Cuando el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, caminó con el rostro serio y vestido de negro por una alfombra lila en Arabia Saudita en marzo, se produjo un momento decisivo en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Un momento inesperado.
Afirmó en una publicación en X que su visita tenía como objetivo "reforzar la protección de vidas".
Zelensky, quien lleva sobre sus hombros el peso de la guerra entre Rusia y Ucrania, supo aprovechar el momento al viajar al Golfo para mostrar públicamente -y comercializar- el valor de la experiencia militar que su país ha adquirido en el campo de batalla, en concreto en el combate con drones.
Ucrania asegura que firmó acuerdos con Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar —todos alcanzados por misiles y drones iraníes en las últimas semanas— para compartir conocimientos y tecnología sobre drones, estrechar alianzas y beneficiarse de intercambios comerciales —y espera que de acuerdos de defensa— con países ricos y aliados de Estados Unidos.
"Queremos ayudar [a los estados del Golfo] a defenderse. Y seguiremos forjando este tipo de alianzas con otros países", afirmó Zelensky.
Presión energética
En un principio, el impacto del conflicto en Irán parecía que iba a ser muy negativo para Ucrania.
Amenazaba con desviar la ya vacilante atención de Donald Trump de los esfuerzos de paz entre Moscú y Kyiv, al tiempo que inyectaba dinero en las arcas de guerra de Rusia, que se estaban vaciando rápidamente.
Moscú ha podido vender más petróleo a más países y a precios más altos, ya que las embarcaciones que lo transportan de Medio Oriente no pueden llegar a sus clientes de todo el mundo al no tener permiso para atravesar el estrecho de Ormuz, que limita con Irán.
Trump ha renovado una exención que permite a los países comprar petróleo ruso sancionado debido al aumento vertiginoso de los precios a nivel mundial.
Cuanto más dinero tenga Rusia, la guerra de Ucrania podrá prolongarse durante más tiempo y, en teoría, con mayor intensidad.
Pero Kyiv ha desafiado de manera consistente las expectativas internacionales desde que Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022.
Y ahora lo vuelve a hacer: juega con destreza para tratar de convertir el impacto de la guerra de Irán en una ventaja, mientras Ucrania busca situarse en la posición más fuerte posible antes de las posibles y esperadas negociaciones de paz con Rusia.
La semana pasada, Trump dijo que confiaba en que se pudiera alcanzar una "solución" sobre Ucrania "relativamente rápido", tras una conversación "muy buena" con el presidente ruso, Vladimir Putin.
"Creo que 'algunas personas' le han dificultado llegar a un acuerdo", añadió.
No es la primera vez que Trump hace comentarios positivos similares sobre Putin, al tiempo que critica implícita o explícitamente al líder de Ucrania por no firmar un alto el fuego.
Aún no se ha materializado ninguna "solución".
Mientras tanto, Zelensky se dedica a fortalecer a Ucrania en lo que puede. El oportunismo es posiblemente una de sus armas más potentes.
Arabia Saudita, país que volvió a visitar en abril, se enfrenta al mismo tipo de ataques con misiles balísticos y drones desde Irán que los que Ucrania recibe de Rusia, afirmó.
Una de las armas más poderosas de Moscú ha sido el dron de ataque Shahed-136 de largo alcance y bajo costo diseñado por Irán, además de su propia versión actualizada, el Geran.
Aunque un Shahed puede costar entre US$80.000 y US$130.000, Zelensky afirma que puede interceptarse con sistemas que cuestan tan solo US$10.000.
Eso es mucho más barato que los misiles de defensa aérea tradicionales, que cuestan millones de dólares.
Amenazados por los avistamientos de drones rusos en varias ciudades europeas, los países de la OTAN han prestado atención.
Ucrania firmó en abril dos acuerdos de cooperación importantes en materia de defensa con aliados europeos.
Uno fue con Noruega, por valor de US$8.600 millones, como parte de un paquete de ayuda de US$28.000 millones hasta 2030.
El otro fue con Alemania e incluye "diversos tipos de drones, misiles, software y sistemas de defensa modernos", por un valor de US$4.700 millones.
En cuanto a los estados del Golfo, Zelensky dijo que espera su ayuda para defender a Ucrania frente a Rusia.
Sobre todo porque, en este momento, Estados Unidos dispone de menos material militar para vender a los europeos con el fin de ayudar a Ucrania, ya que Washington está agotando sus suministros en Medio Oriente.
"Hacemos eso todo el tiempo. A veces tomamos de un sitio y lo usamos para otro", dijo Trump al ser consultado sobre el desvío de armas.
"Nos gustaría que los estados de Medio Oriente también nos dieran la oportunidad de reforzarnos", declaró recientemente Zelensky al periódico francés Le Monde.
"Tienen ciertos misiles de defensa aérea de los que nosotros no disponemos en cantidad suficiente. Nos gustaría llegar a un acuerdo sobre eso".
Atacar las infraestructuras
Ucrania también ha aprendido una lección clave del conflicto en Irán para aplicarla en su propio territorio: el impacto devastador de atacar las instalaciones de exportación de petróleo del adversario.
La infraestructura energética de Rusia es ahora un objetivo prioritario, para lo cual se utilizan drones de largo alcance fabricados en Ucrania.
Según Zelensky, Rusia está sufriendo pérdidas "críticas" que ascienden a miles de millones de dólares en su sector energético, a pesar del reciente repunte de los precios mundiales del petróleo.
Los datos sobre la exportación de crudo sugieren que la subida de los precios, sumada a la flexibilización de las sanciones estadounidenses a los países que compran petróleo ruso, impulsó los ingresos rusos hasta 2,3 veces sus niveles de diciembre a febrero en la tercera semana de la guerra de Irán.
Pero en la cuarta semana, los ataques con drones ucranianos contra la infraestructura de producción energética redujeron los ingresos de Rusia en US$1.000 millones, eliminando alrededor de dos tercios de las ganancias de la semana anterior.
Otra ventaja para Ucrania derivada de las repercusiones de la guerra de Irán ha sido la luz verde obtenida finalmente la semana pasada para un préstamo de más de US$105.000 millones, respaldado por la UE, que Kyiv afirmó que necesitaba urgentemente para adquirir y producir equipamiento militar durante el próximo año.
El préstamo estuvo bloqueado durante meses por Viktor Orbán, afín al Kremlin y el entonces primer ministro de Hungría, país miembro de la UE.
Pero Hungría tiene ahora un nuevo líder, decididamente menos favorable a Rusia, tras la rotunda derrota de Orbán en las elecciones húngaras del mes pasado.
Orbán es un amigo íntimo y admirador de Donald Trump. Eso no le ayudó en la campaña electoral.
Los votantes manifestaron su rabia por la guerra de Irán, que disparó sus costos energéticos. Eso contribuyó a la caída de Orbán, lo que permitió que el préstamo de la UE a Ucrania fuera finalmente liberado.
Con esas "victorias" en el haber de Kyiv, además de la afirmación de Ucrania de que cada mes mata a más soldados enemigos que los 30.000 que, según se informa, Rusia ha reclutado en ese tiempo, Zelensky ya no se siente en desventaja y podría estar en mejor posición para buscar un acuerdo de paz con Rusia.
La sensación de urgencia en Ucrania viene de lejos. La gente está cansada y sufriendo. El reclutamiento de nuevos soldados ha sido un serio desafío desde hace tiempo y quienes están en el campo de batalla están desesperados por volver a casa.
¿Falta de respeto?
¿Y qué hay de las negociaciones destinadas a establecer un alto el fuego sostenible? El gobierno de Trump las promocionó con mucho bombo antes de Navidad.
Antes de ser reelegido presidente, Trump dijo en repetidas ocasiones que pondría fin a la violencia en Ucrania en 24 horas. Ahora que está en el cargo, la realidad no ha estado a la altura de la promesa.
Una pista importante es seguir los movimientos de los enviados de paz designados por Trump: su yerno Jared Kushner y el antiguo magnate inmobiliario Steve Witkoff.
Se ha pospuesto repetidamente un viaje de ellos a Kyiv. En su lugar, están ocupados con Medio Oriente.
Zelensky dijo que considera la ausencia de ambos como "una falta de respeto".
Afirma que las conversaciones de paz continúan a nivel "técnico", pero teme que no se logren avances reales hasta que haya terminado el conflicto con Irán. Quién sabe cuándo ocurrirá eso.
Cabe señalar que Kushner y Witkoff nunca han hecho una visita oficial a Kyiv.
Visitaron la capital rusa a finales del año pasado, cuando las conversaciones de alto el fuego destinadas a poner fin a la guerra en Ucrania cobraron impulso, y de nuevo en enero.
Witkoff ha estado en Moscú ocho veces. Solía hacer muchos negocios en Rusia, a título privado. Se ha reunido con Putin en varias ocasiones.
El gobierno de Trump niega cualquier sesgo a favor de Rusia.
Pero Ucrania y otros países europeos quedaron perturbados al leer la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSS, por sus siglas en inglés), publicada a finales del año pasado.
En el documento se evita de forma notoria calificar a Rusia como una amenaza para la seguridad, lo cual contrasta con la forma en que los aliados europeos de Washington en la OTAN ven a Moscú.
La NSS sí subraya la importancia de poner fin a la guerra en Ucrania, pero el enfoque no se centra en establecer una paz duradera para Kyiv.
En cambio, el objetivo declarado es garantizar "la estabilidad estratégica" y una posible asociación con Rusia y liberar recursos para otras prioridades de Estados Unidos.
Estas actitudes de la administración Trump deleitan al Kremlin.
El portavoz ruso, Dmitry Peskov, se jactó en el momento de la publicación de que la NSS era "en gran medida coherente" con la visión de Moscú.
Bajo el mandato de Trump, no se han introducido ni mantenido sanciones económicas contundentes contra Rusia que pudieran marcar realmente la diferencia y obligar al Kremlin a sentarse a la mesa de negociaciones sin una lista de exigencias imposibles de aceptar para Kyiv (o sus aliados europeos).
Además, la ayuda militar y económica de Estados Unidos a Ucrania se ha agotado prácticamente por completo.
En su lugar, los europeos compran material militar a Estados Unidos para enviarlo a Kyiv. Pero incluso ese suministro está ahora en peligro, debido al conflicto con Irán.
Perspectivas de paz
A la hora de persuadir a Rusia para que negocie la paz, la sabiduría convencional dice que Estados Unidos es la única potencia capaz de hacer que Moscú ceda.
Putin no da señales de poner fin a las hostilidades por voluntad propia en un futuro próximo.
Más bien al contrario. Con el mundo distraído por la guerra contra Irán, Moscú ha intensificado los ataques contra la población civil y las infraestructuras civiles ucranianas.
Las opiniones están divididas sobre si se trata de un último arrebato antes de que el presidente ruso se siente a la mesa de negociaciones o de una muestra de su implacable determinación.
En la sede de la UE en Bruselas, la mayoría sospecha que se trata de lo segundo.
La economía rusa puede estar pasando apuros bajo las sanciones internacionales, pero no está diezmada y ahora se encuentra firmemente en pie de guerra.
No será fácil poner fin a esto, lo que lleva a los países europeos a temer que, aunque se logre la paz en Ucrania, Rusia intentará rápidamente desestabilizar algún otro lugar de Europa, incluso atacando a un país de la OTAN.
Los Países Bajos, Alemania y la propia OTAN consideran esto posible, incluso probable.
Y luego están el orgullo y la ambición de Putin. ¿Estará dispuesto, o podrá realmente levantar las manos y admitir la derrota en Ucrania?
"Si Rusia tuviera un gobierno racional, pondría fin a la guerra", afirmó Luke Cooper, profesor asociado e investigador en Relaciones Internacionales en la London School of Economics. También es director del programa de Ucrania en PeaceRep, un consorcio de organizaciones a favor de la paz.
"La economía está estancada o en recesión. Rusia está enviando a morir a un número enorme de hombres que podrían estar trabajando, la economía civil privada está sufriendo por la imposición de la economía de guerra… ¿y qué ha conseguido Rusia? Una pequeña porción de territorio ucraniano", dijo.
"Sin duda, un alto el fuego sería ventajoso si incluyera el alivio de las sanciones. Pero Putin no piensa en esos términos. Todo esto gira en torno a las decisiones de una sola persona, con ambiciones imperiales, que dirige un sistema autocrático".
El escepticismo de Ucrania
Mientras Kyiv sigue esperando la implicación de EE.UU., en privado muchos funcionarios ucranianos se muestran escépticos sobre si los Estados Unidos de Donald Trump tomarán alguna vez las medidas que ellos desean para garantizar la paz o, incluso en caso de un alto el fuego, si ofrecerían las garantías de seguridad incontestables deseadas, asegurando que Rusia no vuelva simplemente otro día.
Mark Cancian, asesor sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, me dijo: "Es difícil imaginar un conjunto de garantías de seguridad que los ucranianos consideren lo suficientemente fiables como para firmar un acuerdo de paz, y con el que Rusia, Estados Unidos y los europeos estén todos de acuerdo".
Pero "no hay tiempo que perder" para los líderes europeos, que en su mayoría creen que sería peligroso para la seguridad continental en general que Rusia sintiera que ha obtenido una victoria en Ucrania, según Tom Keatinge, director del Centro de Finanzas y Seguridad del Royal United Services Institute.
A pesar de la guerra en Medio Oriente, Keatinge afirma que Trump, con su reputación de impaciente, podría dejar de centrarse en Irán en cualquier momento si sigue siendo complicado llegar a un acuerdo con Teherán.
Entonces podría volver rápidamente a la cuestión de Rusia y Ucrania.
Por eso, insiste Keatinge, los europeos deben tomar ahora medidas mucho más decisivas en Ucrania de lo que lo han hecho hasta la fecha.
Con su uso repetido de la frase "todo el tiempo que sea necesario" cuando se trata de ayudar a Ucrania, los críticos llevan mucho tiempo acusando a los líderes europeos de "gestionar" la guerra, en lugar de buscar agresivamente la paz para Kyiv.
A pesar de todos los discursos, las visitas a Kyiv y el dinero gastado en armas para Ucrania, cuando se trata de ponerse realmente duro en lo que respecta a lo que podrían ser sanciones económicas contundentes, "los europeos se quedan esperando a los estadounidenses", dice Keatinge.
"Actúan con tanta timidez y, sin embargo, la UE es un bloque comercial enorme".
Bruselas está trabajando ahora en su vigésimo primer paquete de sanciones contra Rusia.
Pero ¿qué pasa con los casi US$245.500 millones de activos congelados del Banco Central de Rusia que la UE tiene bajo su jurisdicción, principalmente en Bélgica?
Al rechazar destinar ese dinero para ayudar a Ucrania (alegando consideraciones legales y de reputación), los líderes de la UE idearon el préstamo de US$105.000 millones, respaldado por los contribuyentes europeos.
Keatinge argumenta que los líderes europeos podrían actuar contra Rusia con mucho más impacto. "Simplemente no están dispuestos, o lo suficientemente unidos, para pisar a fondo el acelerador y poner fin a la guerra".
Los líderes europeos desean sinceramente que el sufrimiento en Ucrania termine y que haya una paz justa y duradera en sus fronteras, pero también es cierto que un alto el fuego en el conflicto pondría de relieve decisiones incómodas.
Son menos los países a favor de acelerar la adhesión de Ucrania a la UE de lo que les gustaría admitir.
En cuanto a la llamada Coalición de los Dispuestos, encabezada por Francia y Reino Unido, que se ha comprometido a actuar como "fuerza de seguridad" en Ucrania si las hostilidades terminan, ¿qué países enviarían realmente tropas sobre el terreno y durante cuánto tiempo?
Especialmente si las fuerzas no contaran con el apoyo aéreo de EE.UU.
La semana pasada, Trump tachó de "ridículo" lo que denominó el odio entre Putin y Zelensky.
Washington parece haber restado importancia a la venta de tecnología de drones por parte de Ucrania en el Golfo.
Tampoco ha aceptado la oferta pública de Zelensky de compartir los conocimientos de Kyiv sobre drones con el gobierno estadounidense. Al menos, no públicamente.
Pero el líder ucraniano, vestido de negro, no parecía inmutarse ante esos detalles. Mientras siga acaparando titulares, espera que Ucrania no caiga en el olvido y que Washington vuelva a centrar su atención en su parte del mundo lo antes posible.
(Crédito de la imagen superior: AFP vía Getty Images / Reuters).
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