- Significantes étnicos y raciales: negro y otras denominaciones
En la poesía de Nicolás Guillén, Luis Palés Matos y Manuel del Cabral son importantes algunos significantes de carácter léxico para recrear los imaginarios afrocaribeños. Considerados en contextos lingüísticos y semióticos específicos, se orientan a dimensionar los aspectos raciales y étnicos en los poemas de los autores tratados.
Hay mucho más significantes en esas poesías. Forman un inventario abierto e ilimitado, según los discursos, en plural; según las situaciones, las instancias y los tipos del discurso.
Por tanto, la pregunta no sería: en un discurso o en un texto visto como sistema: ¿cuántos significantes hay?
Es preciso replantear esto de otra manera: en un discurso o en un texto visto como sistema, según las lecturas: ¿cuáles enunciaciones, enunciados, sintagmas, tipos de palabras, entradas y variaciones lingüísticas, semióticas, simbólicas, retóricas y estilísticas, etc., funcionan y son factibles de funcionar como modos de producción de significancias?
Por ejemplo, en algunos escritores los signos de puntuación y los signos auxiliares de la escritura, cuando son manejados intencionalmente y no rigiéndose por estrictas normativa, son eficaces significantes que les permiten expresar y comunicar lo que se proponen con los matices y los efectos buscados.
Un autor que se esmera en el uso de ambos tipos de signos gráficos es Pedro Henríquez Ureña, como se observa en este párrafo del ensayo “Patria de la justicia”, en el cual, principalmente, los dos puntos; también los signos de admiración y los puntos suspensivos, son significantes que llevan la carga de la significancia del texto, como se muestra en este ejemplo :
“Nuestra América corre sin brújula en el turbio mar de la humanidad contemporánea. ¡Y no siempre ha sido así! Es verdad que nuestra independencia fue estallido súbito, cataclismo natural: no teníamos ninguna preparación para ella. Pero es inútil lamentarlo ahora: vale más la obra prematura que la inacción; y, de todos modos, con el régimen colonial de que llevábamos tres siglos, nunca habríamos alcanzado preparación suficiente: Cuba y Puerto Rico son pruebas. Y con todo, Bolívar, después de dar cima a su ingente obra de independencia, tuvo tiempo de pensar, con el toque genial de siempre, los derroteros que debíamos seguir en nuestra vida de naciones hasta llegar a la unidad sagrada. Paralelamente, en la campaña de independencia, o en los primeros años de vida nacional, hubo hombres que se empeñaron en dar densa sustancia de ideas a nuestros pueblos: así, Moreno y Rivadavia en la Argentina.
Después. . . Después se desencadenó todo lo que bullía en el fondo de nuestras sociedades, que no eran sino vastas desorganizaciones bajo la apariencia de organización rígida del sistema colonial. Civilización contra barbarie, tal fue el problema, como lo formuló Sarmiento. Civilización o muerte, eran las dos soluciones únicas, como las formulaba Hostos.”
- El significante negro en la poesía de Nicolás Guillén
En otro tipo de significantes, la palabra negro es usada por Guillén en varias de sus poesías en relación con significantes de tipo orgánico o biológico y de tipo social y cultural social. Esa pluralidad de usos es notaria en los poemas “Negro bembón”, “Sóngoro cosongo”, ”Mulata”, “Balada de los dos abuelos”, “Pointre- á – Pitre” y “Canto negro”.
En esos poemas, el significante negro produce diversos sentidos. La mayoría de las veces tiene un valor nominativo, descriptivo; a veces peyorativo, a veces irónico.
En el poema “Canto negro” la imagen del negro se expresa en forma desenfadada, con valor lúdico y valorativo. Se trata de un negro, guapachoso: alegre, bebedor, bailador.
“Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;”
“El negro canta y se ajuma
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.”
“tamba del negro que tumba:
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:”
En el poema “Negro bembón”, el negro es descrito mediante dos rasgos contrapuestos en la apreciación social. En la primera estrofa se oponen dos adjetivos introducidos por esa expresión, produciendo un contraste fundamental. Uno, negativo, “bembón”; otro, positivo, santa.
¿Po qué te pone tan brabo,
cuando te disen negro bembón,
si tiene la boca santa?
A través del adjetivo bembón el sujeto se presenta socialmente marcado por una estimación peyorativa, denigrante. Sin embargo, la imagen de discriminación racial es inmediatamente subsanada, altamente mejorada por el verso que le sirve de contrapunto, “si tiene la boca santa,”
En Camagüey, de donde es oriundo Guillén, según informantes de esa provincia cubana la expresión “boca santa” se les dice a las personas que tienen el don de predecir sucesos que ciertamente se cumplen, e independientemente de que los sucesos sean buenos o malos, y, esa es cualidad es valorada positivamente.
Pero, esa expresión podría tener otros sentidos valorados positivamente en el medio social de marginalidad del negro en Cuba en la época del poema :
“ Caridá te mantiene,
te lo da to.”
Una valoración podría ser sexual, que hace bien el sexo oral ; otra, verbal, en la acepción donjuanesca: da la imagen de un negro labioso que seduce o convence a las mujeres con fáciles palabras.
De todas maneras, la imagen general del sujeto negro en ese poema es la de que es un negro especial por tener la boca santa y por la forma de vestir con “majagua de dril blanco” y “ sapato de do tono”. Además, es un negro paradójico que en la situación que vive “sin pega y con harina “expresa disgusto e inconformidad cuando lo tildan de bembón.
En general, en los diferentes contextos, precedida de la expresión “te dicen” la palabra negro tiene una fuerte carga modal de sentido peyorativo. Así se refleja desde el segundo verso del poema.
¿Po qué te pone tan brabo,
cuando te disen negro bembón,
si tiene la boca santa,
negro bembón?
Bembón así como ere
tiene de tó;
Caridá te mantiene,
te lo da tó.
Te queja todabía,
negro bembón;
sin pega y con harina,
negro bembón,
majagua de dri blanco,
negro bembón;
sapato de do tono,
negro bembón.
Bembón así como ere,
tiene de tó;
Caridá te mantiene,
te lo da tó”.
3.Contrastes entre el negro y el blanco
En una manifestación diferente, la palabra negro tiene un valor relativo, comparativo de contraste, pero también, a veces de similitud, en relación con el mulato, el blanco, el hombre y en general, el resto de la sociedad.
Así, el negro se presenta con imágenes distintas y diversos sentidos. Eso se observa, sobre todo, en relación con la palabra blanco.
En general, el negro se opone al blanco, incluso de manera innominada, implícita.
En los tres poetas, Nicolás Guillén, Luis Palés Matos y Manuel del Cabral, la palabra “blanco” es el significante que da base y fundamento a la palabra “negro”.
La raza blanca, y por extensión, el color blanco es la norma y el referente social. Implica discriminación racial frente al negro; pero también connota inclusión social del negro.
Guillén es el que más utiliza la relación significante del negro y el blanco, como se observa en varios poemas en los que la relación adquiere el valor de convocaría del encuentro y la unión entre el blanco y el negro.
En el poema “El abuelo” el blanco y el negro están presentes en la misma persona.
“Esta mujer angélica de ojos septentrionales,
que vive atenta al ritmo de su sangre europea,
ignora que lo hondo de ese ritmo golpea
un negro al parche duro de roncos atabales.
Bajo la línea escueta de su nariz aguda,
la boca, en fino trazo, traza una raya breve,
y no hay cuervo que manche la solitaria nieve
de su carne, que fulge temblorosa y desnuda.
¡Ah, mi señora! Mírate las venas misteriosas;
boga en el agua viva que allá dentro te fluye,
y ve pasando lirios, nelumbios, lotos, rosas;
que ya verás, inquieta, junto a la fresca orilla
la dulce sombra oscura del abuelo que huye,
el que rizó por siempre tu cabeza amarilla.”
En el poema “Balada de los dos abuelos” el negro y el blanco se relacionan en el relato de una historia signada por la distinta procedencia cultural, pero, a la vez, por la confluencia de ambos en las respectivas herencias del abuelo negro y el abuelo blanco.
“Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.
Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.
Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.”
En ese poema los abuelos son “los dos del mismo tamaño”; los dos tienen ansias compartidas, aunque una sea “ansia negra” y la otra “ansia blanca”; dos ansias de los sujetos y los pueblos caribeños.
Así aparece fuertemente el contraste entre el negro y el blanco en la figura del desencuentro y el reencuentro que expresa el significante, “mi abuelo blanco, mi abuelo negro”, estribillo que se repite como leitmotiv del poema.
Aquí el blanco y el negro no son opuestos; son más bien complementarios. Se reúnen en un todo, que simboliza al mulato.
El verso “ansia negra y ansia blanca”, es un significante en el que reúnen los valores poéticos , culturales y universales del poema en un proceso de hibridación y convergencia de los dos abuelos, formando una síntesis mayor: humana y cubana que se expresa en estos versos finales.
“los dos del mismo tamaño,
gritan, sueñan, lloran, cantan.
Sueñan, lloran. Cantan.
Lloran, cantan.
¡Cantan!”
En los demás poemas de Guillén, la marca racial no apela a la palabra blanco. Queda disminuida y disfrazada por otros términos con valor étnico, como: español. Así, en el poema “Un son para niños antillanos”.
“Por el Mar de las Antillas
anda un barco de papel:
Anda y anda el barco barco,
sin timonel.
De La Habana a Portobelo,
de Jamaica a Trinidad,
anda y anda el barco barco
sin capitán.
Una negra va en la popa,
va en la proa un español:
Anda y anda el barco barco,
con ellos dos.
Pasan islas, islas, islas,
muchas islas, siempre más;
anda y anda el barco barco,
sin descansar.
Un cañón de chocolate
contra el barco disparó,
y un cañón de azúcar, zúcar,
le contestó.
¡Ay, mi barco marinero,
con su casco de papel!
¡Ay, mi barco negro y blanco
sin timonel!
Allá va la negra negra,
junto junto al español;
anda y anda el barco barco
con ellos dos.”
Estos versos, en su paralelismo y contraste son significantes que expresas una distinción jerárquica representada por las dos partes del barco: proa y popa .
“Una negra va en la popa,
va en la proa un español”
Es un contraste que, en las formas metafórica y metonímica de los versos sugiere la superioridad del blanco sobre el negro: proa parte delantera del barco, igual a blanco; popa, parte trasera, igual a negro.
Sin embargo, a pesar de la separación racial, étnica y social que pudiera inferirse entre los tripulantes del barco, mediante otro significante de semejanza el poema equipara el blanco y el negro en la aventura común, navegando juntos sin capitán y jugándose el destino de ambos.
“Anda y anda el barco barco,
con ellos dos.”
“¡Ay, mi barco negro y blanco
sin timonel!”
En el poema “La canción del bongó” del poemario Sóngoro cosongo, Guillén logra la reunión del blanco y el negro a través del tambor, significante sonoro que “convoca al negro y al blanco”, a los “cueripardos” o los afrocubanos, los de raza negra y a los “almiprietos”, los españoles o los de raza blanca.
“Ésta es la canción del bongó:
—Aquí el que más fino sea,
responde, si llamo yo.
Unos dicen: ahora mismo,
otros dicen: allá voy.
Pero mi repique bronco,
pero mi profunda voz,
convoca al negro y al blanco,
que bailan el mismo son,
cueripardos o almiprietos
más de sangre que de sol,
pues quien por fuera no es noche,
por dentro ya oscureció.
Aquí el que más fino sea,
responde, si llamo yo.
En esta tierra, mulata
de africano y español
(Santa Bárbara de un lado,
del otro lado, Changó)
siempre falta algún abuelo,
cuando no sobra algún Don
y hay títulos de Castilla
con parientes en Bondó:
vale más callarse, amigos,
y no menear la cuestión,
porque venimos de lejos
y andamos de dos en dos.
Aquí el que más fino sea,
responde, si llamo yo.
Habrá quien llegue a insultarme,
pero no de corazón;
habrá quien me escupa en público,
cuando a solas me besó…
A ése, le digo:
—Compadre,
ya me pedirás perdón,
ya comerás de mi ajiaco,
ya me darás la razón,
ya me golpearás el cuero,
ya bailarás a mi voz,
ya pasearemos del brazo,
ya estarás donde yo estoy:
ya vendrás de abajo arriba,
¡que aquí el más alto soy yo!”
En ese poema, ser fino podría aplicarse a distintas cosas, implica diversos sentidos. Es una expresión que tiene estas acepciones en español: que es delgado, de buena calidad, que es suave y liso.
Es lo que sugieren los versos.
-Aquí el que más fino sea,
responde, si llamo yo.”
Pero, el sentido de esa expresión equivale a decir toda la sociedad, todo el mundo. La expresión implica la unión colectiva y sin frontera de raza, condición social o cultural, en tono la cultura que representa ese instrumento.
En Cuba, esa separación neta se vivió des de la época de la colonización hasta anos relativamente recientes. Sin embargo, el poema hace del tambor un significante simbólico de la reunión de las razas y las culturas: él representa la fusión de las dos razas en el mulato.
“En esta tierra, mulata
de africano y español”
El bongó se yergue sobre las razas como voz convocante para todos:
“Aquí el que mis fino sea,
responde, si llamo yo!”
En el poema “Mulata” hay un despliegue de significantes referidos a rasgos físicos marcados por apreciaciones sociales que oponen al negro y al mulato.
“mulata, ya sé que dice
que yo tengo la narise
como nudo de cobbata.
Y fíjate bien que tú
no ere tan adelantá,
poqque tu boca é bien grande,
y tu pasa, colorá.”
En el poema “Guadalupe W. I. Pointre- á Pitre”, del poemario West Indies, Ltd., la relación o el valor es de carácter social; implica , sino una discriminación, un diferenciación social desfavorable al negro, no necesariamente debido a la condición racial y étnica: El negro trabaja, mientras los árabes venden y los franceses pasean y descansan.
“Los negros, trabajando
junto al vapor. Los árabes, vendiendo,
los franceses, paseando y descansando, y el sol, ardiendo.”
En definitiva, la poesía del poeta cubano multiplica los significantes de relación, contraste y semejanza, los cuales diluyen la herencia africana acercándola a la europea, y así transformando esas dos herencias en una herencia dominante: hibrida, mulata.
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