En la exitosa XV Semana Internacional de la Poesía, organizada por la Fundación Espacios Culturales, dirigida por don Mateo Morrison junto a José Mármol, Basilio Belliard, Plinio Chahín, Denise Español, Soledad Álvarez, Ángela Hernández, José Enrique Delmonte, Ibeth Guzmán, Bileysi Reyes, Galia Ascencio De los Ángeles, y un equipo de apoyo que superó toda expectativa, la ciudad, rendida ante la poesía, respiraba un aire de grandeza.

Los poetas internacionales, invitados por la prestigiosa institución cultural,  compartieron y  departieron con los poetas locales sus experiencias escriturales y poéticas. En mi caso particular, hicimos nuestro recital en la excelente Escuela Club Mauricio Báez ubicada en el pujante sector de Villa Juana en el Distrito Nacional. Allí,  rodeados de talentosos estudiantes de las diferentes menciones que dicha institución estatal ofrece  a sus alumnos, los muchachos y muchachas de cine nos mostraron un excelente audiovisual que nos dejó plenamente complacidos; los de teatro, hicieron sus presentaciones con una profesionalidad impecable haciendo a uno y otro de las y los poetas invitados mostrar nuestra sensibilidad con algunas lágrimas y sonrisas; los del club de lectura nos sorprendieron con sus bien formuladas preguntas de forma espontánea. ¡Que buen trabajo está haciendo el personal docente y administrativo de esa gran escuela!

Nuestra mesa estaba compuesta, en representación de República Dominicana, por Natasha Félix, Carmen Sánchez, Amarilis Cueto, Ángela Suazo y por quien escribe éste artículo Juan Carlos Báez Moreta; por los poetas internacionales, Jorge Ferreyra (Argentina), Nicolas Meusnier (Francia) y Gabriel Chávez Casazola (Bolivia).

Chávez Casazola, llevaba un libro de las manos. Me impresionó su título: "La mañana se llenará de jardineros" y vi en aquel título lo que estaba pasando con la ciudad capital en esa mañana. Se estaba llenado del florecer versicular de la poesía.

El libro editado por Grupo Editorial La Hoguera, Bolivia, 2013, hacía una profecía que en ese día miércoles 21 de octubre se materializaba. Santo Domingo era un poema:

"Es mentira.

Todo hombre es una

        isla.

Sueña el cielo y

lleva el mar

      que le rodea

dentro suyo". ("Es mentira"). Pág.48

Y en verdad lo era. La poesía estaba en todas partes, como el aire mismo, como cada rayo de sol que calienta nuestra isla. Don Gabriel andaba con la poesía de manos, paseándola entre nosotros, poetas itinerantes, pronunciando las palabras que se hacían jardineros y jardines que se volvían palabras colgante:

"Pronuncio: la tarde

-y ella entra por la ventana, imprevista, rebalsándola.


Digo entonces: palmera

-y una brisa cimbreante

va aliviando este cuerpo imprevisto,

despojándolo.


En la hamaca

a la que primero, claro, pronunciado,

-hamacad al peregrino, reza el

primer mandamiento del calor-

voy nombrando luego la lluvia esporádica

el arco iris doble, el sol del sur,

el sol celaje que extiende una gasa en los hombros

de la ciudad


vistiéndola de naranja


para que

ella salga más tarde

a pasear con elegancia

cuando ya yo haya dicho atardecer, pradera,

canto de guacamayas".("Tropicalia"). Fragmento. Pág.51.

Ese flujo constante de metáforas y acentos renovaba la mañana. Estábamos en un festival de versos iluminados, con el único fin de hacer resplandecer las almas y encender la sensibilidad que yacía apagada:

"Y si de pronto un rayo o un camión se abaten

sobre la palma erguida,

sobre su razón llena de pájaros

y mediodías


si la malaventura hiere su frente de luz

y la desguaza

y convierte en escombros su razón

y su alegría

que era también la nuestra


no te dejes llevar por la tristeza,

hija,
recuerda que detrás de los  escombros

siempre quedan semillas


y que algún día,

pronto,
después del rayo y la malaventura


se abrirá la luz

cantarán los pájaros

y nuestra calle y todas las calles del mundo

donde alguna vez hubo palmeras abatidas

se llenarán de felices jardineros

que peinarán los nuevos brotes

y regarán los mediodías.


Te lo prometo, hija:

la mañana se llenará de jardineros". (“Donde el poeta, investido como un personaje de Kozynski conversa con su hija".  Para su hija Clara) Pág.81

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Gabriel Chávez Casazola y Juan Carlos Báez Moreta.

Gabriel Chávez Casazola, poeta y periodista nacido en Bolivia en 1972,  en su incesante búsqueda de lo onírico, hace de la ficción una constante de la realidad, de su realidad, es un vuelo sin escalas a lo cotidiano y al mismo tiempo un aterrizaje a lo extraordinario:

"Quiero ir a casa, mamá, dijo Pinocchio.

De noche me desangran las termitas

con jeringas de vidrio

             y veo a un hombre insomne;

dice que debo morir entre pinzas de insectos

para que él escriba y salve

            a vaya a saber quién". ("Transfusión"). Pág.37.

Y en medio de esa cotidianidad urbana  de nuestra ciudad se enquistaban en sus calles y centros educativos la poesía, los poetas, los talentosos estudiantes  que escuchaban y participaban con deleite de esa consumación de los sueños y de esa ardorosa interacción del espíritu:

"La poesía era apenas un juego de niños

el juego de un niño oyendo llover

yéndose en ríos de lluvia

un niño que descubría

la música y la música de las palabras

rodar sobre las calles de piedra en una ciudad fría

el juego de un niño yéndose en ríos de música

en ríos de palabras

mientras llovía.


Después, como esa lluvia, vinieron tantas cosas.

Y después, como ese río, se marcharon"

("1987″) Fragmento. Pág.61.

Rodeados de poesía por todas partes, nuestra isla bailaba a un ritmo globalizado. Las banderas construyeron lazos. Ahora nuestra isla tiene tierras continentales y los continentes un pedazo de nuestras calles:

"La belleza no está en el mundo por sí misma y para sí.

La belleza del mundo está en los ojos de los habitantes del

        mundo,

en la mente de los habitantes del mundo, en todos los sentidos

      de los habitantes del mundo

pues no hay olor sabor textura ni trinos de gorrión ni cálices

      de nieve

sino aquel que puede maravillarse en ellos.


La belleza está en tus ojos en tu lengua en tu pezón

en el funcionamiento maravillosamente armónico del martillo

       y el yunque y el tímpano De tu oído interno

en las células olfativas que trémulas se extienden debajo de

       tu rostro". ("No"). Fragmento. Pág.67.

En "La mañana se llenará de jardineros", también se llenan los rostros de sonrisas, de certidumbres, de futuro. Como la voz de los poetas, llenos de palabras y de vuelos, el libro reclama sus alas y emprende,  tomado de las manos del viento, muchos otros viajes hacia el brote vivencial de festivales por venir, llamados: "Semana Internacional de la Poesía":

"Ya nada queda por descubrir a lo largo y ancho de

         esta tierra, todos

los cabos, las bahías, las penínsulas, los istmos,

los volcanes encendidos y los volcanes apagados,

los mares, los océanos,

incluso las corrientes submarinas y

hasta la última Isla otrora ignota

todos
los puntos de la geografía y todas las geografías

han
perdido
su misterio.


Tienen
nombre
-es el problema-

y ahora que nada queda por nombrar, tampoco

quedan héroes, pioneros, descubridores, adelantados,

y ni siquiera

viajeros de aventuras.


Sólo

restan

los libros

y la

remota y siempre tentadora

posibilidad de un asalto a los transbordadores". ("Ya nada queda por descubrir"). Pág.15.

Juan Carlos Báez Moreta

Poeta

El autor, Juan Carlos Báez Moreta, es un poeta dominicano, que ha publicado 13 libros de poesías. Es miembro de la Unión De Escritores Dominicanos (UED) y del Centro PEN de República Dominicana. Juancbaez25@gmail.com

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