Desde hace tiempo he escuchado la poesía de Rafael Pineda en su propia voz. Me llaman la atención los temas y la forma particular de narrar sus poemas, con esa peculiaridad que considero única: la música y la entonación, como si fueran un canto rítmico de un episodio narrado.

En la presentación de su más reciente libro, El regreso: un canto dominicano, tuve la oportunidad de pronunciar unas palabras y leer un poema. Eso me dio la oportunidad de conocer un poco más sobre la poesía de Rafael Pineda. Estudiar su poesía requiere detenerse en ella, porque quien no lo hace con detenimiento puede encontrarla simple. Sin embargo, es una poesía de matices amplios. Una poesía que narra, que habla, que rememora, que canta, que viaja, que reivindica y que denuncia.

Rafael Pineda, poeta, narrador y diplomático, ha logrado lo que pocos poetas logran: tener una voz propia. Un estilo «pinediano» reconocible.

Rafael Pineda.

La poesía épica es una forma de poesía narrativa que cuenta hechos extraordinarios, generalmente relacionados con un héroe, una comunidad, una nación o un acontecimiento considerado trascendente. Cuenta una historia, pero no una historia cualquiera. El protagonista suele representar temas que impactan a toda una sociedad: el honor, la libertad, la patria, la resistencia, la identidad de un pueblo, el sacrificio.

Rafael Pineda convierte la memoria de un pueblo en canto y transforma la historia en una experiencia colectiva. Su épica es contemporánea; no tiene como escenario exclusivo el campo de batalla.

Veamos lo que expresa el poeta Ike Méndez al referirse al poema El regreso de Narcisazo: «El poema pertenece a una corriente contemporánea que combina el “realismo crítico” con elementos de poesía épica y simbólica».

La épica clásica tenía al héroe como centro: Aquiles, Odiseo, Eneas y otros más. En una poesía épica contemporánea como la que encontramos en Pineda, el héroe puede cambiar de naturaleza. Ya no tiene que ser necesariamente el guerrero que enfrenta a otro guerrero en el campo de batalla. Puede ser el hombre que lucha por la libertad, el perseguido político, el exiliado que regresa, el poeta que desafía al poder o incluso un pueblo que intenta recuperar su memoria. Esa es la poesía que encarna Pineda en su pensamiento.

Por eso le canta a Duarte, a Gaspar Polanco, a Francis Caamaño, a Narcisazo, a Cristóbal de Llerena; le canta a la patria, a la memoria de los poetas, a la tierra y a las luchas sociales. En sus poemas aparecen héroes, pero también aparecen hombres comunes, exiliados, campesinos, trabajadores y personas que cargan con las heridas de la historia.

Rafael Pineda recupera en El regreso una antigua función de la poesía: convertir la memoria de un pueblo en canto y transformar la historia en una experiencia colectiva. Su épica no tiene como escenario exclusivo el campo de batalla; su territorio es la memoria, y sus héroes son aquellos que lucharon por la libertad, la dignidad y la identidad dominicana.

Y es precisamente ahí donde comienza a definirse su particular manera de hacer poesía: Pineda no siempre escribe poemas sobre una historia; muchas veces convierte una historia en poema.

Pineda se monta en un vehículo llamado poesía no solo para rebuscar y acomodar palabras ni producir imágenes, sino para narrar historia y recorrer caminos culturales. Se introduce en mundos imaginarios y saca del olvido de la historia a personajes que dieron su vida por la patria, a aquellos que mostraron valentía. Es el caso de Balada de la batalla de Santiago, que narra la valentía de Gaspar Polanco al enfrentar al ejército invasor:

«Ondeando la antorcha de la libertad» / «poniendo el pecho y frente» / «arremetiendo contra el sujeto invasor» / «ordena Gaspar Polanco:» / «¡Ataquen y prendan fuego!» / «¡Péguele duro al español!» / «¡Péguele duro!»

Aunque las figuras literarias posiblemente no encuentren su mejor lugar en este tipo de poesía, Pineda sorprende con imágenes de mucho poder poético. Por ejemplo, cuando dice:

«Como Poseidón montado en las olas del océano».

Aquí, Gaspar Polanco es elevado a la categoría de alguien con poderes extraordinarios, además, lo coloca en una dimensión mitológica.

También en este poema encontramos otra expresión de gran fuerza literaria:

«…abriéndose paso entre machetes y balas, llega Gaspar, el jinete, el imperecedero».

En otros poemas encontramos figuras literarias como:

«El fuego, compañero de la justicia». Al fuego le da una condición humana. Es un compañero que ayudará a la causa.

«Hay un hombre tocando la puerta de la memoria» es una metáfora donde la memoria deja de ser algo intangible para convertirse en un espacio físico.

«Entro a la Garganta del Diablo y veo aquí a Dios durmiendo su largo eterno sueño», aunque este poema no está en El Regreso, es parte de su biblioteca poética: personifica la realidad y la metaforiza.

Pineda, en su poética, para darle más fuerza a la acción, sorprende también con frases populares como:

«…y le quema hasta el culo al invasor».

En El regreso de Narcisazo, Narcisazo ya no es un hombre común, sino que la poesía de Pineda lo convierte en una figura histórica que trasciende su condición de profesor universitario. Ahora es un símbolo, una figura histórica que vive para siempre: «…lo vieron en las ancas del caballo con Gregorio Luperón persiguiendo al Marqués de las Carreras…».

En el caso de Narcisazo, Ike Méndez expresa lo siguiente:

«En el ámbito literario, el poema se inscribe en la tradición de la “poesía comprometida” que busca denunciar injusticias y preservar la memoria colectiva».

El periodista cultural, poeta y ensayista uruguayo Ricardo Pollares, en el análisis del libro Preguntas de un estudiante que lee, sobre la poética de Rafael Pineda, dijo lo siguiente:

«El tono, que va de la elegía y la balada hasta la denuncia, permite el recuento memorioso de víctimas de las luchas sociales, de figuras populares paradigmáticas caídas durante el proceso autoritario que le tocó vivir al autor a partir de 1966. También permite recordar y evocar poéticamente las condiciones del trabajo obrero y las injusticias».

Lo que indica que Rafael Pineda reincide en esos temas patrióticos, en los sentimientos sociales, en las historias, en los amigos que se fueron y regresaron, en las conversaciones y en las preguntas incómodas, y algunas sin respuestas.

En los poemas de Pineda hay héroes, conflictos, luchas, sacrificios, pueblos y acontecimientos que desbordan la experiencia individual. Pero esa épica no permanece pura. Se mezcla constantemente con otras formas de expresión: Pineda la convierte en materia de canto

Esta mezcla heterogénea de temas es una de las características que más llaman la atención en su poesía.

Pineda parece moverse con libertad entre el poema y el relato, entre la historia y la memoria, entre el canto y la conversación. Antes de introducirme en su lectura, al igual que quizás a otros que lo escuchan, me producía la impresión de que solo leía una historia que transformaba en poema. Pero yo diría que esa es su fortaleza; es ahí donde él ha impregnado su sello.

Dicen algunos que la literatura se hizo para divertirse; no sé si a Rafael Pineda eso le da «par de tres» —un término muy dominicano—, porque su poesía sirve para divertirse, para aprender historia, para elevar nuestro acervo cultural, para rememorar y para quedarnos pensando en las preguntas que le hace al pueblo y a un estudiante que lee.

El pasado vuelve a ocurrir dentro de muchos de los poemas. Rafael Pineda, en su libro El regreso, rememora y regresa a Duarte con su juramento trinitario; Gaspar Polanco vuelve a cabalgar; Caamaño vuelve a levantarse desde la montaña; Narcisazo vuelve a hablar; y Llerena vuelve a desafiar al poder.

Rafael Pineda, en cada una de sus poesías, demuestra sensibilidad y compromiso; es como un poeta de la historia que recurre a la memoria para plasmar en sus poemas trozos de cultura universal. Su poesía se convierte en un territorio donde el pasado y el presente pueden encontrarse y reencontrarse.

josedespinos@gmail.com

 

 

José D. Espinosa Féliz

Ingeniro y escritor

José D. Espinosa Féliz es ingeniero civil, escritor, conferencista. magister ejecutivo en gestión de proyectos. Tiene especialidad en Alta Gerencia, diplomados en relaciones públicas, en maestría de ceremonias y en oratoria. Además, es Locutor profesional. Por más de veinte años ha sido articulista de temas técnicos, sociales y políticos. Libros publicados: Fundamentos básicos y guía en la construcción de carreteras, El éxito integral, una obra de autoayuda; A corazón abierto, libro de poemas; La extraña obsesión de Waldo Tenerife, (Novela); Héroes en tiempos de coronavirus (cuentos, Decisiones extremas (novela); “Espermatozoides con inteligencia artificial” (cuentos) y “Olor a ti” (poemas). josedespinosa@gmail.com

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