeras que aletearon como un pájaro
sobre la cabeza de mi padre.
Entonces sabría el significado
de la lúgubre canción que las tijeras entonaron,
comprendería y sería como siempre
demasiado tarde". ("Poema #33″)⁷
Sus bifurcaciones, su herencia prístina y su contemporaneidad, hacen de su quehacer músico-escritural una amalgama de experiencias que lleva al papel y que con su peculiar forma de recitar sus lamentaciones elegíacas, transforma el escenario en un espectáculo audiovisual que sorprende al más exigente oyente-lector:
"Pero qué tal si Dios o los que escribieron la Biblia
se olvidaron de agregar los cigarros
y en realidad todas esas figuras bíblicas
se pasaban el día entero fumando
al igual que en los cincuenta en que se podía fumar
en los aviones y hasta en la televisión
y yo imagino a todos esos gloriosos judíos
llevándose sus cigarrillos a los labios
y expulsando el humo por las narices
en lo que aguardan
por sus visiones o porque Dios les hable,
e imagino a David tocando el arpa
en un templo lleno de humo,
a Abraham fumando cigarro tras cigarro
antes de decidirse a matar a Isaac,
a María fumando antes de darle a José
la noticia de que está embarazada,
e incluso imagino a Jesús sacando un cigarro
de detrás de la oreja y fumando
para relajarse antes de dirigirse a las multitudes
reunidas en torno suyo.
Yo no soy un fumador.
Pero a veces me vienen ganas y fumo
como en este instante en que miro la lluvia
caer tras la ventana
y me siento como Noé cuando esperaba
que pasara el diluvio y se la pasaba
de arriba a abajo por toda el arca
buscando donde había puesto
esa maldita cajetilla"⁸. ("En la Biblia no aparece nadie fumando")
A el fundador de la banda de spoken word "El Hombrecito" junto al poeta dominicano Homero Pumarol y quien en el año dos mil diecisiete fue elegido por el evento Bogotá 39, como uno de los mejores escritores latinoamericanos de ficción menor de cuarenta años, donde participaron como jurados la escritora y periodista argentina Leila Guerriero, la poeta, dramaturga, novelista y ensayista mexicana Carmen Boullosa y el poeta y escritor colombiano Darío Jaramillo Agudelo; se le ve caminar por las tardes en el parque Iberoamericano como un simple mortal más, mientras su obra, al mismo tiempo, transita, desde el caribe, los prestigiosos senderos de la literatura universal.
Notas:
(¹) Martí, José, "Francisco Sellén", El Partido Liberal, México, 28/09/1890. Recogido en "José Martí, páginas escogidas II", Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985. Pág.238
(²)Frank Báez, escritor dominicano, “La belleza de la poesía es que nunca concluye" KM América 2024, Casa América Catalunya, 24/07/2024
(³)https://latinamericanliteraturetoday.org/es/2022/09/tres-poemas-por-frank-baez/
(⁴)https://www.otroparamo.com/web/articulo.php?ed=22&ar=293
(⁵)Cocco,Jarouska,"Frank Báez, poesía y musicalidad del Caribe", Diario Libre, 26/09/2024.
(⁶)https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-frank-baez/
(⁷)https://lapalabraesmagica.blogspot.com/2026/05/f.html?m=1
(⁸)https://circulodepoesia.com/2015/11/poesia-dominicana-frank-baez/
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