Desde 2012, cada 30 de abril se conmemora el Día Internacional del Jazz, una fecha establecida por la UNESCO en noviembre de 2011 con el propósito de visibilizar este género como motor de paz, diálogo y diversidad cultural. La iniciativa fue impulsada por el pianista y embajador de buena voluntad de esta entidad, Herbie Hancock, quien entendió que el jazz no era solo un estilo musical, sino un lenguaje universal con raíces profundamente humanas.
La efeméride busca destacar, en palabras de la propia organización, el papel histórico del jazz en "la defensa de la dignidad humana, la democracia y los derechos civiles", así como su influencia en la lucha contra el racismo y la discriminación.
¿Qué es el jazz y en qué consiste?
El jazz es un género musical nacido a finales del siglo XIX en las comunidades afroamericanas de Nueva Orleans, Luisiana. Se caracteriza por el uso de ritmos sincopados, la improvisación como protagonista, el swing y una fusión de tradiciones africanas, europeas y caribeñas.
Engloba una familia de géneros que incluye el blues, el bebop, el cool jazz, el free jazz y el jazz fusión, entre otros. Más que un sonido, el jazz es una actitud: la de crear en el momento, en diálogo con los demás músicos y con el público.
Nueva Orleans: el crisol donde todo comenzó
Para entender el jazz hay que viajar al sur de los Estados Unidos, a finales del siglo XIX. En el estado de Luisiana, y especialmente en Nueva Orleans, confluían mundos que en ningún otro lugar se tocaban: tradiciones musicales de África occidental, armonías europeas, cantos espirituales afroamericanos, el blues del Delta y el ritmo sincopado del ragtime.
Como describió el etnomusicólogo Alan Lomax, el jazz es un "gumbo musical", el guiso criollo de la región, resultado del crisol de razas y culturas que convivían, muchas veces a la fuerza, en el sur del país. Llegaban grandes remesas de esclavos desde la Costa de Marfil y la Costa de los Esclavos en África occidental, y con ellos, sus ritmos, sus memorias y su dolor.
En ese contexto nació un género que improvisaba, que dialogaba, que respiraba.
¿Qué significado tiene la palabra jazz?
El origen exacto de la palabra "jazz" es uno de los misterios más debatidos de la historia musical. Según el diccionario etimológico Etymonline, la palabra aparece documentada en inglés americano desde 1912, primero en la jerga del béisbol, y como término musical a partir de 1915. Se cree que deriva de jasm, una expresión de argot del siglo XIX que significaba "energía, vitalidad, espíritu".
La Real Academia Española la define como una "voz inglesa" que designa el género musical de origen afronorteamericano caracterizado por los ritmos sincopados y la improvisación. Otras teorías apuntan a orígenes en lenguas africanas o en nombres propios de músicos de la época, pero ninguna ha sido confirmada de forma definitiva.
¿Cómo surge el Jazz? Entre la segregación y el escenario
El jazz emergió en una sociedad profundamente segregada. Las Leyes Jim Crow mantenían a la población negra separada en escuelas, transportes, hospitales y espacios públicos. Sin embargo, en los clubes nocturnos de Nueva Orleans, Chicago y Nueva York, algo extraordinario ocurría: la música cruzaba esas fronteras invisibles.
Los años 20, conocida también somo la Era del Jazz o Jazz Age, fueron un período de efervescencia cultural. La Gran Migración llevó a miles de afroamericanos del sur rural hacia las ciudades del norte, y con ellos viajó su música. Chicago y Nueva York se convirtieron en nuevas capitales del jazz. El Harlem Renaissance, ese florecimiento intelectual y artístico de la comunidad negra en Manhattan, tuvo al jazz como su banda sonora.
Figuras como Louis Armstrong, con su trompeta inconfundible, y Duke Ellington, director de orquesta y compositor visionario, llevaron el género a los grandes teatros y salones de baile, demostrando que la música afroamericana no era un entretenimiento menor, sino una forma de arte mayor.
La música como protesta: cuando el jazz habló más fuerte que las palabras
Quizás ninguna canción ilustre mejor el poder político del jazz que "Strange Fruit", interpretada por Billie Holiday en 1939. La letra, escrita por el profesor Abel Meeropol, describía los cuerpos de hombres negros colgados de los árboles del sur, víctimas de linchamientos. Era una imagen brutal, poética y devastadora.
"Cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña / Extraña fruta cuelga de los álamos."
El cofundador de Atlantic Records, Ahmet Ertegun, la describió como "una declaración de guerra" y "el comienzo del movimiento por los derechos civiles". El gobierno de los Estados Unidos lo entendió así también: Holiday fue perseguida y vigilada por el FBI durante años por negarse a dejar de cantarla.
Pero Holiday no estaba sola. Nina Simone convirtió el piano y la voz en armas de denuncia. Su canción "Mississippi Goddam" (1964), escrita tras el asesinato de cuatro niñas negras en una iglesia de Alabama, fue una respuesta de furia y dolor que los organizadores de radio boicotearon en todo el sur. Simone lo sabía: "Un artista tiene el deber de reflejar los tiempos", decía.
El jazz fue también la música de los clubes integrados en plena segregación, espacios donde músicos blancos y negros tocaban juntos cuando la ley decía que no podían sentarse en el mismo autobús. Esa transgresión cotidiana era, en sí misma, un acto político.
La evolución del Jazz: de Nueva Orleans al mundo
El jazz no se quedó quieto. Su historia es la de un género en permanente conversación consigo misma y con su época:
Jazz clásico y Dixieland (1900-1920s): los primeros compases en Nueva Orleans, con bandas de metales y ritmos de marcha.
Swing (1930s-40s): las grandes orquestas de Glenn Miller, Count Basie y Duke Ellington llenaron salones de baile y pusieron al jazz en la radio masiva.
Bebop (1940s): Charlie Parker y Dizzy Gillespie aceleraron los tiempos y complejizaron las armonías. El jazz dejó de ser solo para bailar y se convirtió en música para escuchar y pensar.
Cool Jazz y Hard Bop (1950s): Miles Davis introdujo una sonoridad más introspectiva y melancólica, mientras el hard bop recuperaba las raíces del blues y el gospel.
Free Jazz (1960s): Ornette Coleman rompió todas las reglas. Sin tonalidad fija, sin estructura predefinida. La libertad total como forma musical, y como metáfora política en plena lucha por los derechos civiles.
Jazz Fusion (1970s en adelante): la mezcla con el rock, el funk y la electrónica abrió nuevos horizontes. Miles Davis, otra vez, marcó el camino con Bitches Brew.
Jazz contemporáneo: hoy el género dialoga con el hip-hop, la música afrolatina, el R&B y la electrónica. Artistas como Kamasi Washington o Esperanza Spalding demuestran que el jazz sigue siendo un lenguaje vivo.
¿Cuál es la canción de jazz más escuchada?
Si hay una canción que puede reclamar ese título es Summertime, compuesta por George Gershwin en 1935 para la ópera Porgy and Bess. Con más de 33.000 versiones registradas, es considerada el estándar de jazz más versionado de la historia. La han interpretado desde Billie Holiday hasta Janis Joplin, pasando por Miles Davis y Ella Fitzgerald.
Otro candidato histórico es What a Wonderful World de Louis Armstrong (1967), que aunque trasciende el jazz puro, sigue siendo una de las grabaciones más reconocidas del género en todo el mundo.
Un legado que no termina
El jazz es, ante todo, una filosofía: la de la improvisación como libertad, la del diálogo entre músicos como modelo de convivencia, la de la creatividad colectiva como respuesta al orden impuesto. Nació en la opresión y encontró en la música una forma de trascenderla.
Cada 30 de abril, cuando el mundo celebra el Día Internacional del Jazz, no solo festeja una música. Recuerda que hubo personas que, sin más armas que una trompeta, un saxofón o una voz, se plantaron frente a la injusticia y dijeron: aquí estamos, y no vamos a callar.
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