La poesía de Cayo Claudio Espinal, particularmente en Banquetes de aflicción (Premio Siboney 1978), se sitúa en un punto singular dentro de la tradición dominicana contemporánea: integra procedimientos del concretismo —no como adhesión ortodoxa al movimiento brasileño, sino como herramienta estética— con una poética metafísica donde creación, ilusión, deseo y mortalidad constituyen un universo verbal autónomo.

En Espinal, la palabra es a la vez objeto dramático, arquitectura visual y centro ontológico. El poema no reproduce el mundo: lo crea, lo encarna y lo tensiona mediante estructuras precisas, silencios significativos y una economía verbal que convierte la aflicción en forma.

I. La palabra como objeto: el concretismo como estrategia expresiva

Aunque Espinal no practica el concretismo desde su ortodoxia programática, adopta algunos de sus principios fundamentales para convertir el poema en un artefacto verbal de alta densidad.

En su poesía:
• la palabra se desprende de la ornamentación,
• adquiere una materialidad afilada, casi escultórica,
• y funciona como unidad expresiva rigurosamente medida.

Los poemas se comportan como piezas arquitectónicas en las que cada verbo, cada alineación y cada corte de verso tiene una función mecánica y emocional simultánea. El concretismo clásico buscaba neutralidad; Espinal subraya una intensidad emocional contenida, donde el dolor se vuelve geometría.

La aflicción no se narra: se estructura.

II. Disposición gráfica y respiración visual

Aunque Banquetes de aflicción no es un libro estrictamente visual, sí incorpora procedimientos que remiten a la estética concreta:

• versos breves que producen zonas de silencio,
• cortes abruptos que ritman la respiración,
• palabras colocadas como bloques en tensión,
• alineaciones que refuerzan semántica y ritmo.

La página deviene escenario del sufrimiento y del pensamiento; una partitura donde la aflicción se exhibe en su esqueleto. Lo visual no es ornamento, sino parte del sistema de significación.

III. Economía verbal: el dolor reducido a su forma esencial

Uno de los rasgos que acercan más a Espinal al concretismo es la depuración extrema. El exceso retórico desaparece; el poema se desnuda hasta dejar solo el “núcleo duro” de la experiencia: hambre, pérdida, cuerpo, deseo, historia.

Esta economía opera como una ética del dolor.
La sobriedad no suaviza la intensidad; la amplifica.

Los poemas parecen objetos contundentes —piedras lanzadas— donde cada palabra concentra una energía semántica máxima. La emoción no se derrama: se comprime.

IV. Naturaleza viva: el poema como organismo ontológico

Desde el verso inicial del libro —“Esta es naturaleza viva”— Espinal instala un principio creacionista: el poema no representa la realidad, la engendra.

El demostrativo “esta” se refiere al texto mismo; lo vivo es el lenguaje en acto.

Imágenes como:

“ebrias / eternas /
de oro ruedan / esferas / naranjas”

muestran una sensibilidad heredera del creacionismo huidobriano, pero reconfigurada desde una imaginería caribeña, solar y dinámica. La sustantivación de cualidades y la musicalidad fragmentaria componen un cosmos regido por leyes internas, donde ilusión, música y percepción se entrelazan:

“una música de ilusión / una ilusión de la música”.

El poema se convierte en un organismo rítmico donde pensamiento, imagen y respiración visual se integran.

V. El “centro de ilusión”: eje energético y campo de fuerzas

El centro de ilusión es uno de los conceptos estructurales del libro. No fija: irradia. Es un punto poético en expansión, un espacio donde percepción y experiencia se reorganizan.

En esta dinámica, perderse es también conocer:

“Mas perderse no impide conocer”.

Espinal propone una epistemología del extravío: la intuición se construye en la penumbra, en la movilidad y el desbordamiento del sueño.

VI. Mortalidad, deseo y ética del cuerpo

La obra interroga la fragilidad del cuerpo, el goce y la precariedad del deseo:

“Una vez saciado
para qué quieres el cuerpo
Una vez saciado sólo eres angustia…”

El placer revela la finitud, pero también la posibilidad de comunión:
“al permitir el goce de otro se ama uno mismo”.

El erotismo se espiritualiza; deja de ser impulso para devenir relación ética y expansiva. Los poemas del sueño funcionan como escenarios de disolución identitaria, donde la pasión se convierte en tránsito hacia una forma superior de existencia.

VII. Pluralidad, nombre y encarnación

La identidad en Banquetes de aflicción es móvil, plural:

“dormido se pierde el nombre
No se necesita en el sueño el nombre
hasta que nos llamen”.

María, Beatriz, Laura no son personajes, sino constelaciones simbólicas.
La pluralidad del nombre confirma la naturaleza fluctuante del deseo y del ser. Luz, agua, ángeles y bosques funcionan como fuerzas éticas y trascendentales, no como simples metáforas.

VIII. Gestación y mística: el poema como nacimiento

En “Tú, después de diez siglos de gestación”, Espinal eleva la creación poética a un plano místico. La gestación de un ángel es metáfora del poema absoluto:
un ser que habita un vientre donde solo puede volar, donde dolor y piedad se confunden con luz y conocimiento.

El poema deviene rito de aparición, acto de revelación del ser.

IX. Arquitectura verbal: forma, música y silencio

La arquitectura de Banquetes de aflicción combina:

• verso fragmentario,
• respiración variable,
• silencios estructurales,
• precisión semántica,
• y disposición espacial significativa.

La forma concreta sostiene una metafísica en expansión. La palabra es materia vibrante: se contrae, estalla, ilumina.

Conclusión

Banquetes de aflicción es una de las exploraciones más intensas de la poesía dominicana contemporánea. En él, Cayo Claudio Espinal conjuga concretismo, creacionismo y una ética del dolor para construir un universo autónomo donde:

• conocer es perderse,
• amar es entregarse,
• y existir es transitar entre lo efímero y lo absoluto.

El libro convierte la aflicción en estructura, la ilusión en acto creador y la palabra en organismo vivo. Así, Espinal dialoga con Vallejo, Paz y Lezama, pero desde una voz visceral y propia que transforma el poema en arquitectura sensorial y revelación ontológica.

Ike Méndez

Poeta, educador y ensayista

Ike Méndez es ensayista y metapoeta dominicano. Coautor de obras como *"San Juan de la Maguana, una Introducción a su Historia de Cara al Futuro"* (Primer premio en el Concurso Nacional de Historia 2000) y *"Símbolos de la Identidad Sanjuanera"* (Segundo premio en 2010). Ganó el Segundo premio en el Concurso de Literatura Deportiva “Juan Bosch” (2008) y colaboró en la serie *"Fragmentos de Patria"* de Banreservas. También coeditó las antologías *"Voces Desatas"* (poesía, 2012) y la primera antología de cuentistas sanjuaneros (2015). Ha publicado seis poemarios: *Al Despertar* (2017), *Flor de Utopía* (2018), *Ruptura del Semblante* (2020), *Baúl de Viaje* (2022), *Al Borde de la Luz* (2023) y *El Joyero de Ébano* (2024), que reflejan una evolución poética constante. E-mail: jemendez@claro.net.do

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