En el Museo Nacional de Colombia en Bogotá, uno de los más importantes de Colombia y entre los más antiguos de América, hoy hay algunas paredes vacías.
Y es que este jueves alrededor de 30 obras alusivas a movimientos LGTB y feministas, a víctimas de la violencia política y al Acuerdo de Paz fueron retiradas de la institución.
El museo no ha confirmado hasta el momento el número total de piezas retiradas ni las razones.
Pero esto ha ocurrió el mismo día en el que el presidente Abelardo de la Espriella visitó el Ministerio de Cultura, del que dijo sería el epicentro de una "contrarrevolución cultural".
De la Espriella anunció haber instruido a la ministra de Cultura, Paola Holguín, "para que toda esa oda al terrorismo en la que aparecen Pizarro y demás terroristas sean desaparecidos de los lugares públicos".
Con Pizarro hace referencia a Carlos Pizarro Leongómez, un excomandante de la guerrilla de izquierdas M-19 que fue asesinado en 1990 cuando era candidato presidencial durante una escalada de violencia política.
La retirada de las obras del Museo Nacional ha abierto una nueva polémica en el país poco más de dos meses después de la llegada de De la Espriella al poder.
El presidente colombiano ha copado titulares en las últimas semanas por su campaña de seguridad en que ha mostrado imágenes de bolsas con cadáveres, por la relajación de algunas medidas de control de armas y, ahora, por dar un paso más en su agenda conservadora, abiertamente "antiwoke", anticomunista y promotora de valores religiosos.
Qué obras fueron removidas
Según medios colombianos como El Tiempo o La Silla Vacía, habrían sido retiradas piezas relacionadas a los derechos femeninos y LGTB como:
- Una bandera del orgullo gay que perteneció a la activista Elizabeth Castillo
- Una pieza con alusiones lésbicas de la campaña publicitaria de una marcha LGTB de 2006
- Una fotografía de Humberto Rincón Perfetti de una marcha LGTB
- Un impreso sobre derechos reproductivos de mujeres de la Fundación Sí Mujer
También se informa de la ausencia en otra sala de piezas políticas como afiches de las campañas presidenciales de Bernardo Jaramillo Ossa, candidato del partido de izquierda Unión Patriótica, asesinado en 1990, y de Carlos Pizarro Leongómez.
La Silla Vacía añade que fueron desmontados objetos vinculados a la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado y las Farc en 2016 y "casi todas las fotografías del muro de la diversidad, dedicado a repensar la diversidad cultural, social y política del país".
En una publicación en X, la ministra de Cultura no solo no desmintió estas informaciones, sino que aseveró que la vocación institucional del museo "NO consiste en servir como instrumento de adoctrinamiento político, foco de difusión de versiones sesgadas de nuestra historia".
"La museología y la curaduría de los distintos espacios a cargo del Ministerio, están siendo evaluados y rediseñados para cumplir la misión de salvaguardar, investigar, conservar y difundir el patrimonio cultural, histórico y artístico de la Nación, sirviendo como espacios para la memoria, la identidad y la transformación social", añadió Holguín.
"La contrarrevolución cultural" de De la Espriella
Ya durante su campaña a la presidencia, De la Espriella se declaró abiertamente contrario al "wokismo" y partidario de valores conservadores. Ha defendido lo que entiende como familia tradicional y puesto a la religión cristiana y a Dios en el centro de su discurso político.
Pero la polémica con las obras del museo han sorprendido a politólogos como Yann Basset, de la Universidad del Rosario, quien considera que, en base a las pistas que había dado el nuevo presidente sobre la batalla cultural, esta no tendría tanta prominencia en su agenda.
"Dicha batalla no hizo tanta parte del discurso en campaña como sus promesas de mano dura contra la delincuencia y grupos armados, o la de sanear la economía", dice Basset.
Durante su alocución de este jueves, De la Espriella fue más allá y acusó al "wokismo" de "transformar los fundamentos morales, culturales y sociales de Occidente".
"El wokismo desconoce las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, falsifica la historia (…) ha trasladado la ideología de género y las lecturas identitarias a campos como la educación, la cultura y múltiples ámbitos de la vida social", señaló el mandatario.
También dijo que el Estado tenía "el deber moral y político de impedir que los espacios culturales sean captados por el social-comunismo".
Laura Bonilla, de la Fundación Pares de Colombia, pronostica que la retirada de obras se producirá en otras instituciones como la Biblioteca Nacional, en las que "se limitará la expresión artística a expresiones 'aprobadas'.
"Aunque veremos qué pasa. Deben estar tramitándose muchas demandas ya que esto es mutilar una parte de la historia del país para tener una historia oficial aprobada", explica.
Basset opina que esta batalla corresponde a "ciertos sectores conservadores muy representados en este gobierno y que copia la manera de hacer política de Donald Trump, que ha metido esos temas en el corazón de la agenda de EE.UU".
Grupos conservadores del Congreso colombiano y sectores religiosos, como representantes de iglesias evangélicas, apoyaron el proyecto político de De la Espriella.
Actualmente, una bancada "provida" en el Congreso, que cuenta con varios congresistas afines a este gobierno, plantea abrir debates sobre la modificación de derechos al aborto o el acceso de menores a tratamientos médicos de género.
El simbolismo del Museo Nacional
El Museo Nacional de Colombia fue creado en 1823 y es uno de los más antiguos de América.
Exhibe más de 2.000 obras y objetos históricos, arqueológicos y culturales. En 2024 fue visitado por casi medio millón de personas.
En su web, la entidad incluye en su misión la promoción del "reconocimiento de relatos diversos, la apropiación y gestión social del conocimiento", así como el fomento de la construcción de memorias y significados compartidos, contribuyendo al cuidado colectivo, la dignidad humana y los derechos culturales, hacia un futuro inclusivo y plural".
La retirada de obras generó muestras de rechazo por parte de políticos opositores y usuarios en redes sociales.
María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro y congresista del Partido Pacto Histórico, dijo que "el intento de Abelardo de la Espriella por proscribir su memoria, su figura (la de su padre), solo está haciendo más grande su legado en Colombia".
"No es capaz de aceptar la oposición y que el pueblo piense de manera libre y de manera consciente", añadió.
De modo similar, Ricardo Moreno Patiño, quien fue viceministro de Educación en el gobierno de Gustavo Petro, respondió a la retirada de obras diciendo que "eso no es curaduría sino empobrecimiento de la cultura".
"El Museo Nacional justamente es nacional en el sentido del proceso cultural que constituye nuestra historia, es escenario de una narrativa diversa, contradictoria y plural. Es lo que somos, no lo que alguien quiere que seamos", añadió.
Varios usuarios de redes criticaron la decisión del museo, especialmente colectivos feministas y LGTB y la oposición política, mientras que otras cuentas de conservadores aplaudieron la retirada de obras.
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